Luanda, El Cairo, Teherán, México y La Habana (PL y Bolpress).- Las potencias occidentales en bancarrota, trastocadas en imperios piratas, invaden países, azuzan rivalidades tribales y sectarias, y alientan guerras en la región de Medio Oriente y el norte de África. Estados Unidos y Europa están en la quiebra total y necesitan el libre acceso a las enormes riquezas perdidas.

Con un buen montaje mediático, Estados Unidos preparó la invasión de Afganistán en 2001 sin mencionar para nada las riquezas minerales de esa nación. Los detalles al respecto, divulgados incluso por diarios como The New York Times, confirman que la “lucha contra el terrorismo” fue un pretexto y una justificación para ocupar el país.

El especialista Zalmay Khalilzad Mamosy, nacido en la región de Mazar i Sharif y nacionalizado estadounidense, ex asesor especial del gobierno de George Bush y ex embajador en Kabul, fue quien compartió con banqueros y empresarios del mundo occidental las informaciones sobre las riquezas en suelo afgano, en su condición de activo miembro del llamado Grupo Bilderbeg.

A 10 años de la invasión a Afganistán, medios de prensa estadounidenses revelaron la existencia de vastas riquezas de petróleo, hierro, cobre, cobalto, oro y litio a lo largo de la frontera con Paquistán. “Existe un potencial impactante”, confesó a The New York Times el ex jefe de la OTAN en Afganistán general David Petraeus.

Ahora, Occidente contempla a África como fuente de materias primas; no le interesa en el desarrollo del continente más pobre del planeta, asevera el historiador gabonés Jean Martial Arséne Mbah, docente de la Universidad Agostinho Neto de Angola.

Según Arséne Mbah, el 77% de los proyectos de la Unión Africana son financiados por países industrializados. La Unión Europea y otras potencias trazan directrices, imponen y exigen lo que debe ser realizado “porque no dan financiamientos para ayudar a los pueblos africanos, mas con vistas a servir a los intereses extranjeros”.

“El nuevo interés americano por África y la reciente importancia geoestratégica del continente plantean cuestiones fundamentales desde el punto de vista militar y estratégico para Estados Unidos”, observa la analista María Angeles Alaminos de la Universidad Complutense de Madrid.

La reciente decisión del presidente Barack Obama de enviar a un centenar de asesores a Uganda para combatir al Ejército de Resistencia del Señor (LRA) crea incertidumbre sobre las verdaderas intenciones de Washington en África.

El LRA se convirtió en uno de los más graves problemas que sufre el continente, y es una amenaza para la seguridad de otros cuatro países: República Democrática del Congo, República Centroafricana, Sudán y Chad. Los principales jefes del LRA son procurados por el Tribunal Penal Internacional, que ordenó en 2005 el arresto de sus cinco jefes principales acusados de crímenes de guerra.

Obama ha decidido enfrentar al LRA con violencia, pero con esto intenta crear un precedente de presencia militar estadounidense en África menos ruinoso que la operación Restaurar la esperanza (1993), diseñado en la era Clinton. También busca posicionar a Estados Unidos en la franja central del continente, en la zona de los Grandes Lagos, cerca de las fuentes petroleras de Sudán del Sur y del territorio congoleño, riquísimo en minerales de importancia capital para occidente como el coltán.

Asimismo, trasluce el interés del Pentágono de colocar en el continente los cimientos de un comando militar bajo su mando, el Africom o Usaafricom, cuya ubicación actual es Sttutgart, Alemania. Ese mando es responsable de las operaciones militares estadounidenses relacionadas con las 53 naciones del continente, excepto Egipto.

Para el profesor universitario angoleño Belarmino Van Dunem, países como Francia, Estados Unidos, Reino Unido y otros, por tener una influencia directa y personalizada sobre los Estados, están más preocupados en mostrar su poderío militar que por velar por solucionespacíficas y negociadas de los diferendos en el continente.

“La totalidad de los Estados africanos considera el establecimiento del Africom como una estrategia encubierta para proseguir con la agenda americana de la Guerra contra el Terror, así como una forma de asegurarse el acceso a los recursos naturales del continente”, apunta la analista Alaminos.

Washington negó que su interés renovado por Uganda sea una estrategia para hacerse del petróleo recién encontrado en ese país, reportó el periódico New Vision. Sin embargo, los críticos consideran que la única razón para ofrecer tropas es el petróleo, pues Washington no hizo nada cuando Kony mataba gente, amplía el rotativo de Kampala. El hecho es que las trasnacionales estadounidenses pretenden construir un oleoducto entre Sudán del Sur y Camerún.

