La gerencia nacional de recursos evaporíticos (GNRE) de la COMIBOL “aclara” que el valor de las salmueras del Salar de Uyuni entregadas a Corea del Sur para tareas de investigación es, en el mejor de los casos, igual a cero y, en el peor, negativo, de (-) 25 a (-) 30 dólares por tonelada. Esta explicación, basada en datos reveladores de cantidad y concentración de salmueras; litio de contenido metálico y carbonato de litio que se pueden obtener de la muestra; porcentaje de recuperación y costo de producción de litio; y valor actual de mercado del carbonato de litio, tendría el propósito de descalificar mi cuestionamiento en torno a la entrega a título gratuito de salmueras del Salar de Uyuni a la potencia asiática.

Como demuestro a continuación, el nuevo intento de echar por tierra mis argumentos es, sin embargo, infructuoso y sólo parece hacer más evidente la incapacidad de la GNRE para defender los intereses nacionales en uno de los asuntos de mayor trascendencia estratégica para nuestro país.

1. La nota de la GNRE empieza indicando que: “Todo intercambio en materia de Recursos Evaporíticos entre Bolivia y Corea es producto del Memorandum de Entendimiento (MdE) firmado entre ambos países el 29 de julio de 2011”, para luego señalar que las salmueras fueron entregadas en mayo de 2010, lo que deja en suspenso la explicación acerca del marco legal en el que se operó para regalar nuestras salmueras a Corea del Sur. En un artículo publicado en septiembre del año pasado (Véase: http://www.hidrocarburosbolivia.com/bolivia-mainmenu-117/analisis-y-opinion/45898-litio-analisis-de-los-acuerdos-firmados-con-potencias-extranjeras.html) ya había observado: “Por razones desconocidas, no se publican los acuerdos anteriores con Corea del Sur y Francia, mediante los cuales el país habría permitido el año pasado la salida de volúmenes importantes de salmueras para investigación, a cargo de las empresas Kores y Bolloré, respectivamente”. Convendría entonces que la GNRE aclarara cuanto antes si firmó o no sendos acuerdos con Corea del Sur y Francia incluyendo condiciones en las cuales se autorizó la salida de cantidades apreciables de nuestras salmueras de Bolivia, en vez de perder su tiempo en explicaciones baladíes sobre el valor tangible de tales recursos naturales, un punto al que – no obstante – me referiré más adelante.

2. Seguidamente, la GNRE “aclara” que: “La empresa Posco compró la empresa Phoenix, productora de material de cátodos mucho antes de que Bolivia y Corea hayan firmado su primer MdE.” Aquí, la GNRE otra vez se complica, pues de acuerdo con información oficial proveniente del monstruo del acero coreano, la adquisición del 50% de las acciones de Phoenix Materials Co., una empresa especializada en la producción de cátodos de litio, por Posco se acordó en diciembre de 2011 (Véase: http://www.docstoc.com/docs/111079745/Resolution-On-The-Share-Purchase-Agreement—POSCO—12-28-2011) y se efectivizó recién en marzo del presente año (http://www.posco.com/homepage/docs/eng2/dn/invest/archive/2012_1Q_Presentation_eng_final.pdf), es decir muchos meses después del acuerdo suscrito con Bolivia en julio de 2011 y casi dos años después de la entrega gratuita de nuestras salmueras. Por tanto, la información provista por la GNRE carece de toda veracidad. Quizás una búsqueda en internet hubiera ayudado a la GNRE a evitar la incomodidad de mostrarse nuevamente como una entidad poco seria que divulga información sin el respaldo correspondiente. Todo esto confirma también mi observación (Véase: http://www.hidrocarburosbolivia.com/bolivia-mainmenu-117/analisis-y-opinion/44441-iproyecto-piloto-del-litio-100-estatal-uhm-tengo-mis-dudas-.html) de que a la fecha de la firma del acuerdo con el consorcio surcoreano Kores-Posco para la producción de baterías ninguna de estas empresas tenía la experiencia necesaria en ese rubro.

