Naciones Unidas, Beijin, Benin y Londres, (PL).- Las muertes por malaria a nivel mundial cayeron un 25% en la última década y los casos registrados en 2010 sumaron 216 millones en 106 países, indica el informe mundial sobre la malaria 2011, presentado este martes por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra y en la sede de la ONU en Nueva York.

El mundo celebró el 25 de abril el Día contra la malaria, enfrascado en la búsqueda de nuevos fármacos y campañas que logren controlar el azote de esa enfermedad, causante de cerca de un millón de muertes anuales. Según el informe de la OMS, los casos registrados en 2010 sumaron 216 millones en 106 países y territorios endémicos y el 86% de las víctimas fatales fueron niños menores de cinco años de edad. África fue el escenario del 81% de los casos verificados a nivel global y del 91% de las muertes.

Con respecto a 2009-2010, la reducción fue de 36 mil fallecimientos, un descenso calificado de notable. No obstante, esa cifra “todavía es significativamente inferior a los cinco-seis mil millones necesarias cada año” para lograr los objetivos globales en la materia, según los expertos.

El estudio asegura que la disminución del número de decesos fue superior en África, con un 33% en la última década. Esos avances obedecen a un significativo incremento de las medidas de prevención y control desde 2000, en particular la extensión del uso de mosquiteros, mejores diagnósticos y un mayor acceso a medicinas efectivas.

El reporte destaca el uso de los mosquiteros de larga duración como una de las armas menos caras y más efectivas en la lucha contra la malaria. En ese sentido, resalta que la entrega de ese tipo de protección aumentó de 88 millones a 145 millones entre 2009 y 2010 en los países endémicos de África subsahariana.

El informe de la ONU indica que los recursos internacionales entregados para el control de la enfermedad crecieron de 1.700 millones de dólares en 2010 a dos mil millones en 2011. También se incrementaron los exámenes para diagnósticos rápidos y la distribución de medicamentos antimalaria.

Además, las poblaciones de mosquitos transmisores de la malaria han declinado en comunidades de varios países africanos donde no existen medidas contra la enfermedad. Eritrea, Tanzania, Ruanda, Zambia, y Kenia, son algunos de los países en los que se ha observado un declive de los anofeles que contagian los parásitos del género Plasmodium, indicaron investigadores daneses y tanzanos en la publicación Malaria Journal.

En muchas zonas de esos países no abundan los mosquiteros impregnados con repelentes y tampoco son frecuentes otras medidas preventivas con el fin de evitar la propagación de la enfermedad causante de una alta mortalidad sobre todo entre la población infantil. Investigadores de la Universidad de Copenhague han registrado el promedio del número de mosquitos en una década en comunidades de Tanzania.

En el 2004 fueron colocadas 2.368 trampas y capturados 5.300 insectos, pero en 2009 solo fueron atrapados 14 mosquitos. Los científicos manejan diferentes hipótesis para explicar la disminución de las poblaciones de mosquitos transmisores de la malaria. Una es que los patrones de lluvias son más caóticos en regiones de Tanzania, y la mayor parte de las precipitaciones se producen fuera de la temporada normal. Pero la explicación más plausible es la existencia de un virus o un hongo o un cambio en los ecosistemas, consideró Dan Meyrowitsch, autor principal de la investigación.

En la actualidad, la aparición de patógenos resistentes a los medicamentos usados para combatir la malaria es el principal dolor de cabeza de expertos involucrados en encontrar el gen mutante del parásito vinculado a esa propiedad, tarea nada fácil por tratarse de un proceso costoso y largo. La OMS llamó a la acción global en ese sentido, en tanto se teme aumente la resistencia a la artemisinina (TCA), base actual del tratamiento. Evidencia del problema se observó recientemente en la zona del Gran Mekong y la preocupación es que se extienda hacia África, donde ocurren la mayoría de las muertes por esa dolencia.

La artemisinina, aislada originalmente de la Artemisa vulgaris, es una de las plantas medicinales más antiguas del mundo. Su propiedad de combatir la malaria fue descubierta hace 1.500 años en China, donde se utiliza de manera tradicional en infusión para la eliminación del plasmodium, parásito causante del mal, transmitido por la picadura de mosquitos infectados del género Anopheles.

