(PL y Bolpress).- El descubrimiento de brigadas policiales racistas en Connecticut y Arizona; el resurgimiento de proclamas del Ku Klux Klan en la campaña proselitista del Partido Republicano, y el reciente asesinato de un adolescente negro en Florida, entre otros hechos, evidencian la descomposición de la supuesta democracia liberal más perfecta del planeta, corroída hasta la médula por los prejuicios, la ignorancia y la xenofobia.

Una ola de protestas sociales crece en Estados Unidos por el asesinato del adolescente afroestadounidense Trayvon Martin de 17 años el 26 de febrero, mientras caminaba tranquilamente en el barrio de Sanford, en la zona residencial Retreat en Twin Lakes en Florida.

El vigilante voluntario George Zimmerman le disparó, dizque, en defensa propia, pero se comprobó que el muchacho hablaba por teléfono con su novia en el momento de ser abatido y no portaba arma alguna.

Pesquisas preliminares sugieren que Zimmerman persiguió a Trayvon por el barrio de Orlando y luego lo confrontó porque le pareció sospechoso que un joven negro vestido con una sudadera con capucha caminara en una comunidad cerrada. Sin embargo, la víctima no tenía antecedentes de violencia, aseguró Artur Davis, miembro de la Escuela de Estudios Políticos del Instituto Harvard.

Luego de cometer el crimen, Zimmerman se marchó del lugar de los hechos y las autoridades no hicieron nada para detenerlo. El homicida ni siquiera fue sometido a una prueba de alcohol o drogas. Según la familia Martin, si el pistolero hubiese sido negro y la víctima de raza blanca, no habría duda de que estaría detenido.

Líderes de la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles y la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Raza Negra demandaron la detención del victimario. A pocos días del crimen, una petición publicada en la web Change.org acumuló 910 mil firmas reclamando del arresto del vigilante.

“Nuestro hijo no merecía morir. Nada podemos decir que nos lo devuelva, pero quiero asegurarme que se haga justicia y que otros padres no tengan que pasar por esto de nuevo”, dijo el padre de la víctima Tracy Martin. “Se trata de pedir justicia equitativa”, explicó Benjamin Crump, abogado de la familia.

Ola de protestas a EE.UU.

El presidente Barack Obama, aspirantes republicanos a obtener la nominación para las elecciones de noviembre, grupos de derechos civiles, millares de estudiantes y amplios sectores de la sociedad estadounidense repudiaron el asesinato del joven, calificado por el propio mandatario de “tragedia”.

A medida que crecía la campaña nacional pidiendo la detención del asesino se programaron protestas en ciudades como Baltimore, Atlanta, Chicago y hasta Seattle. El 29 de febrero más de un millar de personas marcharon en Nueva York vistiendo sudaderas con capucha. La movilización, llamada Hoodie March (Marcha de Encapuchados), fue convocada desde la red digital Facebook y se organizó para recordar que Martin vestía una sudadera con capucha cuando Zimmerman lo asesinó.

Estudiantes de 31 escuelas de Miami-Dade faltaron a clase para asistir a la protesta masiva, un acto sin precedentes, según el superintendente escolar. Las protestas ocuparon amplios espacios en medios de prensa escrita y televisiva, e incluso la televisora CNN mostró imágenes del equipo de baloncesto Miami Heat vistiendo suéteres con capuchas.

Comisionados federales de Sanford votaron 3-2 en favor de una moción de no confianza contra el jefe de la Policía de Sanford Bill Lee, mientras en las redes sociales se multiplicaban los llamados para la destitución de este funcionario por negarse a arrestar al vigilante que mató a tiros al joven afroamericano.

Presionado por las movilizaciones en todo el país, Lee dimitió el 23 de marzo. “Debo retirarme temporalmente del cargo de jefe de la Policía de la ciudad de Sanford. Lo hago con la esperanza de restaurar una apariencia de calma en una ciudad que ha estado en estado de agitación durante varias semanas”, explicó el funcionario.

El 24 de marzo una ola de movilizaciones recorría Estados Unidos a causa del asesinato del joven negro. La repulsa se extendía por varios estados y ciudades incluidas Nueva York y Filadelfia. Millares de personas exigieron justicia en la localidad de Sanford, en las afueras de Orlando, donde ocurrió el crimen, considerado por muchos como un caso de discriminación racial y tratamiento injusto de la población negra en el sistema de justicia del país.

El reverendo y líder de los derechos civiles Al Sharpton se sumó a las protestas populares en Florida. “No vinimos aquí para una salida temporal. Estamos aquí para conseguir justicia permanente. Arresten a Zimmerman ya”, exigió.

