Santiago, (MAPOCHO PRESS).- Personal policial o de inteligencia vestido de civil secuestró en Providencia a un hombre que participaba en el cacerolazo del jueves y luego, lo torturaron a bordo de un automóvil. La víctima es hijo de un detenido desaparecido.Un increíble acierto foto-periodístico de EFE registró a un encapuchado que participaba en la marcha estudiantil del jueves en el instante en que protegió y salvó a un miembro del ejército a quien los manifestantes gritaban “¡Asesino!”.

Yuri Gahona relató que al anochecer se encontraba en calle Bilbao participando en la protesta de las cacerolas, posterior a la marcha estudiantil del jueves “y se bajó de un auto un tipo de civil que me roció con gas los ojos, gas pimienta, según me dijo él mismo. A los dos minutos quedé ciego, por lo tanto, no vi quiénes me golpearon. Yo sólo escuché que eran hombres y al menos dos mujeres. Supe que eran de civil porque el tipo que se bajó del auto era de civil. El resto son funcionarios policiales que me van diciendo en el camino que me llevaban a la posta y a la 19ª comisaría [situada en Miguel Claro, a pocas cuadras]. En la posta de un hospital un médico que me atendió me dijo que me podía hacer desaparecer. Después, en la comisaría los carabineros que estaban en ésta les dijeron a los que me llevaron que no se hacían cargo de un detenido, que no tenía levantamiento de cargo y no había ninguna víctima presente”.

Gahona se “encuentra en libertad y nunca se le formularon cargos, y el fiscal inmediatamente ordenó su libertad. Sencillamente por estar participando en un acto público, que tiene todo el derecho a hacerlo, fue secuestrado, porque en este momento creemos que eso fue lo que ocurrió, un secuestro, y por eso consideramos que el hecho debe ser investigado”, dijo su abogado, Boris Paredes.

El diseño de la “operación Gaona” se parece demasiado al accionar de la Dirección de Información Nacional (DINA) y su sucesora, la Central Nacional de Información (CNI) de la dictadura, cuyos agentes civiles operaban en la impunidad con resguardado de personal uniformado. La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD, Lorena Pizarro, dijo que “pido que las personas analicen un segundo lo que significa para un hijo de un detenido desaparecido una experiencia de este tipo: es atacado por civiles, estos civiles lo enceguecen, civiles que –además-, en concomitancia con uniformados que lo sujetan, lo golpean durante un buen rato; luego de eso, enceguecido, es trasladado en un auto que él con esa ceguera no sabe qué auto era, a un hospital donde él pide resguardo y solicita: ‘acredíteme qué es lo que tengo’, y la respuesta que tiene la autoridad sanitaria del médico, que creemos que era el médico, es decirle que “podemos hacerle … desaparecer’, y luego llega a la comisaría, que desde que llega es insultado y es amenazado con las penas del infierno”.

“Esto que le ocurrió a Yuri –añadió Pizarro- es una tortura. Es la re-implementación de prácticas donde civiles descienden de autos y reprimen, con el respaldo de uniformados, a personas que quieren manifestar algún disenso”.

¿Quiénes serán esos “civiles”?

La ciudadanía ignora –y tampoco lo destacan los medios- que aparte de Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI) en Chile también existe una llamada “Agencia Nacional de Inteligencia” (ANI), creada en 2004 por la Concertación, bajo el gobierno de Ricardo Lagos, al institucionalizarse un engendro del ministerio del Interior que se conoció como “La Oficina”, manejada por “cuadros políticos” como el actual diputado socialista Marcelo Schilling, cuya labor parlamentaria prácticamente no es conocida y resulta un personaje casi invisible en los medios, desde que accedió al cargo no por elección popular, sino designado por la cúpula de su partido para sustituir en la cámara baja al fallecido legislador Juan Bustos, un abogado muy conocido por su participación en el juicio del. “La Oficina” fue creada durante el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) para disuadir “democráticamente” a los grupos armados que hicieron frente a la dictadura (1973-1990).

A pesar que en Chile existe una ley “de transparencia” es imposible averiguar cuánto personal tiene la ANI y qué hace, porque “de conformidad al artículo 38 de la Ley N° 19.974 la información relativa a la dotación de funcionarios de planta existentes reviste el carácter de secreta”. El mismo secretismo impide saber sobre su personal “a contrata” [contratos por un año] y “a honorarios” [trabajo “flexible” sin prestaciones sociales].

