(ABI).- El electorado de Bolivia designó el domingo en las urnas a 56 nuevos magistrados que encargarán hasta 2017 de la administración de justicia, entre ellos a Cristina Mamani, la primera indígena en asumir este cargo de alta responsabilidad nacional, hecho que el presidente Evo Morales saludó en una conferencia de prensa en La Paz.

Millones de bolivianos concurrieron a las urnas para mandatar a los primeros 28 jueces titulares y otros tantos suplentes, en una jornada calificada de histórica y de alta sujeción democrática en más 22.000 colegios electorales. Los bolivianos refrendaron en las urnas su decisión de reformar los tribunales Constitucional, Supremo de Justicia y Agroambiental y el Consejo de la Magistratura, en cuya composición figurarán mujeres e indígenas, también por primera vez.

“Antes los jueces eran elegidos solamente por 157 parlamentarios, ahora son millones de personas que eligen directamente a los magistrados. Esa es la gran diferencia y el paso hacia un mayor fortalecimiento de la democracia”, puso en relieve el mandatario, que destacó en mayúsculas “la masiva participación ciudadana (que) ha sido muy importante para la democracia y para refrendar la Constitución” boliviana.

El Presidente destacó que una vez electos los jueces se pondrá en marcha en Bolivia “una nueva justicia que permita hacer justicia”. De acuerdo con sondeos privados fundados en el método de conteo rápido, la abogada indígena, la andino aymara Cristina Mamani, oriunda del departamento de Oruro, se irguió en la candidata más votada, con casi medio millón de sufragios, de los 114 que terciaron en la primera elección de jueces en Bolivia y Latinoamérica.

En momentos en que el Tribunal Supremo Electoral, que organizó el comicio, comenzaba el recuento de votos, cuyos resultados finales oficiales podrían conocerse a fin de mes, Mamani era considerada segura integrante del Consejo de la Magistratura.

“Agradecer la participación (de la ciudadanía boliviana) y a los observadores internacionales”, dijo en idioma nativo la mujer revelación de las elecciones judiciales bolivianas, pautadas en la Constitución vigente desde 2009, y que juzgará la idoneidad del desempeño de los jueves electos este domingo. También por prescripción constitucional, el mandato de los jueces electos puede ser revocado.

Los resultados de la elección irguieron asimismo al abogado indígena Gualberto Cusi como miembro seguro del Tribunal Constitucional, con un caudal de 270.000 votos. Cusi, del foro de La Paz, dijo que “ha llegado el gran Pachacuti (nuevo tiempo)” para la justicia boliviana.

Siempre de acuerdo con datos de conteo rápido divulgados por encuestadoras privadas, los 54 restantes cargos jerárquicos en el Poder Judicial boliviano se encontraban en pugna hacia las 22h00 del domingo, en medio de un enloquecedor ir y venir de datos.

La elección judicial boliviana fue observada por destacados de la Organización Naciones Unidas (ONU), de Estados Americanos (OEA), de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y entre otros organismos multilaterales, el Parlamento Andino.

El jefe de la misión de la UNASUR, Fausto Camacho, destacó la participación masiva de la ciudadanía y la vocación democrática de los bolivianos. “Ha sido una jornada exitosa, con una concurrencia de los bolivianos muy alta”, remarcó Camacho.

En su alocución, Morales reconoció que la forma de elección en una papeleta con decenas de casillas en 4 columnas, hasta 4 veces más grande y ampulosa que la multisigno a que se acostumbró el electorado boliviano en las 7 elecciones presidenciales desde 1985, derivó en una suerte de confusión en los electores.

“Faltó una mayor información y socialización del proceso, pese a ello la participación del pueblo boliviano fue un éxito”, afirmó el mandatario, cuya oposición política descalificó la elección, fundada en el número subido de los votos nulos y blancos que, según la encuestadora privada Ipsos, oscila entre el 39 y 45% del total nacional.

Morales defiende la reforma radical del sistema judicial boliviano vigente desde 1826 hasta este domingo, estigmatizado por la corrupción, la lentitud que situó en 20 años el promedio de resolución de un litigio y, lo más grave de la estadística, que baraja 700.000 expedientes en un país con una población de poco más de 10 millones de habitantes.

Basado en esos datos extraoficiales, que no incorporan el siempre gravitante voto rural, el líder del opositor Movimiento Sin Miedo, Juan del Granado, ex aliado de Morales, pidió la renuncia de las autoridades del Tribunal Electoral y dijo que los nuevos jueces carecen de legitimidad.

“Hoy día una gran mayoría de bolivianos ha señalado de que no vamos a aceptar jueces impuestos por el MAS (Movimiento Al Socialismo, de Morales)”, afirmó. El también opositor Samuel Doria Medina, magnate del cemento que preside la minoritaria legislativa Unidad Nacional, dijo que “se deben anular las elecciones porque no tienen legitimidad”. El voto nulo y blanco es muy superior al voto válido”, esgrimió.

Morales salió al paso de ambos conceptos y subrayó que quienes intentaron boicotear estas elecciones, fracasaron por la presencia del pueblo que asistió en forma masiva a las urnas para sufragar.

* Director de la Agencia ABI.