(Comisión de Comunicación de la IX Marcha Indígena).- El 30 Encuentro Extraordinario de Corregidores del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) convocó a todo el pueblo boliviano a sumarse a la IX Marcha Indígena que comenzará el 20 de abril para exigir al Presidente Evo Morales respeto a los derechos de los pueblos indígenas y a la Constitución Política del Estado.

El 30 Encuentro de Corregidores del TIPNIS comenzó con retraso en la comunidad Gundonovia, distante a 24 horas en bote de Trinidad, debido a una serie de obstáculos tendidos por organismos del gobierno nacional, que imposibilitaron a las organizaciones indígenas y brigadas de jóvenes activistas realizar el largo viaje por los ríos. La falta de combustible mantuvo varadas a más de cien personas en Trinidad.

En vísperas de la reunión indígena, el presidente de la Subcentral de comunidades del TIPNIS Fernando Vargas Mosúa explicó que desde 1997 la organización tiene convenios de co administración del TIPNIS firmados con organismos del Estado. “En 2007 se ha vuelto a firmar el convenio con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), mediante el cual se otorga a la subcentral del TIPNIS un cupo de combustible que siempre se necesita cuando se hacen encuentros de este tipo. Pero ahora han recibido órdenes para que no se entregue ni una gota de gasolina sin el permiso del organismo de Sustancias Controladas. Es una falta de respeto, es una violación a este convenio de coadministración que hemos firmado”.

Según Miriam Yubánore, vicepresidenta de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños de Beni (CPEMB), el gobierno intentó trabar el encuentro “por todos lados”. “Para este viaje necesitábamos una buena cantidad de combustible para hacer la devolución a los corregidores, porque tienen sus propios motorcitos y los usan para bajar (desde sus comunidades), pero el gobierno abusa de su poder, incide en todas las instancias para que no podamos acudir a pedir apoyo a nadie, y ahora nos atoran con Sustancias Controladas, donde nos sacan una cosa, nos piden otra cosa y al final nos dan muchas vueltas…”.

Vargas Mosúa relató al detalle las recientes incursiones del ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana al TIPNIS: “Ha venido toda una artillería de trabajos del ministro Quintana, que se ha reunido varias veces en Trinidad con el Alcalde de San Ignacio de Moxos, con el Subgobernador y con el Presidente del Concejo Municipal de San Ignacio. Entre ellos prepararon un plan de ingreso al TIPNIS. El propio Quintana ingresó en los primeros días de marzo por la ruta del río Sécure; fue por Santa María, llegó hasta la comunidad Nueva Galilea. Allí el corregidor le preguntó quién era. ‘Somos una comisión’, respondió Quintana; el jefe indígena pidió que se identifique y el ministro contestó: ‘Yo no tengo por qué dar mi nombre’… Imagínense a un ministro actuando de esa naturaleza allá, donde no hay prensa, él cree que allá se hace lo que se quiere…”.

– Quiero hablar con el corregidor, dijo Quintana.

– Con el corregidor está hablando.

– ¿Cómo se llama usted?

– Como ustedes no quieren decir cómo se llaman, tampoco yo le digo cómo me llamo. Quiero saber a qué vienen – inquirió el corregidor.

– Nosotros somos gente del gobierno. Venimos acá porque queremos conocer sus demandas, sus necesidades.

– ¿Por qué recién se acuerdan ahora? ¿Dónde está el permiso de nuestra organización? ¿Por qué no hay un dirigente con ustedes?

– Nosotros no necesitamos pedir permiso a nadie. Nosotros nos entramos, somos el gobierno, exclamó Quintana.

“Entonces ahí hubo una discusión. El corregidor objetó: ‘Este es un territorio indígena, aquí no se entra nadie sin permiso. Las puertas para entrar acá son nuestra organización. Pero como ustedes no han coordinado, no podemos dejar que continúen”, relató Vargas.

– Vos tenés que respetarme- exigió Quintana.

– Si quiere que lo respete, respéteme usted primero a mí – retrucó el corregidor.

Según Vargas, entonces la comunidad se paró y sermoneó a la gente del gobierno: “Ustedes no entran; no porque el corregidor lo diga, sino porque nosotros también lo decimos”. Quintana decidió irse, pero antes llamó a un lado al corregidor y le dijo: “En todo lo que has dicho tenés la razón; estás en tu derecho de decirnos eso”. No obstante, el Ministro amarró con alguna gente en Gundonovia, donde dejó algunos regalos comprados con dinero del pueblo boliviano.

