¿Qué tipo de relación (inter)institucional es la que existe entre Estado y desarrollo en la Bolivia del siglo XXI? Al plantear la pregunta, asumimos el punto de partida de que la calidad de las instituciones son determinantes para el desarrollo económico:

“Of primary importance to economic outcomes are the economic institutions in society such as the structure of property rights and the presence and perfection of markets. Economic institutions are important because they influence the structure of economic incentives in society. Without property rights, individuals will not have the incentive to invest in physical or human capital or adopt more efficient technologies. Economic institutions are also important because they help to allocate resources to their most efficient uses, they determine who gets profits, revenues and residual rights of control.” (Acemoglu, Johnson, & Robinson, 2005: 389).

Pero está también el otro punto de partida de la concepción de institución que presupone la pregunta planteada: “Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana. Por consiguiente, estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico. El cambio institucional conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo, por lo cual es la clave para entender el cambio histórico”. (North, 1993: 13). Estas dos precisiones conceptuales, sin embargo, aún no son suficientes para intentar responder a la pregunta, razón por la cual cabe una sintética referencia político-social.

1. Uno de los aspectos trascendentales en la historia boliviana del siglo XXI, ha sido sin duda la transición de la concepción monocultural de Estado a una concepción plurinacional. El Estado monocultural contuvo una institucionalidad con retoques de interculturalidad, básicamente, en el campo de la educación. El actual Estado plurinacional persigue finalidades descolonizadoras, a través de lo que ahora se conoce como intra-interculturalidad. Articulando lo político con lo económico, el Estado monocultural se esforzó por seguir los lineamientos del FMI y del Banco Mundial, entre uno y otro organismo internacional.

A nuestro juicio, fue esta extrema fidelidad a dichos lineamientos y a las teorías de crecimiento económico occidentales las causas que coronaron la severa crisis de institucionalidad (léase gobernabilidad), dando lugar a la expulsión definitiva del gobierno del MNR, tanto de la vida política como de la historia del país. El Estado Plurinacional, en cambio, sigue el proyecto (económico) del Sumaq kawsay o Vivir bien, que intenta articular el horizonte civilizatorio de las culturas indígena-originarias. Naturalmente, esa decisión -si bien acepta apoyos económicos internacionales- ya no se subordina a los condicionamientos de los países o los organismos que los ofrecen.

La pregunta por el tipo de relación (inter)institucional existe entre Estado y desarrollo en la Bolivia del siglo XXI, se refiere al desarrollo del Estado plurinacional, considerando que la institucionalidad de la concepción monocultural de Estado con el que naciera Bolivia en el siglo XIX, ha sido formalmente desplazado por la aprobación de una nueva Constitución Política.

2. No obstante el consenso que al parecer existe acerca de la importancia determinante de las instituciones en el desarrollo, algo que puede explicitar el retraso del desarrollo del Estado monocultural tiene que ver directamente con el hecho de que la diversidad cultural, étnica o lingüística es vista como un obstáculo para la configuración de instituciones de calidad. “Alesina et al. (2002) argumentan que la fragmentación lingüística y étnica de un país es perjudicial para el desarrollo institucional y económico, mientras que Spolaore y Warcziag (2006) señalan que las características genéticas y culturales que hereda la población afectan su capacidad para adoptar innovaciones tecnológicas e institucionales que promueven el desarrollo económico.” (Bandeira, 2009: 359). Economistas como Sen (2000) y Hayek (1978), entre muchos otros, coinciden con ese punto de vista, por presuponer que el crecimiento y el desarrollo deberían darse al margen de las diferencias sociales, históricas o culturales.

Si es cierto que las instituciones son la verdadera causa del crecimiento y el desarrollo, entonces, la diversidad étnica de un contexto histórico-social necesariamente es un obstáculo para el crecimiento y desarrollo de un país gobernado por un Estado monocultural y “sus” instituciones. Nuestra hipótesis es que una de las principales razones que explica la insuficiencia del desarrollo boliviano durante el Estado monocultural (Morales & Pacheco, 1999), tiene que ver con el desencuentro entre la diversidad social y cultural del país y el tipo de instituciones de ese tipo de Estado.

El desempeño “informal” y el posicionamiento político de la diversidad seguían un horizonte histórico distinto y paralelo (Rivera Cusicanqui & Barrios, 1993) al desempeño colonial de las instituciones formales del Estado. Simultáneamente, este desencuentro inter-institucional entre el desempeño formal e informal también explica la proliferación de los conflictos sociales (Evia, Laserna, & Skaperdas, 2008), que fueron corroyendo la gobernabilidad monocultural hasta derivar en las movilizaciones del 2003, que trajeron consigo una institucionalidad más a imagen y semejanza de la diversidad cultural boliviana.

