A medida que se acercan las elecciones en Venezuela y presunta reelección de Hugo Chávez, los rumores sobre su salud ocupan extensas columnas en los medios de comunicación afines a las políticas pro norteamericanas de todo el continente.

La página digital de “La Voz de América” (VOA), reprodujo el discurso del saliente presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, quien aseguró que “los días de Chávez están contados” y pronto habrá oportunidad de convertir al hemisferio occidental en el primer hemisferio democrático.

El ministro venezolano de información, Andrés Izarra, rechazó tales expresiones, acusándole de ser instrumento de un sistema que está acabando con la humanidad.

Periodistas vomitivos como los de la VOA, existen a lo largo de Latinoamérica claramente alineados con las políticas norteamericanas, debido a su “gastro-dependencia”, es decir, a su necesidad de recibir el dinero que les permita subsistir sometiendo su moral a las exigencias de quienes les subvencionan.

En los casos de Chávez y Castro, los medios de derecha y sus “periodistas” se han dado a la tarea de matar periódicamente a éstos líderes revolucionarios. El caso de Fidel, fue el primero desde agosto de 2006, cuando se supo de su grave enfermedad. Los vomitivos insistieron una y otra vez sobre su pronto deceso, como si con ello desaparecieran sus ideas.

Los “mercachifles” de la muerte planearon por años atentados contra Fidel, sin lograrlo. Ahora, el turno es de Chávez. El 7 de octubre aspira a ser reelegido por el pueblo, sobre todo por aquellos de las capas más empobrecidas a quienes atiende diligentemente.

El lider se ha recuperado de un cáncer gracias al concurso de médicos venezolanos y cubanos, pero el juego sucio de los “periodistas vomitivos” no cesa a la hora de especular en torno a la muerte deseada por ellos. Pero, ahí está Chávez, con su persistente entusiasmo de seguir revolucionando su país.

Recientemente, el “Nuevo Herald”, un periódico claramente financiado por las políticas anticubanas, publicó un artículo del periodista de los servicios especiales del gobierno estadounidense, Juan O. Tamayo, reproduciendo las declaraciones de otro de esos servidores del dólar, quien aludió a la presunta gravedad del cáncer de Chávez.

El brasileño Merval Pereira, dijo que el cáncer de Chávez hizo metástasis en dirección al hígado y que su salud no será buena para cuando se celebren las elecciones del 7 de octubre. La “intencionalidad” es clara, se trata de restar votos, sembrar dudas y desconcierto.

Pero, ¿quién es Merval Pereira? Es uno de esos “premiados” con el galardón María Moors Cabot que concede la Universidad Columbia (Nueva York). Pereira y la bloguera anticubana Yoani Sánchez, compartieron el premio por escribir infundios contra Castro y Chávez. Cada uno recibió 5.000 dólares, con los que podrán seguir comprometidos editorialmente. Una disimulada forma de recibir premio y subvención.

En Bolivia, no faltan estos “periodistas vomitivos” gastro-dependientes obligados a escribir y comentar, como los propietarios de los medios exigen, bajo condena de ser despedidos y quedar en la calle. Esta es una de las razones por las que los entrevistados, suelen ser “casualmente” mayoritariamente voceros de partidos de derecha.

Los periódicos, son cada vez menos importantes, pero la televisión, ese tótem familiar nos inmoviliza más tiempo que los predicadores de iglesia. Desde ese aparato se irradia la cultura colonialista con asombroso poder de persuasión. Es preciso tener mucho cuidado sobre lo que nos dicen desde ese aparato, sobre todo por las noches.

Los medios alternativos, tendrían que afinar la puntería para contrarrestar las ideologías opresoras. En el caso boliviano, esa lucha debería comenzar por desmontar el entorno “mirista” que persiste en el Ministerio de Información y que impide claramente una mejor comunicación popular. Pero éste, es un tema para otra ocasión.