Estados Unidos admitió por primera vez la existencia de comandos militares entrenados para lanzar ataques en el ciberespacio, el “quinto campo de batalla” después del mar, la tierra, el aire y el espacio exterior. El Pentágono está en condiciones de identificar y localizar a los agresores potenciales de Estados Unidos, y de responder a cualquier ofensiva o amenaza en el plano informático, reveló el ex jefe de la CIA y actual secretario de Defensa Leon Panetta.

Tiempo atrás, el director de la Agencia de Defensa de Sistemas de Información Carroll F. Pollett explicó al Congreso norteamericano que el ciberespacio se convirtió en un nuevo campo de batalla y adquirió una importancia similar a la que tienen la tierra, el mar, el aire y el espacio exterior. “En lenguaje militar, el ciberespacio es denominado el quinto campo de batalla… Está claro que debemos defenderlo y volverlo operativo”, subrayó el funcionario.

Washington creó en 2010 el denominado Comando Cibernético, con sede en Fort Meade, Maryland, dependiente de la Agencia de Investigación Avanzada de Proyectos de Defensa, una de las principales organizaciones de investigación del Pentágono. El Pentágono dispondría este año de un presupuesto de 3.400 millones de dólares destinados al programa de ciberseguridad y tecnología cibernética.

En marzo de 2012, el experto norteamericano James Bamford reveló en un artículo publicado por la revista Wired que Estados Unidos construye uno de los centros de espionaje más grandes del país en el desierto de Utah, el cual forma parte de la Iniciativa Integral para la Ciberseguridad y está a cargo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA en inglés).

Este centro de espionaje emplazado en un área de 90 mil metros cuadrados (cinco veces más grande que el Capitolio) denominado Utah Data Center (UDA) comenzaría a funcionar en septiembre de 2013. Tiene un costo de dos mil millones de dólares y fue creado para interceptar, almacenar y analizar información personal generada en Internet, como por ejemplo contenidos de correos electrónicos privados, llamadas telefónicas, transacciones financieras y búsquedas en Google.

El proyecto tiene su origen en una iniciativa de la NSA denominada Stellar Wind (viento estelar), impulsada por el gobierno de George W. Bush luego de los atentados terroristas de septiembre de 2001. Según The New York Times y la revista Wired, la NSA mantiene contactos con las proveedoras de servicios de telecomunicación AT&T y Verizon para gestionar la enorme cantidad de información recopilada en la última década, que incluye reportes financieros y datos políticos, legales y económicos de países considerados “enemigos”. Para ello, el proyecto UDA desarrolla una súper computadora capaz de decodificar la información en una instalación denominada “Multiprogram Research Facility”.

Hasta hace poco el Departamento de Defensa insistía en que las operaciones del Ejército en Internet solo tenían carácter defensivo y nunca mencionó el desarrollo de estrategias y armas para atacar a los “enemigos” de la Casa Blanca. Sin embargo, el secretario de Defensa Leon Panetta confesó ayer en Nueva York que un grupo de expertos desarrolla la “capacidad de conducir operaciones efectivas para contraatacar las amenazas a nuestros intereses en el espacio cibernético”, y nuevas “reglas” para determinar cuándo, cómo y dónde pueden las fuerzas armadas emprender una ciberguerra.

La confesión del Secretario de Defensa confirma numerosos reportes de prensa sobre la creación de virus malignos empleados en operaciones militares de sabotaje y espionaje informático contra países como Siria, Líbano, Sudán, Egipto e Irán, este último el más afectado por ese tipo de terrorismo de Estado.

En los últimos meses, The New York Times y otros medios digitales publicaron nuevos datos que dan pistas sobre un programa federal de ciberataques a Irán, y una nueva táctica de guerra contra Al Qaeda en Yemen, Somalia y Pakistán con el uso de aviones no tripulados. [1]

Las armas cibernéticas de nueva generación son capaces de perturbar las redes militares del enemigo, incluso cuando no están conectadas a Internet, utilizando señales de radio para insertar códigos informáticos. Al combinar herramientas cibernéticas con otras tácticas militares se podría, por ejemplo, desencadenar un ataque sin que el rival lo detecte hasta tanto se ponga en marcha, explicó The Washington Post. [2]

Según el sitio Huffington Post, comandos de expertos contratados por Casa Blanca diseñan efectivas armas de ataque a ordenadores “enemigos” que administran redes de energía o centrales nucleares. Con ayuda de Israel, Washington ideó y puso en circulación el gusano Stuxnet que en 2010 inactivó temporalmente mil centrifugadoras para desarrollar energía nuclear y producir electricidad en Irán.

