Naciones Unidas y Damasco (PL).- Dos sesiones en una semana y una evidente manipulación de los procedimientos permitieron a los promotores de un cambio de régimen en Siria sacar a flote una resolución de la Asamblea General sobre la crisis en ese país árabe. La adopción de ese texto tuvo lugar 12 días después de fracasar un intento de las potencias occidentales y de un grupo de países árabes para que el Consejo de Seguridad avalara una condena al gobierno sirio y la salida del poder del presidente, Bashar al-Assad.

En aquella ocasión, la pretensión fue frenada por el doble veto impuesto por Rusia y China en su condición de miembros permanentes de ese órgano de 15 asientos. No obstante, el actual presidente de la Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al-Nasser, convocó para el lunes pasado a una sesión dedicada al tema de los derechos humanos en Siria con la presencia de la jefa de la agencia de la ONU sobre esa materia, Navi Pillay.

La reunión fue una puesta en escena: primero iba a votar un proyecto de Arabia Saudita, lo cual fue desechado más tarde por la delegación de Ryad, y luego se esgrimió la discusión de un informe del Consejo de Derechos Humanos que no correspondía debatir en ese momento.

Al respecto, el representante sirio, Bashar Jaafari, criticó al titular de la Asamblea, quien hasta el año pasado fue embajador de Catar en la ONU, un país que promueve la intervención militar en Siria, por convocar a ese órgano en violación de los procedimientos para buscar objetivos políticos.

Como presidente de ese cuerpo, Al Nasser no condenó los atentados en Damasco y Aleppo, pero decidió citar a esta reunión porque “quiere proteger a los civiles sirios”, apuntó el diplomático de Damasco. No obstante, la sesión sirvió de tribuna para que la Alta Comisionada de la ONU sobre Derechos Humanos lanzara una andanada de acusaciones contra el gobierno de Al-Assad y lo acusara como único responsable del conflicto.

En respuesta, Jaafari denunció a la funcionaria por atacar a Siria sobre la base de reportes de fuentes imprecisas y no de expertos legales o de funcionarios oficiales y la criticó por mantener una posición negativa hacia el gobierno de Damasco. Pillay habló de las trágicas condiciones que atraviesan los sirios, pero no dijo cuáles son las razones ni mencionó las sanciones unilaterales adoptadas contra Siria, apuntó el representante del país árabe ante la ONU.

Cuatro días más tarde, Al Nasser llamó a otra y plenaria para someter a votación un proyecto promovido por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña y un grupo de países árabes que vuelve a señalar al gobierno sirio como único responsable de la crisis. La propuesta era similar a la rechazada por Rusia y China en el Consejo de Seguridad, con algunos cambios de matices, pero con la misma esencia: cargar contra Al-Assad.

Para conseguir ese objetivo, los promotores del documento rechazaron varias enmiendas rusas que buscaban balancear el contenido, según explicó el representante de Moscú en la ONU, Vitaly Churkin. Finalmente, la resolución fue aprobada por 137 votos a favor, 12 en contra (Rusia, China, Bolivia, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán, Ecuador, Siria , Zimbabwe, República Popular Democrática de Corea, Bielorrusia) y 17 abstenciones.

El embajador ruso consideró que el texto “refleja las tendencias que nos preocupan: intentar aislar a la dirigencia siria, negar cualquier contacto con ella e imponer una fórmula de arreglo político desde el exterior”. Por su parte, y tras votar contra la resolución, el representante permanente alterno de China, Wang Min, expresó el rechazo de Beijing a una intervención armada y a los intentos de querer forzar un cambio de régimen en Siria.

También repudió la aplicación de sanciones o la amenaza de ellas y reclamó el respeto de la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de ese país. Asimismo, la clara postura de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) con respecto a Siria quedó plasmada en los votos en contra emitidos por cinco de sus integrantes: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

Y en las declaraciones hechas ante el plenario por los embajadores de Venezuela, Jorge Valero, y Bolivia, Rafael Archondo, quienes recordaron lo ocurrido en Libia, donde una resolución del Consejo de Seguridad abrió las puertas a los bombardeos de la OTAN y a la caída del gobierno.

¿Por qué suspendieron la Misión Observadora en Siria?