La Fiscalía de Florida designó un jurado especial para investigar el caso, y el Departamento de Justicia federal informó que su división de derechos civiles activó una indagación independiente. El gobernador de la Florida Rick Scott anunció que Angela Corey, fiscal federal de los condados Duval, Nassau y Clay, fungirá como investigadora especial en el caso, y dejó entrever que el fiscal federal de Brevard-Seminole, Norm Wolfinger, fue forzado a abandonar su puesto.

Racismo al desnudo

El asesinato de Martin puso en la palestra la soterrada discriminación racial y las leyes que confieren impunidad a los asesinos en Estados Unidos. Eddie Whitfield de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Raza Negra dijo a la televisora NBC que el suceso reabrió “las heridas que nuestros padres, abuelos y bisabuelos sufrieron en épocas pasadas”. El propio presidente Obama subrayó que “si yo tuviera un hijo se vería como Trayvon”.

En medio de la carrera electoral, las declaraciones de Obama pueden motivar reacciones, pues según algunos analistas es poco frecuente que el presidente se inmiscuya en polémicas raciales, un asunto que tiene el potencial de ser políticamente explosivo.

En este caso aparecen en el centro del debate las controvertidas leyes norteamericanas que permiten a cualquier persona enfrentar de manera mortal a un supuesto potencial agresor con un arma de fuego cuando considere que su vida está en peligro. El problema es que el estereotipo racial existe en todo el país, y cuando la policía detiene a un negro, un hispano o alguien basado sólo en la apariencia, se equivoca, dijo Derek Newton, vocero de la Unión Americana de Derechos Civiles.

El asesino del joven negro alega impunidad amparado en la ley de Florida “Stand your Ground” (mantenerse firme), aprobada en 2005 por el entonces gobernador Jeb Bush y apoyada por la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que otorga a los ciudadanos el derecho a disparar a cualquier persona considerada como una amenaza a su seguridad en un lugar público.

Desde que entró en vigor esa normativa se han producido en Florida 130 incidentes en el último año y medio. Según el diario Tampa Bay Times, el 70% de estos hechos resultó en la muerte de alguien, y en la mayoría de los casos el autor del crimen alegó defensa propia y no enfrentó un juicio.

Tras demandar en la Cámara de Representantes en Washington el fin de esas leyes, la legisladora demócrata por Florida Federica Wilson exclamó: “Basta de discriminación racial. Estoy harta de luchar cuando las pruebas son tan claras (…) Se acabó el esconder los crímenes por discriminación racial al invocar la defensa propia”.

El gobernador Scott decidió crear un equipo estatal que revisará la controversial ley Stand your Ground, medida que se suma a la decisión del Departamento de Justicia de abrir una investigación federal contra el cuerpo de Policía de Miami ante denuncias de brutalidad que provocaron la muerte de ocho jóvenes negros en solo 16 meses. (Investigan la muerte de ocho afroamericanos víctimas de la Policía)

Caen policías racistas en Connecticut y Arizona

El presidente Obama suscribió en 2009 la Ley de Prevención de Crímenes de Odio, que autoriza al Departamento de Justicia investigar los vejámenes y procesar casos cuando las leyes locales o estatales sean inadecuadas o las autoridades locales no quieren actuar.

En el distrito policial de la ciudad de East Haven, Connecticut, a unos 70 kilómetros de la ciudad de Nueva York, se discrimina a ciudadanos hispanos y se violan sus derechos constitucionales, reveló a fines de diciembre de 2011 el Departamento de Justicia, tras concluir una investigación iniciada en septiembre de 2009. Numerosas querellas alertaron que choferes latinos fueron detenidos sin ninguna razón, incluso cuando salían de negocios de su propiedad. Otras demandas también acusaban a algunos oficiales de agredirlos dentro de los coches de policía y en la estación.

La pesquisa confirmó que las autoridades locales aplican más multas de tránsito, decomisos, así como un abuso de la fuerza contra miembros de la comunidad latina que contra cualquier otro grupo étnico, reportó el diario Los Ángeles Times. East Haven posee una población de unas 30 mil personas, de la cuales solo el 10,3% es de origen hispano. Sin embargo, el estudio detalló que alrededor del 40% de las detenciones en la vía involucra a miembros de ese grupo étnico.

Según algunas fuentes, la acción de la Policía contra los hispanos se intensificó tras los ataques terroristas del 9 de septiembre de 2001, cuando las autoridades federales establecieron regulaciones más estrictas que antes no había para los inmigrantes, en especial para aquellos que llegaron después de esa fecha.

El comando policial antiinmigrante se hacía llamar The Miller’s Boys, y estaba dirigido por el sargento John Miller, e integrado por los patrulleros Dennis Spaulding, David Cari y Jason Zullo. Los cuatro agentes fueron acusados de varios cargos contra personas de origen latino, como privación de derechos y obstrucción de la justicia. Enfrentan además denuncias por falsos arrestos, golpizas y amenazas a personas que pretendían informar a las autoridades de sus maltratos.

