Celebro que por fin los acuerdos firmados con potencias extranjeras se encuentren colgados en la página web de la GNRE. Al respecto, el pueblo boliviano debe saber que: 1. Solamente en los memorándums de entendimiento con Brasil e Irán, que fueron los primeros en suscribirse y, probablemente, son los menos importantes por el grado de implementación de los mismos, se establece “la definición del Estado Plurinacional de Bolivia de producir carbonato de litio, a través de un proyecto 100% estatal en el marco de la política de la industrialización de sus recursos evaporíticos”.

Cabe hacer notar, sin embargo, que este punto resulta un tanto desdibujado por la posibilidad de que se manden muestras de salmueras al Brasil y que un equipo de investigación de ese país trabaje en la planta piloto de Río Grande. Me pregunto: Si el proyecto piloto anda pregonando todo el tiempo que sus dos primeras fases (v.g. aquellas dirigidas esencialmente a producir carbonato de litio primero a nivel piloto y luego a nivel industrial) serán un esfuerzo 100% estatal, entonces ¿por qué se recurre a Irán y Brasil para que hagan su propia experimentación con nuestras salmueras, sin establecer claramente qué recibirá Bolivia a cambio de estos recursos estratégicos?

En particular, ¿por qué no se acordó al menos que en caso de que esos estudios generaran patentes, tales derechos propietarios intelectuales debieran compartirse con el Estado Boliviano? El desprendimiento de nuestras autoridades es realmente preocupante. Conviene también hacer notar que nada de esto puede denominarse industrialización, en tanto ésta se defina como un proceso de transformación de materias primas (por ejemplo, carbonato de litio o hidróxido de litio) en bienes intermedios (por ejemplo, baterías deiones de litio) o finales (por ejemplo, vehículos eléctricos) diferentes. Por tanto, bajo el rótulo de industrialización se pretende incluir actividades meramente extractivas propias de las dos primeras fases de la estrategia del gobierno que deberían ser 100% estatales, pero que, como se acaba de demostrar, no lo son. Por último, ambos memorándums de entendimiento fijan una vigencia de 36 meses renovables automáticamente, lo que parecería denotar una especie de preferencia de éstos sobre los demás acuerdos, aunque, curiosamente, resulta que son los menos avanzados hasta el momento.

2. A diferencia de los dos memorándums de entendimiento anteriores, en el acuerdo con el Japón se habla expresamente de “continuar con la investigación y desarrollo de procesos de extracción y refinación de los recursos evaporíticos … conjuntamente con COMIBOL, en la Planta Piloto construida por Bolivia a orillas del Salar de Uyuni”, desvirtuando por completo el principio del 100% estatal y obviando toda mención a la industrialización del carbonato de litio. De esta manera, se confirman todas mis argumentaciones contenidas en el artículo “La complicada realidad del proyecto piloto del litio” publicado el 5 de julio del año en curso en HidrocarburosBolivia.com.

3. El acuerdo con China está más enfocado a la industrialización del litio que todos los anteriores, hablando expresamente de baterías, aunque todo el mundo sabe que el Grupo Citic Gouan, con el que se firmó el acuerdo, no es precisamente el grupo empresarial más competitivo del mundo en este rubro. Por otro lado, resulta importante hacer notar que la página web “Evaporíticos.com” aún no publicó el último acuerdo suscrito con China que permitirá la exploración del Salar de Coipasa a cargo de la empresa Citic Gouan, dentro de lo que podría llamarse la “Fase 0” de la estrategia de industrialización del litio del gobierno, otra vez, en total contradicción con el principio del 100% estatal.

4. El acuerdo con Corea del Sur es de lejos el más dirigido hacia el desarrollo de baterías de litio. No obstante, ha sido suscrito con una compañía especializada en extracción de minerales (Kores) y otra especializada en procesamiento de minerales (Posco), indicando solamente de paso que la empresa LG Chem estaría disponible para incorporarse más adelante.

5) Por razones desconocidas, no se publican los acuerdos anteriores con Corea del Sur y Francia, mediante los cuales el país habría permitido el año pasado la salida de volúmenes importantes de salmueras para investigación, a cargo de las empresas Kores y Bolloré, respectivamente.

En suma, se confirman todas mis suposiciones en torno a la retórica del gobierno sobre el principio del esfuerzo 100% estatal durante las dos primeras fases de la estrategia de industrialización del litio del gobierno. Ahora sólo resta esperar hasta fin de año para ver si el proyecto piloto empieza a producir las primeras toneladas de cloruro de potasio y carbonato de litio con el grado de pureza suficiente como para competir en el mercado. El país estará atento y vigilante respecto a lo que vaya a suceder con este importante proyecto en los próximos meses.

* Analista de la economía del litio.