El corresponsal en Washington del diario The New York Times David Sanger develó en un libro publicado en junio de este año que el presidente Barack Obama ordenó intensificar los ciberataques contra Irán con el software nocivo, en una reunión urgente con el vicepresidente Joseph Biden y el entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Leon Panetta.

Luego del descubrimiento del Stuxnet en 2010 gracias a un error de programación, Washington y Tel Aviv engendraron otro software tan dañino que es considerado la primera arma atómica de la ciberguerra: el Flame, diseñado para rastrear el programa nuclear iraní; conformar un mapa de la red informática; copiar archivos de las computadoras, y recabar datos de inteligencia. The Washington Post informó que en la operación participaron especialistas de la NSA, de la CIA y militares israelíes.

El Flame es capaz de activar micrófonos y cámaras de las computadoras, iniciarse mediante golpes de teclado, tomar capturas de pantalla, extraer datos de geolocalización, y enviar y recibir información mediante tecnología inalámbrica sin ser detectado. “Tiene todos los indicios de constituir un ciberataque maquinado por un Estado nación: es poderoso y complejo y apunta directamente a una zona caliente: Irán”, describió el analista Douglas Rushkoff. [3]

A diario, Irán es blanco de hasta 500 ataques cibernéticos con el propósito de sustraer información clasificada o introducir virus que desestabilicen las operaciones de los organismos del Estado, denunció el 11 de octubre el ministro de Comunicaciones y tecnología de la Información Reza Taqipour. [4]

En criterio del experto ruso Eugene Kaspersky, la comunidad internacional debería comenzar a pensar en cómo prohibir la ciberguerra del mismo modo que fueron prohibidas las armas químicas y biológicas. “Estamos ante una peligrosísima caja de Pandora; esto es ciber terrorismo y me temo que solo es el principio del juego y podría ser el fin del mundo tal como lo conocemos”, advirtió el experto, tras alertar que Flame podría incluso volverse contra sus creadores.

A manera de justificación, el gobierno norteamericano alega que un número cada vez mayor de instituciones importantes del país ha sido blanco de ataques cibernéticos. Las empresas de servicios públicos y compañías del sector privado se han vuelto vulnerables a medida que conectan su maquinaria a Internet, explicó el subsecretario adjunto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés) Greg Schaffer.

Según el DHS, el número de organizaciones privadas que han solicitado ayuda para proteger sus sistemas automatizados de control aumentó de 57 en 2010 a 81 hasta septiembre de 2011, en tanto que el Equipo de Reacción a Emergencias Cibernéticas para los sistemas industriales entró en acción una vez en 2009, seis en 2010 y en siete oportunidades en los primeros nueve meses de 2011. De ahí que Washington considera que los ciberataques pueden llegar a considerarse un “acto de guerra” contra el país, en tanto que el presidente Obama asegura que ese es el principal peligro para la seguridad nacional.

Lo cierto es que muchos programas de espionaje diseñados por el gobierno norteamericano están plagados de “ineptitud, derroche de recursos e intrusiones contra las libertades civiles”, confirmó el Subcomité de Seguridad Interior y Asuntos Gubernamentales del Senado en un informe presentado al pleno camaral el 3 de octubre de este año.

Según la investigación desarrollada en los últimos dos años, la red de 77 centros de fusión de la información (CFI) –creados en todo el país después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 para garantizar el intercambio de información entre las autoridades a nivel local, estatal y federal– contribuyeron muy poco a la lucha contra el terrorismo, detalló The Washington Post.

El proyecto costó 1.400 millones de dólares, de los cuales más de dos millones fueron invertidos en un centro en Filadelfia que nunca se inauguró, mientras en Ohio compraron computadoras portátiles que luego fueron donadas a una morgue local. Hubo gastos que poco tienen que ver con el intercambio de datos de inteligencia, y sí para adquirir objetos de uso personal para algunos funcionarios, incluyendo costosos automóviles y equipos de televisión, reveló el rotativo.

