Desde mediados de julio un nuevo brote de Ébola cobró la vida de 16 personas en Uganda, desatando la alarma en países vecinos, sobre todo en Kenia que declaró alerta roja. En mayo sorprendió a la OMS un brote de la “enfermedad del cabeceo” y hasta julio una rara dolencia mató a por lo menos 61 niños en Cambodia. Cerca del 30% de las enfermedades en África se origina en el entorno natural.

El 31 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó la existencia de 36 posibles casos de Ébola en Kibale, Uganda, y el fallecimiento de más de una decena de enfermos desde mediados de ese mes. El gobierno ugandés detectó el brote epidémico el 28 de julio y reportó la muerte de 14 personas hasta ese día.

No se conocen vacunas ni medicamentos para combatir al Ébola, patología que causa la muerte de entre 50 y 80% de los enfermos. Sus síntomas son fiebre, vómito, diarrea, dolor abdominal y de cabeza, erupción similar a la del sarampión, ojos enrojecidos y sangramiento. El síntoma principal es una fiebre hemorrágica contagiada por contacto directo y a través de la sangre, fluidos corporales o ropa de una persona infectada.

La región de mayor incidencia de Ébola es el África subsahariana. Desde principios de siglo se reportaron cuatro brotes, el peor en 2000, con 224 fallecidos; el de 2007 con 37 muertos en el distrito occidental de Bundibugyo; y un tercero en 2011 también en Bundibugyo. El cuatro brote tiene como epicentro el poblado de Nyanswiga, distrito de Kibaale, donde se cuentan al menos 232 casos sospechosos.

El 1 de agosto Uganda reportó 16 muertos por Ébola y 176 casos sospechosos. Otras cuatro personas contagiadas también murieron a causa del virus, pero no fueron incluidas en el reporte oficial, informó el diario gubernamental New Vision.

Los enfermos reciben “tratamiento apropiado” de parte de un equipo médico integrado por el Hospital Nacional de Especialidades de Mulago, la OMS y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, informaron las autoridades de salud ugandesas. El Ministerio de Sanidad declaró “estado de alerta máxima para responder a cualquier posible caso en Kampala, la capital, y sus alrededores”, y exhortó al público a estar alerta, pero “no generar miedo y pánico innecesarios”.

El representante de la OMSen Uganda Joaquim Saweka garantizó que la epidemia de Ébola propagada desde fines de junio está bajo control, aunque la ministra local de Sanidad Christine Ondoa confirmó un aumento de 30 a 53 el número de personas diagnosticadas con la enfermedad. La cifra de enfermos bajo estudio se incrementó también de 176 a 321, y entre ellos hay 253 que son “vigilados muy de cerca”, aseguró la Ministra.

La mayoría de los países vecinos, en particular los limítrofes, comenzaron a asumir medidas de prevención ante la inminencia de la epidemia ugandesa. El primero en reaccionar fue Kenia, que declaró el lunes la alerta roja en las provincias colindantes con el territorio ugandés e instó a informar inmediatamente de cualquier caso sospechoso.

El Ébola no es la única enfermedad que desvela a los ugandeses. A principios de noviembre de 2011 se reportó un muerto y decenas de hospitalizados por un brote de ántrax en el oeste del país, que tuvo como antecedente otro brote en febrero de 2009, cuando murieron cinco personas y otras 150 fueron hospitalizadas.

Además, en mayo de este año se expandía en la población adulta del norte del país una patología infantil que afecta el encéfalo e induce un movimiento incontrolado de la cabeza, conocida como “enfermedad del cabeceo”. Dicho mal era hasta el momento reportado solo en niños y ahora se registra en otras edades, alertó el secretario de Estado de Sanidad Assuman Lukwago.

El padecimiento detiene de forma permanente el crecimiento del paciente, atrofia su cerebro y lo convierte en retrasado mental. La diputada de la región norteña de Kitgum Beatrice Anywar expresó su preocupación por el incremento de casos y dijo que el uso de medicamentos para tratar la epilepsia y la oncocercosis (enfermedad parasitaria) es una de las formas más accesibles para controlar el flagelo.

Los estragos causados por la enfermedad y su extensión a pacientes adultos llamó la atención de la OMS, que también investigaba un brote similar en el fronterizo Sudán del Sur. El contacto con municiones en zonas siniestradas durante años por conflictos bélicos podría estar relacionado con el origen y proliferación de la enfermedad, especulan fuentes de ese organismo de la ONU.

Rara enfermedad en Cambodia

Hasta julio de este año una rara enfermedad causó la muerte de al menos 61 menores de tres años de edad en Cambodia. Virólogos del Instituto Pasteur descartaron que el Enterovirus 71 (EV71), asociado a la brucelosis, sea la causa del súbito brote de síndrome de fiebre y severos problemas respiratorios y neurológicos detectados en el hospital infantil Kantha Bopha, en la capital Phnom Penh.

Desde que fue detectada en abril de 2012 en comunidades del sur de Cambodia, la mortal infección afectó a 62 niños, de los cuales 61 murieron. Los científicos descartaron que la enfermedad estuviera asociada al dengue o que constituyera un nuevo brote de fiebre de chikungunya o artritis epidémica, causada por un virus transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti.

El letal enterovirus 71 posiblemente esté relacionado con la rara enfermedad causante de fiebre alta, deterioro de las funciones respiratorias y neurológicas. Sin embargo, pese a que 15 de las 24 muestras sanguíneas analizadas exhibieron la presencia del EV71, esos resultados requerirán de más investigaciones en los próximos días, dijo la doctora Nima Asgari, epidemióloga de la OMS.

