El Campo Margarita no es de Tarija ni de Chuquisaca sino de la española Repsol YPF y servirá para garantizar la exportación al mercado argentino potencialmente chileno, es decir, para industrializar terceros países. De Margarita se pensaba extraer 30 millones de m3 de gas para materializar el famoso proyecto Pacific LNG. En 2006, Repsol YPF reconoció que exportaba dos millones de m3 de gas al norte chileno.

La pelea entre los departamentos hermanos de Tarija y Chuquisaca sobre la ubicación geológica compartida o exclusiva del campo Margarita encubre el dominio y control total que tiene sobre el mismo la transnacional Repsol YPF, que destina y destinará el hidrocarburo exclusivamente a los mercados de Argentina y potencialmente a Chile para su industria minera del cobre.

Esta falsa disputa también impide visibilizar el horizonte de la industrialización del gas de Margarita en el país y su utilización en el mercado interno para el desarrollo de sus fuerzas productivas; y consolida una estrategia de división entre los bolivianos en los casos de otros “descubrimientos” gasíferos compartidos por la carencia de una delimitación territorial administrativa precisa entre departamentos, municipios, regiones y TCOs, asimismo en políticas de distribución equitativa de los excedentes generados por los hidrocarburos.

Para el caso, la estratagema transnacional desorienta a los sectores cívicos y sociales de ambos departamentos que digitan sus bases alentando el regionalismo y chauvinismo departamental haciendo creer que teniendo la “propiedad territorial” de un recurso natural -que en realidad es virtual y no efectiva (porque no hubo una verdadera nacionalización de los hidrocarburos con el gobierno de Evo Morales)-, podrán salir del círculo de la extrema pobreza. En la misma medida favorecen su explotación irracional como materia prima para la exportación, sin permitirles visibilizar que la industrialización del recurso en el país podría multiplicar las ganancias, generar fuentes de trabajo seguro y bien remunerado para varias generaciones, desarrollar el potencial científico y tecnológico regional y nacional, y conocer los secretos del mercado internacional de los “comodities” y sus beneficios.

En suma, la disputa por regalías entre la dirigencia Tarijeña y Chuquisaqueña oculta el hecho de que las reservas de este campo servirán para garantizar la exportación al mercado argentino y potencialmente al chileno, es decir, para industrializar terceros países y no Bolivia que vive una profunda crisis energética. Los alteños propusieron a costa de su vida que el campo Margarita debería servir para el desarrollo industrial del país con lo que se generaría más recursos que las regalías que hoy se disputan Tarija y Chuquisaca.

Campo compartido y las reservas más importante de Bolivia

Margarita es y será el campo más importante de Bolivia los siguientes veinte años y de acuerdo a informes preliminares presentado por Repsol YPF a la estatal YPFB en diciembre de 2010 tiene conectividad con Huacaya (Chuquisaca).

En este caso, el artículo 45 de la actual Ley de Hidrocarburos exige efectuar estudios detallados a través de empresas de reconocido prestigio internacional para establecer la proporción de las reservas en cada departamento, por lo que las regalías serían canceladas proporcionalmente a sus reservas, proyectando verticalmente el límite o limites departamentales al techo de cada reservorio productor, independientemente de la ubicación de los pozos productores, dice la Ley.

A pesar de esta normativa legal nacional con antecedentes amplios en la industria petrolera mundial, las dirigencias de Chuquisaca y Tarija están enfrentadas en una polémica sobre la distribución de las regalías de los campos Margarita y Huacaya en el bloque Caipipendi.

Campo Margarita – Huacaya es el más grande del país y producirá un promedio de 14-16 millones de metros cúbicos por día (MMmcd), casi un tercio de la producción gasífera actual. Las reservas probadas del campo alcanzan 2 Trillones de pies cúbicos (2 TCF), es decir, suficientes para garantizar por 16 años la exportación a los mercados de la región.

Las ganancias serán para Repsol

El gobierno y las regiones esperan recibir de este campo como ingreso bruto 8.525 millones de dólares en 20 años de exportación del gas como materia prima, de los cuales, 5.531 son ingresos, entre participaciones, impuestos y regalías para el estado. Es decir, cada año, el estado recibiría 275 millones de dólares según este cálculo proporcionado y publicitado por YPFB en octubre de 2006, en el marco de la firma de nuevos contratos petroleros del gobierno del MAS con las petroleras.

