El gobierno de Cristina Kirchner anunció la expropiación del 51% de las acciones que la petrolera española Repsol tenía en YPF SA.

Indudablemente que esta medida es un cambio, no total pero sí un cambio, en la realidad de los hidrocarburos del país. Después de 20 años de la privatización de la petrolera estatal, los argentinos volvemos a hablar de estatización, nacionalización y de expropiación. El sólo hecho de que en la sociedad argentina, y esencialmente entre los trabajadores, se estén discutiendo estos temas marca una tendencia opuesta a la que se viene dando en las dos últimas décadas.

Es más, podríamos asegurar que desde hace 40 años no se discute en la Argentina, a favor del Estado, quién debe ser el propietario de los hidrocarburos, ni quién debe manejarlos, ni en manos de quiénes debe quedar la enorme renta petrolera.

Antes de estas acciones del gobierno de Cristina, han sido los trabajadores petroleros de la Patagonia los que encabezaron la lucha contra las empresas petroleras (entre ellas Repsol) y fueron los únicos que le arrancaron una parte de la enorme rentabilidad de los empresarios.

Todas y cada una de las huelgas obreras que se dieron en el sur desde la toma de la playa de tanques de Termap en el 2005, marcaron el camino para disputarle la renta a Repsol y las demás petroleras como Pan America Energy, Petrobras, Oxy, Oil y muchas otras contratistas. Así se dio la huelga en Las Heras que terminó con un policía muerto; las decenas de cortes de ruta y ocupaciones de yacimientos; las tomas en Caleta Olivia de los desocupados que pedían trabajo genuino; los 16 piquetes obreros institucionalizados en el Sindicato Petroleros Privados de Chubut; y centenares de hechos que podríamos enumerar.

La respuesta muchas veces fue la represión, la persecución, los procesamientos y el encarcelamiento como sucedió recientemente con el delegado Víctor Oñate y varios otros. A finales del año pasado, fue la propia presidenta la que advirtió a los obreros petroleros que no iba a permitir mas cortes de rutas y ocupaciones de los yacimientos.

Los únicos que se animaron a discutir la continuidad de las inversiones, el freno a los despidos, los mayores salarios y las mejores condiciones laborales, han sido los obreros petroleros. Mientras los gobiernos de la Nación y de las Provincias (con la complicidad del kirchnerismo) facilitaban el festín de las petroleras, los obreros les ponían límites al saqueo.

Hace varios años que desde el NPEL venimos bregando por la Nacionalización y Estatización del petróleo y el gas. Ahora creemos que estamos en mejores condiciones para seguir debatiendo qué hacer y cómo profundizar, a partir de la movilización, la recuperación de los recursos naturales en general y los hidrocarburos en particular.

No vamos a ahondar en las descripciones y denuncias de lo sucedido con el petróleo y el gas en los últimos años, por fortuna eso que explicamos y difundimos en el libro “Saqueo Petrolero” y tantas declaraciones, hoy en día eso esta escrito en todos los medios de comunicación nacional y hasta inclusive los fervientes defensores de la privatización denuncian lo que denunció el NPEL hace años atrás.

Creemos que esta determinación del gobierno kirchnerista abre un nuevo panorama en el país. Se trata de una expropiación parcial a una multinacional petrolera, en este caso de orígenes mayoritariamente españoles. No se sabe aún ciencia cierta cuánto le van a pagar por las acciones expropiadas, nosotros estamos convencidos que no se debe pagar un solo centavo y que se debe determinar el valor de los daños ambientales dejados por esta y todas las petroleras privadas.

No obstante, esta acción significa enfrentar a uno de los imperialismos europeos, hoy en franca decadencia, pero una nación imperialista que no dudó en conquistar América en el siglo XVI y que cuando pudo meterse con sus empresas en la Argentina y América Latina en la pasada década del ’90, no dudó en desembarcar en sus carabelas para apropiarse de buena parte de las empresas estatales privatizadas.

Por eso la respuesta española fue desesperada. No van a dejar que se los toque un euro por un país colonial como la Argentina, ni tampoco por otros países imperialistas. Y aunque están en una de las peores crisis de su historia, la corona española no piensa perder ni entregar nada de lo conquistado.

