El descubrimiento de tumbas en Bulgaria con esqueletos humanos atravesados con estacas, como parte de singulares ritos funerarios para evitar que los difuntos se convirtieran en vampiros, despierta hoy la imaginación y renueva los mitos de viejas creencias paganas. Puede que Rumanía con la legendaria región de Transilvania sea el país más conocido en el mundo por poseer en el mítico jefe militar Vlad el Empalador Tepes, la encarnación del vampiro más famoso de la historia: Drácula.

Y es que cuando el irlandés Bram Stoker inmortalizó a Tepes en 1897 como el más temido chupasangre de la historia, creó alrededor de su personaje y de su natal Transilvania una mitología vampírica arraigada fuertemente hasta la actualidad en la cultura de masas de todo el orbe. Por ello, quizás a muchos sorprenda el descubrimiento de restos de presuntos vampiros en las ciudades búlgaras de Sozopol y Veliko Tarnovo, aunque ya los expertos de esa nación balcánica estén acostumbrados a esta clase de hallazgos.

Los vampiros de Sozopol

Todo comenzó cuando medios locales informaron del descubrimiento de dos esqueletos en la ciudad de Sozopol a orillas del mar Negro inhumados en circunstancias particulares. Se trataba de restos que con más de 700 años de antigüedad databan de los siglos XIII y XIV. Las osamentas enterradas cerca del ábside de una iglesia, se correspondían con los despojos de un hombre y una mujer.

De acuerdo con las evidencias arqueológicas, el hombre que en vida medía unos 175 centímetros, fue sepultado con un trozo de hierro de un arado clavado en el corazón y apuñalado varias veces en el pecho y el estómago como parte del rito funerario. Por un proceso similar pasó la mujer que acompañó al muerto en su descanso final y que -a juicio de expertos- debió ser muy cercana al fallecido, teniendo en cuenta la cercanía de apenas 50 centímetros entre ambas tumbas.

Tales procedimientos funerarios se reservaban a personas que habían sido muy malas en vida y que se creían iban a convertirse en vampiros una vez muertas, para seguir atormentando a la gente, explica el director del Museo Nacional de Historia, Bozhidar Dimitrov. Según el historiador, los temidos “vampiros” en cuestión eran más frecuentes entre aristócratas y clérigos, como lo demuestra el hecho de que la parte del monasterio en que se localizaron los restos se reservaba como norma a gente poderosa o influyente.

Los huesos fueron hallados en una necrópolis detrás del ábside de una iglesia medieval, un lugar reservado especialmente para enterrar a personas importantes y de alto rango social, como gobernadores, funcionarios, recaudadores de impuestos, consejeros o sacerdotes. “Los vampiros son parte de la mitología búlgara y la creencia en ellos data de la época precristiana, pero el cristianismo los rechazó”, explicó Dimitrov. De acuerdo con el científico, la creencia popular en aquella época consistía en que al morir una persona justa y sin pecados, su alma iba al reino celestial, donde recibía el reposo eterno.

En cambio, las almas de los malvados se quedaban en sus cuerpos y muchas veces salían de la tierra para beber sangre, primero de animales y posteriormente de seres humanos, acorde con la leyenda. Por ello, para prevenir que el difunto se convirtiera en vampiro, durante la noche después del entierro, y siempre antes de medianoche, un grupo de valientes exhumaba el cadáver y le clavaba un hierro o un palo de madera en el pecho, según las posibilidades económicas de los implicados.

“Los más ricos usaban hierro y los pobres clavaban madera”, aseguró el experto. Con más de 100 enterramientos de este tipo reportados en Bulgaria, Dimitrov no entiende por qué el descubrimiento de Sozopol suscita tal expectación: “Yo no sé por qué un hallazgo tan común y corriente como este se hizo tan popular. Tal vez sea por el misterio de la palabra vampiro”.

Mientras tanto, el grupo científico del arqueólogo Nikolay Ovcharov, localizó en una iglesia en Veliko Tarnovo otro cadáver que había sido enterrado con una bolsita con 30 monedas de plata “destinadas a pagar el transporte al más allá”. Tenía también las extremidades atadas, para que no escapara de la tumba, explicó Ovcharov a la radio estatal BNR, al recordar que tales tratamientos, o el de clavar una estaca en el pecho, se usaban en esta región en la Edad Media para evitar que el muerto transformado en vampiro volviera al mundo de los vivos.

No obstante, semejantes ritos funerarios también fueron aplicados a médicos, intelectuales y demás eruditos que con su sabiduría despertaron recelos y sospechas de vampirismo ante la ignorancia de sus contemporáneos, consideran expertos.

Krivich, ¿el vampiro de Sozopol?

Basado en circunstancias históricas, el historiador Dimitrov sugirió que los restos del hombre-vampiro de Sozopol podrían ser los de un pirata marítimo, más conocido como Krivich, que actuaba en esa región y fungió como alcalde de la villa en aquella época. “Desde luego que el bandido Krivich no era un vampiro cuando estaba vivo sino un miembro de la nobleza local como sugiere el lugar de su sepultura. Sin embargo, debió ser muy mala persona, cuando sus contemporáneos temieron la posibilidad de que regresara a la vida”.

De acuerdo con Dimitrov, este personaje medieval demostró su incompetencia en la defensa de Sozopol durante un asedio de los genoveses. Como resultado, la ciudad fue invadida y saqueada. Lejos de tener largos colmillos, con dientes romos y una estaca en el pecho, la carrera de Krivich como vampiro terminó antes de que pudiera comenzar, señaló el experto al indicar que los restos fueron llevados al Museo Nacional de Historia en Sofía, donde son expuestos en la actualidad como una atracción histórica.

En cuanto a la mujer enterrada, los arqueólogos suponen que sea la esposa del muerto. Incluso en nuestros días se estima que muchas de las decisiones impopulares tomadas por los gobernantes son inspiradas por sus cónyuges, agregó el experto al sugerir que la fémina fue una víctima más de la ira y la antipatía popular.

De lo que no cabe duda es que se trata de marido y mujer, y que en vida la pareja incomodaba a sus contemporáneos. Lamentablemente, los huesos de la supuesta esposa permanecerán en Sozopol, pues están en muy mal estado y no se pueden trasladar. Por eso, nos vimos obligados a divorciar a la pareja, bromeó Dimitrov.

* Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.

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El Yeti,leyenda o realidad

Londres, (PL).- Un equipo internacional de expertos estudia todas las pruebas posibles que permitan descifrar si el Yeti, o abominable hombre de las nieves, en verdad existe, o es solo fruto del imaginario popular. Para ello, especialistas de las Universidades de Oxford (Reino Unido), y Lausana, Suiza, realizan pruebas genéticas de última generación a restos orgánicos que supuestamente pertenecen a la criatura. Además, se han recogido nuevas muestras, como pelos, de algunas zonas en las que según testigos habita este gigante.

Numerosas son las personas que aseguran existe, y lo describen como un ser de gran estatura, enormes proporciones y totalmente cubierto de pelos. Ha sido llamado también Pie Grande, Sasquatch o migoi, según la región del mundo donde se dice ocurrieron avistamientos fugaces. “Es un área de investigación en que la que cualquier académico serio se aventura con cierto grado de inquietud. Es un campo lleno de informes excéntricos y engañosos”, afirma Bryan Sykes, del Wolfson College de Oxford.

“Los avances de la ciencia forense, en particular el estudio del cabello, han mejorado sustancialmente y nos van a permitir llegar a conclusiones mucho más precisas”, asegura Sykes, que dirigirá el proyecto en colaboración con el director del Museo de Zoología de Lausanne, Michel Sartori.