La Habana y Kingston (PL).- A 67 años de su natalicio, el cantante jamaicano Bob Marley, el rey del reggae, continua en el recuerdo de miles de seguidores que mantienen vivo su legado de generación en generación. Desde distintas latitudes sus admiradores le rinden tributo el 6 de febrero, día de su onomástico, con distintos homenajes y conciertos que se extenderán durante toda la semana.

Símbolo de emancipación y libertad para muchos, Marley nació el 6 de febrero de 1945 en Rhoden Hall, cerca de Nine Miles, en la parroquia de Saint Ann (Jamaica). De madre jamaicana y padre inglés, vivió en Trenchtown, en Kingston, y, en 1962, grabó su primer canción, Judge not. Meses después fundó su legendario grupo The Wailers, junto a Peter Tosh y Bunny Wailer. Considerado por la crítica como un ícono de la música y uno de los mayores impulsores del movimiento Rastafari, Marley falleció en 1981, a los 36 años, víctima de cáncer.

En su tierra natal, el líder de la banda The Wailers es rememorado como cada año con conciertos y espectáculos protagonizados por grandes exponentes de ese movimiento, que el impulsó a principios de la década de 1960 del siglo pasado. Cuando llegan al cementerio de Nine Mile, en Jamaica, los peregrinos hacen silencio y después, entre susurros, cualquier conocedor identifica la letra de Soul Rebel o Redemption Song: están frente a la tumba de BobMarley.

A 67 años del nacimiento de la leyenda del reggae, miles de personas de todo el mundo viajan hasta el poblado donde vio la luz y descansan los restos del cantante rasta de los dreadlocks (trenzas) y la bandera tricolor. Nine Miles fue en otros tiempos una aldea paupérrima y desconocida, y aunque sigue siendo tan pobre como siempre, está ahora llena de quincallas y vendedores ambulantes. Todos venden “al mejor de los precios” pullovers de souvenir, collares de piedras rojas, verdes y amarillas, discos, carteles, libros, postales y hasta supuestas reliquias del líder de The Wailers.

“Visitar Nine Mile es la excursión que todo fan de Marley debe hacer”, dicen las guías turísticas y miles lo cumplen al pie de la letra, más en estos días de aniversario. El recorrido comienza donde antes estuvo la antigua choza de piso de tierra y sin electricidad, ahora museo remozado, en que nació Marley. Pasan después por el monte Zion Rock, donde el cantante solía meditar, siguen hasta un lugar llamado The Pillow (el mismo de la canción Talking Blues) y terminan en el mausoleo, mientras cantan algún tema conocido o besan la losa.

Antes de partir, muchos dejan piedritas, papeles con deseos y hasta declaraciones de amor sobre la bóveda, otros colocan sus collares y muchos realizan ritos de veneración, que incluyen meditaciones y humadas de marihuana, hierba sagrada entre los Rastafaris, el movimiento sociocultural al que Marley perteneció.

Familiares de Bob viven todavía en este caserío (ubicado a un par de kilómetros de la parroquia de Saint Anne), unos lejanos y otros más próximos, como primos, tíos, alguna de su veintena de esposas o de sus 14 hijos, quienes controlan los negocios locales.

Los precios se dispararon en los últimos tiempos, como suele suceder en estas fechas señaladas, y una foto del músico puede volverse varios dólares, “hay que aprovechar la ocasión”, dicen los comerciantes. Pero cuando se cierran las puertas del cementerio de Nine Mine y callan los susurros de canciones en inglés, las piedras son botadas de encima de la tumba y los restos de BobMarley, bajo una lluvia pertinaz en este simulacro de invierno caribeño, vuelven a quedar solos.

Con la misma soledad, tal vez, de su mensaje de justicia y defensa de los oprimidos, que entre tantas ventas y visitas, parece pasar a un segundo plano ¿en estos días? “Viejos piratas, sí, ellos me robaron y me vendieron a barcos mercantes”, cantó Marley en uno de sus temas más conocidos.

Desde los primeros días febrero comenzaron en Kingston los homenajes con un mes dedicado al reggae en el museo dedicado a la figura del creador de Is this love y No woman, no cry. La ciudad de Vitoria, en Alava, España, se sumará a los homenajes mañana con el concierto Bob Marley Day, encabezado por las bandas Jaggy D, Ganjahr Family, Ras Kuko, Bratt y Astrid Jones, Mad Sensy Band y Emeterians.

Cuba también lo honrará el próximo 10 de febrero en la 21 Feria Internacional del Libro con un concierto en el capitalino teatro Mella, organizado por el músico Gerardo Alfonso, al que se unirán figuras invitadas como el trovador barbadense Myghty Gabby.

El festival del Berlín le rendirá tributo con la proyección de un documental del realizador Kevin MacDonald, que incluye fotos, grabaciones fílmicas y música poco conocidas del intérprete. Para rodar este material, MacDonald contó con la autorización por primera vez por la familia de Bob Marley y tuvo acceso a archivos privados.

La Asociación de los Amigos del Reggae de Angola (Nara) ofreció en Luanda un recital en el que participaron artistas como Ras Naya, de Kenia, y Pierre Babréle, de Martinica, integrantes de grupo de reggae Free Island Band. Nicaragua lo honró con un minifestival al que se unieron las agrupaciones de Raymond Mayer y 4 Reagge.