Londres.- Las olimpiadas, pese a su carácter recreativo y deportivo, tienen un gran trasfondo político. Desde que en la antigüedad los helenos los inventaron, estos juegos tenían como finalidad crear una guerra sin muertos pero basada en la competencia entre Estados; además, servían para reafirmar una identidad cultural y religiosa común. Un hecho no muy conocido es la participación de los latinos de Londres en las Olimpiadas y en la vida de esta metrópolis, el mismo que, como veremos, no carece de significancia.

Hoy nadie cree que en el monte Olimpo hay dioses y el único “culto” a Júpiter, Neptuno, Marte, Venus y las demás divinidades grecorromanas se reduce a honrarles habiéndoles colocado sus nombres a varios cuerpos de nuestro sistema solar. Las modernas olimpiadas unen a todos los 193 países de las Naciones Unidas y a una docena de territorios no independientes, todos los cuales tienen miles de lenguas, creencias o sistemas políticos diferentes.

A pesar de su etiqueta deportiva, detrás de las bambalinas se libran muchas batallas. Hay dos damas que están en Londres con agendas complejas. La esposa de Obama ayuda con su presencia a fortalecer la “relación especial” entre las dos potencias angloparlantes, la imagen de EEUU, que muestra por primera vez en las 30 olimpiadas que su pareja gobernante es de origen africano, y las posibilidades para que su marido conquiste votos hacia su reelección.

Dilma Rouseff, la presidenta más votada de la historia, ha declarado en Londres que las olimpiadas a darse en Brasil han de ser aún mejores. Ella dice ello a pocos meses que su país ha sido la primera nación latinoamericana en sobrepasar al Reino Unido dentro de las mayores economías del planeta. Las siguientes olimpiadas del 2016 serán las primeras a realizarse en Suramérica y en un país de habla portuguesa, lengua madre de 240 millones de personas, la cual, pese a tener más del doble de parlantes nativos que el francés (una de las dos lenguas oficiales olímpicas) ni siquiera está considerada como uno de los idiomas oficiales de la ONU.

David Cameron aprovecha la presencia de otros mandatarios para conversar con ellos y buscar arrinconar a Siria y preparar alguna forma de intervención militar sobre dicho país a fin de ir haciendo que todas las naciones del Medio Oriente tengan regímenes más adictos a Occidente.

Y mientras se desarrollan las olimpiadas, se acrecienta el intervencionismo británico en Siria, lo cual, a su vez, acrecienta los problemas de seguridad en estas olimpiadas, ha llevado a un cuestionamiento de las medidas de protección y a que esta ciudad aparezca más llena de policías como jamás este autor ha visto en el último cuarto de siglo que lleva viviendo en o en torno a Londres.

Londres olímpico

Los trigésimos juegos olímpicos se celebran en la mayor y más cosmopolita metrópolis europea. Esta es la cuarta vez desde que la capital británica consigue ser anfitriona de una de las 30 olimpiadas modernas. Estas fueron las de 1908, 1944, 1948 y 2012. La segunda no se toma en cuenta debido a que se suspendió por causa de la II Guerra Mundial (1939-45). De hecho, en todas las oportunidades en las que Londres ha sido sede olímpica, ésta ha estado envuelta en guerras.

En 1908 Londres era la capital del mayor imperio ultramarino de todos los tiempos, el mismo que abarcaba a un cuarto de la humanidad, sobre todo a la Gran India, cuyas 5 actuales repúblicas componentes bordean las 1,500,000 almas. Si estas fueron las últimas olimpiadas antes de las guerras balcánicas de 1912/13 que dieron paso a que en esa misma península estallase la I guerra mundial (1914-18), las de 1948 fueron las primeras después de la mayor guerra de la historia, justo cuando se iniciaba la extensa guerra fría.

