Durban (PL).- La costa surafricana del océano Indico abriga a la ciudad de Durban, una de las más prósperas urbes del llamado continente negro, cosmopolita, y florida en contrastes entre la riqueza y la pobreza. Fue Durban la ciudad a la cual llegó en 1893 el líder indio Mahatma Gandhi, a quien camino a Johannesburgo se le negó un asiento en un tren por el color de su piel.

Por tal razón, se convirtió en la génesis desde la cual Gandhi dio vida a su campaña de resistencia contra el entonces gobierno surafricano y la explotación a la que eran sometidos los trabajadores indios del sector azucarero. También fue Durban durante los años 70 escenario de intensas protestas contra el régimen de segregación racial del apartheid, en particular las organizadas por el Movimiento de Conciencia Negra, devenidas en muchos casos paros laborales.

En la actualidad, el área metropolitana de Durban acoge a la principal economía de la provincia de KwaZulu-Natal, con empresas dedicadas a la actividad manufacturera, el transporte, las finanzas y el turismo.

Es Durban la tercera ciudad más importante de Sudáfrica, después de Johannesburgo y Ciudad del Cabo, con el 68,5 por ciento de la población negra, un 20 por ciento asiática, un nueve por ciento blanca y poco más de un dos por ciento mestiza.

De sus 3,5 millones de habitantes, más del 60 por ciento se comunica en idioma zulú, fundamentalmente en el ambiente doméstico, aunque de manera general predomina el inglés. Grupos poblacionales minoritarios hablan en afrikáans, idioma de los blancos de origen holandés, y sotho, entre otros dialectos.

La moderna área metropolitana, saturada en su franja costera de majestuosos hoteles y otras gigantes edificaciones vestidas de vidrio, impone un duro contraste con los asentamientos periféricos donde residen los ciudadanos de menos ingresos, como en Umlazio, al sur de la ciudad.

Una de las joyas arquitectónicas de Durban es sin duda alguna el imponente estadio de fútbol Moses Mabhida, edificado entre 2006 y 2009 para la Copa Mundial de Fútbol 2010, y con capacidad para casi 70 mil espectadores.

Más allá de su importancia turística, es Durban el principal puerto de toda Africa, el cual aloja en su corazón la terminal de contendores más grande del hemisferio sur.

Se calcula que más de cinco mil navíos mercantes arriban anualmente a sus muelles procedentes desde disímiles puntos del planeta, en muchos casos para servir de canal de exportación al poderoso sector industrial, entre ellos el automovilístico. A pesar de su desarrollo, la ciudad tiene un 30 por ciento de su población desempleada, y de ésta, más del 88 es negra.

Uno de los mayores atractivos turísticos del área metropolitana es el acuario de Durban, considerado el quinto más grande del mundo y diseñado a partir del casco de un navío. El acuario, enclavado en la Ushaka Marine, es parte de la llamada Milla Dorada de Durban, una extensión de arena segmentada por muelles y bañada por las aguas del océano Indico.

Los parques naturales son otras de sus distinciones, entre ellos el Hluhluwe-Imfolozi, ubicado en la carretera norte rumbo a Swazilandia y Mozambique, con una variada gama de animales: leones, elefantes, búfalos, jirafas, rinocerontes, impalas, cocodrilos y muchos otros ejemplares.

Las autoridades de la urbe recibieron en 1998 el premio de las Naciones Unidas a la Ciudad Mejor Administrada de África. En diciembre de 2011 Durban fue escenario de la XVII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, foro que tuvo por sede al Centro Internacional de Convenciones, el más grande de su tipo en Africa.

Unas 20 mil personas asistieron al evento, que tuvo entre sus desafíos extender la vida del Protocolo de Kioto, pero en realidad lo que logró a duras penas fue un pálido acuerdo para salvar ese pacto.

* Editor Jefe de la Redacción Central de Prensa Latina, enviado especial a la XVII Conferencia sobre Cambio Climático.