(Prensa Latina).- Los simulacros de guerra que desarrollan Estados Unidos y Surcorea en la región paralela a la Zona Desmilitarizada de Panmunjon constituyen una “grave provocación militar”, presagian una amenaza a la paz y seguridad y conspiran contra la reconciliación y cooperación con Seúl en la Península Coreana, denunció la República Popular Democrática de Corea (RPDC).

El 23 de febrero, delegaciones de la RPDC y Estados Unidos celebraron un tercer diálogo que se esperaba allane el camino hacia una posible reanudación de las conversaciones para la desnuclearización de la península. El primer vicecanciller Kim Kye-gwan y el enviado especial Glyn Davies encabezaron las respectivas representaciones a este encuentro, en el que se dio continuidad a las pláticas anteriores realizadas en Nueva York y Ginebra en julio y octubre del año pasado.

Resultaba necesario que todo siga así para bien de las conversaciones a seis bandas con vista a la desnuclearización de la península coreana, en las cuales participan también Rusia, Japón, Surcorea y China, su anfitrión. El referido proceso se mantiene estancado desde diciembre de 2008.

Fueron las primeras conversaciones desde que el nuevo líder norcoreano Kim Jong Un asumió y su realización ratificó la posición de Pyongyang favorable al diálogo. Pero los resultados del diálogo se resumieron en “un pequeño avance”, opacado por nuevas maniobras militares entre fuerzas surcoreanas y del Pentágono.

El 27 de febrero, Estados Unidos y Surcorea iniciaron las maniobras militares “Key Resolve”, “juegos de guerra” virtuales mediante diseños y empleos de computadoras, que se extenderán hasta el 9 de marzo con la movilización de 200 mil efectivos surcoreanos, 2.100 del Pentágono y otros 800 procedentes de bases instaladas en Hawai y Japón.

Estas operaciones coincidieron con las de “Foal Eagle”, maniobras en las que participarán 11 mil soldados del Pentágono, además de fuerzas de Seúl, y que concluirán el 30 de abril. Con el inicio de estos simulacros de guerra, la península deviene escenario de mayores tensiones, denunció la RPDC.

Esos juegos de guerra incrementan las tensiones en la Península Coreana, agravadas desde un incidente ocurrido el 23 de noviembre de 2010 cuando fuerzas artilleras surcoreanas dispararon desde la isla Yonphyong contra las aguas jurisdiccionales del norte, que respondió la acción bélica.

Según el mando del Pentágono en Seúl, esos ejercicios persiguen como objetivo “adiestrar y preparar a las fuerzas para rechazar una eventual agresión exterior”, sin aclarar quién es el enemigo externo. Se supone que no sean los habitantes del Norte. Ellos viven en ese territorio hace miles de años y están separados de sus familiares del Sur por la línea ficticia instalada en Panmunjón por Estados Unidos cuando finalizó su agresión a la Península mediante un vergonzoso Armisticio de Paz en 1953.

Desde entonces, por más de seis décadas, los únicos militares extranjeros son los 37 mil del Pentágono ocupantes permanentes de más de 40 bases, equipadas con el más sofisticado armamento, que incluye 2,7 millones de proyectiles de uranio empobrecido.

De ahí que la Agencia Central de Noticias norcoreana califica a esos peligrosos juegos de guerra de graves e intolerables, porque amenazan la soberanía de la RPDC y desafían la aspiración de la comunidad internacional de alcanzar la paz y estabilidad en la Península.

El diario Rodong Sinmun, órgano oficial del Partido del Trabajo de Corea, precisa que la ocupación militar y el dominio de Estados Unidos sobre la parte sur son la causa de la confrontación y deterioro de la situación en la península, en tanto violan flagrantemente la soberanía de la nación coreana.

El portavoz del Comité de Defensa Nacional de la RPDC consideró que estas maniobras son una “declaración de guerra en silencio”, y aseguró que “nuestro ejército y pueblo toman la firme decisión de defender la seguridad y la paz del país respondiendo con una guerra sagrada al estilo coreano”.

Otro acontecimiento que incrementa las tensiones es la cumbre internacional de seguridad nuclear que se realizará en Seúl el 26-27 de marzo, denunciada por Pyongyang como otra acción dirigida a recrudecer la campaña en su contra. La inauguración coincidirá con el segundo aniversario del hundimiento de la corberta Cheonan, atribuido por Seúl a la otra parte, que rechazó las acusaciones en ese sentido y pidió enviar expertos para investigar el incidente in situ, pero la solicitud fue denegada.

El próximo paso está por conocerse, pero la frase “un buen comienzo”, pronunciada por el representante estadounidense en Seúl al referirse al encuentro de Beijing parece augurar continuidad, en lo que se considera un largo proceso.

ONU saluda medidas de Corea Democrática

El 29 de febrero, Naciones Unidas valoró como un paso importante la suspensión temporal de las pruebas nucleares y enriquecimiento de uranio en la instalación de Nyongbyon, anunciada por la RPDC. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) Yukiya Amano dijo en Viena que representantes de esa agencia están listos para iniciar actividades de monitoreo cuando les sea solicitado.

La RPDC permitirá a esa dependencia de la ONU verificar el cumplimiento de las medidas, a las que se suma una moratoria en los lanzamientos de misiles de largo alcance. Pyongyang comunicó su decisión en garantía de un clima positivo para las conversaciones de alto nivel con Estados Unidos, según explicó un vocero de la cancillería.

El portavoz informó que en recientes negociaciones celebradas en Beijing se acordó aplicar de manera simultánea una serie de medidas de creación de confianza, como parte de los esfuerzos por mejorar las relaciones bilaterales. Además debatieron temas vinculados con la preservación de paz y estabilidad de la península coreana y la reanudación de las conversaciones a seis bandas.

Sin precisar las decisiones adoptadas por Pyongyang, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon expresó su esperanza en que los pasos dispuestos por la RPDC “sean implementados hacia una desnuclearización verificable” de esa región, y se limitó a saludar la reanudación de las negociaciones entre la RPDC y Estados Unidos y “el progreso sustancial y positivo conseguido en sus recientes conversaciones en Beijing”.

Por su parte, Washington se comprometió a suministrar 240 mil toneladas de alimentos al país asiático, a no hostilizar más a Corea Democrática y a trabajar por mejorar las relaciones bilaterales bajo el principio de respeto a la soberanía y el espíritu de igualdad.

El titular de la Comisión del Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares (CTBT) Tibor Tóth expresó su esperanza en que la decisión de la RPDC permita avanzar hacia la firma y ratificación de ese instrumento por parte de ese país.

Corea Democrática integra la lista de ocho países incluidos en el llamado Anexo-2 del CTBT y cuya incorporación resulta indispensable para la entrada en vigor de ese pacto suscrito ya por 182 naciones y ratificado por 157. Los otros son Egipto, China, India, Irán, Israel, Pakistán y Estados Unidos.

* Luis Melian es jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en China y Manuel Navarro Escobedo, periodista de la Redacción Asia.