La abrupta suspensión de la Misión Observadora en Siria sigue siendo aquí comidilla de conversaciones entre periodistas, diplomáticos y académicos quienes coinciden en que la razón principal está en el contenido de su propio informe a la Liga Árabe (LA). El reporte del general sudanés Mohammad al-Dabi, jefe de los observadores, revela y evidencia lo que los medios, en particular al-Jazeera y al-Arabiya, y gobiernos occidentales y las monarquías petroleras del Golfo Pérsico insisten en negar y ocultar sobre Siria. De hecho, puso al descubierto la campaña de falsedades mediáticas y en la retórica política contra el gobierno de Damasco al que culpan como único responsable de la violencia y represión en el país, y lo hizo al describir lo que realmente acontece.

En particular, el reconocimiento de una violencia armada terrorista que mata, secuestra, tortura y mutila a civiles, a quienes también usa como escudos humanos, y ataca objetivos económicos, propiedades públicas y privadas, así como la admisión de que las autoridades sirias brindaron su cooperación y respondieron a todas las solicitudes de los observadores.

“El gobierno se esforzó para contribuir al éxito de la tarea y eliminó cualquier barrera que podía interponerse en ella. Facilitó también los encuentros con todas las partes. No impuso restricciones en el movimiento de la Misión ni en su posibilidad de entrevistar a los ciudadanos, tanto a quienes se oponen al Gobierno como a quienes les son leales”, aclara un párrafo. Y afirma otro: “La Misión se adhirió escrupulosamente a su mandato, tal como lo fijó el Protocolo. Observó la realidad cotidiana sobre el terreno con completa neutralidad e independencia, lo que aseguró la transparencia e integridad de su observación, pese a las dificultades que encontró y las acciones inapropiadas de algunos individuos”.

Por eso, tras su presentación ante el Comité Ministerial de la LA el pasado 22 de enero, Arabia Saudita y Catar, que se disputan la hegemonía en el mundo árabe, lo obviaron y obligaron a suspender la misión luego que tanto insistieron por imponerla como herramienta que pensaban utilizar contra la administración de Bashar al-Assad a la que tratan de derrocar. Y, a su vez, emplearla como pretexto para justificar una internacionalización de la crisis y llevarla a los planos del Consejo de Seguridad de la ONU con la idea de obtener una resolución punitiva que abriera las puertas a una mayor intervención.

Pero pese al temor de no pocos sirios y la reserva de analistas, los observadores emitieron un dictamen fiel a la realidad que atestiguaron. El informe describe en su párrafo 70 que el “propósito del Protocolo (de observación) es proteger a los ciudadanos a través del compromiso del Gobierno Sirio de detener los actos de violencia, liberar a los detenidos y retirar toda presencia (militar) de ciudades y barrios residenciales”. Y añade: “Esta fase debe conducir a un diálogo entre las partes sirias y el lanzamiento de un proceso político paralelo”.

Aun cuando no especificaba qué debía aportar la otra parte en la crisis, las autoridades sirias lo aceptaron y cumplieron con lo comprometido, según reconoce el reporte del general al-Dabi. Tras ser retirados los efectivos militares y los cuerpos de seguridad de las localidades conflictivas, los grupos armados, pertrechados y dirigidos desde el exterior según muestran cada vez más evidencias, lejos de acatar el llamado a la tregua que la Misión se proponía, aprovecharon la oportunidad para profundizar más sus posiciones y actuaron con más libertad.

En el párrafo 75 el reporte advierte que “han tenido lugar incidentes que pueden incrementar el resentimiento entre las partes y tener graves consecuencias que conduzcan a la pérdida de vidas humanas y de propiedades”. Entre ellos relaciona ataques dinamiteros contra edificaciones, trenes que transportan combustible, vehículos cargados de diésel, y explosiones contra la policía, miembros de la prensa y conductoras de combustible. Algunos de estas acciones -señala- son llevadas a cabo por el denominado Ejército Sirio Libre (ESL) y algunas otras por grupos de lo que describe como oposición armada.

Trabajos de investigación periodística publicados por algunos medios, incluido el portal israelí DEBKAFile, coinciden en afirmar que el llamado ESL es una fuerza básicamente mercenaria formada, organizada, armada y financiada por Catar y Arabia Saudita con comandos e individuos extremistas transportados a dos campamentos en Turquía desde Libia, Iraq, Jordania y que lo integran hasta chechenos y pastunes traídos desde Afganistán y Paquistán.

El académico Bassan Abu Abdullah dijo a Prensa Latina que en el curso de los últimos meses las autoridades han arrestado a tres cataríes, 47 turcos y salafistas procedentes de Jordania, así como sirios extremistas de la Hermandad Musulmana con base en el Líbano. Una fuente que trabaja en el gobierno confió por su parte que en recientes operaciones en localidades de Damasco Campo fueron capturados decenas de afganos.

