México, (PL).- Con exclamaciones de “¡Wirikuta no se vende!”, cerca de 60 mil personas y decenas de artistas exigieron la defensa de un territorio que es hoy venerado por los indígenas wixárika y en general por el pueblo de México. El gobierno federal anunció que declarará 45 mil hectáreas del territorio como Reserva Minera Nacional y por tanto libre de explotación minera.

Al día de hoy empresas mineras tienen proyectos activos en 79 concesiones que abarcan casi el 70% del territorio sagrado de Wirikuta, o sea, unas 98 mil hectáreas de las 140 mil que posee la zona. Para los wixárika o wixárika (huichol) que habitan en los occidentales estados de Jalisco, Nayarit y Durango, Wirikuta es el lugar donde su pueblo ha peregrinado desde tiempos inmemoriales para confirmar el andar de los antepasados en la creación del mundo y universo.

Wirikuta es una área rica en biodiversidad donde se concentra la mayor presencia de cactáceas endémicas, de acuerdo con Conservación Humana, una organización no gubernamental promotora de la protección del corredor biocultural de los santuarios huicholes. Se trata de una “isla de vegetación en medio del desierto”, y atesora la huella más antigua del hombre en el continente americano, según atestiguó el director del grupo Humberto Fernández.

Hace dos años el pueblo wixárika emprendió una lucha incansable cuando supo de las pretensiones mineras. En curso hay una demanda legal en los tribunales por esta causa, apuntó Tunuary Chávez, miembro de la mesa de coordinación del Frente en Defensa de Wirikuta y también Ingeniero en Recursos Naturales.

“No queremos a empresarios canadienses, no queremos que nos quiten las tierras, exigimos respeto”, expresó a Prensa Latina Samuel Valdés, huichol de 15 años de edad residente en el poblado de Santa Catarina, en Jalisco. Nuestras tierras no están en venta. Son muy importantes para nosotros. De ahí dependemos los huicholes, afirmó Samuel, quien prefiere que lo llamen Matstwa, al explicar además que en esas tierras veneradas crecen los peyotes (tipo de cactus de las regiones desérticas).

En 2011, el Consejo Regional Wixárika en la Defensa de Wirikuta envió una carta urgente a Calderón en la que, entre otros aspectos, recordaba el compromiso del gobierno de respetar y proteger sus lugares sagrados, como consta en el pacto de Hauxa Manaká del 28 de abril de 2008. Advirtieron entonces “que si el objeto de toda esta tragedia es el dinero, con firmeza le informamos que será infinitamente más barato sacar a esta empresa que lamentar la tragedia ecológica, espiritual y social que puede provocar escarbar y sacar las entrañas de Wirikuta”.

El gobierno responde a medias: 45 mil hectáreas libres de explotación minera

El 24 de mayo de 2012, el gobierno federal anunció que declarará 45 mil hectáreas del territorio de Wirikuta como Reserva Minera Nacional, por lo tanto será un área libre de explotación minera. A partir de ahora el consorcio canadiense First Majestic, que cuenta con 22 licencias en la región desde 2009, no podrá explotar ninguna mina más.

Con la decisión “se da un paso verdaderamente histórico y significativo en la defensa de los derechos de las comunidades wixárika de nuestro país y, en términos más amplios, de los pueblos indígenas de México”, destacó el secretario de Gobernación Alejandro Poiré, durante el evento Preservación y Protección de los Sitios Sagrados del Pueblo de Wirikuta, celebrado en el capitalino Museo de Antropología e Historia.

De acuerdo con el último Censo de Población y Vivienda, existen 15,7 millones de mexicanos que se reconocen como indígenas, los cuales forman parte de los 68 pueblos asentados a lo largo y ancho del territorio nacional, señaló el secretario de Gobernación.

