Nueva York, Washington y Ottawa (PL y Bolpress).- El 17 de noviembre, los partidarios del movimiento Ocupar Wall Street (OWS) cumplieron dos meses de protestas populares, desafiando tormentas de nieve, gas pimienta y violentos desalojos policiales. Más de la mitad de los ciudadanos norteamericanos apoya al movimiento OWS, que se encuentra mejor ubicado en la preferencia del público que el grupo conservador Tea Party.

Las manifestaciones comenzaron el 17 de septiembre en el corazón del distrito financiero de Nueva York, como una réplica de los llamados indignados españoles, opuestas a la avaricia financiera corporativa y el desmedido poder de los megabancos. El movimiento ciudadano se extendió rápidamente a docenas de ciudades estadounidenses, incluidas Washington, Los Ángeles, Boston, Philadelphia, Chicago, Seattle, Miami y Dallas, entre otras. Incluso, las protestas cruzaron hasta el vecino Canadá, en ciudades como Vancouver, Toronto, Ottawa y Montreal.

Al movimiento se sumaron no solo los pobres y desempleados, sino también afroamericanos, latinos, jóvenes universitarios, mujeres, ancianos y veteranos de guerra, entre otros grupos sociales. Destaca el protagonismo de redes sociales como Twitter, Facebook, y medios alternativos, para aglutinar a los seguidores del OWS ante la poca atención que le otorgaron al inicio los grandes medios de comunicación. Incluso los indignados anti Wall Street crearon su propio sitio digital (occupywallst.org) para difundir informaciones y el programa diario de sus actividades.

Las bajas temperaturas por la proximidad del invierno norteamericano no ha enfriado el espíritu de quienes se mantienen en espacios públicos, denunciando las malas condiciones del 99% de la población, en oposición al uno por ciento de quienes concentran las riquezas del país. Durante la administración del presidente Barack Obama se desplomaron varios indicadores sociales debido a un estancamiento económico que ubicó la tasa nacional de paro en 9%, con 14 millones de desocupados.

El 3 de noviembre, el apoyo al movimiento OWS aumentó tras la incorporación de ex combatientes, maestros y miles de personas a las protestas. Las demandas de poner coto a los excesos del sistema financiero se extendían a diversos puntos de la nación mientras el clima se tensionaba pese a su carácter pacifista.

Ese día, cientos de manifestantes desfilaron en Los Ángeles, California, para expresar su solidaridad con miles de compañeros que en Oakland, norte del estado, forzando de forma pacífica el cierre de la Terminal marítima local. Estamos haciendo algo que nunca ha ocurrido en la historia, dijo la activista Jedidiah Lee, al referirse al objetivo de la protesta contra el uno por ciento que es beneficiario de la riqueza en el país.

Entre los demandantes destacó el numeroso apoyo de los maestros que acudieron en masa a la manifestación. Brother Muziki, un maestro de la escuela primaria expresaba en un cartel el sentimiento de sus colegas: “¡Salven a las escuelas, no a los bancos!”

El 24 de noviembre, los indignados de Alaska persistían en mantener jornadas de protesta contra la inequidad, pese a las bajas temperaturas registradas en este territorio norteño. Los grupos, instalados en Anchorage y Fairbanks, las principales ciudades de esa dependencia federal, insisten en demostrar su compromiso con el OWS.

Las manifestantes de Alaska desafían temperaturas inferiores a cero como muestra de su compromiso con OWS y con la esperanza de que la iniciativa, extendida por la nación, derive en cambios a favor de los trabajadores. En Anchorage, donde las marchas ya cumplieron un mes, los participantes decidieron establecer períodos rotativos de vigilia, para garantizar la continuidad de las jornadas durante las 24 horas. La Plaza del Pueblo fue el lugar escogido por los indignados para establecer sus tiendas de campaña y exigir al gobierno del presidente Obama políticas encaminadas a generar empleos y eliminar la desigualdad entre el 99 por ciento trabajador y el uno por ciento que concentra las riquezas en EE.UU.

Diversas personalidades como el documentalista Michael Moore, la actriz Susan Sarandon y el académico Noam Chomsky han respaldado las acciones de los activistas. En Santo Domingo, el actor estadounidense Danny Glover, condecorado por el Estado y la Universidad Autónoma de Santo Domingo, criticó la desigualdad social en el mundo y se preguntó hacia donde se dirige la humanidad.

