El Presidente Evo Morales y varias autoridades de su gobierno amenazaron con expulsar a USAID por lo menos 10 veces en los últimos dos años, pero del dicho al hecho… ¿Por qué el gobierno “antiimperialista” no echa de una buena vez a la agencia conspiradora? ¿Será porque Evo y los cocaleros fueron los más beneficiados con la plata de los gringos?

“Los neoliberales, los vendepatria, los de USAID se infiltran y se aprovechan de la ingenuidad de los campesinos para decirles que ellos son los dueños de todas las tierras fiscales, los parques nacionales y las concesiones madereras”, denunció en 2010 el Presidente Morales, intentando desacreditar así a la VII Marcha Indígena por la autonomía y el territorio.

En esos días de conflicto, Evo reveló que su gobierno había detectado que “nuevamente USAID y los gringos están detrás de algunos dirigentes del campo y la ciudad; como no hay vendepatrias de Bolivia y del exterior que nos puedan hacer frente, entonces quieren comprar a nuestros dirigentes y confundir a la población con cualquier pretexto y argumento…”.

El 14 de junio de 2010, el entonces ministro de Autonomías Carlos Romero respaldó la versión del Presidente: “Nos ha llamado la atención que la CPILAP, que está siendo financiada por USAID, haya sido la organización indígena más radical en la defensa de sus planteamientos”.

Cuatro días después, el Vicepresidente Álvaro García Linera aseguró que “allí donde hay conflicto, se escarba un poco, USAID u ONGs vinculadas a USAID están en el meollo del problema. Es una penetración ideológica en las organizaciones…”. Evo Morales advirtió entonces que no le temblaría la mano para expulsar a USAID del país, pero no fue más que una pose o, como se dice vulgarmente, una “parada de gallo”, ya que al año siguiente el gobierno “antiimperialista” bajó el tono de su discurso altisonante.

“Parecía que (USAID) hacía un trabajo de mejora del alcantarillado, pero hacía política; eso es lo que no queremos. Si la ayuda va canalizarse respetando la soberanía, no involucrándose en asuntos políticos, bienvenida esa ayuda”, declaró García Linera el 30 de marzo del 2011, y precisó que la expulsión de USAID era un asunto que “continúa en análisis”.

El 24 de agosto, el director de la Agencia de Desarrollo de la Amazonía (Ademaf) Juan Ramón Quintana denunció que USAID “invirtió 100 millones de dólares para corromper a dirigentes indígenas a través de un ejército de ONGs”, y propuso una vez más expulsar a los conspiradores.

Quintana mostró algunos libros y folletos como supuesta prueba de los vínculos de ONGs y dirigentes indígenas con la embajada de Estados Unidos, pero no fue capaz de identificar con nombre y apellido a los dirigentes pagados por los norteamericanos.

Esta vez nadie de tragó el cuento de la supuesta “conspiración” y el director de la Ademaf quedó en ridículo en los medios. Tan grande fue el papelón que al día siguiente al menos dos ministros desmintieron a Quintana y aseguraron el gobierno no había considerado expulsar a USAID.

“El gobierno nacional no ha hablado de la expulsión de USAID, no hay nada de eso”, recalcó el ministro de la Presidencia Carlos Romero, mientras que el ministro de Comunicación Iván Canelas confirmó que el gobierno no ha determinado ni procedimientos ni plazos para echar a la agencia estadounidense. “No podemos hablar de fechas, ni de procedimientos, el gobierno nacional no hablado de la expulsión de USAID, no hay nada de eso, es solo una especulación”, reiteró el ministro Romero.

El jefe de la Ademaf tuvo que retroceder y desdecirse: “No me corresponde como director ejecutivo de una agencia para el desarrollo de las fronteras emitir opiniones que le corresponde exclusivamente al Presidente; (la expulsión de USAID fue) una opinión estrictamente personal”, admitió Quintana en una entrevista con CNN en Español.

¿Por qué el MAS no expulsa de una vez a USAID y se deja de cuentos? Cada quien interpretó a su manera las contradicciones en el gobierno. Según el senador opositor Bernard Gutiérrez, “fue una burda y torpe estrategia mediática para distraer a los bolivianos para no hablemos de cómo el Presidente se ha quitado la máscara, y ha demostrado al país y a la comunidad internacional que no es indigenista ni mucho menos defensor de la Madre Tierra”.

Según el diputado el MSM Favián Yacsik, desde hace tres años el gobierno del MAS amenaza con expulsar a USAID, pero todo es un “cuento poco serio o un pretexto que se activa de una manera perversa” cuando estallan conflictos sociales como los de Caranavi y Potosí.

Queda claro, entonces, que el MAS no echa a USAID porque le sirve como comodín político. Sin embargo, la relación de amor y odio entre el imperialismo y los “antiimperialistas” va mucho más allá.

Entre 1983 y 2008, USAID invirtió 250 millones de dólares en planes de desarrollo económico, social y vial en el marco del Programa de Desarrollo Integral. ¿Quiénes fueron los más beneficiados? Nada menos que los cocaleros del Trópico de Cochabamba, reveló este jueves la agencia estadounidense.

En el período 1999-2008, USAID financió programas de producción y exportación de palmito, plátano y otros cultivos, e invirtió millones de dólares en más de 140 obras de infraestructura (caminos, escuelas, sistemas de agua potable y alcantarillado y postas de salud) en los dominios del Presidente cocalero.

Además, “los programas de salud de USAID todavía brindan apoyo y complementan el Plan de Desarrollo Sectorial 2010-2020 del Ministerio de Salud y Deportes, y trabajan en el área de salud materno-infantil, así como con los servicios de prevención y tratamiento de enfermedades infecciosas como la tuberculosis y el VIH/SIDA”, con un financiamiento estimado de 16,4 millones de dólares, detalló la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.

En el área de Desarrollo Alternativo Integral, Estados Unidos destina 15,6 millones de dólares para “ampliar las oportunidades económicas, los ingresos y las condiciones de vida a más de 15.000 familias bolivianas en los Yungas”.

USAID presupuestó al menos 14,4 millones de dólares para apoyar proyectos en Medio Ambiente y Desarrollo Económico. El Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMMyA) financiaría un boletín de la Red de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, una institución vinculada con USAID, reveló el investigador Flavio Dalostto.

En resumen, una vez más el capitalismo demuestra su enorme capacidad para cambiar de elenco y hasta de régimen político en momentos de crisis, captando nuevos operadores políticos, “aburguesarlos” y ponerlos a su servicio como administradores de Estados monárquicos, bonapartistas, democráticos o fascistas, pero siempre pro burgueses.

El capitalismo asimiló a jefes tribales, reyes, emperadores, maharajás, jeques, junkers y samurais; domesticó a burócratas obreros y guerrilleros, y ahora doblega al gobierno “indígena y antiimperialista” del MAS.