(Prensa Latina).- Infinidad de anécdotas dejaron una huella en los Juegos Olímpicos de la modernidad, desde la edición inicial en Atenas-1896, y su encanto aún seduce a los seguidores del deporte mundial. La historia de las citas estivales recoge momentos gloriosos, pero también tiene su lado curioso, insólito, raro… que ha dejado un rico legado, perseguido por todos.

Atenas-1896

El primer campeón olímpico fue James Brendan Connolly, de Estados Unidos, quien conquistó la prueba de triple salto, con marca de 13,71 metros. Los ganadores recibieron una medalla de plata, un certificado y una corona de hojas de olivo. El segundo premio consistió en una presea de bronce y una corona de laurel, mientras que los ocupantes del tercer puesto debieron marcharse a su casa con las manos vacías.

Los torneos de cricket y fútbol se cancelaron por falta de equipos participantes y la competencia de navegación se anuló por causa del mal tiempo. La prueba de maratón se disputó desde el mismo lugar donde ocurrió la célebre batalla y, además, fue ganada por un corredor griego: Spiridon Louis.

París-1900

Cuatro años después, en París-1900, compitieron por primera vez las mujeres: seis tenistas y una golfista e irrumpieron las disciplinas de natación y el polo, aunque se debió bracear en las aguas del río Sena porque no existían piscinas.

En la cita francesa a diferencia de la primera que por lo menos daban medalla de plata al primer lugar, esta vez a los vencedores se les entregaron pintorescos objetos: un bastón con puño niquelado, una reproducción de la torre Eiffel, una boquilla de plata con estuche de peluche, unos pares de guantes y un bastón de bambú.

Además se coronó al campeón olímpico más joven de la historia, un niño parisino del que todavía se desconoce su nombre. Los remeros holandeses Roelof Klein y Francois Brandt recurrieron al infante, quien paseaba por las calles de la Ciudad Luz, porque su timonel excedió el peso reglamentario y de manera increíble conquistaron el cetro.

San Luis-1904

En San Luis-1904, el atleta vencedor del maratón, Fred Lorz, se montó en un carro para concluir la carrera y fue eliminado cuando los jueces descubrieron el fraude. Solo siete países de Europa enviaron deportistas por lo largo del viaje a la ciudad estadounidense. Ni el mismo Pierre de Coubertin, quien reorganizó los Juegos Olímpicos, asistió a la lid.

En la ceremonia de apertura, uno de los atletas que llamó más la atención fue el cartero cubano Félix Carvajal, quien desfiló con ropa rasgada. Carvajal sólo asistió a la justa con los pantalones que llevaba en el cuerpo, pero el estadounidense Martin Sheridan consiguió una tijera y se los cortó para que participara en la prueba de maratón.

Los atletas sensibles a la situación del antillano, pagaron su pasaje de regreso a Cuba. Aún así le dieron el título de “el más glorioso perdedor”. El estadounidense Rew Ewry, quien durante su infancia sufrió parálisis, se erigió en la gran estrella al ganar cuatro pruebas entre ellas el salto sin impulso, ya excluida de las Olimpiadas.

Londres-1908

Para los Juegos de Londres-1908 fue construido el estadio de White City, con una capacidad de 68 mil espectadores, quienes presenciaron el primer desfile de las naciones participantes. La justa tuvo diversos inconvenientes debido a la negativa de los deportistas irlandeses y finlandeses de desfilar bajo las banderas británicas y rusas respectivamente, la ausencia de Suecia y la negativa del portaestandarte estadounidense de reverenciar al Rey Eduardo VII.

Estocolmo-1912

La cita de Estocolmo-2012 constituyó un punto de partida para el atletismo moderno con el establecimiento de sus bases técnicas, un código escrito y riguroso, que sirvió para clasificar y juzgar a los atletas, y el empleo por primera vez de la “foto-finish” para clarificar las llegadas más apretadas.

Cabe lamentar la primera muerte en plena competición, la del portugués Francisco Lázaro, quien sufrió un colapso en la carrera de maratón. Pese a las reticencias del francés Pierre de Coubertin cabe destacar la presencia de 57 féminas. Especialmente para ellas se crearon varias pruebas de natación.

Amberes-1920

Debido a la Primera Guerra Mundial se cancelaron los Juegos Olímpicos de 1916 y regresaron en 1920, en Amberes (Bélgica), donde irrumpió la primera bandera olímpica con sus cinco anillos entrelazados, representando los cinco continentes (verde para Oceanía, amarillo para Asia, negro para África, rojo para América y azul para Europa).

El estandarte fue confeccionado en 1916, cuando se celebró el 20 aniversario de la creación de los Juegos. Y se estrenó el juramento del atleta: “Juramos participar de los Juegos Olímpicos como participantes leales, respetando los reglamentos y decididos a competir dentro de un espíritu de camaradería, por el honor de nuestro país y por la gloria del deporte”. Entre los que prestaron el juramento olímpico, estaba el brasileño Guilherme Paraense, el primero en ganar una medalla olímpica para su país.

París-1924

En 1924, la Olimpiada regresó a París y allí el estadounidense Robert le Gendre estableció un nuevo récord mundial en salto de longitud. Sin embargo, no obtuvo la presea de oro, pues la modalidad era parte del pentatlón, prueba en la que el deportista quedó en tercer lugar.

El nadador de los Estados Unidos Johnny Weissmuller fue una de las estrellas al conquistar tres metales de oro. Años más tarde se haría más famoso en el cine interpretando a un héroe de película: Tarzán. Además asistieron tres mil 75 deportistas de 44 países por lo que fue necesario construir por primera vez una Villa Olímpica.