En una entrevista concedida al diario Hoy durante su participación en el V Festival de Cine Global, Glover cuestionó que más del 40% de la población mundial vive en la pobreza a pesar de haberse creado más tecnología en los últimos 65 años que en toda la historia humana. Si además, la equidad del mundo está en manos de unos pocos, lo más preocupante es saber adónde vamos, porque el verdadero cambio tiene que ocurrir, pero todo depende de lo que hagan los seres humanos, no solo como individuos, sino colectivamente como ciudadanos de un país y del mundo. No solo hay que cuestionar la cantidad de recursos naturales, sino cómo se usan, el uso eficiente de los recursos, dijo Glover.

Quiero ver a los responsables de la destrucción de millones de vidas llevados ante la justicia. Son ladrones, son gánsters, han intentado tomar nuestra democracia y volverla una hipocresía, denunció Michael Moore. En un comunicado, Chomsky aseguró que las protestas valientes y honorables frente a Wall Street deberían servir para llamar la atención sobre esta calamidad y crear una sociedad más saludable.

OWS ha logrado enfocar la atención global hacia los múltiples problemas que hoy pululan en la primera economía del mundo, y además cuenta con el respaldo de los propios estadounidenses. Un sondeo de la Universidad de Siena mostró que el 57% de los ciudadanos defiende el derecho a que los indignados permanezcan en parques día y noche y que no se les reprima.

El 7 de noviembre, el movimiento Ocupemos Wall Street estaba mejor ubicado en la preferencia del público que el grupo conservador Tea Party, reveló una encuesta realizada por la Universidad de Massachusetts en Lowell. De mil cinco consultados, el 35% emitió un criterio favorable sobre el movimiento. Por el contrario, sólo el 16% tienen igual percepción de Wall Street y las grandes corporaciones. El 29% se inclinó por los postulados del movimiento conservador Tea Party, cuyos candidatos abogan por recortes de programas sociales y no incrementar los impuestos al denominado uno por ciento de la sociedad que agrupa a los más ricos. El sondeo encontró además que apenas el 21% de las personas tiene una buena opinión sobre el gobierno en Washington.

Nueva expresión de resistencia

Los llamados indignados prosiguen su campaña contra la inequidad en el país con una protesta encabezada por latinos y afroestadounidenses en Nueva York. Entre las demandas de los manifestantes destaca la exigencia al gobernador del estado Andrew Cuomo para renovar una normativa que exige más impuestos para los ricos, en el caso de la llamada Gran Manzana unas 70 mil personas cuyos ingresos superan el millón de dólares anuales.

Según el senador estatal Adriano Espaillat, uno de los organizadores de la marcha, nuestras comunidades fueron devastadas por el asalto económico en contra de la clase media y las familias pobres, incluso cuando en Wall Street se registraba una bonanza financiera.

Las ciudades de Nueva York con 7.270 y Los Ángeles con 4.350 destacan hoy como centros de los millonarios estadounidenses, según un informe de la firma Wealth-X. Denominados por el grupo de los “indignados” de Wall Street como el uno por ciento que acapara la riqueza del país, estos super ricos son la manifestación más precisa de la inequidad del sistema en Estados Unidos.

La firma Wealth-X considera a las personas con más de 30 millones de dólares en el bolsillo como ultra ricos. Según la investigación, en el caso de Los Ángeles, si esta zona fuese un país estaría en el cuarto lugar respecto a las naciones con mayor cantidad de millonarios, por debajo de Estados Unidos, China y Rusia. En contraste a esta opulencia, el 13 por ciento de los angelinos está desempleado, muchos perdieron sus hogares o sobreviven pidiendo comida a organizaciones caritativas.

“Es la clásica contradicción”, afirma Mario Brito, líder del movimiento Ocupa LA, que acampa afuera del edificio de la Alcaldía, demandando, entre otras cosas, aumentar los impuestos a los millonarios y dejar de proveer dinero público a las instituciones de crédito.

Manolo de los Santos es un joven “indignado”. Negro, dominicano, “me trajeron a Estados Unidos con apenas cinco años de edad y ya llevo 17 extraviado en este país, porque ser inmigrante es muy difícil”, contó el activista en una entrevista con la periodista de Prensa Latina Deisy Francis Mexidor. Se sumó al movimiento OWS poco después del 17 de septiembre cuando cientos de manifestantes pasaran su primera noche en el Bajo Manhattan, acampados en el Parque Zuccotti (hoy de la Libertad), a unas cuadras del mítico toro que simboliza la fortaleza del sistema financiero.