Sin embargo, según el experto Justo Zapata, utilizando este gas en proyectos de industrialización, cambio de la matriz energética y dinamizando otros sectores de la economía nacional con energía barata y limpia, los ingresos se multiplicarían por 25.

Se estima que la empresa Repsol YPF invertirá 1.298 millones de dólares en todo el Bloque Caipipendi. Esta inversión está más que asegurada porque la Repsol tiene tres condiciones básicas de todo negocio petrolero para tener alta rentabilidad: reservas suficientes, ductos construidos (por Bolivia) y mercado asegurado (argentino). Por tanto, no existe ningún riesgo para su “inversión” de 1298 millones de dólares. El riesgo es cero, añadido al hecho de que la productividad del mismo generará bastante líquido liviano asociado, que multiplicará las ganancias de la empresa.

Resurrección del Proyecto Pacific LNG: gas para Chile

Como se ha dicho, Margarita fue el campo de donde se pensaba extraer 30 millones de m3 de gas para materializar el famoso proyecto Pacific LNG el año 2001-2002. Durante la presentación de este mega – proyecto, se anunció la inversión de 5 mil millones de dólares en la instalación de una planta de licuefacción y en la construcción de un gasoducto para unir los campos de Tarija y un puerto chileno. La elección del puerto chileno nunca fue desmentido por el gobierno de Hugo Banzer. El descubrimiento de que el gas boliviano iba a beneficiar a Chile, bajo el pretexto de exportar gas a Estados Unidos, desató una furia social que terminó inviabilizando el proyecto Pacific LNG.

Este proyecto transnacional frustrado por la movilización del pueblo alteño el año 2003, fue inmediatamente sustituido por el “Plan B” de exportación a Chile, vía la Argentina.

Este plan se viene ejecutando desde el gobierno de Carlos Mesa (2004-2005) por medio de dos gasoductos construidos en el norte argentino en dirección a Chile: Nor Andino y Gas Atacama. En aquella oportunidad, Carlos Mesa justificó el reinicio de la venta de gas a la Argentina para paliar la crisis energética bajo la frase “ni una molécula de gas para Chile”, aunque todas las moléculas gasíferas estaban destinadas a Chile, como lo reconoció públicamente el extinto presidente Néstor Kirchner.

Una prueba de que se vende gas boliviano al norte chileno surgió el año 2006, cuando la Repsol reconoció, a través de un comunicado público, que por la rotura del poliducto San Antonio que posee en Bolivia, dejó de exportar 2 millones de m3 de gas al norte chileno.

La rotura del ducto San Antonio obligó a la Repsol a disculparse ante sus clientes. La carta está dirigida a las generadoras eléctricas chilenas Edelnor y Electroandina que utilizan gas boliviano para generar energía eléctrica destinada a los yacimientos cupríferos del norte de Chile. Entonces, las reservas del campo Margarita tuvieron para la Repsol YPF, desde el inicio y fracaso del proyecto Pacific LNG, un destino manifiesto: la minería transnacionalizada del cobre en el norte chileno.

Gracias a la inauguración del gasoducto GIJA con financiamiento del estado boliviano, ese sueño transnacional está siendo apuntalado para el beneficio de la transnacional Repsol YPF que cerrará el círculo virtuoso de la explotación e industrialización del gas para su beneficio. Dicho de otra manera, explotará el gas en Bolivia y se venderá a sí misma en la Argentina, donde potencialmente podría revender a Chile, como aconseja Carlos Delius, y posteriormente transformarla en energía eléctrica al ser dueña junto a Pluspetrol, ENDESA y CMS de dos plantas de generación de energía eléctrica en Tocopilla. Es decir, la Repsol potencialmente transformará ese recurso en termoelectricidad para la minería del norte chileno, multiplicando sus ingresos.

Hoy la perspectiva de la Repsol y las otras petroleras como Petrobras que dominan en un 80 por ciento las reservas y producción de gas en Bolivia, cifra que prueba la falsa nacionalización del gobierno del MAS, es ampliar los mercados al Paraguay, Uruguay y mercados de ultramar.

