(PL y Bolpress).- El incremento del hambre constituye un problema creciente en Estados Unidos y ya golpea a unos 49 millones de personas, de los cuales más de 16 millones son niños. Los menores afroamericanos enfrentan la peor crisis desde los tiempos de esclavitud. Unos 13,5 millones de norteamericanos residen en “desiertos alimentarios” o zonas pobres sin acceso a frutas y verduras frescas.

Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, actualmente el 16% de las familias pasa hambre, contra el 12% de 2007. Igualmente crece la inseguridad alimentaria, en una nación donde el 5,7% de los ciudadanos se ve obligado a cambiar sus patrones diarios de alimentación. La pobreza extrema, aparejada al hambre, se ha acentuado, incluso bastante cerca de la Casa Blanca, en el área de Washington DC, donde alcanza al 10% de la población.

Vicky Escarra, directora ejecutiva de la organización Feeding America, la cual representa a más de 200 bancos regionales de comida en Estados Unidos, declaró l diario La Opinión que el país enfrenta una situación difícil con altos niveles de desempleo o subempleo que no alcanza a cubrir las necesidades: “Todos conocemos a alguien que está luchando… hemos visto cómo ha incrementado la pobreza y la enorme cantidad de personas que ahora necesitan asistencia para llevar alimentos a sus hogares”.

Uno de cada seis estadounidense necesita de ayuda para poder comprar alimentos, y al menos 45 millones de personas se apoyan en los bonos para comprar sus alimentos, un alza del 80% desde que empezó la crisis en 2008, según un informe de la Secretaría de Agricultura. El problema afecta notoriamente a los desempleados y a quienes trabajan medio tiempo, lo que los obliga a recurrir a cualquier fuente de comida disponible, ya sea bancos de alimentos, cocinas comunitarias y a las estampillas de comida.

El secretario de Agricultura Kevin Concannon dijo al respecto que nunca antes en la historia del programa de estampillas de comida (SNAP) se habían beneficiado 46,6 millones de personas. Precisó que el 58% de las personas que acuden a los bancos de comida también reciben SNAP, lo que indica que la mayoría de familias necesita más de una fuente para cubrir sus necesidades alimenticias.

Los beneficiarios de las estampillas de comida acuden a los bancos de alimentos por lo menos seis meses al año, según datos estadísticos oficiales, aunque en algunos estados se han dictado normativas para perseguir a personas sin hogar que usan esto para atenuar la pobreza. Por ejemplo, en el condado de Los Ángeles, en California, cerca de 390 mil personas reciben paquetes de comida una vez al mes a través de alguna de las 640 agencias u organizaciones comunitarias.

Los niños son el sector más vulnerable

Según la Fundación Annie E. Casey, la pobreza infantil creció de manera sostenida desde 2000 hasta 2009 en un 18%, al saltar desde 2,5 millones hasta 14,7 millones, con incidencia notable en los estados del sur y las minorías étnicas. Cerca de ocho millones de niños viven en áreas con altos niveles de pobreza, reveló la investigación estadística Los Niños Cuentan, realizada por la organización Children Now y la Fundación Annie E. Cassey. (1)

El estudio precisó que aunque su peso económico permite ubicar a Estados Unidos como la octava economía más rica del mundo, por lo menos el 30% de los afectados por el flagelo del hambre está por debajo del límite de la pobreza, con ingresos de unos 22 mil dólares anuales para una familia promedio de cuatro personas.

Más de un millón del total de damnificados residen en localidades del estado de California, en especial en la ciudad de Fresno, con un 43% de infantes en situación de penuria. También están golpeados y en desventaja los menores del condado de Kern (27%), así como Merced y Los Ángeles, donde el 25% de los niños reside en un ambiente de necesidades. (2)

A partir de 2007, cuando arreció la recesión económica, se incorporaron más de 800 mil personas al programa de ayuda WIC (Supplemental Nutrition Program for Women, Infants and Children). El 76% de los destinatarios de este programa son niños y adolescentes. En la actualidad, cerca de 17 millones de niños padecen inseguridad alimentaria en Estados Unidos, estima Feeding America.