Ámsterdam-1928

Irrumpió el atletismo femenino y en los 800 metros seis de las ocho corredoras se desmayaron al cruzar la meta, por ello el Papa Pío XI la calificó de inhumana y la carrera estuvo cancelada hasta Roma-1960. Por primera vez se realizó el encendido del pebetero con la Llama Olímpica, la cual se mantuvo viva durante la duración de los Juegos, y Grecia encabezó la ceremonia inaugural y los Países Bajos la cerraron.

La costumbre de iniciar los desfiles con la nación helénica y cerrarlos con el organizador se conserva desde entonces. En esa época, el trono holandés estaba ocupado por la reina Guillermina. Sus súbditos trataron de eliminar la prueba de boxeo, deporte prohibido en el país, pero no lo consiguieron.

Los Ángeles-1932

Los X Juegos Olímpicos celebrados en Los Ángeles-1932 fue la segunda ocasión en que los Estados Unidos acogían un certamen de esa magnitud y la primera en utilizar la fotografía en la línea de meta. Aunque la cantidad de competidores disminuyó, concursaron mil 131 deportistas, entre ellos 127 féminas y se rompieron 40 marcas para los Juegos y 16 mundiales. Y no solo la fotografía en la línea de meta resultó el único progreso técnico de la lid, además se utilizó un sistema de megafonía a través del cual los atletas pudieron escuchar los himnos de sus respectivos países.

Igualmente hubo cronómetros eléctricos, proyección del resumen diario de la competición e incluso un enorme tablero luminoso que daba las clasificaciones de los deportes en disputa al momento, además como gran novedad se radiaron las olimpiadas a prácticamente todo el mundo.

La historia recoge a los Juegos de Los Ángeles como los primeros en celebrarse en 16 días, pues entre 1900 y 1928 ninguno de los desarrollados duró menos de 79 jornadas. Aquí la delegación anfitriona ganó con 41 preseas de oro, muy superior al segundo lugar, Italia, que apenas conquistó 12, y el nadador japonés, Kusuo Kitamura, de solo 14 años, ganó los 1500 metros libres, para erigirse en el competidor más joven en ganar una medalla de oro en estas citas.

Berlín-1936

La bella historia de los Juegos Olímpicos recoge como uno de sus momentos menos agradables la celebración le versión berlinesa 1936 bajo la égida nazista de Adolfo Hitler. Empeñado en demostrar la superioridad de sus deportistas -del hombre ario- sobre el resto, Hitler desoyó el pedido del Comité Olímpico Internacional de no utilizar ninguna manifestación racial, ideológica o religiosa, y desde el mismo comienzo de la justa su aparato de propaganda hizo todo lo contrario.

En la Villa Olímpica aparecieron letreros con mensajes como: “Judíos indeseables” y en la misma ceremonia inaugural, después de entonar el himno de Alemania, más de 100 mil personas comenzaron a venerar a su gobernante al gritar a toda voz “Heil Hitler”. Pero ahí no quedó todo, Hitler se negó a entregar la medalla de oro al “Rey” de los Juegos, el velocista estadounidense de raza negra Jesse Cleveland Owens, quien se impuso en 100 metros planos, 200 m, en el relevo 4 x 100 m y en el salto de longitud.

En esa prueba, el local Lutz Long dominó hasta el último intento con salto de siete metros y 87 centímetros, cuando el ídolo de Oakville, Alabama, dejó atónitos a los presentes al estirarse hasta los 8.06 metros. Fue tanta la rabia e impotencia de Hitler, que no se presentó a la ceremonia de premiación, para no congratular al atleta estadounidense, sin embargo, el Führer si lo hizo con su compatriota Long. No obstante, Owens recibió sus medallas y quedó plasmado en los libros de la lid como uno de los más destacados atletas que la prestigió.

Londres-1948

La televisión debutó con éxito en los Juegos Olímpicos de Londres-1948 al trasmitir por vez primera la ceremonia de inauguración. Tras 12 años de inactividad por la Segunda Guerra Mundial, las justas estivales retomaron su protagonismo en una ciudad que los acogió por segunda ocasión para vivir el verdadero espíritu olímpico y salvarlos de una presumible desaparición.

También fueron los Juegos del sueco Sigfried Edstrom como tercer presidente del Comité Olímpico Internacional tras los fallecimientos de del Barón de Coubertín y su sucesor, Baillet Latour. La situación en Europa después de la guerra era tan precaria que cada delegación tuvo que llevar su propia comida y las medallas fueron de hojalata.

A la lid asistieron cuatro mil 468 deportistas, entre ellos la holandesa Fanny Blankers-Koen, de 32 años y fue la fémina de mayor edad en la competencia, por ello recibió el apodo de “La Abuela”. Sin embargo, “La Abuela” asombró a todos al imponerse en los 100, 200 y 4 x100 metros planos, así como en los 80 metros con vallas para igualar la hazaña lograda por el estadounidense Jesse Owens en Berlín-1936. Después de concluida su participación a la atleta le comenzaron a decir “El rayo holandés”.

En su trayectoria deportiva, Blankers-Koen batió 20 récords universales, en carreras de velocidad, vallas, en salto de altura, de longitud, y pentatlón. También destacó el joven estadounidense Bob Matías, quien apenas con 17 años se convirtió en el atleta más completo del certamen al ganar el decatlón y en el más bisoño en ganar una presea dorada en la historia olímpica del atletismo.

Otro caso célebre resultó el del húngaro Karoly Tákaes, que tras estallarle una granada en su mano derecha en 1938, quedó imposibilitado para practicar el tiro deportivo. Pero su ejemplo quedó para los presentes y futuras generaciones, al conquistar -ante todo pronóstico- la pistola a 25 metros, con nueva cota mundial de 580 puntos.