Santiago, (MAPOCHO PRESSS).- Sorpresivamente falleció en Chillán el periodista chileno Camilo Taufic, de 74 años y una dilatada carrera profesional en varios países de América Latina. Relatan sus familiares que después de observar por televisión el partido de fútbol Chile-Venezuela, en la noche del sábado 9, Taufic repentinamente manifestó sentirse mal y mientras aguardaban la llegada de ayuda médica falleció de un ataque cardíaco fulminante. Sus funerales se efectuarán el lunes 11 de junio en Chillán.

Taufic se destacó como periodista, docente, investigador y consultor en comunicación en diferentes naciones de la región, acumulando una importante experiencia internacional. Comenzó de joven como reportero de revista Ercilla, trabajando cerca de Lenka Franulic y Luis Hernández Parker, dos figuras emblemáticas del periodismo chileno del siglo 20 previo a la dictadura militar. Más tarde, se desempeñó en diarios de la cadena El Mercurio, en el vespertino izquierdista Última Hora, Empresa Zig-Zag y Editorial Nacional Quimantú. A comienzos de los años 60 residió un breve tiempo en Cuba.

Taufic fue profesor de periodismo en la Universidad de Chile hasta que –al igual que otros docentes– fue expulsado por los interventores designados en esa casa de estudios por la dictadura militar inaugurada en 1973. Años después regresó a la cátedra en Venezuela y Argentina, donde alcanzó gran difusión su libro “Periodismo y Lucha de Clases”, escrito a comienzos de los años 70 y publicado masivamente por Quimantú, bajo el gobierno de Salvador Allende.

En 1974 publicó en Buenos Aires la denuncia testimonial “Chile en a Hoguera”, una de las primeras historias periodísticas sobre las atrocidades inéditas, quema de libros y violaciones terribles a los derechos humanos que comenzaba a cometer la dictadura militar. Este libro fue reproducido y conocido en Chile recién a comienzos de los 90, con el regreso de la democracia.

A fines de los años 70, Camilo publicó en Venezuela el libro “Crónica del Primero de Mayo”, ilustrado por Aníbal Ortizpozo, una valiosa recopilación de los despachos periodísticos enviados desde Estados Unidos sobre la represión en Chicago que dio origen al Día Internacional de los Trabajadores, escritos por el corresponsal del diario La Nación de Buenos Aires. Las notas periodísticas incluyeron también reportajes a la farsa de juicio amañado contra los ocho líderes por la jornada de ocho horas, Oscar Neebe, George Engel, Michaelo Schwab, A.R. Parsons, Louis Lingg Samuel Fielden, Autust Spies y Adolph Fischer, lucha que les costo la vida a cinco de estos trabajadores (uno de los condenados a la pena capital se suicidó antes de la ejecución) y a largas penas de prisión a los otros tres. Lo notable de estas crónicas es que el autor y corresponsal de La Nación en EEUU era nada menos que el cubano José Martí, periodista, escritor, líder político y padre de la patria de Cuba, llamado el Apóstol de ese país.

En ese tiempo, ya de regreso en Chile, Taufic dictó cursos y seminarios sobre ‘Periodismo en Internet’, en las universidades Academia de Humanismo Cristiano y ARCIS. En 2005 el Observatorio de Medios Fucatel publicó su trabajo «Manual de Ética Periodística Comparada», libro que culmina una larga búsqueda de materiales en distintos países. En total, Taufic publicó seis libros de temas periodísticos –indagativo, testimonial o teórico–, con ediciones en Chile, Argentina, México y España.

Durante su exilio, trabajó en Buenos Aires en el diario Noticias, fue redactor de La Opinión cuando la dirigía Jacobo Timerman, y luego se desempeñó como corresponsal en Europa, países del Pacto Andino, el Caribe y EEUU para diversas publicaciones del Cono Sur sudamericano. En los años 90, fue redactor de reportajes especiales para distintos medios impresos, entre ellos la cadena mundial de diarios Metro/MTG, el diario Nuevo Fortín y las revistas Rocinante y El Periodista, de Santiago de Chile. Fue columnista en Buenos Aires del periódico Página 12, durante una nueva residencia en Argentina entre 1996 y 1998.

También, entre 1987 y 1991, fue jefe de redacción de la revista de ciencias sociales Nueva Sociedad,de circulación latinoamericana, cuando se publicaba en Caracas con el auspicio de la germana Fundación Friedrich Ebert, y anteriormente se desempeñó como encargado de Información Pública del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), organismo internacional con sede en Venezuela, al que pertenecen todos los gobiernos de la región.

