El descubrimiento durante los últimos 15 años de alrededor de 550 planetas en torno a otras estrellas, ha traído a la actualidad la existencia de vida extraterrestre en el Universo, incluso de vida inteligente, con la potencial amenaza que ello significa.

Desde la aparición del libro La Guerra de los Mundos, del inglés Herbert G. Wells, que describe la invasión de la Tierra por nuestros vecinos marcianos, la visión de ETs conquistadores o benévolos ha ido cambiando alternativamente en el cine, la literatura y la prensa.

¿Malos o buenos? Nuestro planeta se inclina por imaginar a los habitantes de otros sistemas solares como seres muy avanzados, tanto técnica como éticamente, a juzgar por los esfuerzos realizados para entrar en contacto con otras civilizaciones.

¿Pero si no fuera así? Esta pregunta habría sido retórica al plantearla en cualquier época anterior a la década de los ‘90, puesto que no existían pruebas sobre la existencia de cuerpos planetarios extrasolares. La aparición de telescopios ópticos y radiotelescopios de mucha mayor potencia, capaces de detectar tales planetas, convirtió la especulación en certeza, y hoy se considera un hecho que los sistemas solares similares al nuestro son algo común.

Los hallazgos de multiplican e incluso a principios de 2011 se anunció que el nuevo telescopio espacial Kepler había detectado mil 235 cuerpos espaciales candidatos a entrar en la lista de nuevos planetas.

Por supuesto, para detectar esos cuerpos celestes, a distancias de miles de millones de kilómetros, tienen que ser muy grandes, del tipo de gigantes gaseosos similares a Júpiter o Saturno, en los cuales es imposible la vida tal como la conocemos.

Pero si hay gigantes también es seguro que habrá planetas sólidos como el nuestro, en los cuales puede existir agua y tal vez alguna forma viviente. Esto también es ya otra certeza. Ya pocos piensan que estemos solos, pero nadie imagina cuándo ni cómo tendrá lugar el primer contacto ni cuáles serán las consecuencias para la Tierra.

El razonamiento básico es que en un Universo con 100 mil millones de galaxias, cada una con millones de estrellas, muchas de ellas con planetas en órbita, es muy improbable que no haya surgido la vida en muchas partes. Lo contrario significaría que nuestro planeta es una asombrosa excepción.

Pero en la Tierra ha existido la vida, desde los primeros seres unicelulares hasta ahora, durante unos dos mil millones de años. Sin embargo, los Homo sapiens estamos aquí desde hace muy poco, apenas el tiempo necesario para intentar comunicarnos con nuestros vecinos.

¿Estamos acaso siendo ingenuos?

Uno de los que así piensa es nada más y nada menos que el físico teórico y cosmólogo británico Stephen Hawking, quien el pasado mes de mayo advirtió que la humanidad debería estar alerta y tratar de evitar todo tipo de contacto con una civilización extraterrestre (ETs).

Hawking ha penetrado durante su carrera con suficiente acierto en el mundo de lo desconocido de la física, gracias a su privilegiado intelecto, como para considerar sus opiniones una pura especulación.

Si los ETs alguna vez nos visitan, creo que el resultado sería parecido a cuando Cristóbal Colón desembarcó por primera vez en América, que no fue nada bueno para los nativos del continente, reflexionó el científico. El gran reto, exclamó Hawking, sería poder desentrañar cómo serían en realidad esos seres.

El conocido físico avanzó la idea de que los ETs podrían incluso vivir en el corazón de una estrella o simplemente flotando en el espacio interestelar. Con un dejo de ironía y no sin cierta amargura agregó que no tenemos más que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente puede evolucionar en algo que no querríamos encontrar.

A su juicio lo más probable es que lo único que deseen, en el mejor de los casos, sean los recursos minerales y de otra índole de la Tierra para extraerlos y seguir de largo. Hawking y otras personalidades creen en la posibilidad de seres extraterrestres tan diferentes de nosotros, que estén más allá de nuestro entendimiento.

Una parte de la humanidad se ha vuelto tan centrada en si misma que no cree en la existencia de cosas más allá de su inteligencia. Sin embargo, argumentan muchos hombres de ciencia, al igual que un chimpancé no puede comprender la física cuántica, en el Universo pueden existir formas de vida cuyo accionar desafíe nuestra razón.

En los próximos años se descubrirán centenares de otros planetas extrasolares y seguiremos preguntándonos si en esas lejanas estrellas existe vida, qué forma tendrá y cuáles serían sus intenciones en caso de detectar nuestra presencia.

* Colaborador de Prensa Latina.