En la descripción de varios acontecimientos, en el párrafo 26, el informe asevera que “en Homs y Daraa la Misión observó que grupos armados cometieron actos de violencia contra las fuerzas gubernamentales, que resultaron en muertos y heridos en sus filas”. Los veedores notaron -añade- “que algunas bandas armadas usaban trazadoras, proyectiles incendiarios y anti tanques.

En Homs, Idleb y Hama -prosigue- atestiguó actos como el ataque dinamitero de un ómnibus civil en el que murieron ocho personas y otras resultaron heridas, incluidas mujeres y niños, y el ataque dinamitero contra un tren que transportaba diésel. Los observadores incluyeron también en su reporte que presenciaron en Homs como un transporte policial fue explotado lo cual provocó la muerte de dos agentes, y resultaron saboteados un oleoducto y algunos pequeños puentes.

El párrafo 68 del informe contiene la queja de que desde el principio de su labor la Misión fuer blanco de una “campaña mediática viciosa”, en la que algunos medios propalaron hasta “declaraciones infundadas que atribuyeron al Jefe de la Misión. Han exagerado groseramente los acontecimieintos, y por lo tanto distorsionado la verdad”, acentúa. Y a continuación advierte: “Tales informaciones artificiosas han contribuido a incrementar las tensiones en el pueblo sirio y socavado el trabajo de los observadores. Algunas organizaciones de prensa explotaron la situación a fin de difamar la Misión, su Jefe y hacer que esta fracasara”, concluye el párrafo 69.

La Misión notó que “muchas partes falsificaron noticias sobre explosiones o violencia en algunas localidades. Cuando los observadores la visitaban, se percataban que tales noticias eran infundadas”. “También comprobó, de acuerdo con sus equipos sobre el terreno, que los medios exageraron la naturaleza de los incidentes y el número de personas muertas en incidentes y protestas en ciertos pueblos”, recalca el párrafo 29.

El reporte rubricado por el general al-Dabi reconoce, igualmente, la existencia de una oposición, y que algunos de sus miembros tomaron las armas en respuesta contra la corrupción y opresión sufrida al principio de la crisis, en particular en Daraa, Homs, Hama e Idleb.

Esa reacción por parte de las autoridades locales fue admitida como serio error por el presidente al-Assad y se destituyeron gobernadores y jefes policiales y de los cuerpos de seguridad en esas zonas. Incluso, se creó una comisión investigadora que ha analizado más de 500 quejas y denuncias de actos inapropiados, como también de ciudadanos víctimas de acciones de la oposición.

“En algunas ciudades la Misión sintió una tensión extrema, debido a la opresión e injusticia sufrida por el pueblo. Sin embargo, los ciudadanos consideran que la crisis debe resolverse de forma pacífica a través, solamente, de la mediación árabe, sin una intervención internacional. Al lograrse esto, les permitiría vivir en paz y completar el proceso de reformas, y hacer los cambios que ellos aspiran”, recalca el párrafo 74 del informe. Pero quedó en evidencia que ni eso los actuales adversarios de Damasco quieren que trascienda a la opinión pública.

Tal objetividad y neutralidad no eran las que esperaba el eje anti-sirio que han formado países de la OTAN y del denominado Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, que liderados por Catar y Arabia Saudita integran además Kuwait, Bahrein, Omán y Emiratos Árabes Unidos.

Por demás, el informe comenta que los monitores utilizaron para comunicarse teléfonos móviles y máquinas de fax; que tenían 10 dispositivos de comunicación satelital del modelo Thuraya, pero les resultaba difícil usarlos dentro de los inmuebles por la dificultad en obtener la señal. Los observadores no contaban -indica- con radios de transmisión de doble vía, los comúnmente llamados ‘walkie-talkie‘, pero la embajada china les regaló 10 que fueron empleados en tres sectores. Para la transportación, el gobierno les suministró 38 vehículos, 23 de ellos blindados y 28 con tracción en las cuatro ruedas, más 10 sedans.

* Carriba es Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Naciones Unidas y Martin Hacthoun corresponsal de Prensa Latina en Siria.