En el prólogo de su “Manual de Ética Periodista Comparada”, Taufic escribió que su obra tenía propósitos académicos, pero también de aplicación práctica y uso cívico: “Este libro pretende contribuir a la búsqueda de un periodismo de mayor calidad y credibilidad, al que tenemos derecho todos los ciudadanos a comienzos del siglo 21. Reúne una selección amplísima de valores profesionales y éticos que inspiran a grandes diarios del mundo, para que miremos en ella —como en un espejo— las reales dimensiones del derecho a la información de que disponemos. Cuando murió, estaba haciendo gestiones para concretar su proyecto de publicar un Manual de Periodismo concebido para loa legión de periodistas empíricos que desarrollan los nuevos medios de información alternativos, populares y comunitarios, sean escritos o audiovisuales.

En 2008, Camilo Taufic fue uno de los ganadores del Fondo del Libro que le otorgó financiamiento para la publicación de “Memorias de 50 años de un periodista. Encuentros inéditos con personas ‘top’ y otros testimonios”. Sin abandonar su estilo, que definía como “cronista de la vieja guardia”, recopiló 21 historias fantásticas, algunas fruto de su imaginación y otras más o menos plausiblemente reales, bajo el título “Un extraterrestre en La Moneda”, publicado por Planeta.

Entre estas historias asombrosas está “El extraño caso del pasaporte turco”, el cuento mítico sobre un exilado –de cualquier nacionalidad latinoamericana– que en la Europa de los años 70 se confecciona él mismo un pasaporte con el menú de un restaurante turco europeo que le permite ingresar a Suecia y pedir asilo político. Sobre esta historia, el propio Camilo dijo en El Mercurio:

-La historia del exiliado que viajó con el menú de restorán turco, ¿se conocía anteriormente?

-Ésa la viví yo, directamente. Se publicó en Chile en el año 83 y provocó una gran conmoción. Me he encontrado con cuenta cuentos que reproducen esta historia. Pero hoy no es conocida a nivel masivo ni por las nuevas generaciones. Es una historia que ha fascinado a muchas personas, que siempre me piden que se las cuente, que les dé nuevos detalles. Tiene que ver con el alma nacional, por ser un pícaro chileno, y tiene un trasfondo político. A quienes han leído el libro, incluso gente joven, es la historia que más les gusta.

Camilo Taufic será sepultado mañana al mediodía

Mañana martes al mediodía será sepultado el periodista Camilo Taufic Kalafatovic en el Mausoleo del Círculo de Periodistas de Santiago, Cementerio General de la capital. A las 12:00 horas se efectuará una ceremonia fúnebre en la capilla principal, a la entrada del cementerio, y enseguida, sus familiares, amigos, colegas y deudos acompañarán caminando el traslado de sus restos hasta el Mausoleo del Círculo de Periodistas.

La sorpresiva muerte del escritor y periodista causó honda consternación entre sus amigos y colegas, en Chile y en el exterior. Hacía pocos días Camilo había expresado su interés en la impresión y distribución de un nuevo libro suyo, una suerte de “Manual de periodismo para todo público”, pensado para los animadores de medios populares, estaciones de radio y televisión comunitarias, boletines de papel e innumerables medios sacados adelante en las redes sociales por miembros y dirigentes de organizaciones que a veces ignoran las técnicas elementales del periodismo.

Repercusiones y comentarios

● Juan Carlos Camaño, Presidente de la Felap: La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) recibe -y difunde- con dolor la noticia del fallecimiento, a la edad de 74 años, del entrañable colega chileno Camilo Taufic, durante años afiliado a la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires. Un maestro no solo de la profesión y un sensible luchador por las causas justas y nobles de la humanidad, a quien reconocemos como un hombre de gran generosidad, de infatigable aporte a la lucha de los trabajadores de la prensa en particular y a todas y todos quienes han peleado, y pelean, por la construcción de una nueva sociedad y un mundo mejor. A sus familiares, nuestro fraternal abrazo, que pretendemos imborrable, como imborrable será para nosotros la figura y las enseñanzas de Camilo.