Alarmado por la conducta del gobierno, el dirigente del TIPNIS observó que el ministro y sus acompañantes “han llevado a las comunidades un rollito de cartulina, un juego de poleras, una pelota, cuatro mochilas. De ahí hicieron el compromiso de llevar motores, antenas parabólicas, paneles solares. Uno de los funcionarios de la Alcaldía de San Ignacio me dijo que ‘esto es plata del POA (Programa Operativo Anual)’ ¡Utilizan la plata del distrito para decir ‘esto traemos’! Es una vergüenza y una falta de respeto. La dignidad de cualquier boliviano no cuesta pues cinco cartulinas, no cuesta un juego de poleras o una pelota; la dignidad no tiene precio”.

“Nosotros como organizaciones repudiamos esa manipulación de las Fuerzas Armadas para que lleven alimentos y otras necesidades. Sabemos que la gente necesita, pero tampoco el gobierno puede aprovecharse de esa necesidad de los hermanos. No les puede llevar un chicle a cambio de la carretera: sabemos que es obligación del Estado ayudar a las comunidades con proyectos, con ayuda humanitaria, pero sin ningún compromiso”, reclamó a su turno la dirigenta de la CPEMB.

Sin embargo, Miriam Yubánore destacó que las comunidades “les han cerrado la puerta, les ha dicho ‘No, respétennos, estamos en nuestra casa; aquí no van a venir a imponernos’. Me alegra mucho que se hagan respetar los comunarios dentro de sus comunidades, porque ellos tienen su reglamento, su estatuto orgánico de la organización del TIPNIS. Esa es una ley que ellos mismos han hecho para que otra gente que venga de afuera también nos respete…”.

La represión no intimida a los indígenas del TIPNIS

Según Yubánore, “el TIPNIS está ahorita militarizado y lo peor es que hay militares dentro de las comunidades, algo que nunca se ha visto. Sabemos que los militares van y hacen sus recorridos, navegan por ahí, pero siempre lo hacen fuera de la comunidad. En este tiempo el gobierno manda a los militares y los hace acampar dentro de la comunidad… Vemos falta de capacidad del gobierno que es muy manipulado por sus asesores que son puros terroristas. Ahora están alrededor del Presidente Morales asustando a la gente, como están haciendo los militares que vinieron al TIPNIS a dar miedo a la gente humilde como nosotros, que a veces nos callamos y nos dejamos intimidar…”.

Los militares al mando de Quintana instalaron un campamento en Gundonovia, la comunidad donde se llevó adelante el Encuentro de Corregidores.“En Gundonovia hay alumnos de un colegio internado que ahora no pueden salir a jugar ni a pescar porque los militares están armados y cualquier cosa pueden hacer. Las hermanas y hermanos no pueden vivir así, encerrados en su propia casa, en su propio territorio”, denunció Yubánore.

“Las ‘pirañas’, como las llamamos nosotros, estaban haciéndonos seguimiento tanto en el río Mamoré como en el río Isiboro. Es porque en Gundonovia, puerta de entrada a las comunidades del TIPNIS, fue rechazada totalmente la ley de Consulta 222, fue rechazada también la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por dentro del TIPNIS”, interpretó Rafael Guarena Matene, secretario de Organización de la CPEMB.

Pese al hostigamiento, el 30 Encuentro de Corregidores, que empezó el sábado último y concluyó en la madrugada del lunes, resolvió convocar a todo el pueblo boliviano a la IX Marcha Indígena para exigir otra vez en La Paz la derogatoria de la Ley 222 de Consulta (“trucha”, dicen en la CPEMB), y el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y a la Constitución.

El presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) Adolfo Chávez y los mallkus y bases del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), que representa a los pueblos Quechua y Aymara, aseguraron a los dueños del TIPNIS que apoyarán la decisión allí tomada, y acompañarán a los demás pueblos indígenas en esta nueva demanda, tal como habían hecho durante la octava marcha.

La IX Marcha Indígena ya tiene fecha de inicio: el 20 de abril; falta el punto de partida que se definirá en la Tercera Comisión Nacional de la CIDOB, que representa a los 34 pueblos del Oriente, Chaco y Amazonía del país. Esta Tercera Comisión Nacional aún no tiene fecha de realización.

