Panamá y La Paz (PL y Bolpress).- Accede al servicio de banda ancha fija el 29% de los ciudadanos de Norteamérica y apenas 7% de Latinoamérica y el Caribe. La Cumbre Conectar las Américas de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el organismo de la ONU encargado de regular las telecomunicaciones, concluyó con un llamado a recaudar 53.400 millones de dólares para financiar proyectos de TIC en América Latina.

Una de las metas del milenio de la ONU es hacer más accesible los beneficios de las nuevas tecnologías, especialmente las de información y comunicaciones, en cooperación con el sector privado. La masificación de la telefonía móvil y de las conexiones de Internet de banda ancha facilitaría la toma de decisiones y la movilización de recursos, y se constituye hoy en una condición clave para el cumplimiento de las Metas del Milenio en Sudamérica, evaluó la UIT.

La expansión de la telefonía móvil e Internet en la última década no tiene comparación con ninguna otra tecnología. Estadísticas de la UIT revelan que a principios del año 2000 había en el mundo 500 millones de abonados a la telefonía móvil y 250 millones de usuarios de Internet. En 2011 los abonados a la telefonía móvil eran más de 5.000 millones, mientras que los usuarios de Internet superaban ligeramente los 2.000 millones.

El porcentaje de suscriptores de banda ancha móvil respecto al total de la población de América Latina y el Caribe pasó de 0,2% en 2005 a 4,7% en 2009, mientras que en los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la proporción se elevó de 5% a 49% en el mismo período, según datos del Observatorio Regional de Banda Ancha (ORBA) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

“La CEPAL impulsa una agenda de desarrollo basada en la igualdad de derechos y en el cierre de las brechas productivas, y el Observatorio nos permite ver con claridad las desigualdades en el acceso a la banda ancha, en términos de tarifas y velocidades, así como los desafíos en materia de infraestructura y conectividad”, señaló la secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena.

Uno de los principales factores que determinan la adopción de la banda ancha es su precio. Como promedio en la región, en marzo de este año el valor del servicio de banda ancha fija fue de 72,8 dólares el megabyte por segundo (mbps), en contraposición a los 5,9 dólares por mbps contabilizados en los países de la OCDE. Se trata de una diferencia de 50 veces. En un extremo de la lista se ubica Bolivia, donde la tarifa (medida por Paridad de Poder Adquisitivo) fue de 300 dólares por mbps, y en el otro Panamá, donde se cobra a los usuarios 17,7 dólares por mbps.

Otro de los aspectos que definen la calidad de este servicio es la velocidad. Las cifras indican que en el último año en América del Sur se incrementó 53% la velocidad efectiva tanto de subida como de bajada con la que se accede a la banda ancha de Internet. En ambos casos sobresale Chile, donde la velocidad de subida en abril alcanzó los 1.767 mbps, 39% más que en igual mes de 2010, y la de bajada 6.413 mbps. En Bolivia la velocidad de subida fue de 210 mbps y la de bajada 428 mbps, las cifras más bajas de la región.

Poco antes del ITU Telecom World 2011 celebrado en Ginebra el año pasado, la Comisión de la banda ancha para el desarrollo digital aprobó cuatro nuevas metas “ambiciosas pero alcanzables” que deberían tratar de lograr los países de todo el mundo a fin de equipar a sus poblaciones para que participen plenamente en las emergentes sociedades del conocimiento. Dichas metas abarcan la política, la asequibilidad y la aceptación de la banda ancha:

1. Hacer universal la política en materia de banda ancha: Para 2015, todos los países deberían disponer de un plan o estrategia nacional de banda ancha o incluir la BA en sus definiciones de acceso/servicio universal.

2. Lograr que la banda ancha resulte asequible: En dicho año, los servicios básicos de BA deberían hacerse asequibles en los países en desarrollo a través de una reglamentación adecuada y de las fuerzas del mercado.

3. Conectar los hogares a la banda ancha. Para 2015, el 40% de los hogares de los países en desarrollo deberían tener acceso a Internet.

4. Poner a la gente en línea. En cuatro años, la penetración de usuarios de Internet debería alcanzar el 60% en todo el mundo, el 50% en los países en desarrollo, y el 15% en los países menos adelantados (PMA).

