Reflexionar a las “elites” particularmente blancos-criollos al que nos referimos en este artículo, es una tarea apasionante desde el lugar de un aymara. Apasionante en sentido de conocer sus lógicas de poder, formas de vida social, tal vez su sexualidad, sus horizontes de vida y proyectos sociales. En ese tono sería interesante hacer una etnografía de las “elites” en sus propios espacios sociales o fuera de ellas para dar cuenta de su actual estado de realidad social. Aquí sólo haremos una breve mirada de su movimiento, de sus re-acomodamientos en el poder, sus luchas intra-grupos. Esto en el complejo contexto sociopolítico de Bolivia.

Ahora la palabra élite tal vez sea un premio en el contexto boliviano en tanto grupos que no siempre encajan según las connotaciones que hacen las teorías de las élites; estos actúan en nuestro medio con lógicas gregarias, endogámicas, aunque empresariales pero dependientes en unos casos del Estado y en otros de las transnacionales. Por lo que no serían propiamente tan liberales ni tan modernos como generalmente se auto-creen. Pues las subjetividades de estas “elites” además están profundamente marcadas por factores de colonialidad (imaginarios de poder colonial) y dependencia estructural de otras élites como la norteamericana o la europea. En ese sentido serian élites dependientes y deficitarias.

En realidad elite según W. Mills[2] es un reducido grupo de hombres y mujeres de una clase (y en nuestro caso también étnica) que dirigen una sociedad o una corporación empresarial con cualidades sofisticadas, doctas, finas y con capacidad de convencimiento (no imposición) de sus proyectos históricos. En Bolivia como deja ver H.F. Mansilla[3] y según lo que observamos[4] estos no tienen esas cualidades. Es como sostiene M. Irurozqui[5], las “elites” bolivianas nunca han tenido interés real por la nación y el propio Estado, sino sólo de sus específicos intereses grupales y corporativos. En esa relación, no han logrado construir un discurso creíble, un accionar coherente con las cualidades de su status, suelen escandalizarte de lo propio, y mostrar su condición económica de manera torpe. Todavía actúan en Bolivia y en otros países andinos o amazónicos con modalidades casi de un invasor histórico[6]. Particularmente las “elites” blanco-criollos y mestizas. Imponen sus visiones que nunca son perennes y lo peor expropian los recursos naturales de los pueblos indios para convertirse con ello en fieles intermediarios de las trasnacionales europeas o norteamericanas.

Es decir, se convierten en extraordinarios empleados de estas agencias de explotación colonial/capitalista. Y ahí no importa si son de la izquierda partidaria o la derecha corporativa, el centro populista. Eso es lo de menos, aunque tienen ciertamente pequeñas diferencias, pero que no son las sustanciales. Y su problema estructural es que tiene un paradigma de gran ambigüedad. Les cuesta estar físicamente en Bolivia porque muchos de ellos viven imaginariamente en Europa o Estados Unidos, aunque sólo se equiparan con las elites de Miami y no la de Paris o los Estados Unidos como solían hacer sus antepasados.

Hoy en Bolivia en el contexto de las intensas nuevas luchas sociales qué hacen estos grupos, dónde están, quiénes son. O mejor ¿qué hacen las elites bolivianas en un contexto de la revolución social?

Pues en Bolivia hay dos grandes tipos de “elites”. Unas deficitarias y otras nuevas élites nacientes. Los unos son los grupos recalcitrantemente anti-indígenas, particularmente anti-aymara-quechua, y los otros, son indigenistas de base multiculturalita con apariencia pro-indio. De manera más clara, los primeros son de la llamada “derecha” y los otros de la llamada “izquierda”. Sin duda en el primero existen una variedad de grupos entre aquellos que son más radicales y los moderados en relación a la idea de un país indio y popular. Entre los segundo también hay un variopinto entre aquellos que tratan de ligarse a los sectores populares e indígenas originarios con discurso de “izquierda” y otros se presentan como administradores técnicos del proceso de cambio.

