Joven en su antigüedad, Londres deviene ciudad monumental por los valores que le aportan la geografía, los pobladores y las riquezas de allende los mares al engrandecimiento de la City, en el centro de sus orígenes. En el siglo XXI “Londres parece recuperar su fama de ciudad alegre” con la construcción del Millenium Dome, en Greenwich; el London Eye, la Tate Modern, y la creación del Gran Patio del Museo Británico.

Su economía y su capacidad financiera centran su protagonismo. A inicios del siglo XIX la ciudad, rodeada de verdes campos, se extendió mediante un poblamiento migratorio atraído por el desarrollo industrial, con innumerables consecuencias. De las peores fueron la gran peste de 1858, como consecuencia del hedor del Támesis que la surca, y la epidemia de cólera de 1932. En sentido contrario, también se atribuye a su centro, haber sido la región más poblada y rica del país.

Como corresponde a su historia, se considera hoy que un impulso a su expansión se debió a la fundación allí del Banco de Inglaterra, en 1694, aunque el inicio de su evolución se sitúa en la conquista romana. Desde el siglo I d.n.e hasta el siglo V, cuando se derrumbó el Imperio, Roma mantuvo su dominio sobre el actual London, en inglés, denominado entonces Londinium, que sostenía en el siglo III un importante núcleo poblacional de 50 mil habitantes.

Su origen más remoto se atribuye a tribus celtas, pero se acepta que el conquistador romano Julio César, por los años 50 a.d.n.e., la nombró Londinium o “fuerte del lago”, en bretón, mientras observaba el sitio desde el gran puerto, en la ribera norte del Támesis. Existen, sin embargo, otras versiones sobre la denominación.

Amenazados por el norte, los romanos la abandonaron, si bien el comercio mantuvo su prosperidad en los siglos III y IV d.n.e. Más tarde, invasiones nórdicas la destruyeron en parte durante la denominada “Dark Age”. Un año especial fue el 796, cuando los anglosajones fijaron en Londres la residencia real, una condición favorable para su renacer económico y para el origen de suntuosos monumentos, como la White Tower y otras de su tipo en el siglo XI. La Torre Blanca, descrita como el palacio más completo de aquel siglo en Europa, es hoy solo una atracción turística que asombra en la oscuridad nocturna y conserva las Joyas de la Corona, armaduras reales y restos de la muralla romana.

Con posterioridad a las victorias de Guillermo I de Inglaterra (1028-1087), Guillermo el Conquistador o Guillermo II, duque de Normandía, la ciudad se convirtió en capital. En el siglo XI proliferaban las casas nuevas, los monasterios e iglesias de madera, el comercio marítimo y la expansión demográfica de la urbe. Juan sin Tierra le otorgó en el 1215 el derecho de elegir su propio gobierno.

Pese a la peste y a la Guerra de las Dos Rosas en el siglo XIV, continuó su ascenso y surgió el barrio de Westminster. Dos siglos después Enrique VIII creó la Iglesia Anglicana. William Shakespeare alcanzó la cima en su cultura. Y, en lo social, la explosión popular de 1649 condujo a la decapitación de Carlos I en Whitehall.

La peste provocó 100 mil muertes en 1665 y, un año después, el Gran Incendio, que duró cuatro días, destruyó el 80 por ciento de la ciudad. Desapareció prácticamente su origen medieval y surgió una urbe en muchos sentidos joven. De las ruinas emergen, bajo la conducción de Christopher Wren, los barrios burgueses de Marylebone, Chelsea, Greenwich y Kensington, la catedral de Saint Paul y los grandes puentes sobre el Támesis, impactantes hoy. Se iniciaron el disfrute del agua corriente, el alumbrado público a base de gas e importantes medios fluviales de transportación, a través del río omnipresente.

Advino la Revolución Industrial y surgieron, como contrasentido, los barrios pobres de East End. En sus calles el definitivamente desconocido Jack The Ripper -El Destripador- implantó el terror en 1888, tras el asesinato de Mary Ann Nichols, degollada y con el vientre rajado, en la noche. Como Shakespeare, un hombre nombrado Charles Dickens logra reflejar en sus novelas este Londres gris, cuya imagen ha trascendido en demasía. Mas, en sentido contrario, la aristocracia y la nobleza del West End consuman la Exposición Universal y crean el metro, un medio de transporte hoy multitudinario, veloz y demográficamente representativo del universo cosmopolita.

