(PL y Bolpress).- La XVIII edición del Foro de Sao Paulo celebrada en Caracas con la participación de alrededor de 800 representantes de partidos y movimientos de izquierda, convocó a los pueblos de la región a luchar contra el neoliberalismo y las guerras, y a construir un mundo de paz, democracia y justicia social de la mano de los “gobiernos progresistas”.

Se celebró en Caracas la XVIII edición del Foro de Sao Paulo con la participaron de 800 delegados provenientes de 100 partidos y organizaciones de 50 países de los cinco continentes. El secretario ejecutivo del Foro Walter Pomar del PT de Brasil dijo que la participación de un grupo tan amplio “permite que nosotros expresemos la diversidad de las izquierdas latinoamericanas. Esto nos da una capacidad de debate y una incidencia mucho mayor en la realidad”.

El ex presidente de Brasil Inácio Lula Da Silva evocó la fundación del Foro de Sao Paulo en 1990 en la ciudad brasilera que le dio nombre, por iniciativa del Partido de los Trabajadores (PT), cuando él era el principal líder de esa organización política. Entonces -dijo- ninguno de nosotros imaginó que en apenas dos décadas llegaríamos a donde llegamos. En aquella época, la izquierda sólo estaba en el poder en Cuba, y hoy gobernamos un gran número de países, e incluso donde somos oposición los partidos del Foro tienen una influencia creciente en la vida política y social.

La izquierda latinoamericana vive un momento de expansión y de auge a 22 años de la fundación del Foro, y estamos en presencia de una izquierda que gana espacios y ha llegado a los gobiernos en algunos países, con realidades como el proceso de transformaciones sociales en Venezuela, resaltó el diputado al Parlamento cubano Osvaldo Martínez en declaraciones a Prensa Latina. Según Martínez, el neoliberalismo, aunque no está derrotado totalmente, ha sufrido fuertes golpes en medio de un avance de los partidos y movimientos sociales progresistas, expresado en la fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en diciembre de 2011 y de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, (ALBA) en 2004.

No obstante, Lula advirtió que aún hay mucho por hacer, y los hechos ocurridos en Honduras y Paraguay muestran lo mucho que aún necesitamos luchar para que la democracia prevalezca en nuestra región. El secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) el brasilero Emir Sader afirmó que los avances de procesos de transformación social y los obstáculos impuestos por la derecha caracterizan la situación actual de América Latina, y dijo que otra dificultad inherente a la región es la “herencia muy pesada” de administraciones militares y neoliberales.

Sader recomendó a los movimientos sociales asimilar las lecciones del golpe de Estado parlamentario en Paraguay y la asonada en Honduras en 2009 y, “valorar más” a los gobiernos progresistas, mientras que los gobiernos progresistas tienen que saber que sin ese apoyo no tendrán el respaldo suficiente para avanzar.

En ese contexto, la integración latinoamericana constituye un proceso importante para la izquierda europea, pues demuestra que el neoliberalismo puede vencerse, afirmó el griego Kostas Isychos, integrante de la Secretaría Política de la Alianza griega de Partidos de Izquierda. La izquierda europea y de mi país estamos aquí para trasladar nuestra experiencia en la lucha contra el neoliberalismo, y buscamos aprender y colaborar con los partidos y gobiernos progresistas del área latinoamericana. Destacó que la lucha contra el neoliberalismo ya no se encuentra en un continente, sino que se trata de un fenómeno y un combate global.

Con respecto a la unidad latinoamericana, Kostas señaló que el proceso también atraviesa un momento peligroso, pues están resucitando las oligarquías, como ocurrió en Paraguay con el golpe de Estado parlamentario contra el presidente legítimo Fernando Lugo. Además, los medios poderosos y privados están tratando de distorsionar la imagen de los procesos de cambios en Venezuela, Brasil, Argentina y otras naciones del área.

Declaración del XVIII Foro

La tarea central de la edición del Foro de Sao Paulo fue analizar los desafíos de la integración de la región en los ámbitos político y económico de los pueblos latinoamericanos, y hacer un balance de los procesos de integración en la región latinoamericana y caribeña para actualizar el Plan de Acción de los 84 partidos y grupos de izquierda que son miembros del Foro, según Rodrigo Cabezas, miembro de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Dicho plan incluyó ratificar la solidaridad con la candidatura electoral del presidente Hugo Chávez; fortalecer vínculos con la izquierda europea y con los movimientos de resistencia estadounidenses; ampliar el diálogo con los partidos de Chile, Rusia, India y África del Sur; apoyar la descolonización de Puerto Rico y las islas Malvinas; el cese del bloqueo a Cuba, la solidaridad antiimperialista, la defensa de la paz, la no intervención en los asuntos internos de los estados y la autodeterminación de los pueblos.

El Foro de Sao Paulo expresó su respaldo al reclamo argentino sobre las islas Malvinas y a la independencia de Puerto Rico, ya que es “es inconcebible que en el siglo XXI persistan enclaves coloniales en nuestra región y en el mundo”. También manifestó su voluntad de implementar nuevas tareas y un plan de acción conjunto contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y por la libertad de cinco antiterroristas de la isla encarcelados en esa nación norteña en 1998. El encuentro apoyó también al pueblo boliviano y a su presidente Evo Morales, y expresó su activa solidaridad para con el pueblo paraguayo luego del golpe de Estado parlamentario perpetrado contra el mandatario legítimo Fernando Lugo.

La declaración de XVIII del Foro de Sao Paulo afirma que “otro mundo es posible y nosotros y nosotras lo estamos construyendo: Un mundo socialista”. “Los desafíos tácticos y estratégicos son enormes” y para enfrentarlos con éxito contamos con la fuerza expresada en la asistencia a este XVIII encuentro.

La Declaración de Caracas señala que la crisis económica está muy lejos de ser superada y explica que en Europa y Estados Unidos, el neoliberalismo sigue siendo fundamento ideológico de la economía, con sus políticas de austeridad permanente y prioridad para el capital financiero. Al crecimiento de las fuerzas democráticas, populares, progresistas y de izquierda en América Latina y Caribe, la derecha y el imperialismo responden de diversas formas, entre otras con la agresión sistemática del gobierno de Estados Unidos, la manipulación y criminalización de las demandas sociales para generar enfrentamientos violentos y una contraofensiva golpista.

“Grandes corporaciones desarrollan planes desestabilizantes y se comportan como factores de poder, capaces de colocarse por encima de los poderes públicos que emanan del sufragio universal”. Es éste, quizás, uno de los retos más grandes que tienen por delante los gobiernos de la izquierda: democratizar la comunicación, señala la Declaración.

El documento final del evento se destaca el papel integrador de mecanismos regionales como la (ALBA), la Unión de naciones Sudamericanas (Unasur), y la Celac que “marca el inicio de un programa de trabajo que busca los puntos de encuentro, que pone de relieve la necesidad de la unidad, dado que todos reconocen que los grandes problemas comunes solo tienen salida con la integración”.