3. En su tercer punto aclaratorio, la GNRE intenta demostrar en forma tardía e inadecuada que defiende los intereses del país señalando que: “Cualquier tecnología desarrollada en base a salmuera del salar de Uyuni, sólo podrá ser aplicada en ese yacimiento, considerando su particular composición.” Resulta entonces ahora que la GNRE pretende hacernos creer que el consorcio surcoreano recién empezará a desarrollar la tecnología de cátodos de litio a partir de las salmueras del Salar de Uyuni, cuando desde agosto de 2010 se sabe que Kores y Posco no sólo ya la desarrollaron sino que la patentaron. Es más, nos dice que la tecnología sólo será aplicada en ese yacimiento, cuando es fácil deducir que esta innovación podría ser introducida, prácticamente sin mayores cambios, en yacimientos de salmueras similares existentes en China y, con ligeras modificaciones, también en Chile y Argentina, generando una verdadera revolución tecnológica en la extracción de litio en salmueras que muy bien pudiera contribuir a la consolidación de la era del vehículo eléctrico en el mundo.

4. Asimismo, en sus cálculos del valor tangible de las salmueras del Salar de Uyuni, la GNRE pone al descubierto una imagen muy pobre del manejo técnico en el proyecto más estratégico de Bolivia. En primer lugar, los cálculos se realizan asumiendo que las salmueras sólo contienen litio y que el resto de los minerales no tiene ningún valor comercial, cuando se sabe que nuestras salmueras también tienen concentraciones de magnesio, boro y potasio, reconocidas como importantes por los propios surcoreanos en los resultados de su investigación presentados al gobierno de Bolivia en agosto de 2010. En segundo lugar, se presume un porcentaje de recuperación del litio del 50%, desconociendo que en su explicación de la tecnología desarrollada entre mayo y agosto de 2010, los surcoreanos sostuvieron que ese porcentaje alcanzaba al 80%. En tercer lugar, la GNRE nos deja muy preocupados en relación con el futuro del litio en Bolivia cuando da a entender que con la tecnología de extracción de litio imperante (chilena) – que, en esencia, habría sido emulada por el proyecto piloto – y con los precios “actuales” del carbonato de litio, el emprendimiento que data de mayo de 2008 sería completamente inviable, lo que nos hace pensar que la estrategia ahora podría ser apostar al potasio, mientras toma cuerpo el proyecto de producción masiva de cátodos de litio con la tecnología desarrollada (con nuestras salmueras entregadas en forma gratuita) y patentada por nuestros socios surcoreanos.

5. Por último, cuando decidieron regalar nuestras salmueras no sólo a Corea del Sur sino también a Japón, Francia y China que, según he podido averiguar, habrían sido las únicas potencias extranjeras que se hicieron acreedoras a esta donación, los responsables de la GNRE no parecen haber tenido la más remota idea de lo que significaba (y significa) el valor intangible de las mismas. Conviene ahora que sepan que el valor intangible de nuestras salmueras se encontraba (y encuentra) precisamente en la potencialidad de las concentraciones de los diferentes minerales que las componen, que sólo admite la posibilidad de una explotación integral de las mismas, generando valor agregado no sólo a partir del litio sino también del magnesio, el boro y, en menor medida, del potasio. Esa cualidad insospechable de nuestras salmueras que ya en enero de 2010 identifiqué en mi presentación en la segunda Conferencia sobre Oferta y Mercados de Litio celebrada en Las Vegas, Estados Unidos (Véase: http://evworld.com/library/Zuleta_Lithium_Mkt_Future_2010.pdf), es lo que se podría denominar su valor intangible que, lamentablemente, la GNRE entregó a cambio de nada porque no tuvo la capacidad de negociar la participación de Bolivia en los beneficios derivados de las patentes que podrían derivarse del trabajo de experimentación e investigación aparentemente exitoso que realizaron los surcoreanos (Véase: http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012041912).

Los que explican se complican, ¿verdad?

* Fuente: http://www.hidrocarburosbolivia.com/bolivia-mainmenu-117/analisis-y-opinion/52173-litio-los-que-explican-se-complican.html