P. ¿Qué está pasando en Wall Street?

R. Inicialmente fue un grupo pequeño de jóvenes de clase media, blancos en su mayoría, de las mejores universidades de la ciudad, que presentaron demandas contra los banqueros y las corporaciones y a favor de que se condonen las deudas estudiantiles y universitarias, pero pronto comenzaron a salir otros temas con igual importancia en las asambleas generales y debates que se hacen cada noche, y comenzó a interesarme. ¿Cómo se iba a hablar solo de perdonar las deudas estudiantiles si la mayoría de los jóvenes y en particular los jóvenes negros de aquí no llegan a la universidad? ¿Cómo podemos entender de justicia si el número de deportaciones ha aumentado bajo la administración de presidente Barack Obama, si los que generalmente quedan desempleados son los afrodescendientes, si la población carcelaria de Estados Unidos es en gran medida de negros?

OWS se ha convertido en un movimiento de los que somos el 99% de la población, o sea, los pobres, los desempleados, los indígenas, los afrodescendientes, los jóvenes sin oportunidades, las mujeres, los ancianos; de los que hemos sido excluidos de este sistema capitalista. No sabemos qué tan lejos llegará. No sé si mañana la policía decide que nos van a arrestar a todos, pero de lo que sí estoy seguro es que ya nada será igual.

P. ¿Existe un líder?

R. No hay líderes, lo que existen son facilitadores que van surgiendo en el proceso. Por ejemplo, hay un facilitador para los medios de comunicación, eso es lo que ha podido asegurar editar el periódico bilingüe Occupy Wall Street Journal, parodia del Wall Street Journal, uno de los periódicos de la clase dominante estadounidense. Muchos de los que están en OWS no tienen una formación política, pero se han radicalizado por la situación económica que está destruyendo familias. Es algo que no se puede esconder.

P. ¿Dónde vives?

R. Vivo en el sur del Bronx, es una zona fuerte, dura, donde se lucha por sobrevivir cada día. Si van a los barrios más finos de Nueva York eso no se verá, pero si van a los barrios y los guetos de Brooklyn, a Harlem, al propio Bronx, es una realidad latente. Hay niños que se mueren de hambre en esta ciudad en medio de tanta riqueza. Ese es el rostro que se trata de esconder de Estados Unidos. En ocasiones se cree erróneamente que en este país no hay luchas sociales Sin embargo, es todo lo contrario. Desde el inicio de la historia estadounidense siempre han existido las luchas sociales. De los colonos contra los impuestos de los ingleses, de los afrodescendientes contra la esclavitud, de los indígenas contra la colonización de sus tierras. Lo que estamos viendo ahora en Occupy Wall Street no es más que una nueva expresión de esa resistencia que ya lleva siglos en formación.

Contra el consumismo

El 24 de noviembre, indignados de Nueva York realizaron una fiesta comunitaria y por la unidad, que denominaron “Ocupemos Acción de Gracias”, para celebrar la principal festividad de las familias estadounidenses. La iniciativa fue anunciada vía Internet por el OWS. En su portal web: occupywallst.org, los organizadores ofrecieron más de tres mil platos de comida de manera gratuita en el Parque Zuccotti, donde instalaron carpas y su base de operaciones hace más de dos meses. Según explicaron, familias de la comunidad ofrecieron sus casas para cocinar los alimentos, al igual que dueños de comercios gastronómicos, quienes apoyan las demandas de los integrantes de OWS.

El 25 de noviembre, los miembros del movimiento OWS llamaron a los estadounidenses a frenar el consumismo y luchar contra la inequidad del sistema económico. Como parte de sus actividades, el grupo convocó al Día de la no Compra para impedir el enriquecimiento de las grandes cadenas de tiendas.

El llamado Viernes Negro en Estados Unidos fue blanco de las protestas del movimiento OWS, cuyos miembros intentaron frenar el consumismo en el país durante 24 horas. El Día de Acción de Gracias, el último jueves de noviembre, antecede al Viernes Negro, la fecha en que comienzan las ofertas de fin de año y la temporada navideña, ocasión aprovechada por los grandes comercios para hacer sus mayores ventas.

De acuerdo con la página web: occupywallst.org, integrantes del movimiento en todo el país apoyaron la idea de hacer manifestaciones frente a centros comerciales reconocidos como Wal-Mart y Macy’s. “Con su larga historia de maltrato a los empleados y proveedores, su reciente anuncio de recortes al seguro de salud de los trabajadores y sus ingresos obscenos, Wal-Mart es ejemplo de cómo el 99 por ciento sufrimos en manos del uno por ciento de la población”, señaló el portal web de los manifestantes.