“El Estado mexicano ha dado un posicionamiento falso y negativo, aprovechando una coyuntura electoral”, retrucó Santos de la Cruz, del Consejo Regional Wixárika, presidente de Bienes Comunales del Banco de San Hipólito (Durango). De la Cruz, quien afirma sentirse líder legítimo y reconocido en su comunidad, demandó la cancelación de todas las concesiones mineras dentro de la zona íntegra de Wirikuta y que se ofrezcan proyectos alternativos que permitan impulsar fuentes de empleo.

El dirigente aclaró que la anunciada devolución “han encabezado un acto mediático” pues solo fueron regresadas 760 hectáreas. “Además, nada hay que devolver, Wirikuta es nuestra”, puntualizó. Tunuary Chávez comentó por su parte que existen 98 mil hectáreas de las cuales no se habla. “En realidad lo que se mantiene es una amenaza minera a 98 mil hectáreas que son el 70% de toda la superficie de ese suelo”, explicó.

La administración del presidente Calderón anunció que 45 mil hectáreas del territorio de Wirikuta serían declaradas Reserva Minera Nacional. Sin embargo, la noticia solo se refería al consorcio canadiense First Majestic, que cuenta con 22 licencias en la región desde 2009. La empresa Revolution Resources tiene 59 mil hectáreas en su proyecto Universo y tales datos no se aluden en el anuncio gubernamental, denunciaron líderes indígenas.

Wirikuta Fest, en defensa de un territorio sagrado

Más de 60 mil personas estaban convocadas para participar en el Wirikuta Fest, una inédita jornada de conciertos que exigirá el fin de la amenaza minera al territorio sagrado de los indígenas wixárika. Al menos 20 agrupaciones e intérpretes se solidarizaron con la causa del pueblo wixárika y exigieron al gobierno mexicano ponga fin a los proyectos mineros de empresas extranjeras en ese territorio que tiene, además un alto valor ambiental.

El festival Wirikuta Fest constituyó una inédita jornada de conciertos celebrada en el capitalino Foro Sol donde una veintena de grupos e intérpretes demandaron ayer el fin de la minería en esa porción de tierra de 140 mil hectáreas ubicada en el estado de San Luis Potosí.

Las agrupaciones mexicanas Café Tacvaba y Caifanes, y la intérprete Julieta Venegas; el dúo puertorriqueño Calle 13, así como el cantante español Enrique Bunbury, entre otros, dieron colorido a esa jornada de solidaridad con la lucha del pueblo wixárika o huichol por el respeto a sus tierras ancestrales.

“Hoy lo que rige es la unión, la reflexión, solidaridad y sobre todo estar junto con nuestros hermanos indígenas. Dar un grito de exigencia y respeto. Al mexicano se le respeta, su lugar y su condición, su filosofía y sus costumbres”, señaló el vocalista de Caifanes Saúl Hernández.

Para René Albarrán, de Café Tacvba, lo que ocurre en Wirikuta “está pasando en todas partes; están contaminando el agua, contaminando la tierra. Pareciera que estamos asistiendo a la gran venta total del fin del mundo”.

Este no es un problema exclusivo de México, también sucede en Panamá, Argentina, Ecuador, y es importante demostrar a todos los gobiernos latinoamericanos que un pueblo unido jamás será vencido, advirtió René Pérez (Residente), de Calle 13.

Mientras que para el cantante español Enrique Bunbury las grandes empresas extorsionan a conciencia y negocian con los que ganan en las urnas, por eso el tiempo de las generaciones del “no sabe, no contesta” ya pasó, sentenció.

El Wirikuta Fest también estuvo dedicado a las recientes manifestaciones estudiantiles denominadas Yo Soy 132, surgidas a partir del rechazo a la visita a la Universidad Iberoamericana del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Enrique Peña Nieto.

Además de la música se vendieron artesanías, se representaron bailes prehispánicos y fueron recolectadas miles de firmas en un libro que será entregado a las autoridades, en el cual está el reclamo de que las empresas mineras pongan fin a su actividad en Wirikuta. Lo recaudado gracias a esta iniciativa será para apoyar la defensa legal en contra de las mineras extranjeras, según los organizadores del evento.

* Corresponsal de Prensa Latina en México. Fuente: SENA-Fobomade.