Llama la atención la aparición de libros de propaganda de un claro y evidente contenido “ideológico”, que tienen la pretensión de ser analíticos y polémicos, pero resultan ser textos de descalificación y estigmatización. Uno de esos libros es este titulado pomposamente Geopolítica de la Amazonia; Poder hacendal-patrimonial y acumulación de capital, de Álvaro García Linera.

Éste, como otros libros del mismo autor, Las tensiones creativas de la revolución, así como El “oenegismo”, enfermedad infantil del derechismo, son libros de propaganda; aunque este último se parece más a una diatriba. Se trata de la propaganda y publicidad del gobierno, la maquinaria “ideológica”, que quiere convencer al pueblo que hay una revolución en marcha, a pesar de los hechos y los síntomas que nos muestran un tibio recorrido de reformas al principio, y un calamitoso recorrido de contradicciones, después. Camino que más se parece a una repetición dramática de viejos escenarios políticos populistas y liberales.

Consideramos Las tensiones creativas de la revolución en Crítica a la razón “jacobina”; empero nos negamos a entrar en la diatriba espantosa de escandalosas descalificaciones, insultos y desinformaciones de El “oenegismo”, enfermedad infantil del derechismo, pues el desborde de este texto rayaba en la inquisición frenética de un discurso estigmatizador y represivo. No es tanto un texto de propaganda, sino un dispositivo represivo, un látigo en manos del verdugo.

En cambio, con Geopolítica de la Amazonia, volvemos a un libro de propaganda, con pretensiones de análisis. Es indispensable evaluar este texto de la Vicepresidencia sobre todo por las connotaciones que tiene respecto al conflicto del TIPNIS. Reducir la problemática del medio ambiente a un invento de ONGs y de potencias extranjeras ya es el colmo. Es el extremo del desprecio no solo de los temas compartidos desde hace un tiempo por las ciencias ambientales y las ciencias ecológicas, sino también por científicos y activistas que defienden los medio ambientes, los ecosistemas, los ciclos vitales, la biodiversidad, los derechos de la gente a ambientes sanos y saludables, en contra la depredación, en contra la contaminación, en contra la destrucción y desaparición de especies, en contra la destrucción de las comunidades y de las sociedades.

El desprecio es también contra las organizaciones sociales, organizaciones de pueblos y de comunidades que luchan contra las consecuencias contaminantes, depredadoras y destructivas del extractivismo en todas sus formas. Es también un desprecio al buen sentido, al sentido común, al sentido crítico de la gente, considerándola sujeto de manipulación, que puede aceptar cualquier desinformación.

En adelante (ver documento adjunto) haremos consideraciones generales y temáticas sobre el libro mencionado.

* Grupo Comuna, http://horizontesnomadas.blogspot.com/