En la principal economía del mundo, el 20,7% de los niños es pobre, situación que afecta a los hispanos en un 33,1%, indicó recientemente un informe del Instituto Pan para el Mundo, un movimiento religioso en contra de la hambruna. Otro estudio de 2009 sobre la inseguridad alimenticia plantea que el 26,9% que los hogares hispanos enfrentan este problema, en especial aquellos en los cuales entre sus componentes hay menores de edad. (3)

A causa de la actual crisis económica y el desempleo de cerca de 14 millones de personas, el 30% de las familias hispanas recurrió a fondos de ayuda de alimentos para aminorar la hambruna. La Oficina del Censo y del Departamento de Agricultura asegura que al menos el 34,9% de los latinos menores de 18 años padeció hambre, cifra superior al compararla con el 23,2% de los infantes en la población total del país.

Los menores latinos no saben si comen hoy ni si comerán mañana: más de un tercio vive en condiciones de pobreza y de inseguridad alimentaria, plantea el informe The State of America’s Children, 2011. Según el Pew Hispanic Center, uno de cada cuatro niños viven sin acceso seguro a suficiente comida nutritiva: “Los menores afroamericanos enfrentan la peor crisis desde los tiempos de esclavitud y, en diversas áreas, los niños hispanos y de aborígenes se encuentran en situación similar”.

Desiertos alimentarios

Expertos del Mari Gallagher Research & Consulting Group, en la ciudad de Chicago, han popularizado términos como “desiertos de comida” a fin de definir realidades mucho más complejas relacionadas con ese mal social. Gallagher emplea la expresión para referirse a zonas con alta población latina y afroamericana donde hay escasez de supermercados que vendan productos frescos, como frutas y verduras.

Un 45% de las familias de bajos ingresos residen en zonas sin acceso a alimentos frescos saludables como frutas y verduras, de acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA en inglés). Las autoridades federales estiman que en el estado de California casi un millón de personas vive en esos desiertos de alimentos y a nivel nacional suman casi 13,5 millones, señala el diario californiano La Opinión.

Según el USDA, en California existen 371 zonas geográficas que caen en la categoría de desiertos alimentarios, 85% de los cuales ubicados en áreas urbanas. A juicio de Beatriz Solís, directora de Comunidades Saludables de California Endowment, muchas de las localidades con carencia de puntos de venta de verduras y frutas desarrollan puntos para expender la llamada comida rápida.

“Muchas de estas comunidades de bajos ingresos están inundadas de restaurantes de comida rápida que ofrecen una cantidad muy limitada de opciones saludables”, manifestó Solís. En su opinión existe “una conexión directa entre los desiertos alimentarios y las enfermedades crónicas”. “Las comunidades con bajos ingresos y de minorías étnicas enfrentan muchos problemas (…) La recesión económica los ha golpeado más fuerte y enfrentan trastornos de salud por la misma falta de alimentos”.

De acuerdo con un informe de la organización sin fines de lucro Community Health Councils, en desiertos alimentarios, como el sur de Los Ángeles, uno de cada tres adultos es obeso y 37% de la población es diabética.

Para el especialista Ariel Aguilar, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, en Cuba, el término “desiertos de comida” es una construcción edulcorada para no reconocer cifras y datos que demuestran la real carencia de alimento en el país que se supone sea el mejor nutrido. Explica que tal situación golpea con especial fuerza a los grupos tradicionalmente marginados como minorías étnicas, latinos e inmigrantes en general.

“Cuando uno visita cualquiera de los barrios de Estados Unidos donde se concentran esos grupos, el suministro de alimentos es de muy baja calidad y en ocasiones están vencidos, lo cual incide en enfermedades como le obesidad y la hipertensión arterial”, acotó.

Indignados en acción global por suministro alimentario

Miembros del movimiento de indignados de Estados Unidos se celebraron el 27 de febrero el día de acción global denominado Ocupemos Nuestro Suministro Alimentario, para hacer frente al control corporativo sobre esos productos de primera necesidad. Aclararon en su página web www.occupywallst.org que la jornada se realizó simultáneamente en docenas de ciudades del país norteño, así como en localidades de naciones europeas y del resto del mundo.