La familia real se instala en el Palacio de Buckingham, en el corazón de la ciudad, y se establecen símbolos como la abadía de Westminster, la catedral homónima; y el número 10 de Downing Street, o premierato, con antecedentes de sedes principales de Gobierno en el siglo XIII.

Desde 1750 a 1901 su población pasó de 700 mil a más de 4,5 millones de habitantes, aunque ampliable a 6,6 millones, si se incluyen las zonas suburbanas. Cifras actuales sitúan los del área urbana del Gran Londres en 8.278.251; y los del área metropolitana, la mayor de la Unión Europea, en un estimado de 12 a 14 millones de personas, reveladoras de una extensa periferia. Mas, sus pobladores comenzaron a disminuir al finalizar la primera guerra mundial, hasta situarse en 3,5 millones hacia 1950. Contrariamente, el área suburbana inició su crecimiento incesante, fenómeno propio de estas urbes. Bombardeada en 1941 por Alemania, perdió cerca de 30 mil vidas.

En este siglo XXI, “Londres parece recuperar su fama de ciudad alegre”, se dice ahora, con la construcción del Millenium Dome, en Greenwich; el London Eye, la Tate Modern, y la creación del Gran Patio del Museo Británico. Los juegos olímpicos incentivan su dinamización y una imagen distinta de aquella que la reflejaba como una ciudad gris, habitada por humanos flemáticos y rígidos, en general dos estereotipos distantes de los actuales. Es gris y lluviosa en días de invierno, por razones climáticas.

Como los Juegos Olímpicos inaugurados el 13 de julio de 1908, los de ahora pueden dejar una marca “esencial para Inglaterra, que ha sido cuna de tantas modalidades atléticas”, como reclamó en su tiempo Lord Desborough, con el aval de su enorme prestigio por haber cruzado a nado las cataratas del Niágara. De ahí que entre el 27 de julio y el 12 de agosto, los XXX Juegos Olímpicos se añadan como boom a la historia de esta ciudad con cultura antigua y aún conquistadora.

Los estadios olímpicos de Londres-2012 Una maravilla arquitectónica como el Nido de Pájaro de Beijing recuerda que en ocasiones las obras monumentales necesitan del abolengo de los títulos, iniciativa asiática distante de la formalidad en los Juegos Olímpicos de Londres-2012. En Stratford, en el este de Londres, se ubican el Parque y el Estadio Olímpico, con aforo para 80 mil espectadores y levantado a un costo de 486 millones de libras esterlinas (760 millones de dólares).

Por sólo recordar algunos ejemplos de modernidad y confort, el Nido de Pájaro apenas pudiera tener el reto de igualar su calidad por parte de las instalaciones principales de los Juegos de Barcelona-1992 y sobre todo, de Sydney-2000. La singular joya china tiene el valor añadido de su nombre, una idea generalmente desechada por otros competidores como la propia Atenas, actualmente en un momento triste de su economía que afecta a la gente y a la historia atlética del 2004.

Los británicos, fieles a su pragmatismo, aplicaron un diseño simple al Estadio Olímpico. Su último nivel, de acero y hormigón, puede desmantelarse para llevar su capacidad a 25 mil asientos. La idea se repite en los casos del Centro Acuático, también modulable, o el Pabellón del balonmano, de características reciclables. El complejo de albercas del Acuatic Center tiene capacidad para 17.500 espectadores (que tras los Juegos se recortará a 2,500) y acoge a las disciplinas de natación, natación sincronizada, clavados y pentatlón moderno.

La belleza de azules y aguas ha sido a lo largo de la historia fuente de inspiración de la arquitectura. Para no variar, la angloiraquí Zaha Hadid concibió una ola gigante de 160 metros de largo para el techado. Luego una piscina de 50 metros, el tanque de clavados y otra de entrenamiento, todo a un costo de 269 millones de libras.

La Basketball Arena, con aforo para 12 mil personas y habilitada con las finales del balonmano, cuenta con un enorme armazón de acero recubierto por una membrana de PVC y se vanagloria del aprovechamiento ulterior de algunas de sus partes reciclables. Fue terminada hace un año a un costo de 43 millones de libras.