Los investigadores del Departamento de Justicia manifestaron que su pesquisa se vio complicada por esfuerzos para tratar de intervenir en las declaraciones de los testigos o por el silencio de la Policía. El hecho cobró notoriedad nacional luego de que el alcalde de East Haven Joseph Maturo demostró desprecio hacia la comunidad hispana. Al referirse al caso, declaró que “sentía pena por los latinos y por eso cuando regrese hoy a mi casa voy a comer algunos tacos”.

El 24 de enero, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) arrestó a Spaulding, Cari, Zullo y Miller, y el 30 de enero el escándalo por discriminación racial derivó en la dimisión de Leonard Gallo, jefe policial de East Haven, luego de que un jurado federal lo acusó de bloquear los esfuerzos de la comisión encargada de investigar los abusos. Gallo ya fue suspendido de sus funciones en abril de 2010, durante una pesquisa penal realizada por el FBI sobre golpizas y arrestos falsos de hispanos.

Gallo es el segundo jefe policial acusado de discriminación contra latinos, antecedido por Joe Arpaio, alguacil del estado de Arizona, sobre quien pesan numerosos delitos contra hispanos e indocumentados, de acuerdo con un estudio del Departamento de Justicia.

Arpaio, a cargo de la oficina policial del Condado Maricopa y considerado el alguacil más severo del país, está bajo investigación desde 2008 por prácticas discriminatorias contra latinos. Bajo su mando se realizaron inspecciones, requisas y detenciones inconstitucionales. También se comprobó la imposición de una política de uso exclusivo del inglés en las cárceles, lo cual afecta a las personas con limitado dominio de ese idioma.

El deceso de un preso en una celda de una cárcel de Arizona a fines de diciembre de 2011 pareció confirmar el uso de la violencia policial en esa dependencia federal. El reo de origen latino, quien llegó al hospital con muerte cerebral, fue declarado fallecido tras dos días de estar auxiliado por aparatos que le garantizaban respiración artificial. Según el abogado de la familia, la víctima no tenía rastros de alcohol ni drogas en su organismo; sin embargo su piel mostraba marcas de una pistola eléctrica.

Aumentan los crímenes de odio en Estados Unidos

En 2010 aumentó el número de crímenes de odio en Estados Unidos, sobre todo las motivadas por prejuicios raciales, destacó el FBI a mediados de noviembre de 2011 en el informe anual sobre Crímenes de Odio. De los 6.628 delitos por esa causa, 47,3% ocurrió como consecuencia del color de la piel; 20% de los altercados aconteció por intolerancia religiosa; 19,3% por la orientación sexual; 12,8% por prejuicios hacia la etnicidad y el origen nacional, mientras el 0,6% se originó por recelos hacia personas con alguna discapacidad. Dentro de las ofensas relacionadas con la raza, el 70% fue contra los afroestadounidenses y 67% contra hispanos. (http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2010031511)

En Florida también aumentó el número de este tipo de crímenes en 2010, y casi la mitad se cometió por prejuicios raciales, reveló la Fiscalía General del Estado. Se contabilizaron unos 150 crímenes, precisó el diario The Palm Beach Post. El 46,3% de los crímenes de odio se debió al color de la piel; 21,5% a la orientación sexual; 19,5% a la religión que se profesa, y 12,7% a la nacionalidad u origen étnico.

El número de grupos de odio en Estados Unidos también creció espectacularmente en 2011, impulsado por un creciente rechazo al Obamal, según el estudio “Año de Odio y Extremismo: el Movimiento Patriota Explota” del Southern Poverty Law Center (SPLC), una organización sin fines de lucro con sede en Montgomery, Alabama, que trabaja contra el racismo y la intolerancia.

El SPLC alerta sobre un alarmante crecimiento del “movimiento ciudadano soberano”, una rama del Movimiento Patriota, cuya ideología proviene de los grupos de supremacía blanca, que por lo general creen que no están obligados a pagar impuestos federales, seguir la mayoría de las leyes o cumplir los requisitos para las licencias de conducir y registros de vehículos.

Desde 1994, cuando surgió, el Movimiento Patriota ha fluctuado en tamaño en función de los acontecimientos políticos: llegó a niveles máximos en 1996 después del atentado terrorista contra un edificio en Oklahoma, y se sumió en una relativa oscuridad hasta casi desaparecer en 2000. Su resurgimiento más reciente se remonta a finales de 2008, cuando se destapó el colapso de la economía y la llegada de Obama a la Casa Blanca.