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Resolución parcializada y falta de credibilidad

Siria rechazó la resolución que potencias occidentales y aliados árabes lograron que se aprobara en la Asamblea General, al considerarla parcializada y carecer de credibilidad. El texto, cuyo contenido es no vinculante, responsabiliza solo al gobierno sirio por la crisis en este país y sus consecuencias, al tiempo que apoya un plan de la Liga Árabe sobre el conflicto, el cual contempla el derrocamiento de su actual administración.

La resolución insiste en denunciar a Damasco como único responsable de “las continuas violaciones de los derechos humanos y el uso de la violencia por las autoridades sirias contra su población”. No condena sin embargo la violencia terrorista que sufre este pueblo, como los asesinatos de relevantes figuras y profesionales entre ellos profesores, ingenieros, médicos, un importante sacerdote islámico o un párroco cristiano, los ataques contra instituciones religiosas musulmanas, escuelas, universidades, y objetivos económicos vitales.

Tampoco toma en consideración las profundas y serias reformas integrales que implementa el Gobierno del presidente Bashar al-Assad, en respuesta a las demandas del pueblo, como una nueva y abarcadora Constitución, señalan aquí observadores. “Esta resolución representa una amenaza a la credibilidad de la Asamblea General al tratar importantes asuntos respecto a la soberanía de los Estados miembros”, alertó el embajador sirio ante la ONU, Bashar al-Jafari, según citan hoy medios de prensa nacionales.

El diplomático impugnó que enmarcar a Siria en tres acápites diferentes en el término de 10 días para someterlo a votación de la Asamblea General muestra que este país está siendo atacado y el tema manipulado según una agenda política, y no por cualquier otra razón.

Al-Jaffari denunció que la resolución es “de manera muy particular” parcializada y no tiene relación con lo que acontece en Siria. Quienes la elaboraron rechazaron incluir cualquier enmienda negociable, incluido un llamado a que la oposición -fuera de Siria – se distancie de las bandas armadas. “No quieren responsabilizar a los grupos armados terroristas por los ataques contra las instituciones estatales y los civiles, ni inclusive una simple condena a esos ataques como los mortíferos atentados en Damasco y Aleppo”, enfatizó el embajador. Igualmente, se quejó de que los auspiciadores de esa resolución ignoran las serias y profundas reformas que se implementan en Siria.

Esta resolución, como las adoptadas por la Liga Árabe bajo la presidencia de Catar, que este mes casualmente preside la Asamblea General, “violan la soberanía siria garantizada por la Carta de la ONU y todas las leyes internacionales”, aseguró al-Jaffari.

Rusia denuncia doble rasero occidental

A diferencia de Siria, donde Occidente demanda la salida de su presidente Bashar Al Assad, en Bahrein la violencia policial contra la mayoría chiita queda fuera de sus críticas, destaca el canal Russia Today (RT). Mientras Occidente denuncia la violencia del ejército sirio, sin apenas mencionar los desmanes de grupos armados, pertrechados desde el exterior, las acciones de la policía para aplastar las demostraciones chiitas en Bahrein apenas poseen especio en su prensa, señala RT.

Tampoco reciben mucha atención las demostraciones de los últimos días en contra de la monarquía en Arabia Saudita o la violencia en Yemen, cuyo ex presidente Ali Abdalah Saleh es sometido a tratamiento médico en hospitales norteamericanos, indica el canal.

El pequeño Estado de Bahrein es sede de la V Flota del Pentágono, la cual puede jugar un papel crucial en una acción bélica contra Irán, señala la versión en inglés del referido medio de prensa ruso. Tariq Ali, experto en medios de difusión masiva, denuncia la muy baja cobertura de lo que ocurre en Bahrein, donde la mayoría chiita salió a las calles para celebrar el aniversario de las protestas contra la monarquía encabezada por el rey Hamed bin Isa al-Khalifa.

En marzo del pasado año, ante el auge de las demostraciones en la Plaza Perla, Al-Khalifa solicitó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) protección para su país de lo que consideró una acción chiita apoyada por Irán. Grupos de derechos humanos en Estados Unidos lograron abortar en 2011 un acuerdo para el suministro de armamento norteamericano a Bahrein, pero ya en este año existen fisuras legales que permiten realizar esa venta, sin la aprobación del Congreso, destaca RT.

Al respecto, el medio de prensa ruso subraya que al parecer la dominación de la dinastía de una minoría sunita sobre la mayoría chiita en Bahrein esta lejos de ser un problema relevante para Occidente, que si vive atenta del programa nuclear iraní, afirma. Nunca piensen que los pasos dados por Arabia Saudita o Catar en el caso de Siria son iniciativas propias, pues detrás de ellos está Estados Unidos, algunos países europeos y hasta Israel, consideró Ali. La tarea consiste en aislar a Irán como el mayor poder regional en estos momentos, mientras Siria forma parte de ese gran juego, opinó.

