Después de veinte años de servicio, me avergüenza toda relación con el FMI. No solo por su incompetencia ante la crisis global, expuesta solo parcialmente por el informe de la OIA, así como por el informe TSR en relación con el seguimiento previo a la crisis de la zona euro. Sino sobre todo porque los problemas sustanciales de estas crisis, como los de otras, fueron identificados mucho antes de que se produjeran, pero fueron negados en el FMI.

Al Dr. Shaalan, Decano del Comité Ejecutivo del FMI: Me dirijo hoy por última vez al Comité Ejecutivo porque abandono el FMI.

En primer lugar quiero expresar formalmente mi más profundo agradecimiento a las autoridades de Suecia, Israel y Dinamarca, con las que he trabajado en el último período, así como con todas con las que he trabajado con anterioridad, por su extraordinaria generosidad conmigo. Asimismo, quiero aprovechar esta oportunidad para explicar porque me voy.

Después de veinte años de servicio, me avergüenza toda relación con el FMI. No solo por su incompetencia ante la crisis global, expuesta solo parcialmente por el informe de la OIA, así como por el informe TSR en relación con el seguimiento previo a la crisis de la zona euro. Sino sobre todo porque los problemas sustanciales de estas crisis, como los de otras, fueron identificados mucho antes de que se produjeran, pero fueron negados en el FMI.

Dados los largos períodos de gestación y la lentitud en el proceso de toma de decisiones internacionales para hacer frente a estos desafíos globales, era esencial advertir a tiempo y de manera sistemática y continuada sobre estos peligros. En este sentido, el fracaso del FMI a la hora de hacerlo supone un fracaso de primer orden, incluso si esas advertencias no hubieran sido tenidas en cuenta. Las consecuencias implícitas suponen sufrimientos para muchos (y lo peor aún está por venir) incluyendo Grecia, que la segunda divisa de reserva global esté al borde del precipicio, y que durante los últimos dos años el FMI haya fracasado a la hora de seguir y jugado un papel meramente reactivo en los esfuerzos desesperados para salvar al euro en última instancia.

Es más, los factores probables que han causado estos fallos en la tarea de vigilancia del FMI (rechazo al riesgo analítico, prioridades bilaterales y prejuicios europeos) se están reforzando a pesar de las iniciativas para corregirlos. Ello es especialmente evidente por lo que se refiere al nombramiento de los Directores Gerentes, que durante la última década han sido todos desastrosos a todas luces. Ello afecta incluso a la actual Directora Gerente, porque ni el hecho de ser mujer, ni su integridad ni su impulso dirigente pueden compensar la ilegitimidad esencial del proceso de selección.

En una institución jerárquica como esta, las consecuencias implícitas de estas designaciones se transmiten en cadena a otros puestos administrativos vía nombramientos, contratos por tiempo definido y planificación de la renovación del personal de dirección, hasta contaminar a la organización en su conjunto, a pesar de todos los esfuerzos para evitarlo.

La opción del Comité Ejecutivo es un FMI tullido, limitado en su capacidad de acción por las mismas causas estructurales que han provocado los fallos de vigilancia descritos. Ojala hubiera entendido hace veinte años que así era.

Hay mucha gente buena y sabia en esta institución. Pero el abajo firmante se marcha para siempre. Quizás no quieran perder al resto.

Sinceramente, Peter Doyle

ATT: Sra. Nemat Shafik, Sr. Stanley Fischer, Sr. Stephan Ingves, Sr. Benny Andersen, Sr. Alex Gibbs, Sr. Eric Meyer, Sr. Amit Friedman, Sr. Martin Holmberg, Sr. Reza Moghadam, Sr. Mark Plant, Sr. Brad McDonald.

* Economista del FMI durante los últimos 20 años, era actualmente responsable del seguimiento de Suecia, Dinamarca e Israel en el Departamento Europa. Texto traducido para www.sinpermiso.info por Gustavo Buster.