Los científicos consideran que como la brucelosis es endémica en países indochinos vecinos, tal vez se estuviera lidiando con una mutación del virus. En opinión de Pieter Van Maaren de la OMS, no ha sido fácil el diagnóstico, pero es innecesario alertar de inmediato a los viajeros sobre medidas a tomar, como ya hicieron autoridades de Hong Kong, una de las principales rutas de comunicación aérea con Phnom Penh.

El ministro cambodiano de Salud Mam Bunheng llamó a las familias a ejercer buenas prácticas higiénicas y llegar a los menores al hospital ante cualquier síntoma, pues una demora provoca infecciones y complicaciones neurológicas, cardiovasculares, respiratorias y casos de encefalitis.

África aboga por integrar salud y medioambiente

África es uno de los continentes donde mueren más personas por enfermedades, entre ellas la malaria, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), la poliomielitis y la esquistosomiasis, enfermedad parasitaria producida por platelmintos, cuyos síntomas son la anemia crónica, dolor, diarrea, intolerancia al ejercicio y desnutrición. También son muy frecuentes las diarreas y las infecciones respiratorias.

En África aún existen muchas dolencias ligadas a la carencia de agua potable y saneamiento básico, exposición a enormes cantidades de basura, polución del aire, devastación de florestas y contaminación de suelos, explicó la coordinadora para el programa de Salud y Ambiente de la OMS María Neira. Por factores ambientales y falta de agua potable cada año mueren en el continente 1,3 millones de niños. El director regional del Programa de las Naciones Unidas para África Pierre Quiblier estima que cerca del 30% de las enfermedades en la región se deben al medio natural.

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la región africana, sobre todo Angola, Namibia, Zambia, República Democrática del Congo y República del Congo, registra el 68% de los casos de polivirus salvaje reportados a escala universal. Además, en 2011 murieron al menos 2.912 africanos por cólera, de un universo de 105.222 casos declarados en 25 de 46 países del continente, informó el director de la OMS para África Luis Gomes Sambo.

La II Conferencia Interministerial Sobre Salud y Ambiente en África celebrada en Luanda a fines de noviembre de 2011 propuso integrar la salud humana con la ecología en políticas, estrategias y planes nacionales y regionales. En la clausura del foro, la ministra angoleña de Ambiente Fátima Jardim insistió en la necesidad encarar de manera conjunta los graves problemas medioambientales como la desertificación y la sequía.

La declaración de 12 puntos adoptada por los ministros del continente solicita a la OMS y al Programa de Naciones Unidas para el Ambiente la creación de un mecanismo para facilitar el acceso a recursos y contribuciones destinadas a los sectores de salud, ambiente y desarrollo sustentable.

El documento titulado Compromiso de Luanda y basado en la Declaración de Libreville, Gabón (2008), llama a realizar acciones intersectoriales para lograr mejoras ambientales, tomando en cuenta que cerca del 28% de las enfermedades crónicas no transmisibles y transmisibles en África se atribuye al entorno natural. También incluye entre sus prioridades de salud para los próximos años la disponibilidad de agua potable, saneamiento y servicios de higiene, control de vectores y gestión de sustancias químicas y residuos.

El año pasado la firma privada Sanofi y la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) suscribieron un acuerdo de colaboración de tres años para investigar nuevos tratamientos para nueve Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD). “En esta nueva colaboración investigativa con DNDi damos un paso firme hacia una mayor flexibilidad en el intercambio de conocimientos para producir nuevos medicamentos”, destacó el presidente de Investigación y Desarrollo de Sanofi Elias Zerhouni.

DNDi es una Asociación sin fines de lucro para Desarrollo de Productos (PDP en inglés) y nuevos tratamientos para las enfermedades olvidadas, especialmente la tripanosomiasis humana africana (enfermedad del sueño), la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas, la malaria, el VIH pediátrico y enfermedades relacionadas a las infecciones por helmintos. Desde 2007 ha lanzado cuatro productos: dos combinaciones de dosis fija para la Malaria (ASAQ desarrollado con Sanofi y ASMQ desarrollado con Fiocruz), NECT (terapia de combinación de nifurtimox-eflornitina para la enfermedad del sueño) y SSG & PM, una terapia de combinación para el tratamiento de la leishmaniasis visceral en África.

En 2001 Sanofi inició un acuerdo de asociación con la OMS para combatir la enfermedad del sueño, y en 2006 incluyó a la leishmaniasis, la úlcera de Buruli y la enfermedad de Chagas. Para mejorar los fármacos existentes, Sanofi creo en 2010 una Unidad de Estrategia Terapéutica dedicada a nuevos anti infecciosos. Su ámbito de aplicación incluye las infecciones bacterianas multirresistentes, así como algunas ETDs.

El nuevo acuerdo suscrito por DNDi y Sanofi en 2011 abarca nueve ETDs: las enfermedades kinetoplastidas (leishmaniasis, la enfermedad de Chagas, la tripanosomiasis humana africana y la enfermedad del sueño), las helmintiasis (filariasis linfática, la oncocercosis y las helmintiasis transmitidas por el suelo), el gusano de Guinea, la esquistosomiasis y la fascioliasis.

Con reportes de los corresponsales de Prensa Latina en Kampala, Phnom Penh, Luanda, Brazzaville y Ginebra.