“De conformidad a lo establecido en el artículo 38° de la Ley N° 19.974, se considerarán secretos y de circulación restringida, para todos los efectos legales, los antecedentes, informaciones y registros que obren en poder de la Agencia Nacional de Inteligencia o de su personal. Hasta la fecha, no se ha eximido de ese carácter ningún estudio o informe elaborado por la institución” (Gobiernotransparentechile.cl/). Resulta menos difícil averiguar sobre la CIA.

Panfletos fascistoides en Providencia

En Providencia suelen aparecer panfletos anónimos fascistoides con la misma leyenda impresa por ambos lados en los colores rojo y azul de la bandera chilena. El volante que se distribuyó el jueves de la última marcha de estudiantes tenía como blanco al senador demócrata cristiano Eduardo Frei, el candidato presidencial de la Concertación derrotado por Piñera, y sus faltas originales de ortografía, puntuación y sintaxis tienen la impronta de un publicista probablemente poco letrado, o sea, alguien de “la inteligencia”:

No se entiende por qué el panfleto alude a Frei como “el primer callampero” de Conchalí, si ni siquiera vive en ese municipio y menos aún es “callampero”, sino más bien lo contrario. En la jerga chilena, el término “callampero” designa a un marginal iletrado, quizás como el autor del panfleto –y por extensión a alguien “ordinario” y de poca valía social–, que reside en una ‘callampa’, como se denomina a un rancho o cualquier choza que en Santiago hoy brotan como hongos después de la lluvia debido al incremento de la marginalidad, los “sin casa” y toda clase de perdedores arrollados por el neoliberalismo chilensis. Conchalí es un municipio del sector norte de Santiago, empero el panfleto apareció en el este de la ciudad y en una de las comunas en que vive la gente más acomodada de la capital.

En esa misma comuna de Providencia apareció la semana pasada otro panfleto de idéntica factura que elogiaba como “patriota” y defensor del “estado de derecho” a su alcalde, Cristián Labbé, ex oficial del ejército que bajo la dictadura trabajó en el servicio de inteligencia denominado CNI, sucesor de la DINA. En esas vísperas del inicio del breve “diálogo” entre el gobierno Piñera y los estudiantes, Labbé radicalizó un poco más el conflicto de la educación al cerrar los colegios de su municipio y anunciar que esos establecimientos de su comuna no recibirán el próximo año lectivo a estudiantes provenientes de municipios capitalinos distintos a Providencia. El “estado de derecho” que defiende Labbé sería el estatus jurídico de la enseñanza municipalizada y la educación privada con fines de lucro, subsidiada por el Estado. La amenaza que desafía ese “estado de derecho”, obviamente, esta personificada por los estudiantes en conflicto desde el 28 de abril, cuya movilización con marchas y manifestaciones avanza hacia la mitad de su sexto mes.

Encapuchado rescató a militar en marcha estudiantil del jueves

Un increíble acierto foto-periodístico registró a un encapuchado que participaba en la marcha estudiantil del jueves en el instante en que protegió y salvó a un miembro del ejército a quien los manifestantes gritaban “¡Asesino!”, en la intersección de Alameda y Diagonal Paraguay, frente al cerro Santa Lucía, en el centro de Santiago. El acierto periodístico fue de Mario Ruiz, fotógrafo de la agencia española EFE.

La pregunta del millón es si el encapuchado era un manifestante de verdad o un infiltrado de Carabineros o de algún servicio de inteligencia. Para el portal “Generacion 80” podría tratarse de alguno “de los ‘capucha’ funcionarios públicos de Carabineros que inician e incitan a las manifestaciones y luego detienen a los jóvenes que se involucran en ellas”.

El fotógrafo Ruiz contó que por ese lugar transitaba una camioneta tipo Van, sin ningún distintivo institucional, que transportaba militares, entre ellos al uniformado que aparece en la foto, quien descendió del vehículo para increpar a los manifestantes que habían lanzado piedras. “Y ellos se van encima, sin agredirlo físicamente, y le empiezan a gritar asesino”, relató. Según el reportero gráfico, el militar dialogó con los manifestantes, “dice que no mató a nadie y en ese momento, lo agarra el capucha grandote –porque era bastante grande–, el de la foto, lo abraza y se lo lleva al furgón”.

El autor del acierto fotográfico dijo que todo “ocurrió en un minuto”. El vehículo se retiró rápidamente con el militar nuevamente a bordo, mientras el encapuchado se alejaba discretamente del lugar. Ruiz le dijo a LaNación.cl que el episodio le parecía “como el ying y el yang, el blanco y el negro; es eso, es un capucha protegiendo un militar, cuando producto de la Constitución de un militar se ha provocado todo esto”.

