Tailandia sufre las peores inundaciones de las últimas cinco décadas, con más de 270 muertos y casi un tercio de su territorio bajo las aguas. Laos padeció este año el mayor diluvio de su historia. Hasta el 4 de octubre, más de 400 personas habían muerto en el sureste asiático, como consecuencia de las inundaciones y lluvias que mantienen anegados vastos territorios de esa región integrada por Tailandia, Cambodia y Vietnam.

En Cambodia cerca de 210 personas perdieron la vida en la presente temporada lluviosa, que se extiende habitualmente desde mayo hasta principios de noviembre. La mayoría de las víctimas pereció tras la violenta crecida del río Mekong. En Vietnam, las abundantes precipitaciones iniciadas a finales de julio han matado a por lo menos 20 personas.

La más golpeada hasta el momento es Tailandia, donde han muerto al menos 270 personas en casi dos meses de incesantes precipitaciones. Casi un tercio de las 76 provincias tailandesas permanecen bajo agua y se estima que tres millones de personas han sido afectadas por el temporal.

En la última semana de marzo más de 30 distritos de cinco provincias de Tailandia fueron declarados zonas de emergencia. Las riadas y las severas inundaciones en el sur del país habían cobrado la vida de cuatro personas y ocasionado pérdidas económicas cercanas a los 10 millones de dólares.

Las riadas, inundaciones y deslaves continuaron en el período abril-mayo, y desde finales de julio hasta la primera semana de agosto afectaron a 20 provincias, informó el Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres. El 7 de agosto, al menos 16 regiones permanecían anegadas y se registraban cerca de 73 mil hectáreas de cultivo destruidas.

Desde julio hasta el 9 de septiembre, las fuertes y persistentes tormentas en Tailandia mataron a 78 personas y damnificaron a más de 400 mil en las regiones central y norte de esa nación del sureste asiático.

El 22 de septiembre la Cámara Tailandesa de Comercio estimó pérdidas económicas cercanas a los 58 mil millones de baht (unos 1.890 millones de dólares) durante las riadas de abril-mayo y las inundaciones de julio-agosto, que se traducirán en una baja de entre el 0,5 y el 0,7% del Producto Interno Bruto.

El 29 de septiembre, las inundaciones alcanzaban niveles críticos en el noreste de Tailandia, causando hasta esa fecha 166 muertos y miles de evacuados en las provincias del noreste como Chiang Mai, Chaiyaphum, Khon Kaen y Mahasarakham. El gobierno aprobó un Fondo de urgencia superior a los 200 millones de dólares para compensar a 300 mil familias de agricultores.

El 3 de octubre, extensas áreas de Tailandia continuaban anegadas, se contaban ya 212 muertos y graves daños en infraestructuras y cultivos de 25 provincias del noreste y centro del país. En la provincia de Ayutthaya, antigua capital del reino y declarada Patrimonio de la Humanidad, las aguas irrumpieron en una fortaleza de cinco siglos de antigüedad, tras superar una barrera protectora de sacos de arena de dos metros de altura.

Hasta el 6 de octubre las abundantes precipitaciones pusieron en situación crítica a 28 provincias que permanecían bajo el agua. Varias presas se encontraban al límite de su capacidad de almacenaje y las autoridades temían que algunas paredes de contención cedan por la fuerza de las aguas.

La primera ministra Yingluck Shinawatra comprobó in situ el estado de las localidades más golpeadas. Accedió a esos lugares por helicóptero, pues el transporte por tierra resultaba casi imposible. Más de 120 carreteras provinciales y unas 50 autopistas fueron declaradas intransitables. El desbordamiento del río Chao Phraya puso en jaque a zonas bajas de sus alrededores, en tanto que la histórica ciudad de Ayutthaya veía amenazado su patrimonio. El último parte de las autoridades elevó a 244 el número de muertos y contabilizó cerca de tres millones de damnificados.

El 8 de octubre, Tailandia sufría ya las consecuencias de las peores inundaciones en cinco décadas, con más de un tercio del país bajo las aguas y al menos 253 muertos. Se registraron serios daños en la infraestructura de 59 provincias de esa nación de 514 mil kilómetros cuadrados y cerca de 66 millones de habitantes.

“Las inundaciones alcanzaron la categoría de crisis, la peor en décadas”, precisó la primera ministra Shinawatra, tras comprobar catastróficos efectos de las inundaciones en 30 de las 76 provincias tailandesas. La antigua capital Ayutthaya fue declarada zona de desastre. Incluso la capital Bangkok era amenazada por la crecida de las aguas, razón por la cual se excavaron siete canales y se emplearon 400 bombas para disminuir el nivel del caudal.