Mito de los inversionistas

El pasado 22 de noviembre ocurrió un hecho sorprendente que rompe el mito de la famosa búsqueda de socios extranjeros con mucho dinero en sus cuentas personales para desarrollar el gran negocio del gas y de los recursos naturales en nuestro país. A través de los medios nos repiten diariamente que por nuestra pobreza financiera, tecnológica y administrativa somos incapaces de desarrollar megaproyectos al margen de los inversionistas extranjeros y por ello debemos relajar las normas internas y destruir nuestras empresas estatales para el beneficio foráneo. Sin embargo, la realidad es otra.

El presidente de esta empresa, Antonio Brufau, convocó a un grupo de financistas internacionales parta apalancar créditos y así desarrollar este campo. En otras palabras, estos inversionistas llegaron a Bolivia, donde Brufau mostró el gran negocio que tiene en sus manos: reservas probadas, ductos de exportación (GIJA) y un mercado argentino-chileno de gran alcance asegurado.

El presidente boliviano destacó durante su encuentro con Brufau la importancia de “la inversión más importante que se está llevando a cabo en este sector” en el país y reiteró que “la inversión y la propiedad privada están garantizadas” (Europa Press).

Sin embargo, la pregunta es: ¿No podría hacer el Estado boliviano el mismo trámite financiero para tomar en sus manos a través de YPFB todo el fabuloso premio de la exportación de gas a la Argentina teniendo aseguradas todas las condiciones, es decir, reservas, ductos y mercado? ¿Por qué compartir ese fabuloso negocio con la Repsol?

Dicho en otras palabras ¿Por qué buscar una empresa extranjera cuando el Estado boliviano puede ganar para sí todo el negocio, como ocurrió cuando exportamos gas a través de YPFB durante 27 años al mercado argentino, generando un inmenso excedente para Bolivia?

Quién descubrió campo Margarita

El campo Margarita fue descubierto por YPFB, según Enrique Mariaca y las Auditorías. Cabe decir que el Bloque Caipipendi, donde está Margarita y Huacaya, comienza en Tarija llegando hasta Chuquisaca, incluso Santa Cruz. La zona fue estudiada desde 1920 por la Standard Oil y a partir de 1958 por la estatal YPFB, que hizo las primeras prospecciones hasta llegar a Huacaya.

Décadas después, en 1990, la petrolera Chevron de origen norteamericano inicia la exploración pero cede sus derechos a la YPF-Maxus porque la empresa norteamericana estaba más interesada en el descubrimiento de petróleo. YPF – Maxus, posteriormente es privatizada por la española Repsol.

En mayo de 1999, la Repsol YPF hace el primer descubrimiento de gas con el MGR X-1. Repsol continuaría con la perforación de dos pozos más con una inversión de 75 millones de dólares y en 2004 iniciará el proceso productivo en este campo. El año 2007, el gobierno del MAS, firma a nombre del estado boliviano un Contrato de Operación del Área de Contrato Caipipendi por un período de 24 años.

En los hechos concretos los “dueños” de este bloque son la española Repsol YPF con un 37.5 por ciento (operador), Panamerican Energy de los hermanos Bugleroni de origen argentino italiano con más de 50 años en el negocio petrolero, actualmente asociados a la CNPC, empresa china de petróleo, con un 25 por ciento, y la inglesa British Gas, con 37.5 por ciento.

Sin embargo, Mariaca establece que las auditorías demostraron que los megacampos “fueron descubierto por YPFB y las empresas petroleras que se adjudicaron esas estructuras, concretamente de la región vecina a Villamontes, no realizaron la costosa tarea exploratoria que es normal en la industria antes de descubrir un yacimiento productivo; tan solo utilizaron métodos sismológicos para la elección del mejor lugar para perforar. Ese fue el caso de San Antonio (Sábalo), Margarita, Itau e Incahuasi”, señala este informe técnico ocultado por el gobierno del MAS.

Las falacias de la REPSOL: Desaparecen las reservas

En el periodo en que la Repsol YPF promocionaba al mundo el proyecto Pacific LNG sostenía que campo Margarita era un mega – descubrimiento que contenía un total de 6 trillones de pies cúbicos (TCF por siglas en ingles) de gas de reservas probadas, que incluso doblaban sus expectativas si se sumaban las reservas probables. Prácticamente, vivíamos en un océano gaseoso y exportarlo era una “oportunidad para el gas boliviano”, decía la propaganda.

