Las infecciones comunitarias en la niñez más frecuentes son las respiratorias agudas; las diarreicas; las que afectan el sistema nervioso, y las que se localizan en articulaciones y piel como la piodermitis. Los niños expuestos a gran cantidad de bacterias son menos propensos a padecer asma.

Las infecciones comunitarias en la niñez son las producidas por microorganismos (bacterias o virus generalmente) que pululan en el medio ambiente comunitario y también en el transporte público y conglomerados, excepto las derivadas de centros de asistencia médica.

Las infecciones más frecuentes son las respiratorias agudas (con mayor peso las neumonías), las diarreicas, las que afectan el sistema nervioso, y en los últimos tiempos las que se localizan en piel, partes blandas y articulaciones, explica el pediatra Roberto Álvarez Fumero, jefe del Departamento Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública de Cuba, profesor Auxiliar y máster en Atención Integral al Niño.

Síntomas como fiebre o una temperatura inferior a los 35 grados, respiración rápida, latidos cardiacos aumentados, irritabilidad, rechazo al pecho, en presencia o no de síntomas respiratorios, digestivos o signos inflamatorios de la piel, deben considerarse elementos de gravedad y, por tanto, requieren de una rápida atención médica.

P. ¿Qué factores de riesgo determinan la aparición de infecciones comunitarias?

R. Dependen del individuo, de su capacidad de respuesta ante las infecciones o derivados de inadecuadas conductas higiénicas del niño y la familia. Incrementan el riesgo de infecciones diarreicas y otras de trasmisión digestiva no hervir el agua, una incorrecta conservación y preparación de alimentos, cocción deficiente de la leche, la incorrecta disposición de desechos sólidos, la presencia de vectores en el hogar. Corren mayor riesgo los niños nacidos antes del término de la gestación, los que tienen malnutrición, o sufren malformaciones, diabetes, sicklemia, asma bronquial, cáncer.

P. ¿A qué edades suelen presentar una mayor incidencia?

R. Se pueden adquirir a cualquier edad, pero la incidencia derivada del riesgo es alta en los menores de cinco años, y se incrementa en los niños de menor edad.

P. ¿Sustituir la leche materna es un factor de riesgo en el desencadenamiento de infecciones?

R. Evidentemente. Este alimento, suministrado de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida, y de forma complementaria hasta los dos años, es la vía fundamental para que el niño adquiera anticuerpos y otros factores inmunológicos que le ofrecerán la protección necesaria contra la mayor parte de los microorganismos causantes de infecciones comunitarias.

P. ¿Los menores a cargo de padres o familiares con adicción al cigarrillo tienen mayor incidencia de infecciones?

R. Sí, es ciencia constituida. El tabaco contiene sustancias que limitan la capacidad de depuración de la mucosa respiratoria, mecanismo elemental en la defensa del organismo ante agentes causales de estas afecciones.

P. Las enfermedades diarreicas agudas continúan siendo una de las primeras en cuanto a su frecuencia.

R. La mayoría de ellas son de causa viral y suelen requerir solo de manejo alimentario. Especial atención deben conceder los padres al reconocimiento de los signos de deshidratación, caracterizados por ausencia de llanto, saliva espesa, orinas escasas y decaimiento, a fin de administrar de inmediato las sales de rehidratación oral, mantener la lactancia y acudir con urgencia al médico.

P. ¿El padecimiento reiterado de estas afecciones puede generar retardo en el desarrollo infantil?

R. Las infecciones diarreicas a repetición, o su persistencia en el tiempo, afectan el crecimiento y desarrollo. Las meningitis, de no ser diagnosticadas de forma oportuna y tratadas adecuadamente, pueden dejar severas secuelas neuro sensoriales causantes de discapacidad.

Piodermitis

Las piodermitis son todas aquellas enfermedades cutáneas causadas por microorganismos piógenos, es decir bacterias, siendo los estafilococos y estreptococos los que en su gran mayoría causan estas enfermedades, explica el doctor Alberto César Castillo Oliva, especialista de Segundo Grado en Dermatología, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras de La Habana.

Se consideran piodermitis primarias cuando aparecen sobre una piel sana, y secundarias cuando lo hacen sobre una afección cutánea que previamente tenía el paciente, entre ellas la dermatitis, la escabiosis, las picaduras de insectos. La palabra piodermitis proviene del griego “pion” que significa pus; y “dermia”, condición cutánea, por lo que etimológicamente piodermitis es expresión de “pus en piel inflamada”.

P. ¿Existen causas y también condiciones favorecedoras en la piel o en el medio circundante para el desencadenamiento de estos procesos infecciosos?

R. Sí. Pueden ser locales como la sudoración profusa, traumatismos, insuficiencia venosa de los miembros inferiores; y generales: diabetes mellitus, obesidad, enfermedades debilitantes, inmunosupresión, malnutrición, malas condiciones higiénicas y medicamentos (esteroides, inmunosupresores y uso indiscriminado de antibióticos).