“Nos toca ir otra vez a una reunión, a otra Comisión Nacional. Se había quedado que después de este encuentro la CIDOB iba a convocar a una reunión de emergencia para ver los temas y los puntos a tratarse en la novena marcha, porque tenemos solo un mes para volver a socializar con las bases, para que se sumen a la marcha. Nosotros vamos a seguir peleando y por más que seamos perseguidos estaremos otra vez en la lista de marchistas; no tenemos miedo”, aseveró la vicepresidenta de la CPEMB, una de las 13 regionales de la CIDOB.

La IX Marcha aterra al gobierno de Evo

La IX Marcha Indígena aún no empezó, pero ya es motivo de preocupación para el gobierno y sus fuerzas armadas. Este lunes, uniformados de la Armada se dedicaron a perseguir en lanchas y sacar fotos a quienes participaron en el 30 Encuentro Extraordinario de Corregidores del TIPNIS. “El Estado nos está controlando a todos, está persiguiéndonos”, dijo Miriam Yubánore y relató cómo la intimidaron a ella y a otras personas que volvían en bote a la ciudad de Trinidad por el río Isiboro:

“Durante el viaje de retorno de Gundonovia han venido a espiarnos, a sacarnos alguna charla para tomarnos fotos, para hacernos tal vez seguimiento en el proceso que tenemos (varios dirigentes por el supuesto ‘intento de homicidio’ al canciller Choquehuanca)”, dijo Yubánore. Rafael Guarena Matene, que iba en el mismo bote, contó que hasta el comienzo del 30 Encuentro de Corregidores hubo un barco de la Armada anclado en el puerto de Gundonovia. “El gobierno busca aplacar este movimiento indígena que reclama respeto a las TCO y más que todo respeto al pueblo boliviano. Pero no tenemos miedo de nada, porque no tenemos ninguna cosa mala contra la Armada Boliviana y el Ejército; en realidad, ellos no tienen la culpa, solo están cumpliendo órdenes”.

Yubánore dijo estar preparada para enfrentar nuevamente la represión del gobierno, que ha decidido cercenar con una carretera el territorio de los pueblos Yuracaré, Chimán y Mojeño. Esta dirigenta fue atada de pies y manos y amordazada con cinta masking el 25 de septiembre de 2011, cuando la Policía reprimió a la VIII Marcha Indígena en Yucumo. Por las agresiones que ella y toda la marcha sufrieron esa tarde de domingo, ningún hilo de la Justicia boliviana se mueve. Pero por “obligar a marchar” a Choquehuanca, según la definición del Canciller, el Estado Plurinacional amenaza con meter en la cárcel a más de 20 indígenas.

“Sabemos que el gobierno hace y deshace como le da la gana porque tiene la mano en el poder. Hemos visto que un día hace una ley y al otro la borra con el codo. No hay ninguna seguridad así. Pero los pueblos indígenas le decimos al gobierno que respete si quiere ser respetado, porque debe regirse por las bases. Gracias a nosotros, los pueblos indígenas, Evo Morales está en la silla y desde allá nos está pisoteando”, arengó Miriam Yubánore.

Por todo ello, recalcó Guarena, “nosotros sí o sí vamos a seguir trabajando profundamente a nivel nacional y aprovechamos la oportunidad para invitar a las instituciones, a los jóvenes, a las señoritas, a todos los que puedan plegarse a nuestra marcha, que nuevamente va a ser marcha pacífica, para hacer respetar nuestros derechos”.

La dirigenta mojeña consideró que la nueva movilización acordada en el 30 Encuentro de Corregidores “va a determinar muchas cosas… porque no es solamente en defensa del TIPNIS, sino de todos los territorios, de todas las áreas protegidas y de toda la naturaleza de Bolivia… Esta novena marcha que se viene no va a ser solo los 36 pueblos indígenas de Bolivia, también van a estar las organizaciones sociales de los nueve departamentos”.

“A veces hay gente que no conoce el TIPNIS, pero igual están luchando; sabemos que en las ciudades muchos están dispuestos a volver a marchar con nosotros; nos alegramos y felicitamos mucho a esa gente”, valoró Yubanure. Los líderes indígenas confían en recibir el apoyo de los sectores sociales urbanos que los respaldaron desde el primer día de la VIII marcha de 2011.

Es fundamental que la gente de las ciudades se pliegue a la nueva movilización indígena, insistieron los dirigentes de la CIDOB y del TIPNIS, e invitaron a organizaciones sociales del país y del extranjero a sumarse a la IX Marcha, esta vez para defender todas las áreas protegidas y territorios indígenas de Bolivia, y hacer respetar los derechos de la Madre Tierra.