El 11 de octubre los tailandeses recibieron la buena nueva de que la temporada lluviosa estaría muy próxima a finalizar. Los meteorólogos vaticinaron que la actual época lluviosa concluirá a mediados de este mes. Hasta esa fecha, las devastadoras inundaciones dejaron un saldo de unos 270 muertos, tres millones de damnificados, y 30 de las 76 provincias del país bajo el agua; el nivel de las aguas sobrepasaba el metro de altura en varias poblaciones.

Cálculos preliminares sitúan entre 60 mil y 80 mil baht (entre 1.994 y 2.590 millones dólares) los daños económicos, además de 1,1 millones de hectáreas de plantaciones arroceras afectadas por las peores inundaciones experimentadas por Tailandia en medio siglo.

Laos enfrenta las peores inundaciones de su historia

Laos también padeció este año las peores inundaciones de su historia reciente. Las zonas más afectadas son las provincias Xieng Khuang, Xayaboury, Borikhamxay y Vientiane, con un saldo de nueve muertos y pérdidas aún no cuantificadas.

Las riadas destruyeron carreteras, puentes, infraestructura eléctrica, sistemas de bombeo de agua, tierras cultivables, almacenes de arroz y alimentos, así como hogares y comercios. Tan solo en la provincia Xieng Khuang se contabilizó 100 mil damnificados y al menos 200 mil millones de kip (unos 26 millones de dólares) de pérdidas económicas. El cambio climático incrementó la frecuencia de las lluvias en Laos, donde el ciclón Haima mató a 17 personas en junio y causó pérdidas valoradas en 87 millones de dólares.

El 28 de julio, el desbordamiento del río Xebangfay mantenía inundadas varias aldeas del centro de Laos, mientras el gobierno aún lidiaba con el desastre del ciclón Haima. Un millar de personas habían sufrido pérdidas materiales. La mayor preocupación era que las aguas del río Mekong suban al mismo nivel que sus crecidos tributarios, como ya se notaba en la corriente fluvial más emblemática del sudeste asiático.

Julio es el mes en el que los agricultores comienzan a trasplantar el arroz, pero el inesperado aluvión acarreado por Haima arruinó miles de hectáreas recién sembradas. Unas 15 mil familias dedicadas a la producción arrocera sufrieron algún tipo de afectación tras el paso de los ciclones Haima y Nock-Ten, que arruinaron casi 13.200 hectáreas de cultivo.

En la provincia de Xayaboury se estimaron pérdidas cercanas a los 98 mil millones de kip (unos 12 millones de dólares). Los daños totales en Champassak rondan los 200 mil millones de kip (25 millones de dólares).Sumando las pérdidas en las provincias de Khammuan, Savannakhet y Vientiane, el costo total de los daños supera los 75 millones de dólares.

El 29 de agosto se estimó que casi 10 mil familias de la provincia laosiana de Champassak sufrirán escasez de arroz el resto del año debido a los estragos provocados por las inundaciones. El diario Vientiane Times informó que los campesinos encaran medio año con menos arroz del que necesitan para su consumo, y el rendimiento de la próxima cosecha será inferior al previsto.

Según cálculos gubernamentales, se necesitarán unas 3.500 toneladas adicionales de arroz para asegurar el suministro a los damnificados de Laos. El 8 de julio el gobierno anunció que donará cinco mil toneladas de semillas de arroz, vacunas para ganado y otras medicinas a los campesinos afectados.

Récord en pérdidas

Los aguaceros monzónicos del primer semestre del 2011, catalogados como los peores en 50 años, inundaron extensas áreas de Indonesia, Filipinas, Malasia, Australia, Tailandia, Sri Lanka y parte de Suramérica. En 265 mil millones de dólares se cuantifican los daños materiales ocasionados por catástrofes naturales ocurridas en la primera mitad de año, informó la firma alemana Munich Re, la mayor reaseguradora del mundo.

La cifra es considerada un récord histórico, pues superó ampliamente a la del año 2005, hasta el momento la más elevada, estimada en 220 mil millones de dólares. Los desastres más costosos fueron el terremoto y posterior tsunami de marzo en Japón (210 mil millones de dólares), clasificado como la catástrofe natural más cara de la historia. Otros sucesos que contribuyeron al récord del primer semestre de 2011 fueron los terremotos y las inundaciones en Australia y Nueva Zelanda, y los tornados en Estados Unidos.

Antes del año 2050, al menos 200 millones de personas serán desplazadas por el cambio climático, estima Naciones Unidas. Según una nota informativa de UN-Hábitat (http://www.unhabitat.org), antes de la década de 2080 el aumento del nivel del mar y sus repercusiones afectarán a cinco veces más residentes de zonas costeras que en 1990.

Hacia 2070, casi totalidad de las ciudades ubicadas en los primeros 10 puestos de la categoría de riesgo de exposición a inundaciones serán de países en desarrollo, en particular, China, India y Tailandia.

* Con información de Prensa Latina yNaciones Unidas.