La Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas) se encuentra al borde del colapso técnico porque la ministra de Medio Ambiente y Agua Mabel Monje permite que la empresa sea administrada como una agencia de empleos del MAS, denunció la Fejuve. La Alcaldía de La Paz planteó la conformación de tres empresas que garanticen la provisión normal del servicio.

Después de la expulsión de la transnacional Aguas del Illimani, se constituyó una empresa pública para la provisión del servicio de agua potable y alcantarillado en las ciudades de La Paz y El Alto. Sin embargo, después de cinco años, “la característica de esta empresa imposibilita llevar adelante tareas adecuadas de mantenimiento y de renovación del sistema de alcantarillado de la ciudad de La Paz”, aseveró el alcalde paceño Luis Revilla.

Según el Alcalde, “Epsas tiene dificultades operativas para acceder a muchos recursos, incluso de la cooperación internacional, por su indefinición de ser todavía una empresa en transición”. Por esa razón, hace dos años el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz propuso al gobierno central definir la situación de Epsas.

Se planteó la conformación de tres empresas para una mejor administración y funcionamiento. La primera, denominada Central, sería una empresa nacional propietaria de las fuentes de agua, en cumplimiento de la Constitución que establece que el Estado debe administrar los recursos naturales del país.

Además, se crearían dos empresas distribuidoras de agua, una en la ciudad de El Alto y otra en La Paz, encargadas de las tareas de distribución del agua y del mantenimiento del sistema de alcantarillado. Según Revilla, estas empresas posibilitarían que cada municipio pueda llevar adelante planes de inversión sostenidos en el tiempo, de acuerdo a sus capacidades, condiciones y características.

En el caso de La Paz, es urgente la renovación, reposición y mantenimiento del sistema de alcantarillado. “El megadeslizamiento de fines de febrero tuvo como una de sus causas el colapso y la antigüedad del sistema del alcantarillado en toda el área de Pampahasi y existen otras zonas en la ciudad que tiene similares dificultades”, explicó Revilla.

Fejuve denuncia politización de Epsas

El presidente de la Federación de Juntas Vecinales de La Paz (Fejuve) Arturo Quispe confirmó que la organización vecinal desconoció el nombramiento de Julio César Romero como miembro del nuevo directorio de Epsas, conformado luego de la huelga de los trabajadores que pidieron la renuncia del gerente Víctor Rico y de todo el directorio en agosto de este año.

La nueva directiva debe estar compuesta por delegados de las alcaldías de La Paz y El Alto, las federaciones de juntas vecinales de ambas ciudades y el Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Sin embargo, “no sabemos quién ha postulado a Julio César Romero en representación de Fejuve La Paz, pero vemos que esto se está manejando políticamente”, denunció Quispe.

El dirigente vecinal aclaró que la Fejuve La Paz nombró a Julio Alanoca y a Oscar Mamani como legítimos representantes de los barrios paceños. “Julio Alanoca es vicepresidente de Fejuve La Paz y Oscar Mamani es representante del macrodistrito Periférica que representa a Fejuve Noreste, uno está designado para el directorio y otro para la Comisión Institucional”, precisó.

El alcalde Revilla lamentó el manejo político en la designación del nuevo directorio de Epsas y anunció que el Gobierno Municipal de La Paz no avalará esas acciones irregulares con su participación. “Está por demás claro que hay un manejo político, no puede ser que se acredite como representante vecinal de La Paz a un militante de un partido político, que no es ni siquiera dirigente de las juntas vecinales de La Paz, desconociendo a la legítima representación de la Federación de Juntas Vecinales de La Paz”, criticó.

En una carta enviada a la ministra Monje, el Alcalde solicitó “reconducir esta etapa de reestructuración de EPSAS tomando en cuenta a las representaciones legítimamente acreditadas, caso contrario nos veremos obligados a desestimar nuestra participación en este proceso mientras no se rectifique esta irregularidad”. Revilla espera “que se mantenga un mínimo de institucionalidad en la empresa, que se mantenga el personal técnico y que desde ningún punto se permita la politización”.

El 7 de noviembre, el presidente de la Fejuve de La Paz denunció que Epsas continúa siendo manejada por una representación ilegítima: “Algunas de las irregularidades que hasta el momento se comenten en Epsas son la representación ilegal e ilegítima de las juntas vecinales de La Paz en la supuesta directiva que fue posesionada por la Ministra de Medio Ambiente y Agua; y el hecho de contratar cerca de un centenar de personas como un botín político pertenecientes al MAS”.

Las juntas vecinales pidieron la renuncia de la ministra de Medio Ambiente y Agua Mabel Monje “en el entendido de que no ha tomado con seriedad lo que es Epsas, que no puede soportar una carga más como son las nuevas contrataciones”, aseveró Quispe. Próximamente se convocará a la Asamblea de la Paceñidad para determinar medidas drásticas, puesto que la empresa “va a entrar en un colapso en cualquier momento”.

Quispe recordó que desde hace mucho tiempo no se solucionan las deficiencias del servicio de agua potable y alcantarillado: “vemos cómo la ciudad de La Paz es bombardeada debido al mal estado de las tuberías y cañerías que cada día van colapsándose; además, existe racionamiento de agua en las laderas de Periférica, San Antonio, Cotahuma y Max Paredes”. Según el dirigente vecinal, Epsas tenía presupuestado 25 millones de dólares para la construcción de la represa de Hampaturi y el tratamiento de agua de Chuquiaguillo, proyectos que hasta ahora no avanzaron nada.