La Habana, (PL).- Miles de jóvenes vagan día tras día en muchos países europeos con la aspiración de encontrar una oferta en el mercado laboral, pero ese propósito se torna casi imposible ante los recortes y tijeretazos de los gobiernos para atajar la crisis. Con una media del 20,5 por ciento de la población económicamente activa sin un empleo, ese mal va en camino de convertirse en endémico a lo largo y ancho del viejo continente, a juicios de analistas.

Los planes aplicados presumiblemente a fin de sanear las finanzas públicas y disminuir las abultadas deudas, si bien consiguen aligerar el agujero fiscal, penalizan más la creación de nuevos puestos, principalmente para egresados de universidades e institutos técnicos. De acuerdo con expertos, sorprende el hecho de que en países con un porcentaje global de desempleados bastante moderado sobresalen, al mismo tiempo, proporciones elevadísimas de ciudadanos menores de 25 años sin trabajo.

Italia, Reino Unido, España…

Italia, por ejemplo, sufre una desocupación juvenil de 29,6 por ciento, uno de los índices más altos de Europa, cuando su tasa global es de 8 por ciento, según datos recientes de la agencia de estadísticas Eurostat. El desempleo entre los jóvenes registra cifra récord en ese país, con un millón 139 mil personas menores de 34 años sin vínculo laboral. La peor situación recae en el segmento social por debajo de los 24 años de edad, con 29,6 por ciento sin empleo, más de ocho puntos respecto a la media europea.

En más de una oportunidad, la Confederación Italiana de Trabajadores instó al Gobierno a emplear estrategias fiscales que favorezcan las ganancias de las capas media y baja de la sociedad para así mantener la demanda interna, a la par de llevar a cabo un sistema de reempleo destinado a los jóvenes. Datos ofrecidos con anterioridad por el Instituto Estadístico Nacional dan cuenta de que en el sector femenino 46,4 por ciento de mujeres económicamente activas está sin empleo, la segunda más alta dentro de los estados comunitarios, sólo superado por Malta.

Por su parte, Reino Unido, con un indicador global de cesantía de 10 por ciento, registró al cierre de julio pasado un 20,4 por ciento de personas menores de 30 años sin un puesto de trabajo. Esa cifra también fue estimada un récord en comparación con años precedentes.

De los casi 2,5 millones de desocupados en la nación europea, 963 mil son jóvenes de entre 18 y 24 años, 12 mil más que en el trimestre anterior, conforme a datos oficiales. El centro de estudios Demos sobre la juventud británica advirtió recientemente de un eventual incremento de desocupados en el orden de 1,2 millones de personas dentro de ese segmento social para el próximo quinquenio.

De acuerdo con las estadísticas, el sector juvenil en Reino Unido tiene hoy menos posibilidades para conseguir un trabajo en perfiles profesionales, en tanto alertan de la pasividad del Gobierno para proteger a esa capa poblacional ante la falta de ofertas laborales. Pero quizás la situación más dramática recae en España, nación que mes tras mes encabeza el ranking de los países europeos con peores porcentajes de desempleo.

Con un paro general de 21 por ciento al cierre de julio, la brecha en el país ibérico se hace más grande entre los jóvenes con 45,7 por ciento sin opción laboral.

Mirar el futuro con desconfianza

La Comisión Europea, en un reciente informe, consideró que la creación de empleo continuará débil todavía durante un tiempo debido a las malas condiciones económicas en el viejo continente. Para el Ejecutivo comunitario, los datos muestran que el mercado laboral juvenil continúa indicando una evolución preocupante.

Dicho de otro modo, que casi la totalidad de ese segmento social en la vieja y culta Europa acumula motivos necesarios para estar preocupados y mirar el futuro con desconfianza. La crisis no ha terminado en el tema del empleo juvenil, reconoce Christiane Westphal, coordinadora de Política de la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea.

Westphal especifica que los varones han sido los más afectados, por la caída de algunos sectores como el de la construcción. Para Luca Scarpiello, vicepresidente del Foro Europeo de la Juventud, se trata de la generación más preparada, pero con un nivel de dinamismo social más bajo.

Tal es el caso de Portugal, con una tasa de paro del 27 por ciento, y donde los jóvenes podrían convertirse en una generación perdida si no se buscan estrategias para estimular el empleo, advierten organizaciones del sector y confederaciones sindicales. Estadísticas lusas reflejan que cuatro de cada 10 desempleados no superan los 33 años y disponen de estudios superiores.

Las consecuencias de la crisis subyacen asimismo en Irlanda, también con una desocupación juvenil de 27 por ciento, y donde muchos de los afectados consideran seriamente la posibilidad de emigrar como tabla de salvación. El sindicato irlandés de estudiantes asegura que más de 150 mil jóvenes se marcharán del país en los próximos cinco años.

La Oficina Central de Estadísticas, por su parte, señala que de 2009 a 2010 emigraron 27 mil 700 irlandeses, frente a 18 mil 400 en igual período precedente. Valoración aparte merece el universo joven en Grecia, por ser también el más golpeado dentro del mercado laboral, con una tasa de parados que trepa hasta el 40,1 por ciento.

Considerada por muchos como la sede donde se originó la crisis de la deuda, la nación helénica tuvo que recurrir a dos planes de rescate de parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, a cambio de drásticos ajustes presupuestarios.

Las medidas restrictivas condujeron a un severo congelamiento de las plantillas en las empresas estatales, entre otras reformas de choque. Según explica uno de los últimos informes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), las épocas de desempleo recurrente generan a menudo cicatrices permanentes en los jóvenes.

* Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.