Después de la fiesta

Carlos F Toranzos

marzo 15, 2012Publicado el: 3 min. + -

Tal como la resaca que dura su mañanita y su media tarde, y que se pasa con una aspirina o con un matecito de coca, la celebración del día de la mujer ha dejado ese sabor.

Todas las felicidades para ellas cuando la verdad la única felicitación en serio debería ser un listado largo y corajudo de leyes que criminalicen la violencia de género, que multen a las empresas que pagan menos a sus trabajadoras y que obliguen a las municipalidades a abrir guarderías en lugares donde las mujeres madres son las que trabajan por más de 10 horas como la cancha y los mercados y que castiguen económicamente a los que siendo padres abandonan a su suerte a las embarazadas o madres.

Es una afrenta a la mujer el recordarla en “su” día diciendo que hay leyes pero que no se cumplen.

Demasiados ejemplos de esta especie de mandamiento de papel hay en la legislación boliviana. El caso de las chicas que fueron impedidas de entrar en el colegio Bolívar en Cochabamba cuando existe una legislación de 1994, que no ha sido derogada, que obliga a todos los colegios estatales a ser mixtos. También está el tema de la integralidad de la educación considerada en la Ley 070, Sinani-Pérez.

Los colegios todavía se llaman Liceo de Señoritas y Colegio de Varones. Es ya hora y mucho más en el siglo XXI que dejemos de diferenciar a los hombres y las mujeres por su diferenciación en el acceso a la educación.

Junto a este problema está el de la violencia doméstica, 9 de cada 10 mujeres en Bolivia ha sido maltratada o es maltratada. Este es un crimen y no una cuestión cultural. Las culturas se cambian con actitudes, con determinación política y con una legislación clara y contundente. La violencia doméstica no debe tener cabida en una sociedad que se precia de equitativa, que escribe en sus discursos hermanos y hermanas, ministros y ministras cuando todo es papel mojado en lo que se refiere a la criminalización de la violencia de género.

La violencia no solo se manifiesta con el sopapo infame sino también con la falta de educación sexual, todos esos embarazos no deseados, todos esos embarazos de niñas menores de 16 años no es parte de una cultura que se precie de equitativa.

El alago dudoso en su día, 8 de marzo, y la cantidad de flores que se echan por haber logrado algunos triunfos como el que participen en la actividad política o empresarial o profesional en igualdad de condiciones no es suficiente, lo importante es deshacer una estructura patriarcal amparada por instituciones que son incapaces de tomar en cuenta seriamente a la mitad de la población humana.

Que la resaca se pase pero que nos deje el dolor de cabeza eterno hasta que no veamos legislar seriamente sobre los temas de igualad de género.



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