La Habana (PL).- La muerte simulada de un intérprete es tarea programada en el cine de cada día y adopta múltiples variantes. Pero cuando la realidad recuerda que existe, supera en fantasía e invención al mejor de los guionistas.

De muerte natural, durante el rodaje de un filme, han desaparecido algunos intérpretes. Por ejemplo, súbitamente, en el set donde filmaba Salomón y la reina de Saba, de King Vidor, la ficción se volvió realidad y el melodrama ideado se reconvirtió en tragedia cuando Salomón (Tyrone Power) fue alcanzado por una daga invisible de mucho más filo que la de utilería esgrimida por el villano Adonías (George Sanders): un infarto masivo.

Como algunas escenas importantes aún no estaban filmadas y no podían ser encomendadas a un doble, se contrató al calvo Yul Brynner para sustituir a Tyrone Power, el protagonista. Por ironías de la vida, 28 años antes, su padre, de mismo nombre y actor como él, había fallecido exactamente igual: con el rostro cubierto de maquillaje y una película paralizada a sus espaldas.

Algo similar ocurrió mientras se rodaba Veneno rojo, de Leo McCarey, película centrada en el personaje de la madre (Helen Hayes) de un joven intelectual (Robert Walter), la cual sospecha que su hijo es comunista. Realizada durante la guerra fría y la “cacería de brujas”, la cinta terminaba con la muerte violenta del muchacho al pie del monumento a Lincoln, en Washington.

La realidad, sin embargo, era otra: Robert Walter falleció de un ataque al corazón antes de finalizar el rodaje y muchas tomas en las que figuraba al terminar la película eran de Pacto siniestro, de Alfred Hitchcock, filmada el año anterior.

Otro caso semejante fue el de Jean Harlow, la famosa rubia platino, muerta a consecuencia de una rara enfermedad renal. Ella no pudo terminar Saratoga, de John Conway, y algunas escenas en que aparecía fueron rodadas por Mary Dees, su stand-in.

O el de Louis Calhern, muerto de un paro respiratorio mientras filmaba La Casa de té de la Luna de Agosto, de Daniel Mann, obra basada en la pieza teatral del mismo nombre, y fue reemplazado por el actor Paul Ford.

También, años más tarde, el del gordito Jonh Candy, quien no pudo finalizar Wagons East, de Richard Markle, al perder inesperadamente la batalla con los problemas cardíacos que padecía.

Por la vía violenta han desaparecido de igual modo otros tantos intérpretes. La más notoria cuando James Dean tuvo un fatal accidente automovilístico; le faltaba grabar unos parlamentos para ciertas escenas de Gigante, de George Stevens, en el cual protagonizaba a un hombre de edad, y el actor Nick Adams tuvo que doblarle.

No menos espectacular resultó la catástrofe en la que perdió la vida el veterano actor Vic Morrow , cuando el helicóptero en que volaba se estrelló casi al terminar el rodaje de Dimensión desconocida, filme de cuatro sketches dirigidos por Steven Spielberg, John Landis, Joe Dantey y George Miller.

La película está basada en historias preparadas para una vieja serie de televisión que alcanzó gran éxito. Pero a Landis se le ocurrió escribir la de su episodio ambientándola en la Guerra de Vietnam.

Y como pretendía un máximo de realismo en los efectos especiales, habló con el Ejército y le suministraron municiones verdaderas, de modo que las llamas y las explosiones fueran más auténticas que las habituales.

La tragedia se produjo en el momento en que unas rocas arrojadas por una fuerte explosión dieron al aparato, se precipitó a un río, y perecieron el actor y dos niños vietnamitas. Ocho personas más, quienes iban a bordo, resultaron heridas. Entre ellas el piloto, un productor y dos camarógrafos.

Otra desgracia que provocó muchos comentarios en su momento le ocurrió al actor Brandon Lee, protagonista de El Cuervo, de Alex Proyas, que fue abatido por una bala real disparada por error en una escena.

Mediante la infografía, nuevo sistema empleado en el campo de los efectos especiales, la reconstrucción del rostro de Brandon Lee sobre la cara cubierta de un doble permitió superar el fatal destino del actor, pues aún le quedaban por rodar algunas escenas. Caso que no es único. Pues algo similar se hizo con la faz de John Candy para poder terminar Wagons East.

En otras latitudes está lo sucedido al actor japonés Shintaro Katsu, quien personificó al legendario personaje de espadachín ciego en más de 24 largometrajes y una serie para la televisión nipona.

Cinco lustros después con enorme éxito Zatoichi y el tesoro de mil ryo, se le pide que haga un remake. Una nueva versión. Pero las cosas no salen bien y da muerte de forma accidental a un especialista con un sable verdadero al sustituir al de atrezzo habitual.

Aparte de los intereses se han lamentado igualmente súbitas ausencias en otras categorías. Tales los casos, por ejemplo, de los realizadores Charles Vidor, víctima de un ataque al corazón mientras rodaba Song Without End, y fue reemplazado por George Cukor para terminar el filme.

O de los españoles Claudio Guerin y Ricardo Franco. El primero fallecido al caer desde lo alto de una iglesia durante la filmación de La campana del infierno, un melodrama terrorífico. Y el segundo, que cortó el rodaje de su filme Lágrimas negras para ver por televisión la final de la Copa de Europa de fútbol, le falló el corazón y a las pocas horas dijo adiós.

Sin olvidar lo ocurrido al italiano Antonio Pietrángeli, desaparecido al estrellarse contra unas rocas cuando realizaba Cómo, cuándo y por qué. Y la reciente tragedia del griego Theo Angelopoulos, atropellado por una moto mientras buscaba locaciones para una cinta que se hubiera titulado El otro mar.

Finalmente pudieran mencionarse a los camarógrafos cubanos Jorge Herrera y José Tabío, fallecidos por enfermedad y accidente, respectivamente, durante el rodaje de Alsino y el cóndor, de Miguel Littin, y Mella, de Enrique Pineda Barnet.

Y al asistente de cámara estadounidense Brent Hershman, miembro del equipo técnico del filme Pleasantville, de Gary Ross. Quien luego de trabajar 19 horas seguidas en el rodaje se estrelló de madrugada con su auto contra una casilla telefónica al quedarse dormido.

* Historiador y crítico cubano de cine. Colaborador de Prensa Latina.