En las alturas de lo exquisito en términos de construcción, descuella sobremanera el London Velodrome (velódromo), diseñado por el británico Michael Hopkins, quien fue nominado al premio Stirling, una suerte de Oscar de la arquitectura. La fabulosa pista de pino de Siberia y cedrorojo ya fue elogiada por la Unión Ciclista Internacional (UCI) y probada en la Copa Mundial en febrero pasado. Esta joya para los ciclistas puede acoger a seis mil espectadores en dos niveles bajo un techo moldeado, con un muro de cristal que facilita la visión externa.

Para completar el cuadro de los escenarios de Londres-2012, el siguiente resumen: Circuito de ciclismo BMX: al aire libre, con capacidad para seis mil personas, ubicado a un costado del velódromo, tiene una extensión de 450 metros con accidentes de baches y peraltes, además de una rampa de salida de ocho metros de altura.

Riverbank Arena: para el hockey sobre césped, con aforo para 15 mil aficionados. Posee dos canchas artificiales de colores azules y rosa. Copper Box: destinado a las eliminatorias del balonmano y pentatlón moderno (esgrima), para seis mil 500 visitantes, se trata de un estadio levantado con altos componentes de cobre que lo dotarán de reflejos naturales con el paso del tiempo.

Waterpolo Arena: concebida para cinco mil espectadores, se sitúa a pocos metros del Centro Acuático y llama la atención por su cubierta inflable y el predominio del color plateado. Servirá a las justas femenina y masculina de polo acuático. All England Club de Wimbledon: fresca aún la hazaña del increíble suizo Roger Federer, de nuevo en la cima del tenis mundial, y la expectativa de verlo junto al español Rafael Nadal y el serbio Novak Djokovic, la sede es toda una atracción olímpica. En sus diferentes courts puede albergar hasta 30 mil personas y repite en la experiencia olímpica, que ya auspicio nada menos que en añejo 1908.

Greenwich Park: sede de la equitación y el pentatlón moderno, es el lugar clásico para el hipismo dentro del parque real más longevo de Londres donde se encuentra el conocido Meridiano de Greenwich y el observatorio de la realeza británica. North Greenwich Arena: reformado después de varios años sin uso, la enorme sala deportiva y de conciertos tiene capacidad para 20 mil espectadores que podrán disfrutar en momentos diferentes las lizas de gimnasia (artística, trampolín) y la final del básquetbol.

ExCeL: uno de los complejos de mayor actividad en los Juegos Olímpicos, con los torneos de boxeo, esgrima, judo, tenis de mesa, taekwondo, halterofilia y lucha, con aforos variables de cuatro a 10 mil personas. Centro de exposiciones en forma de cubo, ya acogió en 2009 una cumbre del Grupo de los 20 (G20).

Wembley y otros espacios para el fútbol: el estadio de Wembley es el más grande de las seis instalaciones del balompié olímpico. Es el escenario de las disputas de las medallas de oro, tanto hombres como en mujeres. Otros parques son el Ricoh (City of Coventry Stadium), estadio del Club Coventry City en el centro de Inglaterra, una ciudad que ya tiene fuertes vínculos con los Juegos Olímpicos de Londres-2012 Hampden Park sometido a una remodelación de 70 millones de euros y ahora clasificado como un lugar de cinco estrellas por la UEFA, órgano rector del fútbol europeo.

Asimismo, el Milenio (Millennium Stadium) situado en las orillas del río Taff, justo en el corazón de la capital de Gales, Cardiff. Además, el Old Trafford, uno de los campos de fútbol más famosos del mundo, sede del club Manchester United y el St James Park, anfitrión del Newcastle United football club.

Finalmente, Earl‘s Court: sala para el voleibol con espacio para 15 mil espectadores; Horse Guards Parade (voleibol de playa); Royal Artillerie Barracas (tiro); Lord‘s Cricket Ground (tiro con arco); y Wembley Arena (badminton y gimnasia rítmica). Asimismo, Hyde Park (triatlón, prueba de natación); The Hall (maratón, ciclismo de ruta y marcha); Hampton Court (ciclismo contrarreloj); Eton Dorney, 65 kilometros al oeste de Londres, para remo y piraguismo; y Lee Valley White Water Centre (canotaje). Ademas, Hadleigh Farm en Essex (ciclismo, bicicleta de montaña); Weymouth y Pórtland (vela).

