Beijing, (PL).- La situación en la península coreana termina el año como lo empezó: las tensiones persisten y la reanudación de las conversaciones a seis bandas todavía está por hacerse realidad. Todo ello a pesar de acontecimientos en meses recientes que pronosticaban algún cambio favorable para romper el estancamiento en ese proceso lanzado en 2003 y así contribuir a la necesaria distensión.

Debe recordarse que 2011 estuvo precedido por dos incidentes que agravaron la situación en el mencionado territorio. En marzo de 2010, el hundimiento de la fragata Cheonan, atribuido a la República Popular Democrática de Corea (Rpdc), que rechazó la acusación y pidió investigar los hechos pero la solicitud fue denegada, elevó las tensiones a niveles históricos.

Luego, el 23 de noviembre, fuerzas surcoreanas dispararon contra las aguas jurisdiccionales del norte, que respondió a esa acción. Pyongyang calificó el incidente de provocación instigada por Estados Unidos y su reacción de acto de defensa. Con esos antecedentes, fue difícil avanzar hacia un reinicio de las citadas conversaciones, estancadas desde diciembre de 2008 y en las que participan también Estados Unidos, Rusia, Japón y China, su anfitrión.

Todo se agravaba ante el reforzamiento militar realizado por Surcorea, sobre todo en las zonas fronterizas, incluidas las islas en el mar Oeste, y las frecuentes maniobras entre ese país y Estados Unidos, las que el norte denunció como ensayos de guerra contra su territorio.

Aunque las relaciones intercoreanas pasaban a un mayor distanciamiento, los esfuerzos por reiniciar las citadas pláticas nunca cesaron, favorecidos por la posición reafirmada por el líder norcoreano, Kim Jong Il, durante una visita a Rusia en agosto. De los pronunciamientos de esa ocasión, resaltó la coincidencia entre Moscú y Pyongyang en reanudar cuanto antes el mencionado proceso.

La visita a Rusia del líder norcoreano Kim Jong Il reanimó la posibilidad de una reanudación de las conversaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de la península, estancadas desde diciembre de 2008. Aunque los temas bilaterales, incluida la cooperación, ocuparon parte importante de las conversaciones de Kim con el presidente Dmitri Medvedev, el citado proceso cobró actualidad con estos contactos por ser Rusia una de sus partes activas.

Entre los pronunciamientos resaltó la coincidencia entre Moscú y Pyongyang en reiniciar cuanto antes las referidas pláticas, en las que también participan China, su anfitrión, Estados Unidos, Japón y Surcorea. A ello se añade otro elemento importante: la disposición de hacerlo sin condición alguna, ratificada por el visitante en su encuentro con el mandatario ruso.

Esa posición fue reiterada además por el líder norcoreano al reunirse con el consejero chino de Estado Dai Bingguo a su paso por este país de regreso a casa. La República Popular Democrática de Corea se adhiere a la meta de la desnuclearización de la península y está dispuesta a aplicar de forma íntegra la Declaración Conjunta del 19 de Septiembre con las demás partes para mantener la paz y la estabilidad en la región, precisó el visitante al anfitrión chino.

Sin implicar que ya se prepara la mesa, las recientes declaraciones infunden cierto optimismo frente a un prolongado estancamiento en medio de las persistentes tensiones en el mencionado territorio, agravadas tras un incidente intercoreano el pasado 23 de noviembre.

Poco después, China organizó un seminario por el aniversario de la Declaración Conjunta de ese foro, firmada el 19 de septiembre de 2005 y considerada por los anfitriones como el resultado más importante de las conversaciones. En esa ocasión el canciller chino, Yang Jiechi, reiteró el llamado a reanimar el proceso, reconocido por todos como válido para el mencionado objetivo.

La cita precedió un encuentro entre los máximos negociadores nucleares de Seúl y Pyongyang también en Beijing, el cual, aunque sin resultados trascendentales, aportó optimismo por el hecho de ser un segundo diálogo entre esas partes. El anterior se efectuó en julio en Bali, Indonesia, donde ambos funcionarios asistieron a una conferencia de seguridad regional.

Luego, a finales de octubre, el primer vicecanciller norcoreano, Kim Kye Gwan, y el enviado especial de Estados Unidos para la Rpdc, Stephen Bosworth, sostuvieron una segunda ronda de conversaciones en Ginebra. La primera tuvo lugar en Nueva York, en julio.

En la ciudad suiza se profundizó en la comprensión de las respectivas posiciones, incluidos avances y el compromiso de continuar los contactos para solucionar problemas pendientes y crear confianza mutua, según informó Pyongyang. Al ampliar sobre ese encuentro, un vocero de la Cancillería reafirmó en su momento la invariable posición de reanudar inmediata e incondicionalmente las conversaciones a seis bandas para la desnuclearización de la península, en cuya parte meridional el Pentágono mantiene 28.500 soldados.

Pero Estados Unidos y Surcorea piden a la última parte que detenga su programa de enriquecimiento de uranio como uno de los requisitos para reiniciar el referido proceso, exigencia a la que la Rpdc respondió en los siguientes términos el pasado día 30: La energía nuclear constituye la única vía para resolver el problema de electricidad del país y su uso con fines pacíficos un derecho legítimo de todo Estado soberano.

Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores explicó que ante la “muy oscura perspectiva de la construcción de reactores de agua ligera, que debían ser entregados a nuestro país”, se tomó la decisión de fabricarlos por cuenta propia según la estrategia de desarrollo económico. Recordó que asegurar a la Rpdc el derecho al uso de energía nuclear con fines pacíficos se reconoció como una premisa indispensable para el mencionado objetivo desde los primeros momentos de las negociaciones.

Agregó que el referido proceso enfrenta dificultades porque Estados Unidos se entrega a violar la soberanía de Corea Democrática e impedirle el desarrollo pacífico sin cumplir sus compromisos y obligaciones. En ese sentido, recalcó que sólo cuando todos los países interesados cumplan con sinceridad según el principio de acción simultánea los deberes asumidos en la mencionada declaración, se abrirá la perspectiva de la desnuclearización de la península.

Los acontecimientos asociados a este proceso tuvieron como hechos recientes visitas del enviado especial de Estados Unidos para la Rpdc, Glyn Davies, a Seúl, Tokio y Beijing. A pesar de todos esos contactos y la coincidencia en cuanto a la validez del foro de las seis bandas, todo sigue prácticamente igual.

Concluye así otro año de muchas gestiones diplomáticas pero sin lograrse nada concreto que conduzca a la distensión necesaria para favorecer la reanudación de las referidas conversaciones y avanzar hacia el objetivo de establecer una zona libre de armas nucleares en ese territorio.

* Corresponsal jefe de Prensa Latina en China.