Esta falacia duró hasta el año pasado, cuando la Ryder Scott, volvió a certificar que Margarita tiene solamente 2 TCF de gas (La Razón). Desaparecieron 4 TCF (valuados en $us 24 mil millones) sin embargo, ninguna autoridad nacional, ni departamental ni cívica, de Tarija y Chuquisaca, expresó su queja, ni se sintieron traicionados o se hicieron paros departamentales o movilizaciones para exigir las necesarias explicaciones del caso y posteriormente castigar a los culpables de un crimen de lesa estado.

Cabe decir que con la disminución se perdieron en regalías por cerca de $us 2.600 millones, que bien hubieran sido compartidas entre dos pueblos hermanos como Tarija y Chuquisaca.

Las oligarquías son las beneficiadas

A partir de la aprobación de la Ley de Hidrocarburos 3058, la elevación de los volúmenes de exportación y el incremento de los precios, las principales regiones productoras de gas, principalmente Tarija, vieron crecer sus presupuestos departamentales astronómicamente.

Paradójicamente, ese flujo sólo sirvió para beneficiar a grupos de poder departamental y subregional, como el Chaco, dejando a un lado a la inmensa mayoría de bolivianos de esos departamentos. Es emblemático el caso del ex prefecto tarijeño Mario Cossio (MNR) que tiene varios procesos de corrupción y está prófugo en el Paraguay.

Carentes de un plan de desarrollo regional y nacional, desde las alcaldías, prefecturas hasta el gobierno central, utilizan ese dinero para la construcción de obras de menor impacto, pero ni un solo centavo para el desarrollo de proyectos de desarrollo con visión nacional.

Se evidencia este caso en el bajo nivel de gestión presupuestaria en la mayoría de las gobernaciones, particularmente Tarija que tiene un 27% de ejecución en 2011. Y en el Ejecutivo, la preocupación es contar con más recursos para mantener sus políticas populistas. El pago de bonos a ciudadanos de la tercera edad, mujeres embarazadas, niños, empleados públicos, generan un circuito de cooptación de los movimientos sociales que está desangrando al erario nacional.

No al YPFB Operativo

Las disputas regionales también impiden pensar la refundación de un YPFB operativo. Cuando sólo se atina a pedir regalías e impuestos sobre los hidrocarburos, se niega al país el conocimiento de los secretos de la industria petrolera en toda su cadena.

Debemos recordar que los países soberanos no solamente iniciaron sus procesos de nacionalización de sus recursos naturales para retener la mayor cantidad del excedente generado por sus materias primas sino que crearon sus empresas estatales para dominar todo el proceso de la cadena hidrocarburífera: prospección, exploración, explotación, transporte, comercialización (nacional e internacional) y la industrialización.

En este campo, YPFB creado en 1936 fue un ejemplo de capacidad, conocimiento e innovación, tanto que en 1954 Bolivia alcanzó la seguridad energética. Con la capitalización, Gonzalo Sánchez de Lozada descuartizó a la estatal y la convirtió en residual. Con la falsa nacionalización del MAS, el resultado es el mismo.

La estratagema de fragmentar y enfrentar a la nación boliviana entre la “nación camba” Vs. “nación kolla” por medio de una guerra civil en septiembre de 2008 no dio los resultados esperados por el imperialismo transnacional y sus aliados. El mecanismo de “divide y reinarás” en Bolivia tuvo que ser replanteado a partir de las autonomías regionales, municipales e indígenas (hoy constitucionalizadas).

En Bolivia se ha iniciado un nuevo periodo divisionista sobre la base de la ubicación territorial de los recursos naturales, exacerbando las diferencias internas sobre las migajas (regalías e impuestos) que deja el saqueo transnacional (hidrocarburífero y minero) de nuestros tesoros nacionales.

Este es el ejemplo de Tarija y Chuquisaca, Oruro y Potosí. El agravante es que muchas autoridades nacionales y regionales parecen responder a ese plan. Existen en este momento, tantas disputas por límites como municipios y departamentos hay en el país. Esta estrategia es colonial y se inoculó al crear las nuevas unidades administrativas sin establecer límites municipales y departamentales precisos.

Bolivia puede estar sentada en un polvorín sino pensamos proyectos de desarrollo con visión y unidad nacional para superar la pobreza y dependencia.

* Tomado del quincenario Hora 25.