● Abel Alberto Manríquez Machuca, periodista de Valdivia: Lamentó muchísimo este anticipado adiós desde este mundo del gran Camilo Taufic, destacado académico de periodismo en la Universidad de Chile. No tuve la suerte de tenerlo como profesor, pero sí de verlo en los pasillos de la Escuela de la calle de Los Aromos y de escuchar los elogios de los compañeros estudiantes de esa época que si lo tenían o lo habían tenido de maestro y destacaban la calidad de sus enseñanzas. Tenía un cierto glamour docente entre los alumnos y también en su estilo y modo personal. Como recuerdo y habiéndolo encontrado entre documentos en la misma escuela, conservo un pequeño manual de estilo, con normas básicas de redacción periodística, elaborado por él, y que en mis comienzos profesionales me resultó práctico y útil. Allí también se muestra su sentido del humor y la ironía docente, pues al final de todas las reglas y consejos que da, señala que todo eso no servirá de nada si no hay un buen reporteo. Asimismo, hace años, que tuve la oportunidad de leer su libro “Chile en la hoguera”, bien interesante. Yo tenía deseos de haberlo re-conocido, pero ahora ya no será posible. Me lo perdí. Por favor, que la familia reciba mi pésame, que comparto su dolor, y que se sienta orgullosa de su recuerdo y de todo lo que entregó en vida. Con pesar y congoja.

● Oriana Zorrilla, periodista y escritora: Hoy fue un día en el que particularmente extrañamos el “viejo quehacer periodístico”… y por supuesto a los viejos maestros. Es inevitable encender el televisor o la radio para informarnos sobre lo que acontecía con el famoso homenaje de los pinochetistas y es lamentable la ignorancia y la frivolidad con la que nuestros colegas balbucean y “desinforman” a través de los medios de comunicación tradicionales. Al revisar, las redes sociales, me encuentro con la noticia de la muerte de Camilo Taufic y junto con la sorpresa y lamentar su partida, nos asalta una sensación de desamparo muy grande. Poco a poco, nos vamos quedando muy solos. ¿Qué más puedo decir?

● Jorge Lagos Nilsson, periodista, escritor y editor de SurySur.net: Triste lo de Camilo. Hablé con él hace pocos días y quedé en tratar de ir a Chillán alrededor del 15 de este mes: quería que charláramos aunque fuere una copa de vino; se sentía abandonado de chácharas, excesivamente cuidado, lo que agradecía, pero… Viejo bohemio, al fin y al cabo. En los últimos años solíamos almorzar en casa o en algún boliche cercano y hablar tonterías por horas. En Buenos Aires, cuando estuvo un tiempo en mi casa (un viejo departamento de 1899 en la entrada a San Telmo convertido casi en un Kosovo que intenté arreglar —y casi lo conseguí—), le agarré afecto al tarambana. En fin, se dio el naipe: la inmortalidad no pudo con él, ella también se rindió. Vamos quedando solos…

● Silvia Hernández: Camilo Taufic no sólo trabajó con mi padre, Luis Hernández Parker, sino que fue una especie de ahijado periodístico y afectivo. Comensal habitual de almuerzos de domingo, amigo de toda la familia. Me ha golpeado la noticia de la muerte de Camilo. Desgraciadamente estoy con una especie de influenza que me tendrá varios días en cama y no podré ir a sus funerales. Pero quiero enviar por esta vía un saludo. Mi padre le tenía gran cariño a Camilo y pensaba que le esperaba una brillante carrera. No se equivocó. Fue por eso que hace unos 3 o 4 años atrás, cuando publicamos [con LOM] la recopilación de audiciones radiales de Hernández Parker, le pedí a Camilo que fuera nuestro presentador en el lanzamiento del libro en Valparaíso. Lo hizo brillantemente, con una clase de periodismo. Lo extrañaremos.

● Lucía Sepúlveda, periodista y escritora: Puchas, qué impresionante… Nos vamos quedando solos…Alguien me dijo que quería verme pero nunca concretamos, no sé por qué. Ah, ya sé, un psicólogo amigo, me dijo que arrastraba una depresión y estaba preocupado por su colección de libros. Quedamos de seguir hablando para concretar y se me perdió el contacto. Ahora lo lamento.

● Virginia Vidal, periodista y escritora: Ya reenvié la triste noticia a varios colegas. Lo veía con frecuencia cuando colaboré en Análisis. Después me llamó varias veces. Los maíces nos vamos desgranando del choclo… Por esta vía hago llegar mis condolencias a sus familiares.

● Aram Aharoniam, director de revista Question (Venezuela) y fundador de Telesur: Lamento mucho el fallecimiento de Camilo, a quien supe conocer en Caracas. Un abrazo y gracias por mantenernos siempre informados.