A propósito del escrito de Don Andrés Soliz Rada:
Avance decisivo de las ONG en la captura del poder
, se puede interpretar el pensamiento conservador de la vieja izquierda boliviana, la cual en algún momento participó activamente en el proyecto de consolidación del MAS como partido político relevante en campo político boliviano. Par ello me referiré a cuatro elementos del mencionado escrito.

El financiamiento de la embajada de estados unidos a ONGs como CIPCA

: afirmación que reproduce la cantaleta eterna de la izquierda con naftalina que utiliza con la misma frecuencia que lo hace el partido republicano estadounidense, en la famosas teorías conspirativas basadas en mundo divido en dos bandos: para Don Andrés Soliz Rada la derecha imperialista vs. la izquierda vigilante; y para la familia Bush, el terrorismo internacional vs. la civilización liberal. Siguiendo este criterio seguro que alguien podría animarse a decir que Xavier Albo es agente de la CIA. Cabe notar, no obstante, que estas teorías son muy bien utilizadas y recicladas por el pragmatismo hegemónico de los decisores del MAS, García Linera entre otros.

Los indígenas tienen ocho millones de hectáreas cultivables:

otra afirmación que denota un total desconocimiento de las características de las ecoregiones donde habitan los pueblos indígenas de tierras bajas. Lo llamativo es que este argumento de Soliz Rada es coincidente con lo que ha dicho antes su mentado “terrateniente Branco Marinkovic”, pues el territorio Guarayo impide el desarrollo extensivo de la soja, por capitales brasileros (ver informe Extranjerización de la tierra, Fundación Tierra).El nacionalismo exacerbado de Soliz Rada entonces entra en contradicción y es contraproducente, con su ansia de deslegitimizar la propiedad colectiva de los indígenas, al reproducir

imaginarios

estrambóticos que tienen como fin escandalizar para favorecer a terceros.

“Hemos sufrido tanto que tenemos derecho a matar a Bolivia”

, es la grandilocuente afirmación, que hace decir a los pueblos indígenas de tierras bajas, Soliz Rada denota su convicción por hacer política basado en el dramatismo que podría ubicarse en la caracterización de

provincianismo del provincianismo

hecho por Zavaleta Mercado, cuando este se refería a las miserias de las clases medias y su burguesía intelectual, que ahora es bautizado por Rada como “lo indo mestizo”.

Finalmente, en sus diatribas contra el indigenismo se puede entrever la nostalgia de Soliz Rada por la intelectualidad que hizo posible la revolución de 1952. En ese contexto, y otorgándole en beneficio de la duda, se podría asumir que Don Andrés Soliz Rada piensa con la cabeza de la década de los cincuenta del siglo pasado; y que por ello, es posible pensar que algunas de sus ideas pueden acercarse al fenómeno que intenta analizar y además pueden ser revolucionarias. La pena es que las difunde cincuenta años tarde.