Alejandro F. Mercado en su artículo “Sobre la Subvención”, indicó que la gasolina producida en Bolivia no es subvencionada. Se respaldó en una publicación de la CEPAL sobre la estructura promedio anual del precio total consumidor de los combustibles en Bolivia, con datos a diciembre 2010. El precio de referencia promedio de un litro de gasolina corriente es de Bs1,70 (un barril contiene 159 litros), a lo que se suma el margen comercial de Bs0,40, sub total de Bs2,10. Pagamos Bs3,74 en las estaciones de servicio, porque Bs1,64 es impuesto que ingresa al Estado. En otras palabras, existe subvención si se paga menos de lo que cuesta producir un litro, lo que no sucede.


Esto querría decir que al 1 de enero 2011 ¿el presidente Morales no estaba bien informado?, cuando señaló que con el precio actual del barril de petróleo en Bolivia a USD27 (mi cálculo USD38,6 el litro a Bs1,70), ningún socio puede invertir para sacar más petróleo; “ése es el tema de fondo,

ni siquiera es rentable para YPFB”

. De donde el DS 748 por un precio internacional del barril de crudo a USD59, incluido margen comercial e impuestos, cuando en Chile el precio del litro era de Bs9,36 (barril a USD200,5), Perú 7,28 (barril USD159) y en Brasil 10,13 (barril USD233), donde el Estado se lleva en impuestos

104%

sobre el valor de venta de la gasolina con un 20% de mezcla de alcohol a USD0,26 costo del litro ¿consumidor reabusado o estándar de vida más elevado?

Ya en diciembre 2003 Juan Carlos Virreira afirmó que el costo del barril equivalente de petróleo (BOE) era de USD 1 en Bolivia, siendo el petróleo en 200 empresas del mundo de USD5,6 por la misma cantidad, según datos de la Comisión Económica de América Latina, por lo que producir gas y petróleo en Bolivia era barato. En otros países producir 1 litro de gasolina es más caro y además los impuestos para el gobierno son más elevados. El promedio del costo del barril está en los USD70, mientras que en Bolivia USD38,6.

De donde no extraña que el Estado boliviano tenga interés de hacerse cargo de la comercialización de la gasolina al consumidor final, porque Bs2,04 serían para él, en vez de sólo Bs1,64. Lo que explicaría en parte la suspensión de las gasolineras privadas por la no emisión de factura.

Evidentemente, el precio bajo de la gasolina en Bolivia no incentiva a las petroleras internacionales que hubieran preferido exportarla. Lo que es imposible con la producción actual para la demanda interna. Cierto, el precio de Bs1,78 correspondiente al costo de su producción por litro explicaría en parte el poco interés de las petroleras internacionales de invertir en exploración y explotación. Queda claro que los principales beneficiados del actual precio de la gasolina son los agricultores, transportistas y propietarios de vehículos particulares de gran cilindrada, generalmente de lujo, pero no subvencionados en la compra de la gasolina producida localmente.