Según el portal digital, Ocupemos Chicago se instaló afuera de las tiendas Best Buy para intercambiar con los compradores sobre los perjuicios del consumismo que generan los consorcios con el objetivo de acumular riquezas. Asimismo, en Boston y Washington, los indignados llevaron a cabo la feria Verdaderos Mercados Libres, en la cual comparten artículos de todo tipo con las personas necesitadas. La iniciativa pretende demostrar que es posible otro mundo y una economía donde se preocupen unos por otros, en vez de primar el interés por las ganancias corporativas.

En el caso de Nueva York, se realizó una marcha desde la base del movimiento en el Parque Zuccotti, conocido también como Plaza de la Libertad, hasta la Plaza Foley. Activistas de Idaho (estado ubicado en el noroeste estadounidense) planearon vestirse como zombis y deambular por los centros comerciales en protesta por lo que consideran el efecto adormecedor del consumo conspicuo.

La actividad marcó el inicio de una campaña de OWS denominada Ocupemos Las Navidades, la cual permanecerá en vigor hasta el venidero 25 de diciembre.

Represión

Desde septiembre a la fecha, fuerzas policiales reprimieron con violencia marchas pacíficas y encarcelaron a decenas de personas, en algunos casos utilizando gas pimienta, perros y macanas. En las últimas jornadas, brigadas antimotines desalojaron campamentos en Nueva York, Los Ángeles, Oakland, entre otras urbes. La policía reforzó el hostigamiento contra activistas pacíficos de OWS, y la semana pasada se reportaron acciones represivas en Oakland, Salt Lake City, Philadelphia, Denver y Portland.

Desde el comienzo de las protestas, diarios de prensa confirmaron varios incidentes entre los manifestantes y las autoridades policiales, que han llegado a utilizar gas pimienta para reprimir las marchas. Uno de los casos divulgados por los medios recientemente fue el de una mujer embarazada, quien perdió a su bebé días después de ser golpeada en el estómago por efectivos durante una protesta en Seattle.

La circulación de un video en las redes sociales en el cual se aprecia a un agente policial rociando gas pimienta en la cara de jóvenes de la Universidad de California, despertó en días recientes fuertes críticas en el plantel y a nivel nacional. Durante el incidente once estudiantes que protestaban de manera pacífica resultaron afectadas por los efectos del spray que quema los ojos y la nariz, causando tos, náuseas y dificultad para respirar.

El presidente del sistema de la Universidad de California Mark G. Yudof dijo sentirse “consternado” por las imágenes. Dos policías fueron suspendidos este domingo a raíz del incidente que resonó en todo Estados Unidos por un video tomado en un teléfono celular. “La libertad de expresión forma parte del ADN de esta universidad, y las protestas pacíficas han sido desde hace mucho tiempo parte central de nuestra historia”, declaró Yudof.

En Portland, Oregon, más de una docena de miembros del OWS quedaron detenidos luego que agentes del orden los agredieron con bastones plásticos en un intento por despejar la plaza Chapman Square, donde habían acampado. También en Denver, Colorado, se registraron arrestos mientras que dos uniformados resultaron heridos en circunstancias no aclaradas por el Departamento Policial citadino.

Por otro lado, agentes de la policía de Nueva York arrestaron y esposaron a varios periodistas que daban cobertura a las protestas de Ocupemos Wall Street para entorpecer la atención mediática. En la acción fueron detenidos la periodista Karen Matthews y el fotógrafo Seth Wenig, ambos de la Associated Press, y el reportero Matthew Lysak del diario Daily News. Los profesionales de la prensa atendían las protestas en el sur de Manhattan luego del ilegal desalojo del Parque Zuccotti, epicentro mundial de las protestas, ordenado por el alcalde neoyorquino Michael Bloomberg.

Según Alison Fox, reportera del diario Wall Street Journal, ella presenció cuando esposaban a Matthews y Lysiak, mientras otros testigos observaron cuando Matthews y Wenig eran conducidos en una camioneta de la policía. En los incidentes registrados al cumplirse el desalojo ordenado por el alcalde de la llamada Gran Manzana también fue arrestada y acusada de desorden público la periodista independiente de radio Julie Walker.

