(ABI).- Signadas por la decisión de La Paz de recurrir al Tribunal de La Haya para obtener una salida al Océano Pacífico, y también por advertencias cerriles de respuesta por parte de Santiago, las relaciones de Bolivia y Chile descendieron en 2011 a su nivel más bajo y parecen no tener mejor semblante para 2012.

Bolivia y Chile, que en el lapso 2006-2009 concretaron la mayor aproximación en su escabrosa relación en más de un siglo, se distanciaron más aún que antes que sus presidentes Michelle Bachelet y Evo Morales , en abril de 2006, postularan la Agenda de los 13 puntos que incorporó por primera vez la demanda marítima boliviana.

La relación bilateral se quebró en marzo de 2011 cuando Morales decidió apelar a la justicia internacional para obtener para Bolivia una salida propia al Pacífico, de la que carece desde 1879, cuando fruto de una guerra Chile adicionó a su jurisdicción territorial 400 km de costas y 120.000 km2 de territorios.

Morales dijo que la decisión había sido asumida luego que su colega chileno Sebastián Piñera, sucesor de Bachelet, declinara una propuesta escrita que contenga los avances en la materia que trataba un mecanismo de consultas políticas presidido nada menos que por los cancilleres de ambos países.

Morales confirmó, la semana pasada, que en febrero viajaría a la ciudad de Hage, sede del Tribunal de Justicia Internacional de La Haya, lo que disparó una frase formulada por el canciller chileno Alfredo Moreno: Bolivia “va a sufrir las consecuencias”.

La advertencia de Moreno pareció sustentarse en otra acuñada a mediados de año por el ministro de la Defensa de Chile, Andrés Allamand, que casi en el borde la insinuación dijo que su país tenía “una Fuerzas Armadas” lo suficientemente potentes como para “hacer respetar” los tratados internacionales que Chile ha firmado en sus 200 años de vida.

En 1904 ambos países firmaron un tratado que fijó la frontera y en 1978 Bolivia y Chile cortaron relaciones diplomáticas.

Los dichos de Moreno no parecen tener una connotación guerrista, sino revelaría la decisión de endurecer, por parte de Chile, la rotundidad de su secularmente invariable ‘¡no!‘ al reclamo boliviano.

La Paz ha contestado, con la vocación pacífica de su Constitución, lo que puede interpretarse como amenaza, por vía de su vicecanciller Juan Carlos Alurralde.

“Actuamos dentro de los mecanismos pacíficos de acudir a cualquier corte internacional, que es un espacio de derecho internacional. La demanda (en La Haya) no significa una agresión”, fundamentó Alurralde.

Bolivia perdió su costa marítima en una guerra territorial con Chile en 1879 y desde entonces reclama en diversos foros su retorno soberano al mar.

El color que se ha puesto la relación de La Moneda y el Palacio Quemado no presagia en 2012 sino una continuidad del desencuentro, más todavía por la alta probabilidad de éxito del proceso que Perú, el otro perdidoso de la guerra trinacional de 1879-1883, instauró a Chile en La Haya por la jurisdicción de 100.000 km2 de aguas marítimas, justo por donde Bolivia busca fluir al Pacífico.

De acuerdo con los más optimistas analistas de ambos países, la posibilidad de que La Paz y Santiago propicien un nuevo acercamiento pasa por la elección de Bachelet en las elecciones de fines de 2013.

A más de dos años de las elecciones en Chile, la ex presidente socialista de Chile cuadriplica, poco menos que eso, la popularidad de Piñera, según un instituto demoscópico chileno que también ha estudiado que las empatías por la causa boliviana en Chile, también han retrocedido después de marzo de 2011.

* Director de la Agencia Boliviana de Información (ABI).