Los investigadores del Senado cuestionaron los informes “irrelevantes, inapropiados e inútiles” de los CFI, y también la calidad de los reportes de inteligencia, ya que más de un tercio de ellos se descartaron porque carecían de información útil, fueron obtenidos de fuentes públicas o a través de la vigilancia ilegal de ciudadanos estadounidenses.

En diciembre de 2011 Rusia fustigó los intentos de Estados Unidos de establecer un control mundial sobre el espacio cibernético y convertirlo en instrumento para instigar procesos políticos, económicos y sociales en acomodo a sus “intereses nacionales”. Al parecer, algunos representantes del establishment estadounidense mantienen los rezagos de la guerra fría, que ahora quieren trasladar a la esfera de las altas tecnologías y las comunicaciones, deploró en esa oportunidad el vocero oficial de la Cancillería rusa Alexander Lukashevich. Con ello Washington, pretende presentarse como árbitro y dueño de los destinos del mundo.

Notas:

1. Se supo que Barack Obama aprueba personalmente cada una de las intervenciones de los drones, sus armas preferidas porque, dice, tienen un riesgo mínimo para la población civil y un impacto menor que las ocupaciones. Dichos artefactos bélicos son silenciosos, baratos y tienen una enorme autonomía de vuelo. Estados Unidos multiplicó su uso desde que Obama asumió el poder, con la premisa de matar sin dejar rastros. La fundación New America estima que los drones mataron a dos mil personas, 17% civiles, desde 2004 solo en Pakistán.

2. La Fuerza Aérea de Estados Unidos invertirá 10 millones de dólares en dispositivos que le permitan controlar el ciberespacio en determinadas horas y lugares, así como neutralizar el servicio, los sistemas operativos y dispositivos de red de sus adversarios. La Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa destinará otros 110 millones de dólares a un programa concebido para a articular y lanzar ataques cibernéticos rutinarios. Esa institución ya cerró un contrato por 600 mil dólares con la empresa de seguridad informática Invincea para que comience a trabajar en el llamado Plan X, encargado de crear una tecnología que posibilite planificar y gestionar la guerra cibernética en tiempo real.

3. El 17 de septiembre, los creadores de los antivirus Symantec y Kaspersky Lab hallaron en estudios separados que una parte de Flame es casi idéntica al código encontrado en una versión del Stuxnet. Coincidieron también en que la operación con esa sofisticada ciber herramienta de vigilancia fue dirigida usando un virus llamado Newsforyou, construido a principios de 2006. Las dos compañías saben muy poco de otros dos virus recién identificados, pero aseguran que uno de ellos está actualmente desplegado en Oriente Medio.

4. El 24 de abril de este año atacantes informáticos intentaron inhabilitar los sistemas de Internet y telecomunicaciones de la industria iraní de hidrocarburos, pero las autoridades del país persa lograron contrarrestar el ciberataque. La agresión a los servidores comenzó con un virus que creó problemas en discos duros de los sistemas de usuarios y en la capacidad de éstos para recuperar datos perdidos. Hubo interrupciones muy limitadas durante algunas horas en la parte administrativa de las compañías de procesamiento y distribución de petróleo, gas y petróleo submarino. Tras decretarse la alarma, Irán desconectó de Internet muchas de sus principales terminales petroleras en el Golfo Pérsico, al tiempo que técnicos comenzaron a batallar por contener lo que describieron como un intenso ciberataque sobre el Ministerio de Petróleo y sus filiales. (Agencia noticiosa Fars)

* Con información de los reportajes “Estados Unidos y la guerra en el ciberespacio” y “Filtraciones en la Casa Blanca, otro descalabro electoral para Obama”, de la periodista Yolaidy Martínez Ruíz de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina, y datos de Juan Pablo Oyanedel, http://www.fayerwayer.com/2012/03/alarmante-estados-unidos-y-el-centro-de-espionaje-mas-grande-del-mundo-sale-a-la-luz/; Wired: NSA building massive surveillance facility, ‘everybody with communication is a target’; The NSA Is Building the Country’s Biggest Spy Center (Watch What You Say)