Historial gráfico de “capuchas” e infiltrados

Una de las primeras pruebas gráficas de un “paco” infiltrado entre los estudiantiles mostró a dos civiles junto a un pelotón de carabineros que reprimirían la marcha del 16 de junio. El detalle es que uno tomaba fotos mientras su acompañante portaba un vistos estandarte de la Juventud Comunista.

Los “sapos” e infiltrados “observan” y toman fotos que luego enseñan a sus colegas uniformados para que sepan a quien aprehender. El esquema político-represivo y mediático del gobierno es muy simple: si se niega el permiso para una marcha, como ocurrió el 4 de agosto y el 6 de octubre, la policía inicia la violencia porque “no existe autorización” y ataca a la gente que circula o permanece en las veredas, así sean sólo dos personas. En la escena siguiente de este guión aparecen los encapuchados, que proporcionan a los grandes medios y a los voceros del gobierno el material para privilegiar los “informes” monocordes sobre la violencia y los daños materiales causados por la marcha de los estudiantes.

El gobierno y la policía aplican en pequeño –y quizás sin haberlo estudiado jamás en libros políticos– aplican tácticas policíaco-mediáticas que evocan la teoría del foco del Che Guevara y las enseñanzas filosófico-militares de Mao Tse Tung: Si la marcha resulta autorizada, el guión establece una acción que inician encapuchados lejos del centro de los acontecimientos, donde se encuentra la gran masa de estudiantes a rostro descubierto, pero muy cerca de donde están las tropas de carabineros, que no se dan por enterados y no reprimen al foco, que al poco rato consigue “incendiar la pradera” y concitan el malestar del vecindario por tanto destrozo que reflejan en la noche los noticiarios de TV, pero excluyendo el daño provocado por los gases lacrimóenos que penetran a los departamentos y afetan la salud de sus moradores.

Así, los grandes medios de TV tienen de nuevo abundante material para privilegiar sus informes focalizados en la violencia, vandalismo y daños a la propiedad. Se supone que la puesta en práctica de esta teoría ayudaría a mejorar la valoración del gobierno en las encuestas, porque se exhibe a los carabineros como “víctimas” y el guionista de este sencillo western pretende “demostrar” que los estudiantes son “los malos” (e “irresponsables”). Es simple, pero no siempre funciona, porque las imágenes terminan mostrando cómo los carabineros violan cruelmente los derechos humanos de niños y niñas estudiantes. Y todo se revierte cuando los policías se salen de este guión y las emprenden contra las cámaras, sin darse cuenta que están siendo grabados, porque hoy cualquier persona puede ser reportero, sin necesidad de estudiar periodismo ni pertenecer a la orden profesional. De otro modo no podrían existir los medios comunitarios y populares de radio y TV, y las grandes estaciones tampoco podrían alimentar su sección “Caza noticias” o “Periodismo ciudadano”.

El desenmascaramiento más espectacular de un infiltrado ocurrió el 8 de agosto, en Valparaíso, cuando un encapuchado que incitaba a los desórdenes fue acosado por los propios estudiantes y terminó refugiándose en la caseta de Carabineros del Congreso de la República. La policía reconoció que se trataba de uno de los suyos, pero no entregó su nombra ni quiso dar más información ni siquiera a los diputados presentes.

El portal Generación 80 ofrece una verdadera galería de “sapos”, e infiltrados, captados in fraganti en 23 semanas de movilización estudiantil, desde la primera marcha del 28 de abril. Este impresionante recuento gráfico del acuar de “mirones (as) de inteligencia” durante casi 6 meses de conflicto estudiantil, muestra personas que se repiten en casi todas las marchas y puede verse en “Festival del Sapo: estos son los infiltrados” (http://www.g80.cl/noticias/noticiacompleta.php?varbajada=12648).

El gobierno de Piñera terminó reconociendo la actuación de estos personajes en su particular concepto de “mantenimiento del orden público”. En víspera de la marcha del 23 de junio, el entonces intendente de Santiago, Fernando Echeverría, anunció que habría policías encubiertos infiltrados para “contener a grupos de violentistas que protagonizan desmanes”. No sólo la prensa alternativa, sino también los grandes medios y hasta los principales canales de televisión han registrado a estos personajes que incitan a la violencia y al vandalismo para justificar la represión de Carabineros. Chilevisión mostró a uno que a la hora de almuerzo se sacó la capucha y se dirigió a gastar su viático en un restaurante cercano al ministerio de Educación y a pocos metros del palacio de La Moneda para reponer energías y retomar después la tarea. Incluso algunos han sido identificados.