De este particular devenir histórico, posemos derivar la conclusión de que las instituciones no determinan el desarrollo en forma unilateral. Para que las instituciones, comprendidas como formas, puedan ser efectivas y constituyan condiciones de posibilidad reales para el desarrollo, es necesario que su contenido, es decir sus funciones, provengan de los intereses de la diversidad social. A nuestro juico, esta apreciación redimensiona la posición de Dani Rodrik y Arvind Subramanian, cuando aseveran que “Las instituciones son decisivas para el desarrollo, pero cada una de las funciones que cumplen tiene una multitud de opciones en cuanto a su forma específica” (2003).

Tomando en cuenta el desencuentro entre las instituciones formales e informales de la historia boliviana, está claro que una de las opciones que deben seguir las instituciones en contextos de diversidad cultural es acogiendo los intereses de dicha diversidad como funciones o contenidos institucionales. Por lo tanto, ya no se trata de ver a la diversidad étnica, lingüística o cultural como un obstáculo para la configuración de instituciones de calidad orientadoras hacia el crecimiento y desarrollo económicos. ¿Cuáles son o serían las consecuencias de que las instituciones se configuren a imagen y semejanza de los intereses de la diversidad social y cultural, en el campo del crecimiento y del desarrollo?

3. La severa crisis de la institucionalidad del estado monocultural, a finales del siglo XX y principios del XXI, dio lugar a dos tipos de institucionalidad muy significativos: primero, al Plan Nacional de Desarrollo (2006) y, segundo, a la Constitución Política del Estado Plurinacional (2009). La concordancia entre la institución como forma y los intereses de la diversidad social y cultural como las funciones que dicha instituciones deberían cumplir desplazó las concepciones de crecimiento y desarrollo del Estado monocultural, cuando menos a nivel discursivo, si bien aún no a nivel de la realidad fáctica.

La nueva concepción de desarrollo, de la inminente vigencia del Estado Plurinacional, fue esbozada en el Plan Nacional de Desarrollo (PND). Todas las teorías del desarrollo existentes en el mundo occidental son antropocéntricas, pero la concepción de desarrollo del PND es cosmocéntrica. ¿Qué quiere decir esto? Que la institucionalidad formal del gobierno había adoptado “repentinamente” uno de los contenidos centrales de la espiritualidad de los pueblos indígena-originarios, precisamente de la diversidad étnica que algunas teorías de la institución consideran perjudicial, y también para la concepción de Estado monocultural, razón por la cual el único destino posible fue la dependencia y el subdesarrollo.

Este contenido de las culturas indígena-originarias consiste en considerar a la Naturaleza como sujeto de derechos, precisamente, todo lo contrario del lugar que la Naturaleza tiene en la economía y la política occidentales. Una segunda particularidad de esta nueva concepción de desarrollo es que ya no tiene carácter neoliberal, sino comunitario. Esta denominación ya no se restringe a una simple colectividad orgánica de seres humanos.

La Naturaleza es considerada parte de la comunidad o sociedad y así como ella cumple la misión de garantizar la vida de todos, recíprocamente, todos también están convocados a garantizar el bienestar de todos y de lo que hace posible dicho tipo de responsabilidad o ética. Es a esto a lo que milenariamente se denomina Sumaq kawsay o Suma qamaña en las culturas andinas, Yaiko kavi vaera en Guaraní o Vivir bien en la lengua de los colonizadores.

4. Con la aprobación de la Constitución Política del Estado Plurinacional, la institucionalidad del desarrollo económico y social, fue concretada políticamente. La nueva concepción de desarrollo articulaba con una nueva concepción de Estado. La diversidad cultural o étnica ahora ya no era considerada -como en el siglo XIX y XX- un obstáculo para el desarrollo social. Como dispone el “Artículo 98: I. La diversidad cultural constituye la base esencial del Estado Plurinacional Comunitario. La interculturalidad es el instrumento para la cohesión y la convivencia armónica y equilibrada entre todos los pueblos y naciones. La interculturalidad tendrá lugar con respeto a las diferencias y en igualdad de condiciones. II. El Estado asumirá como fortaleza la existencia de culturas indígena originario campesinas, depositarias de saberes, conocimientos, valores, espiritualidades y cosmovisiones. III. Será responsabilidad fundamental del Estado preservar, desarrollar, proteger y difundir las culturas existentes en el país.” (Presidencia, 2009).