De enero a marzo último, China reportó 11 muertes de personas de 20 a 50 años, a raíz de su infección con la variante más severa (los pacientes presentan coma, ictericia, insuficiencia renal, hipoglucemia, acidosis y anemia, entre otros síntomas). Según recientes reportes del Ministerio de Salud de China, el número promedio de casos anuales desde 1949 a 2010 se redujo de 30 millones a 7.433. No obstante, durante los últimos años los decesos por ese tipo de paludismo aumentaron debido al incremento de flujo poblacional.

Unas 1.185 personas murieron de malaria en 2010 en Benin contra 1.375 en 2009. El número de personas que sufre de malaria pasó de un millón239 mil 613 en 2009 a un millón 355 mil 966 en 2010. En Benin, cuatro de cada 10 personas enfermas sufren de paludismo y por lo menos tres de cada 10 niños están hospitalizados. Varias estrategias son aplicadas para prevenir y tratar a los afectados por la dolencia de los que los más atacados son las mujeres grávidas y los menores.

Desde 2011 la tasa de utilización de los mosquiteros impregnados con el producto por parte de los menores de cinco años de edad y por las mujeres embarazadas en Benin aumentó cerca de 10 veces. Para hacer que el mosquitero se asequible a todas las familias, el gobierno, con el apoyo de los técnicos asociados, decidió y llevó a efecto la campaña de distribución gratuita en todo el país.

Hallan cómo parásito de la malaria infecta glóbulos rojos

Un equipo de científicos descubrió el mecanismo utilizado por el parásito causante de la malaria para infectar los glóbulos rojos, hallazgo que abre la posibilidad de encontrar una forma de combatir la enfermedad, divulgó la revista Nature. Expertos del Instituto Wellcome Trust Sanger en Cambridge, Reino Unido, descubrieron que un receptor llamado basigin que se encuentra en la superficie de los glóbulos rojos y una proteína del parásito, la PfRh5, resultan claves en ese proceso.

El mecanismo que emplea el parásito causante de la enfermedad logra burlar el sistema inmunológico con gran efectividad. Solo cinco minutos después de que una persona es picada por un mosquito anofeles, transmisor de la malaria, el microorganismo se esconde en el interior del hígado. Tras pasar a una etapa posterior de su desarrollo sale para infectar a los glóbulos rojos donde comienza a reproducirse.

Para encontrar el punto débil del parásito, los científicos investigaron los receptores de la superficie de los glóbulos rojos que él necesita para penetrarlos. Durante los experimentos con todos los tipos de plasmodium fue posible bloquear la unión entre el receptor basigin y la proteína PfRh5. “Fuimos capaces de bloquear completamente la invasión utilizando múltiples métodos. Empleando anticuerpos para bloquear esta interacción logramos detener el ataque a los glóbulos rojos”, afirma el doctor Julian Rayner, uno de los investigadores principales.

Durante experimentos en laboratorio, los científicos pudieron impedir que la proteína se fijara al receptor de los glóbulos rojos, un mecanismo que al parecer resulta fundamental para que se produzca la invasión. El próximo objetivo de los investigadores es desarrollar una vacuna que “entrene” al sistema inmunológico a atacar a la proteína PfRh5, lo que permitiría luchar contra la enfermedad.

Por otro lado, un equipo de científicos cree que está más cerca de provocar cambios en el ADN de mosquitos transmisores de la malaria, lo que de producirse, puede contribuir a combatir esa enfermedad. Expertos del Imperial College de Londres, Gran Bretaña y de la Universidad de Washington, Estados Unidos, lograron que un gen específico no fuera heredado por mosquitos causantes de la enfermedad, resultado que fue revelado en la revista británica Nature.

Durante estudios previos científicos crearon mosquitos resistentes al parásito responsable del paludismo, mediante la introducción de genes para interrumpir su desarrollo. Pero el reto de esta investigación más reciente es conseguir que mosquitos salvajes no hereden esos genes a partir de un grupo de insectos anofeles modificados genéticamente.

Los científicos insertaron un gen en el ADN de un grupo de estos mosquitos; después lograron que una enzima separara el ADN en dos. La maquinaria de reparación celular utilizó entonces al gen para reparar el corte. Como resultado el gen autoguiado hacia el endonúcleo se copia, esto hace que toda la esperma de un mosquito lleve el gen. Luego el gen fue separado y no pasó a 12 generaciones de mosquitos. Uno de los participantes en el estudio, Andrea Crisanti, manifestó que esta técnica en desarrollo es excitante y puede ofrecer solución a un problema global.