No sólo se esta discutiendo cómo Argentina puede volver al autoabastecimiento, ni cómo el gobierno kirchnerista zafa del déficit provocado por las importaciones energéticas, se está discutiendo si un país colonial como el nuestro es capaz de pararse de manos frente a las grandes naciones imperialistas y cortarles el chorro que fluyó durante años.

Señores empresarios de España, se les tiene que acabar la fiesta y queremos que empiece a escribirse una nueva historia distinta en la Argentina.

Desde el NPEL estamos convencidos que este es el inicio de un proceso que aún tiene final abierto, pero tampoco dejamos de ser críticos con lo sucedido en los últimos años.

Sabemos muy bien que con el 51% de las acciones de Repsol en YPF no se resuelven los problemas de fondo en materia energética, pero frente al ataque español y de la Comunidad Económica Europea estamos dispuestos a defender esta medida y poner nuestros esfuerzos en ir por más. Ir por todo, porque la Argentina necesita es avanzar en la nacionalización, la estatización y el control de los trabajadores de los recursos naturales y energéticos.

Claro que no alcanza con el 51% de las acciones de YPF, hay que ir por todas las acciones y por todas las petroleras extranjeras y nacionales. Hace falta echar a todas las multinacionales, estatizarlas sin pagar un solo peso, poner todos los hidrocarburos en manos de la Nación (porque son de todos los argentinos) y deben ser los propios trabajadores quienes decidan y controlen el funcionamiento de una nueva empresa estatal diferente a la vieja YPF estatal de Mosconi.

Sabemos de memoria que las nacionalizaciones petroleras y las empresas estatales terminaron siendo lugares de vaciamiento, corrupción, contratos leoninos perjudiciales y capitalismos de amigos. Por eso abogamos por una sola empresa de hidrocarburos estatal, nacional, monopólica y controlada por los trabajadores.

Nadie nos va a convencer de los desastres que hizo el kirchnerismo con las renegociaciones petroleras anticipadas, como la de Cerro Dragón; o con los subsidios de Petróleo, Gas y Refino Plus; o con la fracasada “argentinización” de los Eskenazi; o la falaz y entreguista creación de ENARSA; o los constantes incentivos fiscales a las petroleras. Nosotros denunciamos todos esos hechos hace años atrás, por eso no vamos a comprar buzones ni a creernos que esta expropiación es la solución definitiva, pero sí reconocemos que es un cambio en el tablero de los recursos naturales.

Este es el momento de ir por más, de ir por todo y concretar la independencia energética definitiva del país. Con los más de 41.000 pesos por minuto que ganan las petroleras se puede resolver el autoabastecimiento del país y también muchos de los problemas del pueblo y los trabajadores argentinos.

Nuestras propuestas:

* Anulación de la provincialización de 1994, del Código de Minería y de todas las leyes, decretos, acuerdos y renegociaciones firmadas hasta la actualidad con las empresas privadas.

* Nacionalización y estatización de todos los hidrocarburos.

* Expropiación sin pago de todas las empresas del sector, sean multinacionales, nacionales o inclusive las estatales existentes hasta la actualidad. Inicio de juicios a las todas las petroleras por el pasivo ambiental provocado al país.

* Cancelación de las exportaciones de petróleo, derivados, gas y todo tipo de energías hasta satisfacer las necesidades del consumo interno.

* Creación de una única empresa estatal, nacional y monopólica de hidrocarburos en todo el pais.

* Instrumentación del control de los trabajadores, en cada uno de los sectores y empresas, de todos los recursos naturales.

* Defensa democracia sindical en los sindicatos que existen o que se den los obreros petroleros y de las demás empresas energéticas. Reconocimiento de la democracia obrera en cada una de las acciones de lucha que encaren los trabajadores en defensa de sus derechos y reivindicaciones.

* Manejo de manera sustentable los recursos hidrocarburíferos y naturales privilegiando las necesidades del pueblo trabajador, en la perspectiva del desarrollo del recambio de la matriz energética a través de las energías renovables.

* Anulación total del impuesto a las ganancias a los trabajadores.

* Aplicación de la jornada laboral de 8 horas para los trabajadores petroleros, sin reducción salarial.

* Inclusión de todos los obreros que se desempeñan en los yacimientos, destilerías y empresas de servicios al convenio colectivo petrolero. Por igual trabajo, igual remuneración.

* Pago de lo adeudado a los ex trabajadores ypefianos y demás estatales, e implementación de del 82% móvil de jubilación.