Tiquipaya (ABI).- La Organización de Estados Americanos (OEA) abrió el domingo en Bolivia su 42 Asamblea General presionada a cambiar acercándose a los intereses de América Latina y el Caribe y alejándose de la influencia de Estados Unidos. El secretario general José Miguel Insulza afirmó que ese foro multilateral sigue siendo indispensable para la región porque contribuye a resolver muchos diferendos y problemas entre los países en busca de una mayor integración.

José Miguel Insulza inauguró el domingo por la noche la 42 Asamblea General, en una solemne ceremonia que se realizó en la población de Tiquipaya, a 12 kilómetros de la ciudad central de Cochabamba. A su juicio, son muchos más los países que acuden a la OEA y afirmó que ese organismo internacional ha contribuido a resolver muchos diferendos y problemas entre los países en busca de una mayor integración.

Dijo que es una “extraña paradoja” que mientras algunos hablan de terminar con la OEA o de superar la OEA, o de OEAs sin unos u otros países, “son cada vez más los que acuden a ella, sabiendo que aquí encontrarán siempre un espacio de diálogo, un lugar donde, aun cuando no se puedan resolver todas sus inquietudes, al menos ellas serán escuchadas y conocidas”.

“Por esas y otras razones la OEA continua siendo una institución indispensable, aunque se critican a veces con buenas razones nuestra limitaciones y errores”, subrayó, aunque reconoció que no es la única organización multilateral para resolver esos temas. El Secretario General de la OEA consideró que, en ese sentido, América es un hemisferio de regiones donde los temas de integración económica se tratan mejor en CARICOM, en el SICA, en UNASUR, el MERCOSUR o la CAN.

Aunque afirmó que la OEA quiere convivir con todas esas instituciones o foros en pos de “nuestros valores comunes”. “La OEA tiene espacios que son hemisféricos ya sea por su propia naturaleza o porque los hemos asumido como nuestra tarea desde hace mucho tiempo y tenemos ventajas comparativas indudables para cumplirlas”, justificó.

Por otra parte, dijo que son cuatro las tareas prioritarias de la OEA: la conservación, fortalecimiento, defensa y expansión de la democracia, principalmente sobre la base de los mandatos contenidos en la propia Carta de la OEA, en la Carta Democrática Interamericana, en la Convención Interamericana contra la Corrupción y en las múltiples resoluciones adoptadas sobre el tema, especialmente a partir de la década de los 80.

También la defensa y promoción de los derechos humanos, principalmente sobre la base de los mandatos de la Convención Americana de Derechos Humanos, del Protocolo de San Salvador, la Convención sobre Violencia contra la Mujer, la Convención sobre la Discapacidad, de la Convención del Niño, además del fortalecimiento de la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos, el seguimiento de la Convención de Belem y las actividades de la Secretaria en relación a todas las formas de discriminación hacia grupos vulnerables: poblaciones indígenas y afroamericanas, migrantes y discapacitados.

Otro de los retos dijo que tiene que ver con la preservación de la paz y la seguridad en todo el hemisferio, principalmente sobre la base de los mandatos del Pacto de Bogotá sobre Solución Pacífica de Controversias y los acuerdos de la Conferencia de Seguridad Multidimensional de México de 2003. Además del desarrollo integral de todos los países miembros principalmente sobre la base de la propia Carta de la OEA y la Carta Social.

“Creo que si nos concentramos efectivamente en estas cuatro áreas y reducimos o eliminamos, aunque sea a veces doloroso, las que no tienen que ver con el cumplimiento de esas funciones, es posible fortalecer mucho más nuestra acción. Espero que cuando realicemos nuestra Asamblea Extraordinaria en el próximo mes de Octubre para aprobar el presupuesto ya habremos alcanzado acuerdos sobre esto”, sustentó.

Cambiar o perecer

“Para la OEA hay dos caminos: muere al servicio del Imperio o renace para servir a los pueblos de América”, afirmó el Presidente Evo Morales en la jornada inaugural de la 42 Asamblea General de la OEA. Urgió una traslación horas antes de unirse a su par de Ecuador Rafael Correa que llegará a Tiquipaya, en el centro boliviano, para hacer causa común y presionarla para dejar atrás su historia pro Washington.