Un paseo por Susexx Gardens y Edgware Road

En la populosa esquina de Susexx Gardens y Edgware Road, en la municipalidad londinense Ciudad de Westmister, la vida parece no detenerse jamás y pese a la pertinaz lluvia fría de este viernes, mantiene su ritmo de siempre. Nadie escapa a la rutina diaria ni a la rapidez con que ocurren las secuencias en ese emblemático lugar del gran Londres, caracterizado por la presencia de una buena cantidad de inmigrantes asiáticos, árabes y africanos.

Muestrario cosmopolita que denota al lugar con sus colores, los olores de su cocina, sus tiendas de fina bisutería, joyas de fantasía, casas de cambio, heladerías y una mezcla de idiomas que confunde y pone los pelos de punta a cualquiera. Y entre todos ellos el británico con su porte de siempre. Cruce de vías de autos y ómnibus de dos pisos, que van y vienen en sentido opuesto al acostumbrado a la mayoría del resto del mundo.

Semáforos a los cuales nadie le calcula el tiempo, porque sus cambios de luces se suceden con la velocidad de un pestañazo, como sinónimo de lo agitada que es la vida en esta ciudad fundada en el año 43 por los romanos a orillas del río Támesis. Sin embargo, si Edgware Road es la una avenida de una intensa movilidad, todo lo contrario sucede en Susexx Gardens.

Asiento de más de 40 pequeños hoteles de arquitectura semejante, con sus columnas blancas y sus pequeños portales, la ruta tiene un toque distintivo parecido al de un plató de filmaciones cinematográficas. Todo encaja perfectamente en la extensa artería de una vegetación verde que contrasta con los colores terracota y gris de sus edificaciones.

Arteria que bordea un costado del simbólico Hyde Park, llamado el pulmón de la ciudad, otro lugar querido por los londinenses al cual concurren para trotar, montar bicicletas, y aprovechar cada jornada cuando el clima lo permite. Y cuando uno pasea por estos lugares sumergidos en la realización de los XXX Juegos Olímpicos, no se puede tomar distancia de algunos de esos personajes que han irrumpido en nuestras vidas: el genial Charles Chaplín, Charles Dickens, el siempre admirado Sherlock Holmes y su inseparable doctor Watson, y la polifacética Agatha Christie.

Nada que parado en Susexx Gardens y Edgware Road, se podrá tener una visión exacta del ying y el yang londinense. Justo eso.

* Periodistas de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.

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Londres-2012 costará menos de lo previsto

Los Juegos Olímpicos de Londres-2012 costarán menos de los 9,3 millones de libras (11.500 millones de euros) previstos en su presupuesto inicial, anunció el Gobierno británico. Para el ministro de Cultura Jeremy Hunt la noticia es “fantástica”, y demuestra “la capacidad del Reino Unido de hacer frente a grandes proyectos respetando los plazos y el presupuesto estipulado”.

Según el Ejecutivo, todavía no se han gastado 476 millones de libras (585 millones de euros) previstos para contingencias, y difícilmente sea necesario desembolsarlos antes del comienzo de los Juegos. En este compendio no se han incluido los costos para comprar los terrenos del Parque Olímpico de Stratford ni los proyectos preparados para asegurar el legado olímpico. El gran problema de los organizadores sigue siendo el transporte, para lo cual se han propuesto varias medidas para tratar de aliviar la congestión, como alargar el horario de servicio del metro, entre otras.

El 15 de junio, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres-2012 (Locog) puso a la venta 50 mil entradas para la justa, la mitad de las papeletas corresponden a la competición de hockey sobre césped, y las otras 25 mil se dividen en salto de trampolín, baloncesto y balonmano. El Locog dio la oportunidad asimismo de adquirir entradas para visitar la torre Orbyt, al lado del Estadio Olímpico de Stratford. Esta nueva remesa de entradas da a la gente una nueva oportunidad de acudir como espectador a los deportes del Parque Olímpico, señaló el director comercial de Londres-2012 Chris Townsend.

Además, la entidad recordó a quienes hayan comprado un pase para los Juegos y quieran deshacerse de él que todavía están a tiempo de revenderlo de forma legal a través de la página oficial de Londres 2012. Si no puedan dárselas a familiares o amigos, pueden usar esta plataforma, afirmó Townsend, quien explicó que la organización devolverá el dinero cuando otro comprador haya pagado su importe.