La UIT asumirá la responsabilidad de medir los progresos de cada país en relación con las metas fijadas, y elaborará un informe anual sobre la banda ancha y una clasificación de las naciones de todo el mundo en términos de política, asequibilidad y aceptación de la banda ancha. En este desafío aprobado se reconoce que la comunicación es “‘una necesidad y un derecho humano” y se pide a los gobiernos y a la industria privada que colaboren para desarrollar los marcos políticos, modelos empresariales y acuerdos financieros innovadores requeridos para facilitar el crecimiento del acceso a la banda ancha en todo el mundo.

Se insta a los gobiernos a que eviten limitar el acceso de nuevos actores al mercado e imponer cargas fiscales innecesarias a los servicios de TIC a fin de permitir que los mercados de banda ancha realicen todo su potencial de crecimiento, y se alienta a los gobiernos a promover normas internacionales coordinadas para el interfuncionamiento y para abordar la disponibilidad del espectro de radiofrecuencias apropiado. Además, se hace hincapié en la necesidad de estimular la producción de contenidos en los idiomas locales y de mejorar la capacidad local para beneficiarse de la revolución digital y contribuir a ella.

Los objetivos de la UIT en América Latina

Delegados de 36 países de la región, incluidos algunos jefes de Estado o Gobierno, ministros, ejecutivos de 57 empresas del sector privado y especialistas en el tema de las telecomunicaciones de 21 organizaciones regionales e internacionales participaron en la cumbre de la UIT, que sesionó en el Centro de Convenciones Atlapa de la capital panameña el 18 y 19 de julio de 2012.

La cumbre de Panamá fue la tercera de su tipo que se realiza a iniciativa de la UIT para conectar al mundo tecnológicamente antes de 2015. El objetivo es movilizar recursos humanos, financieros y técnicos para poner fin a disparidades de las TIC.

Unos 2.400 millones de personas acceden a Internet desde sus casas, pero otros cuatro mil millones nunca lo han hecho, y una gran mayoría de ellos ni siquiera sabe que existe, y mucho menos conocen el tema de la banda ancha. Hay grandes diferencias de acceso a la banda ancha móvil entre regiones y dentro de éstas, según la UIT. En Norteamérica está al alcance del 60% de la población, pero en los vecinos de Latinoamérica y el Caribe sólo llega al 11%.

Accede al servicio de banda ancha fija el 29% de los ciudadanos de Norteamérica y apenas 7% de Latinoamérica y el Caribe, región que no se beneficia a plenitud del sinnúmero de servicios, aplicaciones y ventajas que tiene ni su aporte al desarrollo económico. A la mayoría de las aplicaciones de telecomunicaciones más efectivas para el desarrollo (telemedicina, comercio electrónico, actividad bancaria electrónica, servicios gubernamentales electrónicos) sólo puede accederse mediante conexión a Internet de alta velocidad. Existe una enorme brecha entre quienes cuentan con un acceso rápido a un mundo virtual cada vez más rico en contenido multimedia, y quienes tienen que usar una conexión lenta y con enlaces compartidos.

La declaración principal de la cumbre de Panamá hace énfasis en el compromiso de conectar a los no conectados mediante proyectos de TIC y la banda ancha. La cumbre definió cinco prioridades de la región de las Américas hasta 2014: Avance telecomunicacional y TIC, Marco de reglamentación para reducir disparidades, Planes de comunicaciones de emergencia, Transición del sistema analógico al digital y Acceso a Internet a niveles local, nacional y regional para reducir costos del Internet.

En el evento se constató la necesidad de crear redes de la próxima generación y protegerlas reforzando la ciberseguridad, forjar un entorno normativo propicio teniendo en cuenta las necesidades del futuro y fomentar las capacidades humanas necesarias. La reunión renovó el compromiso de promover medidas de solidaridad y asistencia específicas como acciones prioritarias para países menos adelantados, haciendo particular hincapié en Haití y pequeños Estados insulares, entre otros.

La declaración de la cumbre recuerda que el objetivo es lograr la conectividad generalizada a la banda ancha en la región y la integración digital para facilitar el desarrollo social y económico mediante acceso asequible para todos a las TIC y sus servicios.