En ese contexto, el objetivo de la guerra desatada contra Libia, estado árabe miembro de la Unión Africana, no ha sido otro que reconquistar África y establecer un nuevo sistema colonial, modificando un poco el que durante tantos años mantuvieron los países europeos que ahora están en la quiebra total y necesitan el libre acceso a las enormes riquezas perdidas.

Reino Unido y Francia, que en distintas épocas colonizaron Libia o la gobernaron mediante protectorados, comprobaron que Muamar El Gadafi podía facilitarles algún negocio, como sucedió con Tony Blair, o contribuir a alguna campaña electoral, como la financiada a Sarkozy, pero no les permitiría adueñarse del petróleo.

Los ataques de la OTAN a Libia superaron los marcos fijados en la resolución de la ONU, la cual sólo autorizaba crear una zona de exclusión aérea, partiendo del supuesto de que Gadafi había bombardeado las manifestaciones de protesta. Pero, como admitió un general estadounidense, no se podía crear esa zona de exclusión sin desatar una guerra.

Pocas horas después del anuncio de que Gadafi y su hijo Muatassim habían sido sepultados en un lugar no revelado del desierto, la petrolera española Repsol suspiraba aliviada al reanudar sus operaciones en Libia. Ya iban en “30 mil barriles diarios y creciendo” dijo un portavoz. Tienen que llegar a los 360 mil que sacaban hasta febrero, cuando tuvieron que reducirlos a 160 mil, para suspenderlos después de las sanciones impuestas al gobierno de Gadafi.

¿La III Guerra?

Estados Unidos e Israel pretender dominar Medio Oriente y para ello alientan rivalidades entre países musulmanes con “complots embusteros”, denunciaron las agencias noticiosas IRNA, ISNA (estudiantil), Fars News y Mehr el 20 de abril, reseñando las reflexiones del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad.

El imperialismo fomenta la guerra entre las naciones y gobiernos, o azuza rivalidades tribales y sectarias en la región de Medio Oriente y el norte de África. Según Ahmadinejad, sus enemigos “intentan pisotear los derechos legítimos de las naciones regionales a favor de sus propios intereses ilegítimos”.

Estados Unidosha desplegado tropas en el este del Mediterráneo y en el Océano Índico, y Siria e Irán están bajo amenaza de ataque. Estos acontecimientos representan un grado de amenaza cualitativa mayor a la que existió en los intervalos de las dos “guerras mundiales”, advierte el político norteamericano de derecha Lyndon H. LaRouche.

Según LaRouche, el papel de Obama en la matanza de Gadafi en Libia ha provocado una amenaza implícitamente fatal para la paz mundial, que se combina con la crisis general que devasta a Europa. En su criterio, “la desesperación en la región transatlántica extendida a Europa y a su vecindad mediterránea, extendida a Afganistán y Paquistán, sería suficiente para tomar en consideración bajo el patrón actual hacia la insurgencia de una guerra mayor que involucraría a las naciones europeas cada vez más desesperadas en lo económico y lo político”.

LaRouche considera que “la condición de las economías de la región transatlántica y la de Eurasia centrada en el Mediterráneo ejemplifican las condiciones de los riesgos actuales que tienden hacia un conflicto nuclear”.

El comandante del Ejército iraní brigadier general Ahmadreza Pourdastan advirtió que cualquier agresión militar contra Irán sería un “suicidio” para los invasores, ya que las fuerzas armadas de su país están dotadas de los más modernos sistemas de defensa y son capaces de repeler potentes ataques militares por vías aérea, marítima y terrestre.

En un mundo con una crisis como la actual, cuando Europa y Estados Unidos están al borde de la quiebra financiera, también se vislumbran dificultades y serios roces entre las potencias imperialistas que se disputan los yacimientos minerales afganos y africanos, el petróleo libio y los valiosos recursos naturales de la región de Medio Oriente y el norte de África.

Con información de:

1. Estados Unidos pretende las riquezas mineras afganas, Pedro Blas García, Jefe de la redacción de Asia de Prensa Latina.

2. Tras asesinato de Gadafi, Repsol reanuda extracción de petróleo libio; Frida Modak, periodista chilena radicada en México y colaboradora de Prensa Latina.

3. Uganda: El peor de los males, Julio Morejón, Periodista de la Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.