P. ¿Cómo se trasmiten?

R. Fundamentalmente en condiciones de hacinamiento, contaminación de equipos de afeitar o pelar, y a través de toallas y otros artículos personales; contacto directo con personas que estén infectadas o con lesiones cutáneas. Pueden existir portadores sanos de gérmenes, a nivel de vías respiratorias superiores, sin factores de riesgo y asintomáticos.

P. ¿Podrían ser calificadas como enfermedades frecuentes?

R. Las piodermitis ocupan el quinto lugar dentro de las afecciones dermatológicas y representan una de las principales causas de visita al dermatólogo en diversos países y también en Cuba. Su distribución es mundial y en particular aumentan durante las épocas calurosas y húmedas.

P. ¿A qué edades como promedio tienen una mayor incidencia?

R. Especialmente en los niños (impétigo contagioso) y en los adultos (hidrosadenitis o “golondrinos”, forúnculos). De manera general sobrevienen muy fácilmente como complicaciones de las picaduras de insectos, infestación por ácaros, o sobreimpuestas a diversas enfermedades cutáneas. Pero en general pueden presentarse a cualquier edad, independientemente de que existan o no factores predisponentes.

P. ¿Cuáles son sus síntomas y signos principales y en qué zonas del cuerpo suelen manifestarse?

R. Las manifestaciones clínicas se expresan en general en forma de áreas inflamatorias asociadas con enrojecimiento local, dolor, tumefacción, exudación, vesículas, costras, pústulas, y, en ocasiones, puede existir malestar general y fiebre. Son de duración corta o prolongada de acuerdo con la forma clínica y la severidad de la piodermitis. Las localizaciones más frecuentes son el cuello, axilas, zona de la barba, regiones glúteas, pubis y muslos, aunque pueden aparecer en cualquier parte de la superficie cutánea.

P. ¿El diagnóstico es clínico?

R. Sí. A veces es necesario realizar un estudio bacteriológico de la lesión con antibiograma para determinar el germen responsable de la afección piodérmica y el antibiótico que puede ser utilizado. Existe un tratamiento tópico y sistémico. En sentido general consiste en la limpieza con soluciones antisépticas o la aplicación de fomentaciones antisépticas y cremas antibióticas. Según la intensidad del cuadro clínico pueden utilizarse antibióticos orales o parenterales.

P. ¿Las piodermitis suelen ser recurrentes?

R. Sí, sobre todo si no han sido eliminados o controlados adecuadamente aquellos factores que hayan podido determinar la aparición de las lesiones cutáneas.

Inmunodeficiencias primarias

El sistema inmune tiene como función fundamental proteger el organismo y mantener su estado de salud. Para ello reconoce, neutraliza o destruye toda sustancia extraña o potencialmente dañina. El reconocimiento induce “memoria” y es lo que permite prevenir el padecimiento de enfermedades infecciosas mediante la inmunización o vacunas.

Las inmunodeficiencias primarias se han considerado “raras” o poco comunes a nivel mundial, pero evidencias recientes indican una mayor frecuencia de la estimada, resalta la doctora en Ciencias Médicas Consuelo Macías Abraham, del Instituto de Hematología e Inmunología y jefa del Grupo Nacional cubano de Inmunología del Ministerio de Salud Pública.

La OMS reconoce 160 tipos que pueden aumentar por la detección de anomalías congénitas aún no conocidas. Su diagnóstico es de mayor complejidad.

P. ¿Cuáles son sus causas, tienen un origen genético y hereditario?

R. Sí, son enfermedades caracterizadas por uno o más defectos congénitos que provocan alteraciones en la cantidad o calidad de los componentes que participan en la respuesta inmune. Pueden ser defectos de anticuerpos, las más frecuentes; del número de células y sus funciones, de otros componentes y de alteraciones de moléculas esenciales en el funcionamiento del sistema inmunológico.

P. ¿A qué edades regularmente suelen manifestarse?

R. Se detectan, en su mayoría, en la niñez, aunque algunas de ellas suelen aparecer en edades más avanzadas. Del 70 al 90 % de los pacientes a nivel mundial no son diagnosticados.

P. En general, ¿cuáles son los síntomas y signos fundamentales de esas inmunodeficiencias?

R. Las infecciones frecuentes y severas, con respuesta inadecuada al tratamiento, que en ocasiones requieren de hospitalización, así como una alta incidencia de manifestaciones no infecciosas como la autoinmunidad y cáncer.

P. ¿Qué exámenes se requieren para establecer el diagnóstico?

R. Un buen interrogatorio que revela antecedentes familiares y del paciente y el examen clínico. Los procederes transitan desde pruebas más simples como el hemograma, la cuantificación de inmunoglobulinas y el ultrasonido de timo, hasta estudios que requieren de alta tecnología, en dependencia del tipo de enfermedad.

