El humo resultante de la combustión de diesel es un agente cancerígeno de la categoría del amianto, el benceno y la radiación solar, advirtió la Agencia para la Investigación del Cáncer (IARC en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las sustancias químicas del humo del diesel fueron clasificadas como potenciales agentes cancerígenos del grupo 2A en 1988, pero la Agencia del Cáncer de la OMS decidió reclasificarlas como sustancias cancerígenas de primer orden, en la misma categoría de la radiación solar, el formaldehído, el benceno y el amianto.

El amianto o asbesto está compuesto por miles de fibrillas que pueden separarse longitudinalmente en fibras cada vez más finas, hasta llegar a fibrillas microscópicas que pueden ser transportadas a grandes distancias por las corrientes de aire. Estados Unidos prohibió el asbesto en 1989, y la Unión Europea hizo lo propio 10 años más tarde tras comprobar que la exposición al material provocaba cáncer de pleura.

Luego de evaluar evidencias científicas reunidas en los últimos años, la IARC concluyó que las partículas microscópicas y los óxidos de nitrógeno del humo generado por la combustión de diesel son potencialmente cancerígenos, y mientras mayor sea la exposición al humo, mayores son las probabilidades de enfermar con cáncer.

El principal contaminante en las ciudades es el NO2 que proviene de la oxidación del monóxido de nitrógeno que emiten los automóviles, sobre todo los que funcionan a diesel. Los contaminantes primarios expulsados por los motores como el dióxido de azufre, monóxido de carbono, plomo y partículas suspendidas, una vez en el aire reaccionan con otros compuestos y forman elementos de igual o mayor toxicidad, que pueden provocar asma infantil y otros males respiratorios y enfermedades cardiovasculares, señala una investigación del Instituto de Efectos en la Salud (HEI) de Estados Unidos.

Las partículas en suspensión de polvo, cenizas, hollín, cemento, metal o polen dispersas en la atmósfera tienen un tamaño menor a 10 micrómetros, equivalentes a una centésima parte de 1 milímetro (PM10), y pueden penetrar profundamente en los pulmones, pasar a la sangre y dañar muchos sistemas orgánicos. La OMS fijó en 20 microgramos por metro cúbico (µg/m3) el nivel máxico anual de PM10 recomendado en espacios exteriores e interiores, pero en algunas ciudades la media de PM10 ascendió hasta 300 µg/m3.

De ahí que los científicos advierten que las personas que trabajan en determinadas industrias presentan un 40% más de probabilidades de padecer cáncer pulmonar, pero aún se desconoce el impacto en la población en general. “Dados los impactos adicionales para la salud de las partículas del diesel, la exposición a esta mezcla de substancias químicas debería reducirse a nivel mundial”, recomendó el jefe del equipo investigador Christopher Portier.

Los científicos de la IARC consideran que hay evidencia sólida para limitar el uso de diesel. La OMS estima que más de dos millones de personas mueren cada año a causa de la inhalación de pequeñas partículas contaminantes del aire.

Los seres humanos estamos expuestos a decenas de disruptores endocrinos y químicos peligrosos que abundan en el entorno, en la comida y en los productos de uso cotidiano como los cosméticos y los detergentes. Muchas sustancias causan cáncer, malformaciones fetales graves y alteraciones en el aparato reproductivo, como por ejemplo el Bisphenol A que está presente en materiales plásticos. De los 135 mil compuestos químicos inventariados por la Unión Europea, sólo hay “estudios toxicológicos en menos de 20% y estudios completos en no más de 20 sustancias”, aseguró el científico español Nicolás Olea. (Ecologistas en Acción)

El director del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Chile Ricardo Uauy afirmó que el consumo de alimentos con metales como el arsénico y el plomo puede provocar cáncer y otras enfermedades, mientras que expertos del Hospital John Hopkins advirtieron que envases de plástico expuestos a microondas pueden eliminar dioxinas causantes de cáncer de seno.

Hace poco el diario norteamericano The Chicago Tribune reveló que los muebles domésticos contienen una sustancia resistente al fuego altamente tóxica similar a los PCB, capaz de “alterar el desarrollo cerebral del feto en las mujeres embarazadas”, dijo la experta en química de la Universidad de California, Berkeley, Arlene Blum. Según el periodista Nicholas D. Kristof, gracias a las investigaciones de Blum se dejó de utilizar el Tris clorinatado en la confección de ropa de cama para niños, pero todavía se usa en la fabricación de sillones y almohadas, al igual que el químico Deca BDE prohibido en la Unión Europea.

Investigadores del Hospital Princess Margaret de la Universidad canadiense de Toronto sugirieron que los residuos de tabletas anticonceptivas orales -los llamados compuestos disruptores endocrinos (EDC)- contaminan el agua potable y la cadena alimenticia, y tendrían alguna relación con el cáncer de próstata. Sin embargo, esos resultados basados en datos estadísticos de la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC) y del Informe de Naciones Unidas sobre el Uso de Anticonceptivos en el Mundo, son solo “especulativos y su único fin es generar una consideración más a fondo del tema”, subrayaron los autores del trabajo David Margel y Neil Fleshner en un artículo de la revista British Medical Journal.

Por otro lado, investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos descubrieron que las hijas expuestas al estrógeno sintético dietilestilbestrol (DES) durante el desarrollo fetal presentan mayores probabilidades de padecer cáncer e infertilidad. Dicho medicamento fue suspendido en 1971, pero muchas embarazadas lo tomaron desde la década del 40, informó la revista New England Journal of Medicine.

Los expertos dieron continuidad a un estudio iniciado en 1992 sobre los efectos del fármaco en la salud de 6.500 mujeres, incluidas 4.600 hijas de gestantes que tomaron DES en el embarazo. Concluyeron que las hijas presentaban 40% de más probabilidades de padecer un tipo de cáncer vaginal, llamado adenocarcimona de células claras; también son más proclives al desarrollo de células precancerosas en el cuello del útero o la vagina, y 80% más susceptibles de padecer cáncer de mama después de los 40 años.

Según los investigadores, una de cada 25 hijas de embarazadas que ingirió DES tendrá cambios celulares anormales en el cuello del útero o la vagina y una de cada 50 padecerá cáncer de mama. El riesgo de infertilidad es dos veces mayor y de partos prematuros cinco veces más alto que entre la población general.

Finalmente, se comprobó que los niños que viven cerca de plantas nucleares tienen un mayor riesgo de leucemia aguda. Entre 2002 y 2007, expertos del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (INSERM) de Francia hallaron14 casos de ese tipo de cáncer entre infantes cuya casa estaba en un radio de cinco kilómetros de una planta nuclear. Los científicos esperaban encontrar solo 7,4 casos del total de 2.753 diagnosticados en el país, informó la revista Journal of Cancer.

Con datos de la OMS, Prensa Latina, El País y El Universo.