Una Corte consideró ilegal el desalojo de indignados en Nueva York dispuesto por el alcalde Bloomberg. El Gremio Nacional de Abogados indicó en una declaración que la decisión prohíbe a la ciudad aplicar las normas de uso de los parques a los manifestantes.

El 17 de noviembre, Naciones Unidas consideró inapropiado referirse a las masivas protestas que protagonizan manifestantes del movimiento OWS en Nueva York, ciudad sede de la organización mundial. Algunos aspectos de lo que ocurre en el bajo Manhattan son tratados por las cortes de justicia y no resulta apropiado discutir sobre ellas, respondió el vocero oficial de la ONU Martin Nesirky, a la pregunta de un corresponsal.

El portavoz admitió que los participantes en las demostraciones de OWS tienen el derecho universal de la protesta pacífica, pero aclaró que “el imperio de la ley también es un principio importante”. Poco antes, el propio Nesirky dijo ante una pregunta sobre la manifestación registrada ayer en el parlamento de Kuwait que “los líderes deben escuchar las voces de los pueblos”. La sede de la ONU radica en el “Midtown” de Manhattan, área donde reside buena parte de los funcionarios, empleados y representantes diplomáticos extranjeros que laboran en la organización internacional y son testigos de las manifestaciones.

De acuerdo con los organizadores del movimiento, desde el comienzo de las acciones suman más de 4.500 detenciones de participantes del movimiento cívico OWS.

El 23 de noviembre, el diario The Washington Post reportó que el gobierno de Estados Unidos gastó unos 13 millones de dólares para reprimir las manifestaciones. Nueva York y Oakland, California, son las urbes que más emplean el dinero de los contribuyentes para tales acciones, pues son los lugares donde la Policía ha detenido a más manifestantes.

Solo en la ciudad californiana, en la cual los activistas lograron el cierre temporal de su importante puerto comercial hace semanas, las autoridades desembolsaron 2,4 millones de dólares del erario. Tales erogaciones permiten contratar un número extra de uniformados y otros servicios locales para abortar las protestas, indicó la publicación.

Por otro lado, en Ottawa agentes policiales aplicaron el 22 de noviembre normas restrictivas de movimientos contra el foro Occupy Canada que habían instalado campamentos en Victoria, Quebec y Calgary, al tiempo que amenazaron con desalojar grupos en Montreal y Ottawa.

El movimiento anticorporativo de protesta surgido en Nueva York en septiembre pasado ha tenido su repercusión también en el más norteño país americano, pero fuerzas de orden dictaron varias órdenes de desahucio contra los manifestantes. El martes en la mañana docenas de activistas tuvieron que retirarse del parque St.James, en Toronto, luego que los uniformados llegaron con una notificación judicial para evacuar la plaza, reseñó la agencia The Canadian Press.

En Montreal, sin embargo, los ocupas afirmaron ante reporteros que habían resuelto continuar las demostraciones contra la avaricia de las grandes empresas financieras, a pesar de que la Alcaldía dictaminó que debían disgregarse. Paralelamente en localidades de Quebec y Victoria la policía arrestó a una persona, removió tiendas de campaña y reprimió tentativas de manifestaciones callejeras en contra del desmedido poder de los megabancos. Igualmente en Vancouver y Calgary autoridades emitieron edictos para tratar de controlar a partidarios de Occupy Canada, grupo que emergió en este país a partir del 15 de octubre como una prolongación del movimiento OWS de Estados Unidos.

Políticos buscan desacreditar a indignados

Desacreditar a los integrantes del movimiento OWS parece conformar la estrategia de círculos de poder en Estados Unidos. Un memorando enviado por un grupo de presión republicano del Congreso a la Asociación Americana de Banqueros propone utilizar 850 mil dólares para construir una imagen negativa de las protestas y los políticos que las apoyen, reveló la cadena televisiva estadounidense MSNBC.

Según la nota, si el Partido Demócrata abraza el movimiento de indignación significaría una molestia a corto plazo, pues éste adquiriría el potencial político de mantener una agenda duradera con repercusiones en las empresas financieras, indicó la fuente. El documento describe un plan de 60 días para estudiar e investigar al grupo y sus partidarios, a fin de que poderosas compañías efectúen una campaña de desprestigio en los medios de comunicación.

También afirma que la reelección del presidente Barack Obama en 2012 podría ser perjudicial para Wall Street, aunque alerta que la mayor preocupación para la institución “debe ser que los republicanos dejen de defender a los grandes consorcios”.