P. ¿El diagnóstico definitivo y el tratamiento requieren consultar a un inmunólogo?

R. Definitivamente. El diagnóstico puede ser complejo y sólo el inmunólogo tiene la preparación teórica y práctica para llegar a un diagnóstico definitivo y diferencial y aplicar el tratamiento correcto.

P. ¿En qué se basan los tratamientos?

R. En algunas deficiencias de anticuerpos el tratamiento consiste en la administración de inmunoglobulinas; cuando existe un desarrollo insuficiente del timo con demostrada deficiencia de las células T, puede utilizarse la Biomodulina T, y en otros tipos de deficiencias celulares el factor de transferencia. Otras requieren terapéuticas combinadas. Para algunas de estas enfermedades el único tratamiento curativo es el trasplante de células progenitoras o “madre” de las células sanguíneas.

Nuevos estudios

Informes publicados en la revista The Lancet Infectious Diseases alertaron que las aglomeraciones humanas constituyen un factor de riesgo de transmisión de infecciones, y ponen en riesgo a la salud, principalmente de personas de bajos ingresos que carecen de acceso a vacunas y fármacos contra enfermedades transmisibles.

Sin embargo, los niños expuestos a gran cantidad de bacterias son menos propensos a sufrir asma en comparación con los habitantes de zonas rurales, destacó el especialista Markus Ege, de la Clínica Pediátrica Hauner, en la New England Journal of Medicine. El asma, una enfermedad crónica del sistema respiratorio, provoca síntomas tales como respiración sibilante, falta de aire, opresión en el pecho y tos improductiva. Afecta a entre el 3 y 7% de la población adulta y es más frecuente en infantes.

Mientras más microorganismos estén presentes en el ambiente que habita el niño, menor es el riesgo de sufrir esa enfermedad respiratoria, afirmó el experto tras cuantificar el número de bacterias presentes en el polvo de los ambientes internos de una casa y analizar después los contenidos de microorganismos en dormitorios de niños en regiones rurales. En los ambientes urbanos los niños estaban expuestos a una variedad mucho mayor de bacterias y hongos.

A una elevada diversidad de microorganismos, menor riesgo de sufrir asma, concluyó Ege, y dijo que existen dos explicaciones sobre estos resultados, uno de ellos es la posibilidad de mayor presencia de microorganismos causantes de asma, pero también de otros benignos, que predominan sobre los peligrosos. La otra posible justificación del fenómeno es la presencia de gran diversidad de microbios para lograr una composición equilibrada, de manera similar a lo que ocurre en el aparato digestivo con la flora intestinal.

Más de 10 mil tipos diferentes de microorganismos habitan el cuerpo de un ser humano sano, la mayoría sin ser dañinos, y muchos incluso brindan beneficios, destaca un artículo divulgado en las revistas Nature y PLoS. Algunos nos permiten obtener energía de la comida, y otros nos ayudan a absorber nutrientes como las vitaminas; sin embargo, a veces, dejan de cumplir su función, reseña la investigación, que forma parte del proyecto Microbioma Humano, iniciado hace cinco años.

Tenemos un listado de 100 de estos microbios que en un determinado medio ambiente pueden convertirse en malos, explicó Curtis Huttenhower, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, y colaborador del trabajo. La capacidad de consultar esta nueva base genética y de investigar los organismos que dejan de cumplir su función será de gran importancia a largo plazo, manifestó el especialista. Por su parte, la directora de la investigación, Lita Proctor, considera que gran parte de esa flora microbiana se desarrolla en las primeras etapas de la vida.

El genoma humano es heredado, pero el microbioma humano es adquirido y eso significa que tiene propiedades mutantes y cambiantes muy importantes, aseveró. “Eso nos da algo importante con lo que trabajar en la clínica. Si puedes manipular el microbioma, puedes mantenerlo sano o también sanar el que no lo está”, señaló la experta.

Por otro lado, el consumo de suplementos de vitamina A puede salvar anualmente la vida de 600 mil niños menores de cinco años en países en vías de desarrollo, concluyó un estudio de la Universidad de Oxford en Reino Unido, y de Aga Khan en Pakistán.

Una evaluación de 43 estudios que involucraron a 200 mil menores encontró que el riesgo de muerte se reduce en un 24% entre quienes toman vitamina A, que reduce las probabilidades de padecer diarrea y sarampión, revelaron expertos de las Universidades de Oxford y Aga Khan en un artículo publicado por la revista British Medical Journal. El organismo humano necesita de la vitamina A para la visión y el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Esta vitamina se encuentra en alimentos como la leche, los huevos, el hígado y el aceite de pescado.

* Periodista cubano colaborador de Prensa Latina, con reportes de las corresponsalías en Washington y Londres.