Si en las olimpiadas de 1908 el imperio británico y la libra esterlina estaban en su apogeo y en 1948 se estaba iniciando el proceso de descolonización que daría paso a que hoy hayan 54 países independientes de la Mancomunidad Británica de Naciones, hoy el gobierno británico solo rige en su isla, el noreste de Irlanda y en algunas dependencias poco pobladas, siendo las islas Turcos y Caicos, las Vírgenes Británicas y Bermuda las únicas de estas con su propia delegación olímpica. Las Falklands (Malvinas) no compiten mostrando lo limitado que es la pretensión de Londres de presentarle como un país soberano post-colonial, siendo su mayor participación en los Olímpicos fue a través de un spot publicitario en el que un jugador argentino salía entrenando en las Malvinas que su nación reivindica.

No obstante, Elisabeth II, quien se encuentra celebrando el 70 aniversario de su reinado, es monarca de 19 naciones que participan como tales en las olimpiadas y que juntas congregan casi un quinto de la superficie terrestre. Cuando salía de la inauguración de las olimpiadas, tuve una extensa conversación con una de las manos derechas del británico más votado que hay y ella me reclamaba que en esta poco se había hecho homenaje a las FFAA británicas.

Creo que Elisabeth II optó, seguramente, por preferir darle un perfil bajo a éstas debido a que quiere que el mundo no recuerde las tres grandes guerras que su potencia ha hecho sobre Afganistán, Iraq y Libia, las pasadas recientes intervenciones en la ex Yugoslavia y el África tropical, la tensión con argentina a 30 años de la guerra de Las Malvinas, y el apoyo militar que Londres viene dando a quienes buscan derrocar al régimen sirio.

Londres está muy transformada pues hay mucha gente, y nuevos edificios, nuevos avisos y hasta nuevos carriles de tránsito especiales para las olimpiadas. En estos días se han inaugurado dos grandes obras que muestran el creciente poder de los emires árabes en la capital del que fuera el imperio que les dominó hasta hace cuatro décadas. Una es la pirámide del puente de Londres, el edificio más alto del país, y elotro es el cable de transporte aéreo que unea las dos riberas del río Támesis. Este último lleva el nombre y el logotipo de Emirates, la línea aérea de los Emiratos Arabes Unidos, la misma que también es dueña del nuevo estadio de Arsenal, el popular equipo de fútbol que representa al norte de Londres, cuya camiseta también lleva tal insignia y cuya bandera blanquirroja es tan parecida a la peruana.

Es esta creciente influencia de la arquitectura y el poder económico de los autocráticos petromonarcas del Golfo Pérsico algo que preocupa a muchos londinenses, no solo por las modificaciones del estilo tradicional en una urbe llena de casas antiguas y con pocos edificios (que ahora debe dar paso a rascacielos llenos de acero y vidrios polarizados, los cuales, a su vez, encarecen terrenos y afectan a barrios latinos y multiétnicos pues obligan a sus residentes tradicionales a tener que salir de allí), sino también por las implicancias políticas, económicas y militares, las mismas que han hecho que Reino Unido haya perdido cientos de soldados y miles de millones de dólares en las guerras de Afganistán, Iraq y Libia, donde la monarquía británica se ha aliado a las ocho del mundo árabe.

“Equipo Gran Británico”

Para los británicos estas olimpiadas juegan un rol vital. Aparte de Atenas o Paris, que han sido anfitriones de dos juegos olímpicos modernos cada una (y esto hace alrededor de un siglo atrás), Londres ha sido la sede de la mayor competencia deportiva global 3 veces (y de manera espaciada: 1908, 1948 y 2012), además de las XIII Olimpiadas de 1944 que se suspendieron debido a la II Guerra Mundial.

Londres busca contrarrestar la crisis económica que sacude a la Unión Europea mientras que su alcalde Boris Johnson asegura que la capital británica escapa a la recesión europea de su continente y sigue creciendo tanto en empleos, como en obras y en producción. No obstante, Reino Unido ha entrado a su peor recesión en medio siglo, en tanto que se espera a que el 9 de septiembre acaben los para-olímpicos para que los efectos de la crisis se hagan sentir y se empiecen a aplicar medidas duras, sobre todo contra los inmigrantes. Después de esa fecha es probable que, también, se tomen acciones más severas para intervenir en la crisis siria o en Irán, aunque la crisis del Levante y las elecciones de EEUU podrían conducir a anticipaciones.