Morales, que fustigó en presencia de la secretaria adjunta de Estados Unidos Roberta Jacobson la política hegemónica de Washington con los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, demandó la refundación de la OEA, cuyo secretario general había señalado en el discurso inaugural de la Asamblea que el organismo hemisférico seguía siendo indispensable para la región.

El mandatario boliviano sugirió a las autoridades de América nacionalizar los recursos naturales, criticó asimismo el papel que cumple el Tratado de Integración de Asistencia Recíproca (TIAR) y pidió el retiro de las bases militares que Washington mantiene en la región.

“La mayor parte (del tiempo desde su fundación la OEA) ha servido para intervenir naciones, para encubrir dictaduras militares, hasta para impulsar a las dictaduras, para reprimir y escarmentar a los movimientos sociales que luchan por su liberación, pero fundamentalmente para combatir al socialismo. Por tanto no solamente a los movimientos sociales sino a los partidos políticos de tendencia anticapitalista, antimperialista anticolonial”, describió en medio de salvas de aplausos que interrumpieron repetidas veces su alocución.

Ecuador y Venezuela también metieron presión al organismo hemisférico, por vía de sus cancilleres Ricardo Patiño y Nicolás Maduro respectivamente, que han llegado a Tiquipaya esgrimiendo tal talante.Maduro, que trajo a Tiquipaya la posición política del bloque Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), denunció la degradación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, dependiente de la OEA, y habló de una suerte de manipulación de éste por EEUU.

“Hay un cuestionamiento profundo con diversas tonalidades. Nos hemos puesto de acuerdo en presentar los argumentos y las pruebas que tenemos todos los países del ALBA, más otros países hermanos de América Latina y el Caribe sobre la degradación del Sistema Interamericano y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, afirmó. “Se ha convertido, tanto la Comisión Interamericana como la Comisión en un instrumento de la política exterior del Departamento de Estado de Estados Unidos”, sostuvo.

Por su lado Patiño advirtió que bajo el actual estado de situación, la OEA está sentenciada a desaparecer si no se reinventa. “O la OEA se reinventa o desaparecerá, no tiene otro camino cuando las cosas están dadas como están dadas. Podría seguir así si no tuviéramos gobiernos progresistas, si no hubieran nuevos vientos en América Latina, pero con los gobiernos progresistas que hay en América Latina la OEA no puede seguir así, está destinada a su desaparición”, sostuvo.

El temario de debate

La OEA, que congrega en Tiquipaya a cancilleres de 34 estados miembros, debatirá desde este lunes el principio de la seguridad alimentaria con soberanía, la homologación del masticado de coca y el ajuste de su mecanismo de defensa de los derechos humanos. También barajará las demandas de Bolivia y Argentina por la obtención, en el caso del primero, de una salida propia al mar Pacífico y, en el del segundo, por la inserción a su soberanía territorial de las australes Islas Malvinas, en poder de Inglaterra desde la guerra de 1982.

Los debates, que efectivamente se instalarán el lunes y que coronarán un día después, lo más probable, con la Declaración de Cochabamba, se centrarán, además, en el punto sinodal de la agenda de la cita hemisférica, la seguridad alimentaria con soberanía, es decir la homologación supraestatal para que los pequeños y medianos productores puedan competir, en igualdad de condiciones, con la agroindustria que incorpora los productos transgénicos que repletan los mercados de la región.

El secretario general Insulza alertó el domingo que el hemisferio está aún lejos de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, puesto que todavía existe un 34,1% de nivel de pobreza en los países del hemisferio. “No estamos en camino de cumplir la meta de reducir a la mitad la cantidad de personas que padecen hambre antes del 2015”, estableció en un conversatorio con empresarios, trabajadores y otros sectores sociales, previo a la 42 Asamblea General de la OEA.

Sostuvo que el más reciente informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio establece que cerca de 53 millones de personas padecen todavía hambre en América Latina y el Caribe y que un 9% de la población total del hemisferio no logra satisfacer hasta ahora sus requisitos mínimos de calorías. Mencionó que también preocupa que el diagnóstico revela que el problema se presente con mayor énfasis en el sector rural, donde más de un 50% de las personas viven bajo la línea de la pobreza.

