Al fin, por suerte y gracias a Dios, a la Pachamama y a todos los dioses que pululan por nuestra múltiple y variopinta nación. Ayer, domingo 25 de septiembre, se ha visto por primera vez, como se desarticula la amenaza del imperialismo del norte. Muchas gracias a una fuerza policial y a un equipo de ministros que sin ellos, segurito que estábamos en manos de los gringos en quizá unos 12 días más.

Al fin, nuestro cuerpo policial, defendiendo la Constitución del país, defendiendo la vida y defendiendo la libertad de tránsito y la libertad de prensa. Ha logrado apagar a todos aquellos que estaban amparados por lo más oscuro de la conspiración contra el pueblo, el verdadero pueblo.

Veamos a los infiltrados a los serviles y brutales agentes del imperialismo. Un grupo de choque, organizado en una marcha troyana, con flechas y lanzas especializadas, capaces de atravesar el corazón mismo de helicópteros. Estos agentes entrenados en lo profundo de la selva traían consigo no solo armas punzantes sino entre sus dientes unos dardos con una punta llena de veneno “agocupé” extraído de unas ranas que solo actúan su potente y letal químico en contacto con todo aquello que los brujos, otros agentes altamente entrenados, decidían que actuase.

Este ejército bien armado y endurecido en la vida del monte, estaban decididos a poner en todo el camino bombas extraídas de plantas silvestres que al paso de las fuerzas de defensa de la seguridad nacional, dejaban salir unos gases nauseabundos que olían a infierno.

Además de este ejército bien entrenado, estaban las mujeres, estas que son peores que un ejército bien entrenado, se armaron a insultar degradar e investir con unas lancitas muy bien mimetizadas a las autoridades que fueron a conversar. Casi, casi dejan a los ministros enviados para el diálogo, medio lelos. Sus lancitas tienen una sustancia no letal pero de efecto increíble, no permiten recordar nada y hacen de la víctima una especie de incongruente explicador de los hechos.

Y por supuesto estas mujeres, entrenadas en atraer, con los cantos de la viuda negra, a ex ministros y a ex dirigentes del oficialismo. Y otras, peores todavía, cuando en sus barrigas llevan niños, pero no son de verdad embarazos,(nuestros investigadores confirmaran el estado de verdad de embarazo en las próximas horas) son artilugios mágicos para hacer creer que están llevando en su vientre wawitas.

Por eso los policías, grandes defensores de lo arriba mencionado, tuvieron que atacar con sus gases lacrimógenos y sus laques a estos agentes del imperialismo. Todos estos agentes del imperialismo – incapaces de aceptar los avances del socialismo andino- incapaces de entender la CPE y al final incapaces de alistarse en la gran marcha del desarrollo que nos acercara al Brasil, a Perú y a Chile.

Con una carretera que precisamente romperá para siempre esta primitiva manera de atacar los avances del socialismo andino.

El resultado de la acción de la policía y de los ministros al fin ha roto con el embrión del imperio y con la oposición a los designios sabios de un gobierno que es el suyo, les guste o no.

Como corolario de esta lucha nadie dará explicación nadie será responsable ni nadie renunciará a sus cargos.