Más de la mitad de la población mundial depende del agua de las montañas, la principal fuente de reservas de ese líquido esencial para la vida, afirma la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Según el IPCC, los ecosistemas de montaña de la subregión andina latinoamericana son los más sensibles a los cambios climáticos. El 18 de junio, el Parlamento Latinoamericano (Parlatino) aprobó por unanimidad la primera Ley Marco de Protección a los Glaciares de la región.

La especialista argentina Elsa Bruzzone recuerda que sólo el 2,5% del agua del planeta es dulce: el 77,6% se encuentra congelada en los polos y en los glaciares de latitudes medias, y el resto es agua líquida subterránea con pocas probabilidades de extracción por encontrarse a dos mil y hasta cinco mil metros de profundidad. (*)

El primer estudio global del Instituto Internacional para el Manejo del Agua (IWMI en inglés) advierte que el agotamiento incontrolado de las capas acuíferas subterráneas representa una seria amenaza para la seguridad alimentaria mundial. Y es que el sistema de riego utilizadoen la agricultura en los países en vías de desarrollo depende del agua subterránea.

De ahí que más de la mitad de la población mundial depende del agua dulce proveniente de las montañas, la principal fuente de ese líquido esencial para la vida, precisó la FAO en un comunicado. Lastimosamente, estos ecosistemas figuran entre los más vulnerables al cambio climático y están bajo una creciente presión, advierte el organismo internacional.

Según el informe 2007 del Panel Intergubernamental de cambio Climático (IPCC en inglés), los ecosistemas de montaña de la subregión andina (páramos, humedales de altitud y bosques nublados) son los más sensibles a los cambios climáticos. En 1990 se registraron a nivel mundial cambios en la temperatura global de 0,2 ºC por década y, entre 1974 y 1998, este incremento en la región de los Andes Centrales fue de 0,34 ºC, es decir un 70% más que el promedio mundial.

El IPCC señala que los cambios en los patrones de precipitaciones y el retroceso o la desaparición de los glaciares alterarán los caudales de agua requeridos para consumo humano y para la generación de energía hidroeléctrica, causando desequilibrios que pueden repercutir incluso en la región amazónica.

Aunque no existen pruebas científicas comprobadas, datos recientes sugieren que la alteración de los ciclos hidrológicos de los ecosistemas de altitud podría estar relacionada con la alta incidencia de incendios forestales ocurridos en la última década.

El aumento de la temperatura y la correspondiente disminución de la humedad del suelo en Sudamérica convierten gradualmente los bosques tropicales en sabanas en la parte oriental de la Amazonía. Al ritmo actual, se perderán importantes fuentes de diversidad biológica, disminuirá la productividad de algunos cultivos y la productividad pecuaria en la zona tropical del subcontinente.

En su mensaje con motivo del Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados, instituido en 2001 por la Asamblea General, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon destacó las consecuencias del cambio climático sobre la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria del planeta.

Un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente señala que en los últimos 60 años al menos el 40% de los conflictos nacionales internos tuvieron relación con la explotación de los recursos naturales, ya sea por su alto valor o por la escasez, entre ellos la madera, los diamantes, el oro, el petróleo, la tierra fértil y el agua.

De hecho, la guerra por el petróleo de Irak tuvo como objetivo adicional controlar los recursos hídricos de los ríos Éufrates y Tigris, torrentes caudalosos en una de las zonas más áridas del planeta, que también son motivo de conflicto entre Turquía, Siria e Irak. De igual manera, el río Nilo, cuna de la civilización humana, es la manzana de la discordia entre Etiopía, Sudán y Egipto.

También el Jordán y el Litani, en Oriente Medio, son parte de la agenda de conversaciones en el conflicto Israel-Palestina. La meseta del Golán, territorio ocupado por Tel Aviv a Siria, es un importante reservorio de agua dulce en medio de esa zona desértica. Según expertos, Jordania, Israel y los territorios palestinos han agotado casi todos sus recursos acuíferos; y, de hecho, cualquier acuerdo de paz entre Israel y Palestina debe considerar un apartado especial referido al agua.

El analista Edmundo Fayanás resalta que en medio de la fiebre por el “oro azul” ha surgido una industria cuyo valor rondó, según estimaciones del Banco Mundial, el billón de dólares en 2001. Entre las principales industrias del sector se encuentran corporaciones multinacionales que ofrecen servicios hídricos o venden agua embotellada, como si se tratara de cualquier mercancía. (Rebelión)

Se espera que para el año 2025 la demanda del líquido vital sea 56% superior al suministro, y quienes tengan la suerte de contar con reservas serían blanco del poder imperial.

Preservar el agua como un derecho humano

El 18 de junio, el Parlamento Latinoamericano (Parlatino) aprobó por unanimidad la Ley Marco Protección a los Glaciares, en la XV Reunión de la Comisión de Medio Ambiente y Turismo que sesionó durante dos días en San Salvador.