El representante hemisférico estableció que las cifras resultan paradójicas puesto que la producción de alimentos es cada vez mejor tanto en América del Norte como del Sur, puesto que son claramente superavitarios en el rubro e incluso los exportan con un importante movimiento de comercio.”Por lo tanto, no existe ninguna razón para que esto siga siendo así. Este es un continente que debería al menos alimentar razonablemente a todos los habitantes y con eso seguiría siendo una potencia alimentaria mundial”, agregó.

Insulza, que ha llamado a mitigar el hambre de 60 millones de americanos, reiteró que el problema del hambre en el hemisferio es causado por la falta de poder adquisitivo para la compra de alimentos y no por la falta de producción en los países, por lo que pidió profundizar el debate sobre ese aspecto en el marco de la 42 Asamblea General de la OEA.

Consideró que la Asamblea tiene la oportunidad de elaborar una agenda para cambiar a patrones más sostenibles de producción y consumo de alimentos en el contexto del insoslayable cambio climático. “Existe un consenso bastante grande en la necesidad de cambiar a patrones más sostenibles de producción y consumo, en un contexto de cambio climático que ya nadie puede dejar de obviar”.

Insulza destacó que Bolivia eligió para la 42 Asamblea General de la OEA el tema de seguridad alimentaria con soberanía, porque dijo que ese tema está ligado a la lucha contra la pobreza y la desigualdad. “Es esa desigualdad lo que hace que en la región que produce alimentos más que suficientes para su propio consumo y que puede llegar a ser la mayor proveedora de alimentos al mundo persista el hambre entre muchos de sus habitantes”, complementó.

El Presidente Morales reiteró que garantizar la seguridad alimentaria con soberanía es importante, al recordar que en otras épocas la cooperación con alimentos era “sinónimo de dominación”. “Algunas importaciones a título de cooperación mediante donación se han convertido en una dominación y sometimiento a nuestro pueblo, a Bolivia”, enfatizó ycitó como ejemplo lo sucedido en el pasado con el programa PL-480, un programa de donación de harina de trigo de Estados Unidos, que incluso algunos gobiernos llegaron a monetizar.

El Presidente boliviano dijo que ese programa provocó que no se cultive ese grano en Bolivia, situación que empeoró con su llegada al gobierno porque Estados Unidos suspendió la entrega de ese producto, lo que ocasionó escasez de pan en los hogares más empobrecidos. “El pueblo le echaba la culpa al Presidente, al Gobierno nacional y ahí nos dimos cuenta que un presidente, un gobierno, un pueblo, si no se somete a las imposiciones del gobierno de los Estados Unidos pues es castigado con esa clases de políticas”, fundamentó.

Morales recordó que en esa época Bolivia producía sólo 20% de la oferta de trigo, situación que obligó a mejorar la producción, para alcanzar, según los últimos datos; 50% de la demanda del grano. Bolivia logró defenderse y salir del problema de la dominación gracias a las políticas impulsadas por su gobierno para terminar con lo que denominó “medianismos, cooperaciones, bien planificadas”.

“Quiero también agradecer a la compañera Cristina Fernández, Presidenta de la Argentina, que oportunamente nos vendió y desvió su venta de trigo a otros países. Eso es lo que decimos comercio de complementariedad”, complementó. Por esa razón y con esa experiencia, consideró que es oportuno pensar en la forma en que los países deben garantizar la provisión de alimentos con soberanía, con énfasis en algunos productos básicos, sin dejar de lado las importaciones y exportaciones.

Aseguró que su Gobierno dio pasos importantes en ese camino, garantizando el acceso a la tierra para el pequeño productor, créditos agrícolas con cero por ciento de interés para productos importantes, como maíz, arroz, soya y trigo, en el afán de promover su cultivo. También que se implementaron reservas importantes de alimentos, como sucedía en la época precolombina conlas denominadas pirwuas y kollcas, que servían para enfrentar emergencias y evitar la especulación. Anunció que se prevé consolidar la creación del Banco de Desarrollo Productivo que colocará créditos con intereses de 6% anual y una subvención en la compra de productos agrícolas básicos y deficitarios para los pequeños productores.

Por otro lado, el canciller de Venezuela Nicolás Maduro propuso analizar la “degradación” del Sistema y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA que se traduce, paradójicamente, en el control que ejerce Estados Unidos del sistema aludido. Dijo que el asunto será discutido y los países del ALBA “estamos de acuerdo en ir a fondo y convertirlo en un tema central de esta Asamblea”.