Rusia esta abierta a la búsqueda de una solución mutuamente aceptable para la crisis en Siria, declaró el vocero de la Cancillería rusa, Alexander Lukashevich. El portavoz aclaró que el documento presentado por la Liga Árabe y varias naciones occidentales en la Asamblea General de la ONU es en la práctica la repetición de un proyecto de resolución vetado por China y Rusia el pasado sábado en el Consejo de Seguridad.

La propuesta llevada a la Asamblea General padecía de los mismos aspectos negativos, incluido su carácter desequilibrado, pues acusa de todos los males y la violencia al gobierno sirio, sin hacer mención alguna a las acciones terroristas de grupos armados, señaló.

El funcionario destacó que su país intentó desde un primer momento buscar la justeza de la resolución, con las enmiendas que reflejan la posición rusa, como el rechazo a la injerencia externa, sobre todo, la militar, respeto a soberanía y diálogo entre sirios. Pero los coautores del mencionado proyecto se negaron a aceptar las propuestas de Rusia y ello condicionó, en parte, nuestro voto negativo, explicó Lukashevich.

Sin embargo, Moscú se mantiene abierto a un diálogo sobre una solución de la crisis interna en Siria, siempre que ello tenga como premisa los intereses del pueblo de ese país, y que ello garantice la paz y la seguridad en la región, afirmó. Moscú en varias ocasiones llamó a Occidente a suspender los suministros de pertrechos y dinero a los grupos armados en el estado levantino que efectúan ataques contra edificios públicos, el ejército y la policía, así como contra la población.

Opuesta la OCI a intervención armada contra Siria

La Organización de Cooperación Islámica (OCI), que integran 57 naciones de credo musulmán, rechazó que Siria sea el blanco de una intervención armada. “Lo que realmente necesitamos es excluir la intervención militar de nuestra parte”, aconsejó el secretario general de la OCI, Ekmeleddin Ihsanoglu, en un discurso ante la Asociación Nacional de Prensa de Australia, en Canberra, informa la agencia de noticias Cham Press.

Poniendo como ejemplo las campañas bélicas en Libia, Afganistán, Iraq y Somalia, el académico y diplomático turco sostuvo que las intervenciones militares extranjeras solo dañarían a la población siria. El uso de las armas “no ha traído beneficio alguno a los pueblos de esos países y a la región, ni al mundo en su conjunto”, advirtió Ihsanoglu. El titular de la OCI hizo esas declaraciones en momentos que esa organización y la Liga Árabe preparan una reunión en Túnez el próximo 24 de febrero para discutir la crisis en Siria.

China, Rusia, Irán, India y otros países también rechazan el empleo de la fuerza bélica foránea contra Siria, en particular después de la destrucción de Libia, cuyo pueblo vive hoy en total caos sin orden ciudadano, incontrolable criminalidad, inseguridad, niños fuera de las escuelas y bajo constante miedo, según reportan varios medios alternativos.

Por otro lado, partidos y personalidades tunecinas repudiaron la celebración en Túnez del encuentro llamado Amigos de Siria, y sostienen que sería mejor que su país no se involucre en lo que consideran una nueva conspiración contra Damasco, señala la agencia de noticias SANA.

El Partido Tunecino Unionista Democrático (PTUD) enfatizó que esa conferencia es una conspiración contra Siria en la cual el Gobierno no debe implicarse. Esa agrupación política criticó que en momentos en que la población tunecina sufre una aguda situación económica y social, el Gobierno no obstante sorprendió al proponerse a ser sede de una conferencia sobre Siria, destinada a internacionalizar la crisis de ese pueblo árabe y socavar su papel de resistencia para servir a los intereses de Israel y Estados Unidos.

El PTUD consideró que la convocatoria por el régimen tunecino de tal encuentro es en respuesta a dictados de las potencias occidentales. En declaraciones al periódico al-Maghrib, Fathi Balhaj, quien integró la misión observadora en Siria, censuró lo que calificó de decisiones impulsivas y apresuradas de Túnez contra Damasco, y denunció que en realidad lo que desean algunas monarquías del Golfo Pérsico es resolver sus propios problemas internos con esa crisis.