El Artículo 1 de dicha norma establece que los Estados latinoamericanos deben proteger y conservar las áreas y ecosistemas de glaciares, nevados y de los denominados hielos eternos para garantizar la regulación hídrica y las reservas de agua dulce.

La ley marco brinda sugerencias para armonizar disposiciones con la legislación nacional de cada uno de los 23 países miembros del Parlatino, creado hace 47 años. Con ello se busca preservar las fuentes del vital líquido, la biodiversidad, el suelo, la calidad del agua, la belleza del paisaje y la identidad cultural, además de los ecosistemas y las actividades productivas.

Un grupo de expertos y representantes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México y Perú se reunió recientemente en Santiago de Chile para discutir los impactos del cambio climático en las zonas montañosas, en el primer foro regional de la “Iniciativa Estratégica sobre los Impactos del Cambio Climático, Adaptación y Desarrollo en las Regiones Montañosas”.

En el foro se plantearon varias recomendaciones para enfrentar los desafíos e identificar estrategias a fin de destacar en los debates internacionales la importancia de las montañas, ecosistemas que sustentan la vida de la población y la biodiversidad del orbe, además de ser fuente clave de energía. Es necesario reconocer la importancia ambiental de los ecosistemas, porque son de los más relevantes reservorios y reguladores de agua del mundo, afirmó el Coordinador de la Alianza para las Montañas Olman Serrano.

Los expertos formularon recomendaciones para el desarrollo sostenible en las áreas montañosas, y la creación y fortalecimiento de espacios de intercambio técnicos-políticos. También consideraron necesario fortalecer las capacidades institucionales en los países de la región; contar con estudios de valoración económica y servicios ecosistémicos, y fomentar la investigación en las zonas altas.

El 8 de noviembre concluyó en Caracas el Foro Internacional “El derecho humano al agua que nos une: perspectivas sociopolíticas contemporáneas”, convocado por el Parlatino y el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Minamb) de Venezuela. El taller coincidió con el primer aniversario de la resolución de la Asamblea General de la ONU que declara el acceso al agua potable como un derecho humano esencial.

La resolución de la Asamblea General del 28 de julio de 2010 reconoció al agua potable y al saneamiento básico como derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida. La resolución fue adoptada a iniciativa de Bolivia, tras 15 años de debates.

En el foro de Caracas, la especialista Elsa Bruzzone rememoró la “Guerra del Agua” de 2000 en Bolivia, que logró revertir la privatización de fuentes de agua en la ciudad de Cochabamba, y felicitó al gobierno del Presidente Evo Morales por impulsar la campaña mundial en defensa del agua como un bien público.

El foro analizó diferentes experiencias regionales e hizo hincapié en los medios de cooperación y resolución de conflictos en Sudamérica, región que posee el 25% de las reservas de agua dulce del Planeta. Se analizaron los aspectos éticos y geopolíticos del agua como recurso finito y bien de la humanidad, informó la vicepresidenta de la Comisión de Medio Ambiente del Parlatino Ana Elisa Osorio.

Varios analistas y expertos coinciden en que las futuras guerras serán por el agua, y por ello la reunión procuró buscar salidas para que ese recurso sea un bien que una a la humanidad en lugar de provocar conflictos, dijo el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Fernando Soto Rojas.

En dos días de debate, los participantes intentaron crear un cuerpo normativo regional sobre las perspectivas sociopolíticas contemporáneas del agua y las mejores formas de utilización de ese recurso natural. El Parlamento Latinoamericano buscó incorporar la visión de los grupos de poder popular, organizados en torno al agua, como son las Mesas Técnicas de Agua (MTA) y los Consejos Comunitarios del Agua.

Se esperaba que el foro apruebe una ley para la solución de conflictos por el agua, en paz, equidad y justicia social entre los pueblos de la región, de modo que se facilite el acceso a ese recurso para que puedan establecerse niveles de vida dignos de toda la humanidad.

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* Académicos escoceses de la Universidad de Strathclyde pondrán en práctica un nuevo método para filtrar agua salada de manera más eficaz, informó la revista Physics World a mediados de junio de este año. Se trata de una técnica basada en la incorporación de nanotubos de carbono, enrollados en cilindros de finas capas de ese elemento químico a equipos desalinizadores. El proceso se fundamenta en la ósmosis, al poner en contacto dos fluidos con diferentes concentraciones de sólidos disueltos mediante una membrana permeable que permite el paso del fluido que tiene menor concentración de sal y minerales, a la zona en la que se encuentra el fluido con mayor concentración. Los nanotubos de carbono permitirían fabricar membranas 20 veces más permeables que las utilizadas actualmente en las plantas desalinizadoras, que aplican el proceso de ósmosis inversa para convertir el agua salada en potable, en el cual ese líquido se presuriza a elevadas temperaturas. De esta forma, se reducirá la energía necesaria para poner en marcha el proceso.

Fuentes: Reportes de Naciones Unidas; despachos de las corresponsalías de Prensa Latina en La Habana, Caracas, San Salvador y Washington, y reportajes de Tatiana Martínez Hernández, periodista de la Redacción de Temas Globales.