Aunque la mayor parte de la nación aplaudió la elección del primer gobernante afroestadounidense, se ha destapado una reacción furiosa que incluye varios llamados para asesinar a Obama, indica el documento del SPLC. Muchos estadounidenses, influidos por una furia populista tras la quiebra de bancos, empresas automovilísticas y la sensación de que habían perdido su nación, se unieron a los denominados “grupos de patriotas”, reportó CNN.

En los últimos años las autoridades abortaron numerosos intentos de actos terroristas planeados por grupos de odio. Nueve miembros de una milicia con sede en Michigan fueron arrestados y acusados en marzo de 2010 por conspiración sediciosa, tras intentar usar armas de destrucción masiva, adiestrar a personas en el uso de materiales explosivos y posesión de armas de fuego durante crímenes violentos.

Este fenómeno se produce por tercer año consecutivo, tras constatarse un aumento de un 75% del indicador desde 2008, atribuido a temores exacerbados por las perturbaciones económicas, al cambio en los patrones raciales y la perspectiva de que un presidente negro, a quien los sectores de derecha ven como un enemigo del país, se mantenga por otros cuatro años en la Casa Blanca.

El SPLC advierte que el movimiento de derecha radical estadounidense podría seguir creciendo si el actual mandatario obtiene un segundo mandato en noviembre. Si Obama gana la reelección la reacción de la extrema derecha, enojada y a la defensiva al considerar que la población blanca disminuye, podría destapar un panorama realmente aterrador, concluye el estudio del SPLC.

En la actualidad, el Partido Republicano usa la vieja táctica del racismo blanco más la política del miedo y la ansiedad para ganar adeptos en la comunidad conservadora, comenta el medio alternativo Alternet. No hay que olvidar que los republicanos contemporáneos tienen sus raíces en la llamada estrategia sureña de mediados del siglo pasado cuando regían en gran parte de los estados meridionales las leyes segregacionistas de Jim Crow, apunta el sitio digital.

Las fórmulas políticas de la mayoría de los candidatos presidenciales en campaña se basan sobre todo en insistir en la supuesta victimización de los blancos pobres por parte de la administración federal. Tanto Mitt Romney, como Newt Gingrich, Rick Santorum y Ron Paul acusan a la prensa liberal de priorizar intereses de inmigrantes, minorías raciales y homosexuales.

En un reciente discurso, Gingrich sugirió que las personas negras son perezosas y “a los niños y mujeres de esa raza hay que darles fregonas y escobas para que aprendan el valor del trabajo duro”. Por su lado, Paul dijo que desmantelar las leyes Jim Crow en 1960 fue una violación del gobierno federal “porque los derechos de los negros son secundarios ante la libertad y autonomía que deben tener los blancos para discriminarlos”.

Santorum declaró a voceros del grupo supremacista Birth of a Nation que muchos negros son parásitos y viven a costa del trabajo fuerte realizado por blancos pobres, y “darles a ellos (los negros) más dinero es algo problemático en diferentes sentidos”. Romney aclaró que desconocía el origen de una de las proclamas de su campaña proselitista “Keep America American” (mantengamos América americana), una frase acuñada por el grupo racista Ku Klux Klan hace 45 años.

ONU alerta contra prejuicios y xenofobia

En un mensaje por el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial que se conmemora el 21 de marzo, Naciones Unidas llamó la atención sobre la persistencia de los prejuicios, estereotipos, ignorancia y la xenofobia. El secretario general de la ONU Ban Ki-moon denunció al racismo y la discriminación racial como armas para engendrar miedo y odio e instigar al genocidio, los crímenes de guerra y contra la humanidad. 

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Navi Pillay recordó que la Declaración sobre los Derechos de las Personas Pertenecientes a Minorías Nacionales o Étnicas, Religiosas y Lingüísticas reconoció hace 20 años el vínculo entre la estabilidad política y social y la promoción y protección de esos grupos poblacionales. También señaló a la Declaración y el Programa de Acción de Durban (Suráfrica-2001), los cuales identificaron al racismo y la discriminación racial como causas principales de muchos conflictos internos e internacionales.

La comisionada de la ONU instó a intensificar los esfuerzos para garantizar que el acceso al empleo, la tierra y los derechos políticos y económicos no dependan del color de la piel o del origen étnico, nacional o racial de una persona. “Dejar que los peligrosos problemas sociales relacionados al prejuicio y al racismo hiervan a fuego lento genera un verdadero riesgo de que estallen conflictos, años o décadas después”, advirtió.

El titular de la ONU lamentó que la tara del racismo aún cause sufrimiento a millones de personas y se nutra de la ignorancia, los prejuicios y los estereotipos, males que atentan contra la paz, la seguridad, la justicia y el progreso social y constituyen violaciones de los derechos humanos que desgarran a los individuos y quiebran la estructura social.

Con información del periodista Luis Beatón de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.