En la manifestación del 26 de agosto 2010, convocada por los estudiantes y la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), Carabineros introdujo policías provocadores un tanto chambones porque perdieron una mochila con esposas, un equipo de radio-comunicación, las TIFAs (tarjeta de identificación de las Fuerzas Armadas), cédulas de identidad e instructivos para actuar en marchas, entre otros “implementos de trabajo”. La policía uniformada detuvo a dos trabajadoras del Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) y a una joven de 16 años, a quienes inculpó de robar las especies introducidas por los agentes secretos en la manifestación. Esta noticia no fue recogida or los medios, excepto radio Cooperativa.

Carabineros amenazó con acusar de robo a las funcionarias detenidas si no entregaban la mochila, relataron testigos de los hechos al diputado comunista Guillermo Teillier. El 27 de agosto, la menor y su madre, también funcionaria del SERNAM, presentaron un recurso de amparo ante los tribunales, representadas por el abogado Nelson Caucoto, por la figura de “apremios ilegítimos”. El material de cobertura fotográfica sobre los objetos abandonados por los descuidados agentes secretos fue entregado a Fiscalía para su investigación.

Por radio Cooperativa, Andrea Figueroa, secretaria general de la Asociación Nacional de Funcionarios del Sernam (Anfusem), acusó de tortura sicológica a Carabineros. Explicó que el incidente se inició cuando “dos funcionarias del servicio, yo estaba cerca de ellas, intentan ayudar a un joven que estaba siendo detenido por Carabineros y en el forcejeo a este joven se le cae la mochila” que posteriormente descubrieron que contenía material propio de los uniformados.

Cuando se iban retirando y la protesta ya había finalizado, “sorpresivamente un grupo de Fuerzas Especiales nos cae por la espalda y nos detienen en forma muy violenta. Nos suben a una micro de Carabineros”, donde estaba detenida una estudiante secundaria, hija de una funcionaria del Sernam, a quien suben al bus “con mucha violencia. La madre la trata de defender y dentro de la micro Carabineros de Fuerzas Especiales las golpean a ella, a su hija y a otra funcionaria”, mientras “a nosotras nos mantenían en la parte de atrás de la micro sin poder intervenir”.

La dirigenta de Anfusem relató que “al entrar nosotros a la 3a Comisaría hay por lo menos 15 funcionarios de civil muy jóvenes que habíamos visto en la marcha participando como cualquier estudiante e incluso promoviendo desórdenes”. La ANEF y la Comisión de DD. HH. de la Cámara de Diputados presentaron entonces una querella a la Corte Marcial “para denunciar la infiltración de Carabineros en un movimiento gremial”.

Fuentes:

● El Mostrador: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/10/08/acusan-secuestro-de-joven-mientras-participaba-en-cacerolazo/

● Gobierno Transparente: “http://www.gobiernotransparentechile.cl/directorio/entidad/2/4/per_planta/0/2011

Generacion 80:

http://www.g80.cl/noticias/noticiacompleta.php?varbajada=12648

http://www.g80.cl/noticias/noticiacompleta.php?varbajada=9457

http://www.g80.cl/noticias/noticiacompleta.php?varbajada=13567

http://www.g80.cl/noticias/noticiacompleta.php?varbajada=9457

http://www.g80.cl/noticias/noticiacompleta.php?varbajada=9510

● Radio Cooperativa:

http://www.cooperativa.cl/autor-de-la-foto-del-encapuchado-defendiendo-a-un-militar-todo-ocurrio-en-un-minuto/prontus_nots/2011-10-07/183701.html)

http://www.cooperativa.cl/dirigenta-acuso-a-carabineros-de-torturar-sicologicamente-a-funcionaria-detenida/prontus_nots/2010-09-03/211017.html

http://www.cooperativa.cl/dirigenta-acuso-a-carabineros-de-torturar-sicologicamente-a-funcionaria-detenida/prontus_nots/2010-09-03/211017.html

● El Mostrador: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/10/07/foto-de-encapuchado-protegiendo-a-militar-autor-comenta-que-todo-ocurrio-en-un-minuto/

* Periodista y escritor chileno.