El objetivo fue llevar a cabo actos de solidaridad junto a otros movimientos como Agricultura Sostenible, Justicia Alimentaria y grupos en defensa del Medio Ambiente, los cuales propondrán mecanismos creativos destinados a impulsar la aplicación de sistemas alimentarios sanos para todos. Los organizadores de la iniciativa coincidieron en que grandes corporaciones agroindustriales como Cargill, Monsanto, ADM y Dupont mantienen el control de los sistemas de alimentos y para revertir esa situación, es necesario acudir a todo el poder de la colectividad mundial.

Inspirados en el tema Crea/Resiste, miles de personas de los grupos Ocupemos Oakland y Ocupemos Wall Street desafiaron el régimen que promueve ganancias sobre la salud. Asimismo, aprovecharon la jornada para promover sistemas alternativos que faciliten el consumo de alimentos sanos, frescos, asequibles y apropiados para todos. En Nueva York, la agenda comprendió un intercambio de semillas en el Parque Liberty, sede principal de los indignados, y un paseo en bicicleta por el Jardín Comunitario de Lower East Side.

El Día de Acción Global es parte del programa desarrollado por los llamados ocupa desde su creación el 17 de septiembre pasado, cuando decenas de estadounidenses de diversos sectores decidieron unirse en protesta contra la codicia corporativa y el sistema financiero imperante.

Notas:

1. Muchos niños de Estados Unidos se encuentran hoy en situaciones extremas de pobreza. Michael Petit, presidente de la organización gubernamental estadounidense de defensa de los derechos de la infancia Every Child Matters, se pregunta por qué la violencia contra los niños es mucho más aguda en esa nación que en cualquier otra del mundo industrializado. En los últimos 10 años se estima que 20 mil niños murieron en sus propias casas a causa de la violencia familiar, casi cuatro veces el número de soldados estadounidenses muertos en Irak y Afganistán. De acuerdo con BBC Mundo, cada cinco horas muere un niño en Estados Unidos como consecuencia del abuso y la negligencia. La BBC advirtió que los estadounidenses tienen los peores registros de abusos del mundo. Cifras conservadoras del gobierno muestran que unos 1.770 menores perdieron la vida por maltratos en 2009, aunque un reciente informe del Congreso plantea que la suma puede ascender a cerca de 2.500.

2. En el estado de California viven más de un millón de niños en áreas con alta pobreza, ello representa una cifra superior a las estadísticas de Arizona, Nueva York y Massachussets juntas. Según la investigación de Children Now y Fundación Annie E. Casey, solo en la ciudad de Los Ángeles el 25% de los menores, casi 225 mil, residen en zonas muy pobres. Ted Lempert, presidente de Children Now, culpó de estas cifras a la crisis presupuestaria de California, la cual a su juicio, ha golpeado con especial crudeza a los infantes. Según la pesquisa, un enorme número de menores en dicho estado vive en comunidades que no tienen el mismo nivel de acceso a oportunidades de aprendizaje de alta calidad como los menores de otras áreas en las mismas ciudades o condados. Los niños de áreas muy pobres son más susceptibles de abandonar la escuela, participar en pandillas y caer en el consumo de drogas, apuntan expertos. Además este grupo enfrenta mayores desafíos de salud y está en gran riesgo de desarrollar discapacidades de aprendizaje y problemas de conducta.

La mayoría de los distritos escolares de California reevalúa en la actualidad numerosos programas educativos, en correspondencia con los anunciados recortes masivos de presupuestos. En adición, las medidas de austeridad amenazan con despedir a 1.500 maestros y otros trabajadores de las escuelas. Sin embargo, un plan del sheriff de Los Ángeles, Lee Baca, propone unos 1.400 millones de dólares para edificar nuevas penitenciarías, pero a decir de los opositores al proyecto, ese monto se elevará hasta 2.660 millones debido a los intereses, reportó semanas el diario La Opinión.

3. La Fundación Annie E. Casey asegura que la reciente recesión eliminó muchos de los beneficios económicos para los niños nacidos a finales de la década de los años 90, mientras plantea como preocupante la cantidad de menores afectados por las ejecuciones hipotecarias, por las cuales embargaron sus viviendas y complican su bienestar. Esa organización afirma que en 2010, el 11% de los niños tenía al menos un padre o madre sin empleo. Los menores latinos son la población que más aumenta en este país y, al mismo tiempo, engrosan su porción más pobre.

* Con información de los periodistas de Prensa Latina Luis Beatón y Masiel Fernández Bolaños.