A fin de poder capitalizar todo el éxito de las Olimpiadas y ayudar a levantar a la moral nacional ante el bajón económico, Gran Bretaña necesita tener un buen desempeño deportivo. Mientras todos los 205 países que compiten en las Olimpiadas lo hacen con su nombre, los locales lo hacen como “equipo gran británico”, que une a una veintena de territorios esparcidos en los 7 continentes, incluyendo a los 4 países del Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte), a las islas franco-parlantes del Canal de la Mancha y a la de Man, y a 11 de las 14 dependencias transoceánicas de Elizabeth II (incluyendo las Malvinas).

El Reino Unido es el único país que en todas las Olimpiadas ha participado ganando medallas, siendo su mejor desempeño en las de Londres 1908, las únicas en que quedó primera. Mientras en las anteriores olimpiadas (Beijing 2008) los británicos quedaron cuartos, esta vez, pese a ser locales, no llegan ni al décimo puesto, en tanto que sus pocas medallas de oro solo han conquistado finalizando la primera semana de los juegos.

El declive de Moscú se ha traducido en el hecho de que tras la desintegración soviética ésta ha dejado de ser el gran rival de EEUU no solo en geopolítica sino también en las Olimpiadas. Los EEUU han buscado mantener su rol de mega-potencia económica, política y militar también en el terreno deportivo y en Londres pueden jactarse que su nadador Micheal Phelps acaba de conseguir su 19ava medalla olímpica, récord al que no ha llegado antes nadie. China, por su parte, viene consolidándose como la principal potencia deportiva en estas y las anteriores olimpiadas, mostrando una tendencia que se ha ir plasmando en el área económica, donde también está por sobrepasar a EEUU.

A pesar de ello, con estos juegos la capital del que fuera el mayor imperio ultramarino de todos los tiempos quiere ganar el título de ser la urbe más cosmopolita que hay. Todos los 205 equipos nacionales que participan en estas Olimpiadas tienen colonias en esta metrópolis y 40 de ellas tienen al menos 10 mil nacionales suyos residentes en el Gran Londres.

Latinos y olímpicos

Uno de los argumentos que esgrimió Londres para conseguir el 6 de julio de 2005 la aprobación oficial de ser la sede olímpica para el 2012 fue enfatizar su gran diversidad étnica y cultural, la misma que sobrepasaba a cualquiera de las que competían con ella para su nominación, sobre todo su rival más cercano París. Dentro de estos se planteó que Londres fuese escenario del mayor carnaval sud y centro americano del mundo (fuera del de Rio) y de la mayor fiesta latinoamericana europea.

En la mañana siguiente que cientos de miles de británicos celebraron haber obtenido el honor de auspiciar las olimpiadas, 4 bombas humanas estallaron en el sistema de transporte público masivo de Londres en el atentado terrorista más sangriento que esta urbe haya sufrido. Algunas de las víctimas fueron latinos, como Fabián Cataño, un colombiano que quedó sin poder mover varias partes de su cuerpo y que solo se salvó, como siempre me cuenta, debido a que estaba sentado en el tren y la bomba le fue amortiguada con los cadáveres de los pasajeros que estaban parados en su delante.

La Scotland Yard desesperada fue buscando cualquier indicio de Al Qaeda y el 22 de julio empezó a perseguir a un sospechoso a quien acribilló con 7 balazos en la nuca en la estación de metro de Stockwell, entre una zona hispana y el Pequeño Portugal. No obstante, a poco de producirse el asesinato, las autoridades se dieron cuenta que el ejecutado extrajudicialmente era un inocente joven brasilero, Jean Charles de Menezes.