Para profundizar el tema se puede decir que dichos grupos actúan en dos sentidos: a) por una parte actúan como siempre solían actuar que es la de embaucar con discursos grandilocuentes ofreciendo mejorar las condiciones de la vida social, y, b) fuera de su modus operandi: los golpes de Estado, sin descartar que esto siga siendo una posibilidad para dichos grupos. Se mueven entre uno y otro. Actúan en diferentes espacios.

Lo cual quiere decir que unos gobiernan hoy encubierto del “proceso de cambio”, otros están re-articulándose fuera de los espacios tradicionales del poder estatal-gubernamental y los terceros a nivel internacional. Esto es importante considerar porque hay un recambio de élites de base liberal con un fondo multicultural. Esto quiere decir que se están reproduciendo de otro modo pero con viejos usanzas del poder. En esta relación, los aymaras o quechuas y sectores obreros (aunque varios de sus dirigente particularmente sindicales son participe de ello) siguen siendo objeto de la legitimación de sus intereses corporativos y de los nuevos imaginarios de poder.

Específicamente actúan en tres frentes con el gran objetivo de cuidar sus intereses y reproducir su poder.

a) Al interior del propio gobierno.

b) Las corporaciones empresariales y comités cívicos regionales.

c) Y a nivel internacional.

Desde adentro y afuera del gobierno del MAS. Desde este lugar el 19 de octubre de 2008 en el Parlamento boliviano han logrado una especie de pacto entre la elite deficitaria y la élite naciente. Allí acuerdan en que no habrá retroactividad en la tenencia de la tierra. El hecho central de ese acuerdo es no afectar las grandes tenencias de tierra del oriente, el chaco y la amazonia boliviana. Dicho pacto se expresa coloquialmente en el artículo 399 de la nueva Constitución Política del Estado que textualmente dice.

“Los nuevos límites de la propiedad agraria zonificada se aplicaran en pedios que se hayan adquirido con posterioridad a la vigencia de esta Constitución. A los efectos de la irretroactividad de la Ley, se reconocen y respetan los derechos de posesión y propiedad agraria de acuerdo a Ley”.

Esto significa en los hechos que no se debe tocar las grandes extensiones de tierra, sino constitucionalizarlas. Esto es un hecho histórico para los grupos agroindustriales y terratenientes del oriente en un contexto de los grandes levantamientos sociales como la de 2000, 2001, 2003 y 2005 y bajo un gobierno que se reclama de izquierda. Recordar que el levantamiento de 2005 en la ciudad de El Alto y la gran movilización de mineros cooperativistas de Oruro y Potosí en Sucre, por ejemplo, fue para evitar que Hormando Vaca Diez (presidente del Parlamento en ese entonces y alto representante de dichos grupos) asuma la presidencia. En este contexto dicho artículo, el 399, es un triunfo de las “elites” corporativas sobre la revolución de la sociedad. Y su contrario es la gran derrota de los movimientos sociales que incluso no tienen tierra en Bolivia.

Posteriormente éste al parecer se expresa en forma de pacto campesino-empresario privado. La misma se a dado en la Cumbre Social Plurinacional llevado en Cochabamba entre el 9, 10 y 11 de enero de 2012 en instalaciones de la Casa Campestre. Allí acordaron en la mesa de Trabajo N° 2: Seguridad Alimentaria con Soberanía y Tierra, algunos detalles muy importantes. En una de sus partes (aunque preliminarmente) dice:

“Para el control de los organismos genéticamente modificados se integrarán al Comité Nacional de BIOSEGURIDAD las organizaciones sociales y de productores (CSUTCB, CSIB, CIDOB; CNMCIOB–BS, CIOEC, CONAMAQ[7] y otras pertinentes) el sector empresarial (CONFEAGRO[8]) quienes junto a las entidades estatales (Min de Salud, Min Desarrollo Rural y Min de Medio Ambiente), las universidades públicas, indígenas y otras instituciones científicas evaluarán periódicamente los temas de los Organismos Genéticamente Modificados”.

