Beijing (PL).- Dice la leyenda que la Fiesta de la Luna en China surgió durante la dinastía del mítico Yang (2356-2255 ane), un emperador benevolente que vivió más de 100 años, y organizó esta ceremonia para agradecer las buenas cosechas. Es el día en que los amigos y familiares se reúnen para celebrar la jornada en que la luna es más brillante y comparten las afamadas tortas de la luna, que este año son nuevamente objeto de debate público.

Conocido también como Festival del medio otoño, este año la celebración tiene lugar el 30 de septiembre en medio de discusiones en torno a los precios de esas tortas, su calidad y el tema de los impuestos. Víctimas de altos precios en años recientes por la introducción de lujosas envolturas y criticados después por la baja calidad de un producto esencial en los días del festival, ahora las tortas de la luna siguen en el centro de atención nacional debido a una decisión vinculada con los impuestos.

Según informó la prensa local, las autoridades de impuestos de China anunciaron que en el caso de trabajadores que reciban como regalos de sus patrones tortas de la luna tendrán que declararlos como parte de sus ingresos, lo cual ha ocasionado disgustos. El asunto es que la decisión tiene implicaciones para unos 60 millones de trabajadores beneficiados desde el pasado 1 de septiembre por una exoneración gubernamental de pagos al fisco a aquellos empleados que ganen de dos mil a 3.500 yuanes mensuales (de 317 a 355 dólares).

La inclusión de estos regalos como parte del ingreso mensual los afectaría y tendrían que abonar nuevamente gravámenes, de ahí la discusión y las protestas.

Leyenda y tradiciones

Según la leyenda, la Fiesta de la Luna fue concebida por el Emperador Yao, considerado patriarca de la sociedad feudal china de hace tres mil años, para agradecer las buenas cosechas, una práctica que se convirtió en tradición anual durante la dinastía Tang (618-907). Esta es una de las celebraciones instauradas en la China antigua, período durante el cual los emperadores hacían ofrendas y sacrificios al sol en primavera para pedir buenas cosechas y en otoño a la luna para agradecer los buenos frutos conseguidos.

Otras versiones dicen que esta fiesta es para honrar la unión de Chang y Houyi, la primera una bella joven mortal y el segundo un inmortal que al enamorarse de ella fue expulsado del palacio del Emperador de Jade y tuvo que aprender a vivir en la Tierra.

A lo largo de estos tres mil años existen numerosas historias vinculadas con este día, que van cambiando en dependencia de las diversas dinastías y que aparecen relatadas en cuentos milenarios chinos. Como esta es una fecha propicia, un asunto importante en la cultura china, en algunas partes de este vasto estado asiático todavía utilizan la fecha para propiciar futuros casamientos en bailes organizados particularmente para promover encuentros entre jóvenes parejas.

Según lo establecido, las muchachas lanzan sus pañuelos a grupos de varones y quien lo capture lo devuelve y tiene la oportunidad de conversar y romancear con su dueña. Como parte de las tradiciones en este día de la Fiesta de la Luna también se encienden linternas en las torres y se lanzan linternas rojas encendidas al cielo, se quema incienso para reverenciar a los ancestros y se celebran las conocidas danzas del dragón.

Esta festividad también tiene lugar en otros países asiáticos como Vietnam y Japón.

Las cifras de una tradición

En el Año Nuevo Lunar China vive su mayor migración interna, realidad que fundamentan cifras asociadas a ese movimiento masivo de viajeros. Por la referida celebración, millones de personas en el país más poblado del mundo suelen trasladarse a sus lugares de origen para disfrutar junto a seres queridos la Fiesta de la Primavera, tradición sin igual en esta nación y sus comunidades en el exterior.

Esta vez el año viejo, el del Conejo, se despidió la noche del 22 de enero, cuando se le dio la bienvenida al del Dragón. Muchos, gran parte de ellos trabajadores migrantes y estudiantes universitarios, regresan a casa, con algún que otro regalo, mientras los menos optan por centros turísticos al aprovechar los varios días feriados oficialmente instituidos por esta celebración.

La enorme cantidad de pasajeros pone en tensión a todos los servicios de transporte del país, en esta ocasión con un período pico iniciado el día 8 y extensivo hasta el 16 de febrero. Algunas cifras revelan la demanda. Los boletos de trenes vendidos por Internet o teléfono superan los dos millones diariamente. Se estima que por esta vía en ese lapso de 40 días viajaron 235 millones de personas, con un promedio de cinco millones 880 mil por jornada.

El total mayor sobrepasa en 6,1 por ciento al del año anterior, a lo cual se deben sumar los pasajeros que recurrirán a ómnibus, barcos y aviones, entre otros medios. Otro dato ilustrativo de este movimiento masivo: el sitio web oficial con vista a la reserva de billetes para el ferrocarril recibió como promedio más de mil millones de clics diarios en la primera semana de enero.

La cifra explica las quejas de personas en el sentido de que los servicios de la página de reservación dejaban de funcionar por “demasiadas visitas a la vez”. Una amiga, Qin Xian, nos contó su historia. Intentó adquirir vía Internet el boleto para viajar a su pueblo natal en la provincia de Hubei. Al mediodía le resultó imposible y tuvo que reanudar su gestión al día siguiente, a las 05:00 hora local, la cual le tomó más de una hora.

Con vista a aliviar la situación, 24 oficinas de correos de esta capital comenzaron a prestar ese servicio, sobre todo en las periferias, para favorecer a los trabajadores migrantes. Pero los elevados totales no son solo para el ferrocarril. Las autoridades de la aviación civil permitieron a las aerolíneas agregar 14 mil vuelos a fin de atender el tráfico de esta etapa, cuando se espera un incremento en el número de viajes del siete por ciento respecto a igual período precedente.

Otro amigo, Liu Yan, quien trabaja en Beijing, recurrió a sus padres para garantizar el boleto aéreo con vista a reunirse con ellos, en la meridional provincia insular de Hainan, donde, según explica, la reservación se consigue con más facilidad. También fue precavido, lo hizo un mes antes.

Nada extraño ver las terminales de los diferentes medios de transporte abarrotadas, un creciente tráfico vehicular en las carreteras y algún que otro preocupado ante la imposibilidad de acceder al billete para el viaje reconocido por muchos como el más deseado del año. Y si por estos días prácticamente todos los caminos conducen a casa, luego viene el regreso a los lugares de trabajo y estudio, hasta que poco a poco la alegría de la tradición cede a la cotidianidad del nuevo año.

* Corresponsales de Prensa Latina en China.