París, (PL).- Detrás del desempleo y la caída del crecimiento económico registrados en los últimos años en Francia se esconde el fenómeno relativamente nuevo de la desindustrialización. Entre 2009 y 2011 cerraron definitivamente 879 centros de producción, dejando en la calle a unos 100 mil obreros.

Unas 900 industrias de diverso tipo y tamaño cerraron en Francia desde el inicio de la crisis global en 2008 hasta finales de 2011, reveló un estudio realizado por el centro de análisis Trendeo para el periódico especializado en temas económicos Les Echos.

Las turbulencias financieras mundiales golpearon de manera severa al sector industrial francés, sobre todo en 2009 cuando se anunció la clausura de 400 fábricas en todo el territorio nacional. La recuperación experimentada en 2010 no logró frenar por completo este fenómeno y ese año suspendieron sus actividades 285 empresas, y otras 200 debieron cerrar puertas en 2011, indica Trendeo. [1]

Entre los casos más sonados está la clausura parcial en 2008 de la fábrica del gigante del acero ArcelorMittal, en la localidad de Gandrange, en el departamento de Moselle, como parte de un plan de ahorro de la multinacional para enfrentar la crisis. A los trabajadores se les dijo que se trataba de una medida temporal, mas la empresa nunca reabrió sus puertas.

La transnacional repitió la experiencia el año pasado en las vecinas instalaciones de Florange que apagó uno por uno sus hornos, y tiene en vilo el futuro de unos cinco mil obreros. Una situación muy similar ocurre en la refinería Petit-Couronne, del consorcio Petroplús, que debió parar las máquinas cuando un grupo de bancos le interrumpió sus créditos y no pudo comprar más crudo en el mercado internacional. Esa firma perdió a finales de diciembre pasado una línea de crédito otorgada por 13 bancos europeos y debió iniciar el cierre de sus operaciones en tres de sus cinco refinerías.

Se menciona, asimismo, el cierre de la planta de la firma automotriz estadounidense Molex cerca de Toulousse en 2009 pretextando elevados costos de operación. Otras ramas industriales dañadas por la crisis son la farmacéutica, la agroalimentaria, la alta tecnología, la química y la aeronáutica.

El sector automovilístico ha sido uno de los más afectados y durante los últimos tres años se perdieron cerca de 30 mil empleos debido a los programas de ajuste, precisa el estudio de Trendeo, y adelanta que 2012 será un año plagado de dificultades para la industria debido al aumento de los costos y la baja en el consumo provocada por la crisis de la deuda en toda la Eurozona. [2]

Entre las firmas francesas que cerraron y las que redujeron personal entre 2009 y 2011, se suprimieron alrededor de 150 mil puestos de trabajo. Pero eso no es todo. La globalización de la economía trajo aparejada una práctica denominada “deslocalización del trabajo”.

El término identifica a las empresas que migran a un país generalmente pobre, donde se benefician de mano de obra barata, una débil legislación laboral y un régimen fiscal muy suave o hasta inexistente. Francia no es ajena a este fenómeno y sólo en 2011 se escaparon hacia el exterior 28 industrias.

Un caso emblemático es el del consorcio automovilístico Renault, que a finales del año pasado cerró temporalmente varias plantas en España y Francia, y clausuró la de Vilvoorde, en Bélgica. No obstante, hace poco inauguró en Marruecos una gran montadora donde producirá hasta 400 mil unidades anuales a partir de 2013 y dará empleo, con salarios mucho más bajos que en Europa, a seis mil obreros fijos.

La pérdida de puestos laborales como consecuencia de la deslocalización industrial en el último trienio se estima en 17 mil. [3] Estos problemas han sido incluidos en los programas de gobierno propuestos por los principales partidos políticos en disputa por la presidencia.