Se plantea activar el Consejo Plurinacional Económico Productivo (COPEP) que deberá coordinar sus actividades con los sectores productivos agropecuarios. Para un real hecho dicho documento sostiene:

“Se incorpore una pausa en la verificación de la FES[9] por 5 años (con fines de reversión, posterior al saneamiento); sin embargo, se podrá investigar el cumplimiento de la FES en caso de denuncia sustentada y/o ejercida a través del control social no sujeta a tiempo. Se considere en la FES la situación de desastres naturales” (resaltado en original).[10]

Los empresarios privados han planteado una pausa en la verificación del cumplimiento o no de la función social y económica de la tierra por un periodo de cinco años. Aquí es muy lógico que los que no tienen tierras no podrían pedir esta pausa. Hay que preguntarse entonces ¿qué cosas pueden dar a los indígenas los empresarios? “En lo político, nada; en lo económico, empleo. ¿Qué podrían ofrecer los indígenas a los empresarios? En lo político, gobernabilidad y en lo económico, quizá un ámbito de estabilidad para el desarrollo empresarial” dice Cardoso[11].

Este pacto regiría desde que entró en vigencia la Constitución, el 7 de febrero de 2009. A partir de esa fecha se legisla como máximo cinco mil hectáreas de tierra. Entonces surge una pregunta casi como un grito. ¿Dónde está las tierras que el dictador Hugo Banzer Suárez regaló en sólo siete años siete millones de hectárea de tierra en Santa Cruz?[12]. Y otro hecho curioso relacionado con ello es la compra que el gobierno realiza de las tierras de los terratenientes para entregar a los guaraníes. En este último ¿cómo entender que al usurpador de tierras se debe comprar “sus tierras” para luego entregar a sus legítimos dueños? En este punto lo lógico y lo revolucionario debería ser expropiar y revertir esas tierras al dominio social para su redistribución. Esto muestra que las “elites” cruceñas y tarijeñas han actuado con mucha astucia y la nueva elite gobernante ha actuado con gran entrega a cambio de tener una nueva Constitución que hay ratos no se cumple. Ahora se entiende el contexto en la que éste tiene efecto de realidad, el gobierno quería que la nueva Constitución sea llevaba al referéndum y la llave la tenía estos grupos y sus representantes por el famoso 2/3. Al final esto resulta siendo un pacto inter-elites pese a sus diferencias discursivas.

La novedad de ello es que el pacto está dado entre una nueva elite naciente de característica de clase-etnia y otra “elite” propiamente étnica de criollo-blanco. Las diferencias entre ambos no son estructurales sino más coyunturales. En el marco de este hecho el cerco tendido a la ciudad de Santa Cruz con más de 30 mil campesinos e indígenas entre el 20 y 23 de septiembre de 2008 ha sido retenido por orden del gobierno de Morales-García.

El otro lugar de su movimiento es a nivel de las corporaciones empresariales. Desde este lugar y los partidos políticos relacionados con estos grupos han empezado a penetrar en las organizaciones sociales e indígenas. Esto es un hecho particularmente contraproducente a la lucha social. Se ha denunciado desde varios lados que estas “elites” tiene distribuido sus agentes actores en las organizaciones sociales. Y desde ella tratan de influir en las decisiones de las organizaciones sociales. Un caso es la que CIDOB organizo un evento en Santa Cruz en fecha 13 y 15 de diciembre de 2011. Allí aparecieron varios representantes de estos grupos como el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, Percy Fernández el alcalde de Santa Cruz, Juan del Granado, etc. Allí es claro que dichos grupos hacen uso de lo indígena simplemente como un escudo para defender sus intereses, o mejor mantener, reproducir y ampliar, sus intereses económicos y políticos.

