El esperanto cumple 125 años. Nació en 1887 en un día como hoy, fue el polaco, de orígen judío, Ludovico Zamenhof, a presentar al mundo una nueva lengua, “La lingva internacia” (la lengua internacional), una gramática acompañada de un breve ensayo introductivo de textos de prosa y poesia originales y traducidos al esperanto.

El esperanto tiene un trato muy particular, “l’interna ideo”, es decir una lengua que ha nacido y se ha desarrollado para ofrecer un terreno neutral en la que diferentes grupos humanos puedan pacífica y fraternamente poder comunicarse. El esperanto, como ha escrito el famoso narrador italiano Humberto Eco, “no pretende ser la lengua perfecta ni sobreponerse a las lenguas existentes”.

En 1905 Ludovico Zamenhof, condecorado con la “Legión de Honor” por el Gobierno de Francia, estableció los principios fundamentales en su libro “Fundamento de esperanto”. La lengua inmediatamente despertó gran interés entre los estudiosos y entre ellos el escritor Julio Verne, nombrado Presidente Honorario del grupo esperantista de Amiens en Francia, que escribió el libro ”Vogaje d’étude” que no pudo ser terminado por la repentina muerte de Verne, en la que el novelista francés definía el esperanto como “el vehículo más seguro y eficaz de la civilización”.

El movimiento esperantista, severamente perseguido por nazis y comunistas volvió a organizarse más eficazmente obteniendo premios a nivel internacional como la resolución Unesco de Montevideo, Uruguay (1954) y Sofia, Bulgaria (1985).

125 años después de la publicación del libro “Unua Libro”, el esperanto es hoy una lengua hablada en todo el mundo. Los autores de referencia de la literatura esperantista, para nombrar unos pocos, son el francés Waringhien, los húngaros Kalocsay y Barghy, el escocés Auld.

Esta es otra de las características del esperanto, escritores de diferentes partes del mundo y de diferentes culturas, han creado una literatura que se caracteriza por la variedad de los temas, historias y estilos. El esperanto es multicultural, simple y eficaz. Contribuye a un multilingüismo sostenible y a una comunicación equitativa.