Según el actual presidente y candidato a la reelección Nicolás Sarkozy, de la Unión por un Movimiento Popular, el obstáculo principal radica en el precio demasiado alto del trabajo de los obreros franceses. Estima que si los patronos reducen costos de mano de obra serán más competitivos y eso les permitirá ampliar sus negocios y abrir nuevas fuentes de empleo. De acuerdo con sus críticos, no existe ninguna garantía de reinversión de ganancias y lo más seguro es que los empresarios preferirán guardar sus dividendos en lugar de arriesgarlos.

El socialista François Hollande, por su parte, ofrece aplicar elevados impuestos a quienes obtienen mayores ganancias, que llegarían hasta el 75% para rentas superiores a un millón de euros anuales. Con ello pretende darle capacidad al Estado para aumentar la inversión y el consumo, y estimular la producción.

El déficit comercial de Franciaen abril de 2011 se elevó a 7.144 millones de euros,tras 5.906 euros en marzo. El aumento de las importaciones se debió principalmente a la compra de dos Boeing a Estados Unidos y la adquisición masiva deproductos refinados del petróleo, principalmente a Rusia y la India.

La oficiana de Aduanasobservó que este empuje ocurrió en medio de un contexto de baja de producción de las fábricas francesas. Así, las exportaciones progresaron en abrila 34.402 millones euros por 35.085 millones el mes anterior. Por su parte, las importaciones se elevaron a 41.546 millones de euros por 40.991 millones de euros en marzo.

El déficit de la balanza comercial de Francia registró el año pasado una cifra récord de 69.600 millones de euros debido al aumento de los precios en las materias primas importadas. El saldo negativo es 18 mil millones de euros superior al obtenido en 2010, aunque está por debajo de lo que se había previsto, dijo el secretario de Estado para el Comercio Exterior Pierre Lellouche.

De acuerdo con el funcionario, la situación es delicada para el país galo, cuyas ventas al exterior crecieron 8,6%, pero fueron menores que las compras, las cuales aumentaron en 11%. Los únicos sectores con resultados positivos fueron el agroalimentario, con un excedente de 11.400 millones de euros, y la aeronáutica, con 17 mil millones de superávit gracias a la venta de 534 aviones Airbus.

Lellouche se refirió a la falta de competitividad de las empresas francesas en el mercado internacional causada por los elevados costos de la mano de obra. Con este pretexto, el gobierno de Sarkozy propuso aumentar el Impuesto al Valor Agregado y disminuir las contribuciones de los patronos al sistema de seguridad social.

Notas:

1. En junio de 2011 la producción industrial francesa cayó 1,6%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE). En los tres meses anteriores la producción manufacturera bajó 0,4% y en el conjunto de la industria, 0,5%. Para el sector manufacturero la disminución fue del 1,9%. Se reportaron descensos marcados en la producción de equipamientos eléctricos (-7,7%) y en productos electrónicos, informáticos y ópticos (-4,4%); también en el caucho, plástico y minerales no metálicos (-3,8%); metalurgia y productos metálicos (-2,2%) y en otras industrias manufactureras y reparación e instalación (-3,1%). No obstante, la química registró un incremento de 0,2% y la farmacéutica se mantuvo estable (cero por ciento). En el sector del transporte se observó una caída de 2,8%, con amplia incidencia de los otros factores que incluyen las construcciones navales, aeronáuticas y ferroviarias (-6,1%).

2. En enero de 2011 el mercado europeo de automóviles marcó números rojos, al contraerse las ventas 7,1% respecto a igual mes de 2011. En toda la UE las matriculaciones cayeron hasta 968.769, lo cual da continuidad a la baja registrada en diciembre, de 6,4% interanual, según la asociación europea de fabricantes ACEA. Las ventas de autos en Portugal cayeron 47,4% en el primer mes del año. La caída también fue sensible en Francia (20,7%) e Italia con 16,9%.

3. Alrededor de 32 mil empleos se perdieron en Francia en el cuarto trimestre de 2011; la mayor reducción se registró en los servicios, con 23.800; mientras que en la industria la disminución fue de 7.400, según datos publicados por el INSEE.

* Corresponsal de Prensa Latina en Francia.