Otro dato es la incorporación de la dirigente indígena Justa Cabrera como subalcaldesa de Santa Cruz del distrito 14, cantón Paurito. La designación provino del alcalde Percy Fernández y de las derechas anti-indígenas en fecha 14 de marzo de 2012. Cabrera ha sido una de las destacadas activistas de la VIII marcha indígena en defensa del Tipnis en septiembre del año 2011. Tal vez aquí el gobierno de Evo Morales tiene razón en acusar a que los viejos grupos de poder están actuando desde las organizaciones sociales. Se sabe también que el abogado de Gonzalo Sánchez de Lozada del MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), Reinaldo Peters trata de ligarse en la asesoría de algunas organizaciones sociales. Peters es un conocido defensor del MNR que después de octubre 2003, asume defensa del presidente derrocado, Gonzalo Sánchez de Lozada.

Y a nivel internacional. Este es un hecho importante a anotar. Pues varios representantes de los partidos llamados de ultra y la derecha de América Latina se han reunido en Lima organizado por la Fundación Internacional para la Libertad que preside el escritor Mario Vargas Llosa en fecha 20 de marzo de 2012; la misma se lleva en los salones exclusivos de la Universidad de Lima. Participaron del dicho evento Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia acusado de asesinato de campesinos bajo el Plan Colombia, también fue parte del evento Vicente Fox de México acusado de corrupción y en expresidente boliviano Jorge Quiroga Ramírez, heredero político del ex dictador Hugo Banzer Suárez[13]. En otras oportunidades también se habían reunido para “analizar” la nueva situación político de América Latina. En esos eventos Bolivia a nivel continental se ha convertido parte de una mirada meticulosa de interés de estos grupos.

En síntesis, las “elites” deficitarias y las nuevas elites están en pleno proceso de reproducción de sus intereses económico y políticos. En esto lo indígena originario se ha convertido en una especie de objeto de disputa. En ello unos y otros quieren “aliarse” con los indios. Pero las señales no son buenas ni de uno ni de otro.

Notas:

1. Dejar notar que en varios lugares del artículo anotamos la palabra élite con comillas y otras no, significa que las de comillas refieren a elites deficitarias y las que no tienen comillas se refieren a nuevas elites.

2. Wright Mills, La elite del poder, México, FCE. 2005.

3. H.C. Felipe Mansilla, El carácter conservador de la nación boliviana, Santa Cruz de la Sierra, El País, 2004.

4. Pablo Mamani R. “Elites enfermas en Bolivia: la miseria de los “poderosos” en Revista Willka, No. 2. Año 2, 2008.

5. Marta Irurozqui, La armonía de las desigualdades. Elites y conflicto del poder en Bolivia 1880-1920, CSIC, CBC, 1994.

6. Gabriela Oviedo ex Miss Bolivia dijo: “Yo soy del otro lado del país, del lado este; nosotros somos altos y somos gente blanca y sabemos inglés”. http://www.eluniverso.com/especiales/2004/missuniverso2004/noticias/declaracionesdemissbolivia.asp (28/10/2007).

7. Recodar que CONAMAQ y CIDOB no estuvieron en dicho evento.

8. Se refiere a Confederación Agropecuaria Nacional.

9. FES, es Función Económica Social.

10. Primer Cumbre de las organizaciones sociales realizado en Cochabamba entre los días 9, 10 y 11 de enero de 2012 en instalaciones de la Casa Campestre, Acta Mesa de Trabajo N° 2, Seguridad Alimentaria con Soberanía y Tierra.

11. Cardoso, http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.la-razon.com (02/02/2012).

12. Carmen Dunia Sandoval y otros, Santa Cruz. Economía y poder, 1952-1993, UAGM, 2003.

13. Linda Lema Tucker, América Latina. En Lima se reúne la derecha latinoamericana, ALAI, América Latina en Movimiento, 2012-03-20 (http://alainet.org/active/53521, consultado el 21/3/2012).

El autor es sociólogo aymara.