El hecho que un latino hubiese sido la única baja de la policía antiterrorista y todas las injusticias envueltas en ello ayudaron a sacar del anonimato al millón de hispanos, luso-hablantes y latinos que viven en Reino Unido. El alcalde y los presidentes de la Asamblea de Londres fueron invitados a asambleas masivas con los latinos, quienes en mayo 2009 fueron el motor de la mayor marcha de inmigrantes de la historia londinense. Todo eso llevó a que ellos fuesen integrados a la estructura del Comité Olímpico, siendo una de las 5 etnias que se reuniesen regularmente en este y una de las que más lograse integrarse a los planes de visita y preparación de estos juegos.

Hoy en los formularios de la alcaldía de Londres se ha creado la primera nueva categoría de la última década; esta es la de “latinos/ibero americanos”, la cual ayudará a que esta minoría tenga más acceso a empleos, viviendas y servicios. Apenas acaben las Olimpiadas vendrá el “mes amigo” en el cual la cuna del idioma inglés rendirá honor a las comunidades y países iberoamericanos.

Olimpiadas de Shakespeare

Londres vive las Olimpiadas culturales, siendo uno de sus mayores espectáculos el festival de Shakespeare “Globo en el Globo”. El domingo 9 de Junio acabó este evento que comenzó el 23 de Abril en el Globo, una reconstrucción del teatro original de Shakespeare sobre el río Támesis, donde se han presentado las 37 obras del mayor autor de la lengua inglesa en 37 lenguas y dialectos diferentes.

Lo grandioso de Shakespeare es la forma cómo él, mucho antes que Freud, captaba la psicología humana y fue un maestro en entender las intrigas, engaños y pasiones. Un tributo al mayor escritor de teatro de la historia es que en donde él antes trabajó se han puesto en escena obras suyas en los idiomas menos entendibles, mientras el público podía seguirles debido a la magia de sus relatos.

Los idiomas de algunas representaciones pude entender perfectamente. La versión brasilera de Romeo y Julieta del grupo Galpao transformó esa tragedia en una comedia, en la cual personajes con caras de payasos y zancos bailaban ritmos cariocas y la gorda y muy mayor sirvienta de Julieta se destapaba sus descomunales senos ante el público. La primera parte de Enrique IV la hizo la Compañía Nacional de Teatro mexicana que llegaba al escenario desde rampas y la segunda parte la montó Elkafka de Argentina que mostraba a la corte real con trajes de gánsteres modernos.

Enrique VIII, representado por Rakatá en castellano original, acabó ensalzando la figura de su compatriota, la reina Catalina de Aragón, la cual fue tan humillada por dicho rey inglés que para divorciarse de ella creó la iglesia anglicana. El Mercader de Venecia, una obra que tanto usaron muchos antisemitas, fue montada por el teatro nacional israelí Habima en hebreo levantando la figura del prestamista judío Shylock .

Lo más sorprendente eran las obras que uno debía presenciar en idiomas que no entendía nada, inclusivo uno en lenguaje de signos sordo-mundos, tan solo hilvanando la trama conocida de la obra. Los yorubas con sus trajes y ritmos tropicales presentaron “El cuento de invierno”. Los grupos centro-asiáticos montaron sus propias versiones de Shakespeare cambiando los nombres de los personajes y los lugares y acompañándose con músicos sentados con sus instrumentos nativos en una esquina.

Los lituanos escenificaron un Hamlet jugando con aguas y hielos, habiendo quedado salpicado por éstos. La compañía de Bremen presentó a un Timón de Atenas en alemán que acaba arruinado 100% desnudo y comiendo barro. A pesar de no entender nada de gujarati, persa, turco o urdu, este autor y el público podía seguir a Shakespeare en esos idiomas. Lo genial del mayor autor de la urbe de estas olimpiadas es de cómo su obra se ha globalizado y cómo cada cultura ha sabido adaptarlo y enriquecerlo con su propia idiosincrasia, música y estilo.