Más allá del valor ideológico que dicha disposición posee, la pregunta es relevante es la siguiente: ¿de qué manera contribuyó esta nueva institucionalidad política a la institucionalidad que promueve el desarrollo y el crecimiento económico? Desde el año 2006, el desarrollo boliviano ha sido significativo,[1] primero porque se aplicó el Plan Nacional de Desarrollo y segundo porque el modelo adoptado fue el de la economía plural. “Artículo 306. I. El modelo económico boliviano es plural y está orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y los bolivianos. II. La economía plural está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa.” (Presidencia, 2009).

De modo que haber asumido la diversidad cultural como contenido institucional del gobierno, tuvo su correlato en la institucionalidad de la economía. Como es bien sabido, la economía boliviana nunca fue plenamente formal, pero el hecho de que el Estado asumiera como contenido institucional positivo la diversidad de la economía informal como parte de sus potencialidades, terminó por concretar una relación interinstucional entre economía y política, a través de una nueva concepción de desarrollo: la concepción de desarrollo del Estado Plurinacional.

5. ¿Qué tipo de relación (inter)institucional es la que existe entre Estado y desarrollo en la Bolivia del siglo XXI? Uno de los aspectos que es preciso reconsiderar para comprender la respuesta que hasta aquí hemos ofrecido a esa pregunta es que no se trata de pensar en las instituciones como factores formales que deben ser trascendentales o transversales a todos los contextos histórico-sociales. Las diferentes formas institucionales deberían adoptar el o los contenidos del contexto donde se desempeñarán para ser instituciones efectivas para promover el desarrollo. El condicionamiento de las conductas, por lo tanto, no debería ser visto de las instituciones hacia los agentes (Alonso & Garcimartín, 2011), sino de éstos y sus características sociales o culturales hacia las instituciones.

Lo contrario nos hace recordar el desencuentro entre las instituciones de la gobernabilidad del Estado monocultural y la diversidad sociocultural boliviana. De igual forma, tampoco se trata ya de aceptar que el desempeño de las instituciones debe estar subordinado a una concepción trascendental de desarrollo. Por lo menos en el caso boliviano, ha quedado ya claro que es posible seguir otro camino, el proyecto también civilizatorio del Vivir bien, más con arreglo a sus particularidades culturales y sociales que a lo propuesto por autores como Sen (2000), que ignoran por completo lo que se extiende más allá del mundo occidental-moderno.

Bibliografía

Acemoglu, D., Johnson, S., & Robinson, J. A. (2005). Institutions as a fundamental cause of long-run. Alonso, J. A., & Garcimartín, C. (2011). Criterios y factores de calidad institucional: un estudio empírico. Revista de Economía Aplicada , 5-32.Bandeira, P. (2009). Instituciones y desarrollo económico. Un marco conceptual. Revista de Economía Institucional , 359.Desarrollo, M. d. (2006). Plan Nacional de Desarrollo 2006-2011. La Paz: Ministerio de Planificación.Evia, J. L., Laserna, R., & Skaperdas, S. (2008). Conflicto y crecimiento económico en Bolivia (1970-2005). La Paz: CERES-COSUDE-INSTITUTO PARA LA DEMOCRACIA.Hayek, F. (1978). El atavismo de la justicia social. En F. Hayek, New Studies in Philosophy, Politics, Economics and the History of Ideas. Chicago: University of Chicago Press.Morales, J. A., & Pacheco, N. (1999). 5 Economía. En F. Campero Prudencio, Bolivia en el siglo XX. La Formación de la Bolivia Contemporánea (págs. 155-192). La Paz: Harvard Club de Bolivia.Moreno, J. (2009). Publico.es/internacional. Recuperado el 31 de Julio de 2011, de www.publico.es/internacional/275881/la-economia-boliviana-crecio-con-evo-mas-que-en-tres-decadasNorth, D. (1993). Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. México: Fondo de Cultura Económica.Presidencia, M. d. (2009). Constitución Política del Estado Plurinacional. La Paz: Ministerio de la Presidencia.Rivera Cusicanqui, S., & Barrios, R. (1993). Violencias encubiertas en Bolivia. La Paz: CIPCA.Rodrik, D., & Subramanian, A. (junio 2003). La primacía de las instituciones (y lo que implica). Finanzas y Desarrollo , 31-34.Sen, A. (2000). Desarrollo y libertad. Buenos Aires: Planeta.

[1] “Dejando aparte los matices políticos y culturales que rodean a la figura de Morales, los resultados económicos de su gestión le avalan: desde que gobierna, el PIB boliviano ha crecido más que en las tres últimas décadas, a un promedio del 5,2%.” (Moreno, 2009).

* Cultura Quechua, Norte de Potosí.